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La próxima decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos sobre la legalidad de las tarifas impuestas por el presidente Donald Trump en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional se ha convertido en un acontecimiento crucial para los mercados mundiales. Esta decisión no solo cambiará la política comercial, sino que también tendrá efectos en los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas como el Bitcoin. Mientras la corte se prepara para emitir su veredicto a principios de 2026, los inversores deben enfrentarse a las dos fuerzas que actúan en este contexto.Volatilidad a corto plazoY…Resiliencia a largo plazoEn los mercados de criptomonedas.
Las implicaciones económicas y legales inmediatas de esta decisión probablemente provocarán grandes fluctuaciones en los precios del Bitcoin y otras criptomonedas. Si el Tribunal anula las tarifas, como ya lo han decidido tribunales inferiores, las empresas podrían recuperar aproximadamente 130 mil millones de dólares en impuestos pagados, lo que contribuiría a aumentar la liquidez en la economía. Este flujo de fondos podría impulsar temporalmente las acciones y otros activos de alto riesgo, apoyando indirectamente los mercados de criptomonedas. Por otro lado, si la decisión favorece las tarifas, la incertidumbre aumentaría, lo que podría llevar a los inversores a buscar activos seguros, como el oro y el Bitcoin.
Los patrones históricos resaltan esta sensibilidad. Durante las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China en 2025, la correlación de Bitcoin con el índice S&P 500 aumentó hasta el 0.47, lo que refleja su papel como activo de riesgo sincronizado durante situaciones de estrés macroeconómico. Los mercados de predicción actualmente estiman una probabilidad del 26% de que el tribunal respete las tarifas, lo que sugiere un posible reajuste de precios si el resultado se desvía de las expectativas. Por ejemplo, una anulación inesperada podría provocar un aumento temporal en el precio de Bitcoin, mientras que una decisión a favor de las tarifas podría llevar a una disminución en el precio de la criptomoneda, ya que los inversores tratan de protegerse contra la incertidumbre comercial prolongada.

Aunque la volatilidad a corto plazo es inevitable, la trayectoria a largo plazo de Bitcoin depende de las dinámicas macroeconómicas y institucionales en general. La criptomoneda ha demostrado su capacidad para superar los conflictos comerciales, como el conflicto comercial entre Estados Unidos y China durante los años 2019-2021. En esos casos, Bitcoin logró recuperarse rápidamente después de que se produjeron señales de relajación en las relaciones comerciales. Los inversores institucionales, que representan ahora una parte importante de la demanda de Bitcoin, lo ven cada vez más como un instrumento para protegerse de la inestabilidad geopolítica y como herramienta de diversificación.
Además, el mecanismo de prueba de trabajo que consume mucha energía del Bitcoin lo ha convertido en un punto clave en los debates sobre sostenibilidad, influyendo así en su valoración durante los cambios en las políticas relacionadas con el clima. Sin embargo, su atractivo como activo global y descentralizado persiste, especialmente en escenarios en los que los canales bancarios tradicionales enfrentan limitaciones geopolíticas. Por ejemplo, el 42% de los inversores institucionales encuestados por Binance consideraron al Bitcoin como una opción preferida durante conflictos comerciales prolongados, destacando así su papel como reserva de valor en tiempos de incertidumbre.
Incluso si las tarifas establecidas por el IEEPA son anuladas, la administración de Trump sigue contando con herramientas alternativas, como las secciones 232, 301 y 338 de las leyes comerciales, para imponer tarifas selectivas. Esta flexibilidad significa que la incertidumbre en la política comercial podría persistir, lo que mantendrá la volatilidad del Bitcoin. Sin embargo, la atracción a largo plazo del criptoactivo radica en su capacidad para separarse de las correlaciones entre activos tradicionales. Aunque su correlación con las acciones ha aumentado durante los conflictos comerciales, su correlación promedio desde 2020 sigue siendo relativamente baja, del 0.3, lo que indica que el Bitcoin conserva su único perfil de riesgo.
Los inversores institucionales se han adaptado a los shocks en las políticas comerciales, dando prioridad a los rendimientos ajustados por el riesgo. Por ejemplo, durante las tensiones comerciales del año 2025, la relación Sharpe de Bitcoin alcanzó los 2.42, lo que compensaba a los inversores por la volatilidad anual del 50–65%. Esta resiliencia ha fomentado la realización de asignaciones estratégicas, ya que los inversores utilizan Bitcoin como contrapeso a la devaluación de la moneda fiat y a los riesgos geopolíticos.
La decisión del Tribunal Supremo sobre las tarifas impuestas por Trump sin duda generará turbulencias a corto plazo en los mercados de criptomonedas. Sin embargo, la resiliencia de Bitcoin a largo plazo, impulsada por la adopción institucional, la diversificación macroeconómica y su papel como herramienta para contrarrestar la inestabilidad geopolítica, indica que la volatilidad no definirá su futuro. Los inversores deben equilibrar las reacciones inmediatas a esta decisión con una comprensión más amplia de la posición evolutiva de Bitcoin en el ecosistema financiero mundial. Mientras el tribunal se prepara para emitir su veredicto, la capacidad del mercado de criptomonedas para manejar esta dualidad será un test decisivo de su madurez.
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