Los riesgos sistémicos de los valores perpetuos relacionados con las criptomonedas: ¿Por qué la crisis de liquidación en 2025 indica un reajuste del mercado?

Generado por agente de IACarina RivasRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 9 de enero de 2026, 2:24 pm ET2 min de lectura

La crisis de liquidación en los criptoactivos perpetuos en 2025 reveló un ecosistema frágil, donde las vulnerabilidades de la infraestructura de derivados y la posición de los minoristas que utilizan estas herramientas financieras se combinaron para crear una situación que se autoperjudicaba.

Se liquidaron en un solo día, en octubre de 2025, lo que provocó una mayor caída del precio de las criptomonedas, que continuó hasta diciembre. Este evento, impulsado por shocks geopolíticos y exacerbado por debilidades estructurales, destaca los riesgos sistémicos inherentes a los mercados de derivados criptográficos, así como la necesidad urgente de redefinir el mercado.

Posicionamiento en el sector minorista basado en apalancamiento: una espada de doble filo

El uso agresivo de la apalancamiento por parte de los operadores minoristas en 2025 aumentó la volatilidad del mercado y creó un ciclo de retroalimentación precario. Para octubre, plataformas como Binance, Bybit y OKX ya alojaban posiciones con ratios de apalancamiento tan altos que incluso los pequeños cambios en los precios podían resultar catastróficos. Por ejemplo, el 15 de marzo de 2025…

De las liquidaciones, ya que las apuestas alcistas colapsaron debido a una corrección brusca. Este patrón se repitió en octubre, cuando las posiciones largas con apalancamiento enfrentaron llamados de margen, a medida que los precios descendían drásticamente, lo que provocó una serie de liquidaciones.

La crisis puso de manifiesto cuán concentrada puede ser la influencia de los minoristas en los mercados. “Un alto nivel de apalancamiento, combinado con sistemas de margen cruzado entre activos, significaba que las pérdidas en un solo activo podían provocar liquidaciones en todo el portafolio de un comerciante”, señaló el informe. Esta interconexión convirtió las llamadas de margen individuales en riesgos sistémicos.Ampliación de las diferencias entre oferta y demanda, además del agravamiento de las caídas en los precios.

Infraestructura de derivados: Una situación complicada.

La fragilidad de la infraestructura relacionada con los derivados criptográficos empeoró aún más la crisis. Los contratos de futuros perpetuos, diseñados para imitar los mercados al contado, se convirtieron en herramientas para desestabilizar el sistema cuando la liquidez se agotó. Un ejemplo crucial fue el colapso de USDe, una stablecoin neutra en términos de delta que operaba en Binance.

Durante la crisis, esta divergencia puso de manifiesto cómo los modelos de precios basados en datos específicos de cada lugar de negociación pueden fallar en situaciones de crisis, lo que conduce a la liquidación de posiciones que podrían haber permanecido solventes bajo condiciones normales.

Los problemas estructurales afectaron no solo a las stablecoins. La liquidez fragmentada en los intercambios significaba que los operadores de una plataforma enfrentaban llamados de margen, mientras que otros operaban bajo diferentes supuestos de precios.

“La falta de un mecanismo unificado de fijación de precios creó oportunidades de arbitraje y exacerbó los retrasos durante la caída de precios de octubre”. Esta fragmentación, sumada a la concentración de garantías en posiciones que excedían los límites permitidos, hizo que el sistema fuera vulnerable a fallas en cadena.

Consecuencias y ajustes regulatorios

Tras la crisis, las autoridades y los reguladores comenzaron a abordar estas vulnerabilidades.

Los descuentos en los colocaciones de activos aumentaron, y se introdujeron sistemas de precios en múltiples lugares para mitigar los riesgos de liquidez localizados. Para principios de 2026…Se trata de una estabilización temporal. Sin embargo, los riesgos subyacentes siguen existiendo. El uso de la deuda en el sector minorista sigue siendo una fuerza importante, así como las tensiones geopolíticas.– Continuar actuando como “wildcards”.

Un ajuste de mercado: lecciones y perspectivas

La crisis de liquidación en 2025 no es un evento aislado, sino un síntoma de defectos estructurales más profundos.

El posicionamiento de los minoristas sigue siendo un arma de doble filo: genera volatilidad a corto plazo, pero también crea fragilidades sistémicas. Para que el mercado de derivados criptográficos pueda madurar, es necesario que la infraestructura evolucione para poder manejar escenarios extremos, sin depender de la especulación minorista como fuerza estabilizadora.

Aunque el año 2026 comenzó con un menor apalancamiento y una actitud cautelosa por parte de los inversores, el camino hacia el futuro requiere marcos regulatorios sólidos, coordinación de la liquidez entre las diferentes plataformas y mecanismos de precios transparentes. Hasta entonces, la crisis del año 2025 servirá como un recordatorio contundente: en el mundo de las criptomonedas, el apalancamiento es tanto un instrumento de oportunidad como de destrucción.

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Carina Rivas

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