La audiencia de la Corte Suprema: Un test de estrés geopolítico para la independencia del Fed

Generado por agente de IACyrus ColeRevisado porShunan Liu
lunes, 19 de enero de 2026, 3:36 am ET5 min de lectura

Este caso no tiene que ver con Lisa Cook. Se trata de una cuestión que representa un desafío directo a la soberanía institucional del banco central de los Estados Unidos, que ha sido un pilar fundamental de la gobernanza económica estadounidense durante casi un siglo. La decisión de la Corte Suprema sentará un precedente de gran importancia para la credibilidad de la política monetaria estadounidense, la estabilidad financiera mundial y el papel estratégico del dólar.

La cuestión legal es bastante simple: ¿tiene el presidente el poder unilateral de despedir a un miembro del Consejo de la Reserva Federal? El precedente es claro. La sentencia histórica de 1935…El ejecutor de HumphreySe estableció que las medidas de protección contra el destitución por motivos políticos protegen a los miembros de agencias independientes como la Fed. Sin embargo, las acciones de la administración actual sugieren que existe una campaña coordinada para desmantelar esa protección. Este caso se produce tras una investigación realizada por el Departamento de Justicia sobre el presidente de la Fed, Jerome Powell. El propio Powell reconoció esto la semana pasada. Como señaló un experto, el caso Cook “trata de mucho más que simplemente Cook”. Se trata de una posible estrategia para destituir a otros gobernadores, incluido el propio Powell, si el presidente decide ejercer control sobre la política monetaria.

Esta campaña de presión política no es algo abstracto. Está motivada por un objetivo estratégico claro: obligar al banco central a reducir las tasas de interés. El presidente Trump ha criticado públicamente al Fed por no actuar con mayor rapidez en esta materia, diciendo: “Ese idiota se irá pronto”. El objetivo es estimular temporalmente la economía y el empleo antes de las elecciones de mitad de período, al mismo tiempo que se reduce la carga del endeudamiento federal. Pero el costo de tal politización es la pérdida de la credibilidad del banco central como guardián neutral de la estabilidad de precios. Cuando un banco central es visto como una extensión del poder ejecutivo, sus decisiones políticas pierden su independencia, lo cual socava la confianza que respaldaría el dominio mundial del dólar.

Las implicaciones geopolíticas son aún más significativas. Una decisión que priva a la Reserva Federal de su independencia daría ánimos a otras naciones para que ejerzan un control similar sobre sus propias bancos centrales. En un mundo ya marcado por la fragmentación económica, esto podría acelerar la tendencia hacia una política monetaria nacionalizada. Como dijo un analista, se trata de determinar si el presidente podrá “tomar el control de la Reserva Federal en los próximos meses”. Si Estados Unidos abandona el principio de la independencia de los bancos centrales, se debilitaría un pilar clave del orden financiero posterior a la guerra. Este cambio probablemente provocaría una reevaluación mundial del riesgo soberano, lo que podría disminuir el valor estratégico del dólar y fomentar la demanda de alternativas como el oro, que ya ha alcanzado niveles record en términos de seguros geopolíticos. La decisión del tribunal será una prueba geopolítica para los cimientos mismos del poder económico estadounidense.

Señales del mercado y evaluación del riesgo soberano

Los mercados financieros están enviando un mensaje claro, aunque sutil, sobre el riesgo que representa para la independencia del Fed. A pesar de la intensa presión política y de las investigaciones realizadas por el Departamento de Justicia contra el presidente Powell, los rendimientos de los bonos a corto y medio plazo han permanecido estables. Esto indica que los inversores consideran que la resiliencia institucional del Fed sigue intacta. El mercado cree que los tribunales, el Congreso y la propia estructura de gobierno del Fed seguirán actuando como un bastión contra cualquier intento de destituir al Fed por motivos políticos, preservando así la capacidad del banco central para reaccionar adecuadamente en el futuro.

Sin embargo, está surgiendo una divergencia más profunda entre las expectativas del mercado de bonos y las condiciones actuales. Mientras que el mercado de bonos se centra en la estabilidad a corto plazo, el precio del oro ha alcanzado niveles récord. Esto no refleja datos económicos inmediatos, sino más bien una política de protección geopolítica. Como señaló un analista, los bancos centrales están cada vez más llenando sus reservas de oro como forma de protección contra una situación en la que la credibilidad del dólar se vea comprometida. El aumento en el precio del oro, junto con la acción de algunas instituciones como el banco central de Serbia para retirar el oro de los mercados extranjeros, indica un creciente riesgo soberano. Los inversores están intentando protegerse contra posibles pérdidas en la credibilidad de las instituciones estadounidenses. Esta vulnerabilidad estratégica podría socavar la dominación global del dólar.

Esta división en los signos de mercado revela una evaluación sofisticada de los riesgos relacionados con la estabilidad del sistema financiero estadounidense. El mercado de bonos valora la continuidad operativa inmediata de la Fed, mientras que el mercado del oro considera la fragilidad estratégica a largo plazo del sistema financiero estadounidense. Se trata de una clásica divergencia entre la confianza táctica y la ansiedad estratégica. La independencia de la Fed puede mantenerse por ahora, pero la pérdida de confianza en la gobernanza estadounidense representa una amenaza lentamente pero poderosa para el valor del dólar. Por ahora, el mercado apuesta por el statu quo; pero los precios del oro muestran claramente que el valor geopolítico de la seguridad está aumentando.

Solidaridad internacional y riesgo sistémico

La reacción mundial a la presión política ejercida por Estados Unidos sobre la Reserva Federal es una clara señal de los riesgos sistémicos que implica esta situación. Como muestra de unidad, los bancos centrales de la Unión Europea, el Reino Unido y otros países han emitido una declaración conjunta en la que expresan su plena solidaridad con el presidente Jerome Powell. La declaración, liderada por la presidenta del BCE, Christine Lagarde, considera la independencia de los bancos centrales como “un pilar fundamental para la estabilidad de precios, financiera y económica” de todos los ciudadanos. No se trata simplemente de una cuestión diplomática; se trata de una defensa directa de un principio que constituye la base de toda la arquitectura financiera internacional. Cuando la independencia de la Reserva Federal se pone en duda, no se trata solo de un problema estadounidense. Se trata de un problema de estabilidad global, como reconocen estos líderes.

Este apoyo internacional destaca el papel crucial que desempeña la Fed en la financiación del comercio mundial. Un banco central politizado, vulnerable a las demandas políticas a corto plazo, podría introducir una nueva fuente de incertidumbre en el sistema. Las operaciones de liquidez del dólar realizadas por la Fed son la base para el comercio transfronterizo; proporcionan el financiamiento estable del cual dependen las cadenas de suministro multinacionales. Si la confianza en la dedicación a largo plazo de la Fed hacia la estabilidad de precios se vea afectada, esto podría provocar una huida de los bancos hacia otras formas de financiación. Como señala el informe sobre la estabilidad financiera de la Fed, condiciones de financiación más estrictas debido a una menor disposición de los inversores podrían llevar a una reducción del crédito en dólares por parte de los bancos no estadounidenses. Esto pondría en peligro la resiliencia de las cadenas de suministro, haciendo que sea más difícil y costoso para las empresas financiar sus inventarios y envíos a través de las fronteras.

En esencia, el caso Cook representa una prueba de si el estado de derecho puede prevalecer sobre los excesos del poder ejecutivo. El profesor de Derecho de Harvard, Daniel Tarullo, lo ha descrito como “la prueba de si existe algún límite para el poder absoluto del presidente”. La posición de la comunidad internacional refuerza la idea de que las restricciones legales adecuadas al poder ejecutivo son un factor clave para mantener la posición geopolítica de EE. UU. Cuando la banca central de un país está protegida por normas legales claras y aplicables, eso indica que existe un modelo de gobierno estable y predecible. Esa predictibilidad es un recurso estratégico que atrae el capital global. Por el contrario, un precedente que permita la destitución arbitraria de un gobernador de la banca central debilitaría ese recurso, lo que podría acelerar el cambio hacia sistemas monetarios más nacionalizados y menos predecibles en otros lugares. La decisión tomada será una prueba geopolítica no solo para la Fed, sino también para todo el orden financiero posterior a la guerra.

Escenarios y catalizadores: El camino a seguir

La decisión de la Corte Suprema, que se espera que se emita a finales de junio, será el factor más importante en este juego geopolítico. Será una prueba definitiva del poder del estado de derecho frente al exceso de poder del ejecutivo. Los resultados de esta decisión tendrán consecuencias que afectarán a muchos aspectos, no solo el destino de uno de los gobernadores de la Fed. El camino a seguir se divide en dos escenarios claramente distintos, cada uno con riesgos diferentes para la estabilidad financiera mundial.

Una decisión a favor del presidente sería un golpe devastador para el principio de la independencia del banco central. Esto establecería un precedente en el que cualquier gobernador del banco central podría ser destituido a voluntad, lo que en efecto nacionalizaría la política monetaria. El impacto inmediato sería un aumento en los premios de riesgo soberano en todo el mundo. Como señala el profesor de derecho de Harvard, Daniel Tarullo, este caso se refiere a si existe algún límite al poder desenfrenado del presidente. Una decisión negativa podría animar a otras naciones a ejercer un control similar sobre sus propios bancos centrales, acelerando así una tendencia peligrosa hacia sistemas monetarios nacionalizados. Esto aumentaría el riesgo sistémico, ya que la previsibilidad y la credibilidad que sustentan la financiación comercial mundial se verían erosionadas. La calma actual del mercado en relación con los bonos probablemente desaparezca, siendo reemplazada por una huida de las inversiones en dólares y un nuevo cálculo de los precios del crédito mundial.

Por el contrario, una decisión favorable del Tribunal Supremo fortalecería la autonomía institucional de la Fed y probablemente restablecería cierta calma en los mercados financieros. Esto indicaría que los tribunales respetarán las normas legales destinadas a proteger la función de reacción de la Fed. Sin embargo, esta victoria legal podría no poner fin a la presión política. La administración ya ha demostrado su disposición a utilizar el Departamento de Justicia como herramienta para lograr sus objetivos, como se puede ver en la reciente investigación criminal contra el presidente Powell. Una decisión favorable podría dar lugar a más acciones legislativas o administrativas destinadas a contrarrestar la decisión del Tribunal Supremo, lo que prolongaría la incertidumbre y pondría a prueba la capacidad de resistencia de la Fed a medio plazo.

El siguiente factor importante que contribuye a este proceso es, por supuesto, la decisión del Tribunal. Mientras tanto, el juego geopolítico continúa. El aumento en los precios del oro, junto con la acción de bancos centrales como el de Serbia para retirar las reservas de oro, es una clara señal de que se está reevaluando los activos estratégicos a nivel mundial. Como dijo un analista, los inversores creen que sus reservas ya no son seguras en términos de dólares. La independencia de la Fed puede seguir existiendo por ahora, pero la pérdida de confianza en la gobernanza estadounidense representa una amenaza gradual para el valor del dólar. La decisión del Tribunal será una prueba geopolítica no solo para la Fed, sino también para todo el orden financiero posterior a la guerra.

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