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La actual situación tecnológica se basa en una base poderosa, pero también precaria. El optimismo en torno al gasto en inteligencia artificial sigue impulsando el mercado, como se puede ver en…
A pesar de los buenos resultados de las empresas fabricantes de chips, este impulso enfrenta un obstáculo estructural: el patrón histórico demuestra que el S&P 500 nunca ha logrado una tasa de crecimiento anual del 10%, cuando el sector tecnológico se ha quedado atrás en comparación con el resto del mercado. Este récord, citado por Citi Wealth, destaca una vulnerabilidad fundamental. Para que esta tendencia de crecimiento sea sostenible, el sector tecnológico debe no solo mantener su posición, sino también liderar el mercado.La presión inmediata proviene de los valores financieros. Después de años de dominio, los inversores están cada vez más cautelosos con las acciones tecnológicas caras, debido a la incertidumbre sobre si las inversiones en inteligencia artificial generarán suficientes retornos. Esta cautela ya está provocando una reorientación en las estrategias de inversión. Desde finales de octubre…
Mientras que el sector tecnológico en sí ha disminuido. Este aumento en el volumen de capital es una clara señal de que el capital busca otros lugares donde pueda encontrar valor. Esta tendencia se ve respaldada por el hecho de que el índice S&P 500, basado en la ponderación igualitaria de las acciones, ha ganado más del 5% desde finales de octubre, superando al índice basado en la ponderación de los valores más grandes.La sostenibilidad de la ronda actual depende de dos factores que se enfrentan entre sí. Por un lado, existe la promesa de un crecimiento generalizado de las ganancias; se espera que todos los sectores del índice S&P 500 registren ganancias este año. Por otro lado, existe una disminución en ese crecimiento, lo cual podría impulsar la rotación de empresas dentro del mercado. Se proyecta que las “Siete Maravillosas” registrarán un crecimiento de ganancias del 23.5% en 2026. Pero esa ventaja sobre el mercado en general está disminuyendo. Si esta diferencia se cierra, eso podría validar la tesis de que las tecnológicas seguirán dominando el mercado. Pero si esto continúa, las tecnológicas podrían mantener su posición de liderazgo, pero con el riesgo de que sus valores se compriman aún más.
En resumen, el pico del mercado ya está al alcance de la mano. La combinación de valores elevados, un precedente histórico en el sector tecnológico, y una rotación tangible hacia otros sectores, crea una situación en la que se ha obtenido ganancia fácilmente. El mercado ahora se encuentra en un punto de decisión; la ruta más fácil para avanzar podría estar lejos de esos grandes valores que han impulsado el mercado bajista durante años.
El crecimiento explosivo de la inteligencia artificial está encontrando un límite físico: la red eléctrica. Esta presión está provocando ahora una intervención política de gran importancia, que podría cambiar fundamentalmente las condiciones económicas relacionadas con la expansión de los centros de datos. Se trata de una medida que difumina los límites entre la regulación de servicios públicos y la política industrial.
El objetivo es obligar a los gigantes tecnológicos a pagar por las nuevas plantas de energía necesarias para alimentar sus centros de datos. De esta manera, el costo de la expansión de la red eléctrica se traslada desde los contribuyentes hacia las empresas que generan esa demanda.La escala del proceso de subasta propuesto es impresionante. Si se implementara, podría generar contratos valorados en…
Se trata de financiar nuevas generaciones de tecnologías. El mecanismo es poco convencional: las empresas tecnológicas presentarían sus ofertas para participar en el proceso.Se trata de plantas de nueva construcción. Esto representa un cambio radical con respecto a las prácticas habituales: en la mayoría de los casos, las subastas de energía tienen una duración de un año y están abiertas a todas las empresas de servicios públicos y compañías eléctricas. Al limitar la subasta únicamente a los operadores de centros de datos y establecer acuerdos a largo plazo, el objetivo es reducir los riesgos y acelerar la construcción de las plantas de energía. Además, se busca vincular directamente el costo de la energía con quienes se benefician de ella.
Las implicaciones financieras son significativas para ambas partes. Para las compañías de servicios públicos y los operadores de redes como PJM, este plan representa una posible solución a la crisis de fiabilidad energética que se avecina. El operador de la red admitió recientemente que podría producir 5.2% menos electricidad de lo necesario durante el verano de 2027-28. Este fracaso resalta la intensidad de la situación. Al invertir miles de millones en nuevas tecnologías de generación de energía, esta licitación podría aumentar la oferta de energía y reducir los costos para los 67 millones de residentes atendidos por el mercado de PJM. Para los gigantes tecnológicos, esta transición representa un importante gasto de capital. Tendrán que asumir responsabilidades económicas enormes para asegurar el suministro de energía, algo que podría influir en dónde y cuán rápidamente construirán sus infraestructuras.
Esta intervención es una respuesta directa a un desequilibrio estructural. Se proyecta que el consumo de energía del centro de datos aumentará.
Ese crecimiento ya está aumentando los costos para los consumidores y las pequeñas empresas. Esto ha provocado acciones legislativas de ambos partidos políticos. El plan de subastas es un intento de controlar estos costos inflacionarios del suministro eléctrico, asegurando que las empresas responsables de este aumento de costos paguen sus propios gastos. Se trata de un nuevo modelo económico en el que el sector privado asume todo el costo de las necesidades de su infraestructura. Este enfoque podría sentar un precedente para cómo Estados Unidos maneje las demandas energéticas del próximo auge tecnológico.El acuerdo entre Estados Unidos y Taiwán en el área de semiconductores es una inversión estratégica importante. Su objetivo es reorganizar las cadenas de suministro mundiales, de manera significativa.
De empresas taiwanesas a la producción en Estados Unidos. La escala es histórica; además, cuenta con el apoyo de otros factores que lo respaldan.Es algo relacionado con el gobierno de Taiwán. No se trata simplemente de construir unas cuantas fábricas más; se trata de una política industrial coordinada, cuyo objetivo es fortalecer de manera decisiva la capacidad interna del país y reducir la dependencia de un único centro mundial.El principal instrumento económico es el incentivo arancelario. A cambio de esta importante iniciativa de reubicación de la producción en Estados Unidos, los Estados Unidos reducirán su tasa arancelaria sobre los productos provenientes de Taiwán, de un 20% a un 15%. Esta reducción representa una medida crucial para ahorrar costos a los fabricantes taiwaneses, ya que mejora directamente las condiciones financieras para llevar a cabo la producción en ese país. Además, el acuerdo incluye exenciones específicas y permisos de importación para las empresas que construyen sus plantas en Estados Unidos, lo que brinda claridad y reduce los riesgos relacionados con la inversión. Para una empresa como TSMC, que ya está…
Este marco conceptual elimina una de las principales fuentes de incertidumbre que han dificultado la planificación durante más de un año.Desde un punto de vista estratégico, el impacto es significativo. El acuerdo apunta directamente al punto débil del dominio tecnológico de EE. UU.: su dependencia de la fabricación de chips avanzados, que se concentra en Taiwán. Al garantizar una gran cantidad de capital y crédito, el acuerdo tiene como objetivo establecer “parques industriales de clase mundial” y posicionar a EE. UU. como un centro global en el campo de las tecnologías de próxima generación. Esto constituye un contraponto directo a las vulnerabilidades geopolíticas que han surgido debido a los recientes shocks en la cadena de suministro. Además, este acuerdo profundiza la colaboración bilateral entre ambos países; Taiwán se compromete a facilitar las inversiones estadounidenses en sus propios sectores de semiconductores y tecnología militar.
En resumen, esta transacción convierte un objetivo a largo plazo en una inversión a corto plazo. Utiliza políticas comerciales específicas para estimular la aparición de cientos de miles de millones de dólares en capital privado, con el objetivo de reequilibrar la estructura mundial del sector de los semiconductores. Para los inversores corporativos, esto significa que se está abriendo una nueva era de fabricación basada en Estados Unidos, con el apoyo de garantías gubernamentales sin precedentes. Sin embargo, la verdadera prueba será la ejecución: convertir estos compromisos financieros en capacidades operativas a una velocidad y escala adecuadas para satisfacer la creciente demanda impulsada por la tecnología de inteligencia artificial. La apuesta es viable, pero los beneficios no se verán hasta dentro de años.
Los tres cambios estructurales mencionados ya están en proceso, pero sus resultados dependen de una serie de acontecimientos futuros y de incertidumbres que aún no se han resuelto. El catalizador inmediato es la implementación del plan de subastas de PJM, un experimento político que enfrenta numerosos obstáculos. El plan fue anunciado como…
Por parte de la administración y los gobernadores, esto no tiene ningún efecto vinculante para el operador del sistema eléctrico. El éxito de esta medida depende únicamente de…Y también se está acordando un precio sin precedentes para los contratos de 15 años. Si el operador se niega a participar en esta negociación, todo el mecanismo colapsará. En ese caso, las cuestiones relacionadas con la tensión en la red y la distribución de costos quedarán sin respuesta.En el caso de la reubicación de las industrias semiconductoras, el punto clave que debe tenerse en cuenta es el ritmo de ejecución de las actividades relacionadas con esa reubicación.
Y…Se trata de una inversión a largo plazo de gran envergadura. Los inversores deben vigilar la velocidad con la que las empresas taiwanesas anuncian proyectos específicos y comienzan a invertir en esos proyectos. El valor del acuerdo radica en su capacidad para convertir las promesas en realidades operativas, un proceso que llevará años. Cualquier retraso o reducción en los esfuerzos de desarrollo podría indicar que los incentivos geopolíticos y económicos no son suficientes para superar los desafíos que implica construir fábricas avanzadas en Estados Unidos.El principal riesgo para el sector tecnológico, por su parte, es que la expectativa de que se realicen gastos en áreas relacionadas con la inteligencia artificial no se haga realidad. La reciente tendencia hacia sectores como la industria y la salud es una respuesta directa a este problema.
Si el crecimiento de las ganancias, prometido gracias al uso de la IA, no se materializa en los próximos trimestres, esa tendencia alcista podría desmoronarse. La presión sobre los precios de las acciones, que ya ha provocado una rotación de inversiones, se intensificará aún más, lo que podría llevar a una corrección aún más profunda. La capacidad del sector para mantener su “premium de ganancias” es ahora el factor clave que determina la trayectoria de todo el mercado.En resumen, estos cambios no son automáticos. La intervención del gobierno requiere el apoyo regulatorio; la negociación relacionada con los semiconductores requiere una ejecución efectiva. Además, el aumento en las cotizaciones de las acciones tecnológicas se basa en una narrativa frágil. Los próximos meses determinarán si las ambiciones políticas se convertirán en realidad o no.
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