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El panorama mundial de las acciones en el año 2025 se caracterizó por una notable recuperación en los mercados internacionales, especialmente en lo que respecta a las acciones de países no estadounidenses.
Y superan significativamente al índice S&P 500 de los Estados Unidos. Este impulso, impulsado por una moneda estadounidense más débil y valoraciones más favorables en el extranjero, prepara el terreno para un año crucial en el futuro. A medida que se acerca el año 2026, los inversores se enfrentan a una situación crítica: cómo aprovechar el esperado rendimiento superior de las acciones internacionales, mientras se mitigan los riesgos derivados de valoraciones elevadas, incertidumbres políticas y concentración en las acciones tecnológicas estadounidenses. El reajuste estratégico, basado en la diversificación, las inclinaciones sectoriales y regionales, y la gestión activa de riesgos, será esencial para enfrentar este entorno complejo.Las perspectivas para los mercados de valores internacionales en 2026 se basan en una combinación de factores macroeconómicos y estructurales.
Un equilibrio favorable entre políticas de crecimiento, con una actividad económica resistente en Estados Unidos y mejoras en regiones como China y la zona euro, lo que genera un impulso positivo en toda la economía.Que los gastos mundiales relacionados con la IA y las políticas monetarias favorables ampliarán aún más esta tendencia, especialmente en los sectores vinculados a la cadena de suministro de la IA, como los semiconductores e la infraestructura en la nube.Las dinámicas regionales también desempeñan un papel clave. Se espera que los esfuerzos de reestructuración corporativa de Japón, las inversiones en infraestructura y defensa en Europa, así como la mejora de la situación fiscal de los mercados emergentes, contribuyan al crecimiento de los resultados financieros.
Que el contexto macroeconómico mundial sigue siendo favorable, con la disminución del dólar estadounidense y los cambios en las políticas de las principales economías, lo que crea un entorno propicio para las acciones internacionales.
Para aprovechar estas oportunidades, los inversores deben adoptar una estrategia de reequilibrado multifacético. Un portafolio básico compuesto por entre el 30% y el 70% de acciones, y entre el 15% y el 50% de renta fija.
Proporciona una base para una resiliencia a largo plazo. En el ámbito de las acciones, un cambio hacia los mercados internacionales, especialmente en Asia y regiones emergentes, puede diversificar la exposición, más allá del sector de la inteligencia artificial centrado en los Estados Unidos.Que, aunque las grandes empresas tecnológicas de los Estados Unidos han dominado en términos de rendimientos, es crucial lograr una mayor diversificación de los factores que influyen en los rendimientos para el año 2026.Los sesgos sectoriales y regionales deben reflejar tanto características de crecimiento como defensivas. Por ejemplo, los mercados desarrollados ofrecen menos volatilidad en los ingresos, además de una orientación hacia el valor o los dividendos.
Mientras tanto, las empresas emergentes de Asia ofrecen oportunidades relacionadas con la inteligencia artificial, al tiempo que reducen su dependencia de los mercados estadounidenses.Incorporando acciones con dividendos, que se orientan hacia los sectores no tecnológicos y que presentan características defensivas, se puede lograr una mayor estabilidad en los retornos económicos.La gestión activa será de suma importancia en el año 2026.
Esas altas valoraciones y la concentración en índices ponderados por acciones como el S&P 500 aumentan la correlación y la volatilidad de los mercados. Para mitigar esto, los inversores deben asignar su dinero a alternativas como fondos de cobertura, bienes raíces y materias primas, ya que estas ofrecen una baja correlación con las acciones tradicionales y pueden generar “alfa durante crisis”..Los bonos, en particular aquellos de alta calidad, con plazo corto o medio, pueden servir como un “lastre” para los activos de riesgo. Dado que las políticas de relajación monetaria favorecen a los activos de riesgo, los instrumentos de renta fija proporcionan ingresos y liquidez.
Un 40% de asignación a alternativas para carteras a largo plazo, con especial énfasis en la necesidad de protegerse contra cambios en las políticas y tendencias relacionadas con la localización de datos.Las perspectivas para los mercados de renta extranjera en 2026 son prometedoras, pero el éxito depende de una reequilibración disciplinada. Al diversificar entre regiones, sectores y clases de activos, los inversores pueden aprovechar el potencial de crecimiento de las economías impulsadas por la inteligencia artificial, al mismo tiempo que gestionan los riesgos derivados de una concentración excesiva y los obstáculos macroeconómicos.
Se espera que la expansión global continúe, pero la agilidad estratégica permitirá distinguir los portafolios resistentes de aquellos expuestos a la volatilidad. Para aquellos dispuestos a realizar ajustes cuidadosos en sus carteras, las acciones internacionales ofrecen una oportunidad para obtener un rendimiento superior en un año marcado tanto por oportunidades como por incertidumbres.Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
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