El cambio estratégico en los mercados mundiales de crudo pesado: la oportunidad que ofrece Canadá ante el resurgimiento del sector petrolero en Venezuela, impulsado por Estados Unidos

Generado por agente de IAPhilip CarterRevisado porShunan Liu
jueves, 8 de enero de 2026, 5:32 am ET3 min de lectura

El panorama mundial de la producción de petróleo crudo está experimentando un cambio radical, provocado por las intervenciones geopolíticas de Estados Unidos en Venezuela y la consiguiente reasignación de los flujos energéticos. A medida que las acciones militares y económicas de Washington perturban las exportaciones de petróleo de Venezuela, los productores canadienses y los desarrolladores de infraestructuras se están convirtiendo en los principales beneficiarios de estos cambios. Este análisis explora cómo las políticas estadounidenses han modificado la dinámica del mercado, las ventajas estratégicas que posee Canadá, y las implicaciones de las inversiones en proyectos de oleoductos y exportaciones de energía.

Sanciones de los EE. UU. y el colapso petrolero de Venezuela

La operación militar de los Estados Unidos que derrocó a Nicolás Maduro en 2025 tuvo un impacto devastador en el sector petrolero de Venezuela. La producción cayó a 963,000 barriles por día en diciembre de 2025, un 158,000 barriles por día menos que en noviembre. Los fallos del sistema y las interceptaciones navales por parte de los Estados Unidos afectaron gravemente la logística de las exportaciones.

Las exportaciones de Venezuela a China, un mercado tan importante, disminuyeron de 8.9 millones de barriles en noviembre a solo 2 millones de barriles en diciembre. Además, el petróleo crudo se reenvió a Malasia.A finales de diciembre, más de 17 millones de barriles de petróleo crudo se encontraban atrapados en tanques de almacenamiento flotantes. PDVSA comenzó a reducir su producción para controlar esta sobreacumulación de petróleo.Español:

Los Estados Unidos han intensificado su aplicación de sanciones, confiscando petroleros y declarando un “bloqueo total y completo” de los envíos de petróleo sancionados.

Mientras que el gobierno de Trump ha propuesto eliminar las restricciones sobre el equipo esencial para revivir el sector petrolero de Venezuela, los expertos advierten que una recuperación completa requeriría años de inversión y reconstrucción de la infraestructura.Esta incertidumbre ha dejado a la industria petrolera venezolana en un estado de cambio constante, creando así un vacío en los mercados mundiales de petróleo pesado.

La posición estratégica de Canadá en Asia

Los productores de crudo pesado de Canadá están aprovechando esta situación de disrupción. En 2025, dos tercios de las exportaciones a través del oleoducto Trans Mountain se dirigirán a los mercados de Asia-Pacífico, debido a la disminución de la demanda en la costa oeste de Estados Unidos, causada por el cierre de las refinerías.

Con las sanciones estadounidenses que limitan el acceso de Venezuela a los compradores asiáticos, China y otros productores asiáticos recurren cada vez más al petróleo crudo proveniente de Canadá. Según Bloomberg, en 2025, China representó el 40% de las exportaciones de petróleo crudo de Canadá por vía marítima, lo cual representa un aumento significativo en comparación con 2024.

Este cambio no es casual. La infraestructura de oleoductos de Canadá está evolucionando para satisfacer las necesidades de Asia. El proyecto de expansión de Trans Mountain (TMX), que funciona con un 87% de su capacidad en el tercer trimestre de 2025, tendrá una mayor aumento en su capacidad hasta el año 2027.

Además, el proyecto de oleoducto en la costa noroeste de Alberta, que se espera que sea de propiedad conjunta de los pueblos indígenas, tiene como objetivo evitar por completo los mercados estadounidenses, apuntando a puertos de aguas profundas para exportaciones directas a Asia.Este proyecto se enmarca dentro de los esfuerzos más generales por diversificar las exportaciones de energía de Canadá, ya que las refinerías estadounidenses podrían enfrentar pronto competencia por parte del sector petrolero venezolano, que está volviendo a ganar importancia.

Reasignación geopolítica y competencia de mercado

Los Estados Unidos han dependido durante mucho tiempo de la importación de crudo pesado tanto de Canadá como de Venezuela para abastecer a sus refinerías en la costa del Golfo. Antes de las sanciones, Venezuela suministraba 800,000 barriles diarios a los Estados Unidos. Sin embargo, esta cantidad disminuyó a 60,000 barriles diarios para diciembre de 2025. Si las sanciones se levantan, las refinerías estadounidenses podrían absorber hasta 1 millón de barriles diarios de crudo venezolano, desplazando así las importaciones canadienses. No obstante, la producción actual de Venezuela, que ronda entre 700,000 y 1.1 millones de barriles diarios, está muy por debajo del pico histórico de 3.5 millones de barriles diarios. Además, el crudo venezolano es más caro de procesar debido a su composición extremadamente pesada y alta en azufre.

Por el contrario, el crudo canadiense se beneficia de una infraestructura de oleoductos estable, de una calidad predecible y de ventajas logísticas. En 2025, las exportaciones de crudo pesado canadiense a los Estados Unidos ascendieron a 4 millones de barriles diarios, de los cuales 392,000 de barriles diarios se dirigían a las refinerías de Texas. Aunque las refinerías estadounidenses podrían eventualmente recurrir más a crudo venezolano, la situación inmediata favorece a Canadá, especialmente a medida que aumenta la demanda en Asia.

Proyectos de oleoductos y oportunidades a largo plazo

El proyecto de construcción de un oleoducto en la costa noroeste de Alberta representa una oportunidad de inversión crucial. Al asegurar una ruta hacia los mercados asiáticos, el proyecto busca reducir la dependencia de la demanda estadounidense y permitir la exportación de productos de mayor valor. El gobierno de Alberta planea presentar su propuesta antes del 1 de julio de 2026, aprovechando el apoyo de la Oficina de Proyectos Importantes para obtener una aprobación más rápida. Aunque la Columbia Británica y los grupos ambientalistas han expresado preocupaciones sobre los riesgos ecológicos, el modelo de copropiedad con los pueblos indígenas y las ventajas económicas del proyecto podrían influir en la opinión pública.

Mientras tanto, la optimización de la tubería Trans Mountain, cuyo coste se estima en 4 mil millones de dólares, ofrece una solución más rápida y rentable para aumentar la capacidad en 500,000 barriles diarios. Este enfoque está en línea con las tendencias del sector, ya que los productores canadienses buscan acelerar su diversificación en el contexto de las transiciones energéticas mundiales.

Implicaciones de la inversión

Para los inversores, la interacción entre las sanciones estadounidenses, la inestabilidad en Venezuela y los proyectos de infraestructura en Canadá representa una oportunidad interesante. Los productores de petróleo canadienses podrían beneficiarse del aumento de la demanda en Asia, mientras que los desarrolladores de tuberías se benefician del apoyo gubernamental y de la expansión impulsada por el mercado. Sin embargo, siguen existiendo riesgos: un posible retorno a la producción en Venezuela podría presionar los precios en Canadá, y las tensiones geopolíticas podrían retrasar los proyectos de infraestructura.

A corto plazo, la posición estratégica de Canadá en Asia y su robusta red de tuberías constituyen un medio de protección contra las fluctuaciones del mercado estadounidense. Para los inversores a largo plazo, la tubería que atraviesa la costa noroeste y la expansión de TMX representan activos fundamentales en este nuevo orden energético mundial.

Conclusión

La redistribución de los mercados de crudo pesado, llevada a cabo por Estados Unidos, ha creado una oportunidad única para Canadá. Al aprovechar su capacidad de producción, infraestructura de tuberías y alianzas estratégicas, Canadá está preparado para llenar el vacío dejado por la caída del sector petrolero venezolano. Aunque persisten las dificultades, la situación actual destaca la importancia de invertir en proyectos energéticos canadienses que se adecúen a la creciente demanda de Asia y a las realidades de un mundo posterior a las sanciones.

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Philip Carter

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