El cierre de los pasos de Hormuz está afectando los precios del petróleo. Los importadores enfrentan el riesgo de estagflación, a medida que se acerca la fecha límite de abril.
El mercado de petróleo actual está enfrentando un severo y persistente golpe en el suministro. La clausura del Estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el flujo de petróleo, constituye una situación muy delicada.El 20% del petróleo y el gas natural licuado a nivel mundial.Comenzó a finales de febrero, después de los conflictos militares. Este trastorno no es simplemente un problema logístico; se trata de una amenaza directa para el flujo físico de energía. Como señalan las alertas de la industria, el tiempo para encontrar una solución rápida se está agotando. Los ejecutivos y analistas indican que ya hay un plazo crítico para tomar medidas.Se estima que esto durará entre una y tres semanas.Si no se reabre a mediados de abril, se espera que los daños en las cadenas de suministro empeoren significativamente.
La magnitud de los posibles daños es abrumadora. Una interrupción total de las exportaciones desde el Golfo Pérsico significaría la eliminación de todas las oportunidades de negocio.Cerca del 20 por ciento del suministro mundial de petróleoEsto equivale a una reducción repentina y masiva en la producción. En la práctica, ya se siente el impacto de esta situación. Para evitar que los niveles de almacenamiento local se desborden, grandes productores como Irak y Kuwait han comenzado a reducir su producción a principios de marzo. El precio del petróleo crudo Brent ha reaccionado de manera correspondiente: la semana pasada, el precio llegó a los 119 dólares por barril, el nivel más alto desde el inicio de la guerra. Este es un nivel que no se había visto desde julio de 2022. Desde entonces, el precio se ha estabilizado alrededor de los 113 dólares por barril. Pero ese número todavía refleja un mercado que podría estar subestimando la magnitud real de las escaseces que se avecinan.
Visto desde una perspectiva macroeconómica, se trata de un shock geopolítico clásico que afecta en un punto vulnerable. Ya ha llevado los precios mundiales del petróleo a niveles que ponen a prueba la resiliencia de la expansión económica actual, que se basa en costos de energía estables. El impacto es asimétrico: los importadores de energía son quienes soportan los mayores costos de insumos. Las próximas semanas son cruciales. Las medidas temporales, como el mayor despliegue de las reservas estratégicas de Estados Unidos y las sanciones temporales, están proporcionando algo de tiempo para recuperarse. Pero su eficacia esperada disminuirá a principios o mediados de abril. En resumen, un cierre prolongado podría generar un nuevo nivel de precios del petróleo, convirtiendo así un aumento temporal en un factor negativo constante para el crecimiento y la inflación mundial.
Efectos económicos asimétricos y presiones de crecimiento
El impacto es global, pero su efecto es profundamente asimétrico. El canal principal de transmisión del problema es la energía, y la carga recae sobre los importadores en gran medida. Las economías de Asia y Europa, que dependen en gran medida de las importaciones de petróleo y gas, ahora enfrentan una carga fiscal repentina y elevada. No se trata de un riesgo lejano; es una realidad presente para países como Bangladesh, donde la crisis ha provocado medidas extremas. Las autoridades han cerrado todas las universidades y han implementado sistemas de racionamiento de combustible, debido a la necesidad de conservar electricidad y combustible en medio de una crisis energética cada vez más grave. Este país, que importa el 95% de su energía, ya está deteniendo la producción de fertilizantes para priorizar el suministro de energía. Esto amenaza la producción agrícola y la seguridad alimentaria.
Este patrón de tensión está extendiéndose. En las grandes economías manufactureras de Asia, los altos costos de combustible y energía aumentan directamente los costos de producción y reducen el poder adquisitivo de los hogares. En algunas partes de África y América Latina, la presión se ve agravada por el limitado espacio fiscal y las restricciones externas. El resultado es un conjunto de factores que generan inflación y problemas en el equilibrio de pagos. Las monedas de algunos países que dependen de las importaciones ya están bajo presión. En Europa, este shock evoca recuerdos de la crisis del gas en 2021-2022. Los países que dependen del uso de energía gasífera, como Italia y el Reino Unido, son especialmente vulnerables. En cambio, aquellos con mayor capacidad en materia de energía nuclear y renovables, como Francia y España, están más protegidos.

Por otro lado, los países que son exportadores de energía, y cuyas operaciones no se ven afectadas directamente, podrían beneficiarse de precios más altos. Los países del Medio Oriente, parte de África y América Latina, que aún pueden llevar sus bienes al mercado, podrían tener una posición fiscal y externa más fuerte. Esto crea una diferencia notable: el lento crecimiento mundial se debe a la creciente brecha entre importadores y exportadores. El Fondo Monetario Internacional señala que los países de bajos ingresos corren especialmente riesgo de carencia alimentaria; algunos de ellos probablemente necesitarán más apoyo externo, ya que esa ayuda está disminuyendo.
Más allá del impacto inmediato en los costos de energía, este shock está transformando las cadenas de suministro. El reencaminamiento de los buques cisterna y los barcos de contenedores aumenta los costos de transporte y genera nuevas incertidumbres. La posibilidad de escasez de materiales utilizados en la fabricación, junto con el riesgo de aumentos en los precios de alimentos y fertilizantes, añade más elementos de estrés socio-político. En resumen, se trata de un shock macroeconómico con una clara jerarquía de exposición. Es una crisis para el mundo entero, pero aquellas economías más vulnerables son las que sufrirán los efectos más graves, lo que pone a prueba su resiliencia y agrava las ya existentes vulnerabilidades.
Restricciones políticas y realidad del mercado
Los gobiernos y los mercados están tratando desesperadamente de gestionar las consecuencias de este shock en el suministro. Pero sus herramientas son fundamentalmente limitadas debido a la realidad física del problema. La respuesta política ha consistido en una combinación de medidas de gestión de la demanda y protección al consumidor. En el Reino Unido, las autoridades están preparadas para intervenir si se detecta que los vendedores de combustible están explotando la situación en beneficio propio. Mientras tanto, las familias con bajos ingresos podrán acceder a los recursos necesarios para sobrevivir.Paquete de 53 millones de librasSe trata de medidas temporales cuyo objetivo es ayudar a reducir los costos de calefacción. En Australia, el transporte público ha sido gratuito en dos estados, con el fin de disuadir a las personas de conducir. Se trata de medidas temporales, diseñadas para aliviar a los consumidores y estabilizar el orden social. Sin embargo, estas medidas no contribuyen en absoluto a aumentar la cantidad de petróleo disponible. Simplemente, transfieren la carga de los altos costos del mercado al presupuesto público, o intentan regular las señales de precios.
El mecanismo de mercado para la determinación de precios también muestra signos de estar restringido por el optimismo. El precio del petróleo crudo Brent no ha reflejado completamente la situación más grave que podría surgir en caso de un cierre prolongado de las plataformas de extracción. Esto indica que los operadores y los inversores todavía esperan una resolución diplomática rápida, lo que hace que los precios se mantengan más bajos de lo que realmente merecen debido a la interrupción en el suministro. La oportunidad para ese optimismo está desapareciendo rápidamente. Como advierten los ejecutivos y analistas del sector petrolero, es necesario que el Estrecho de Ormuz sea reabierto lo antes posible.Mid-abrilLas interrupciones en el suministro podrían empeorar significativamente. Los precios actuales del mercado podrían ser una forma de apostar por un resultado favorable en esas últimas semanas.
Sin embargo, la limitación principal radica en el aspecto físico. La cerradura elimina…Cerca del 20 por ciento del suministro mundial de petróleo.La política energética solo puede gestionar la demanda y la distribución de energía; no puede crear nuevos suministros de energía. La mayor liberación de reservas estratégicas en los Estados Unidos y las sanciones temporales son medidas que proporcionan un alivio temporal, pero se espera que su efectividad disminuya a principios o mediados de abril. Una vez que estas medidas temporales pierdan su efecto, el mercado se verá obligado a enfrentarse directamente a las limitaciones en el suministro de energía. En ese momento, los gobiernos tendrán poco que hacer para evitar que los precios de la energía aumenten drásticamente.
En resumen, se trata de una lucha entre la realidad y la esperanza. Las medidas temporales sirven como un amortiguador temporal, pero su eficacia es limitada en el tiempo. El optimismo constante del mercado respecto a una resolución rápida también constituye una limitación, ya que retrasa el reajuste completo de los riesgos. Las próximas semanas pondrán a prueba si las políticas pueden gestionar la transición hacia un nuevo nivel de precios, o si el impacto físico superará todos los intentos por suavizar la situación.
Catalizadores y escenarios que influyen en el ciclo macroeconómico
El camino a seguir ahora está determinado por una sola variable crítica: la cronología geopolítica para la reapertura del Estrecho de Ormuz. La clausura ya constituye un severo y persistente shock en el suministro, equivalente a eliminar…Cerca del 20 por ciento del suministro mundial de petróleo.Esta magnitud supera con creces las perturbaciones anteriores. Esto ha obligado a los productores a reducir su producción. La cuestión clave es la duración de esta situación. Un modelo propuesto por el Banco de la Reserva Federal sugiere una probabilidad del 100% de cierre en el segundo trimestre de 2026. Si esa fecha se cumple, el impacto será algo más que un aumento temporal en las cantidades comerciales, sino una recalibración estructural del comercio mundial.
Los escenarios que se presentan son muy diferentes. Una resolución diplomática rápida en las próximas semanas podría permitir un proceso de reestructuración ordenado, con los precios disminuyendo gradualmente, a medida que los suministros redirigidos y las reservas estratégicas cubran la brecha. Sin embargo, si la situación continúa cerrada durante el tercer trimestre y más allá, se creará un nuevo nivel de precios más alto. Este es el riesgo sistémico. Como advirtió el director ejecutivo de Total, si la crisis dura más de tres o cuatro meses, se convertirá en una situación difícil.Un problema sistémico para el mundo entero.Los precios actuales del mercado, aunque son elevados, parece que siguen subestimando esta situación de peor caso.
Este continuo impacto en el suministro será el principal factor que impulsará el próximo ciclo macroeconómico. Esto causará directamente presiones inflacionarias, especialmente para los países importadores de energía. Los bancos centrales enfrentarán una difícil situación: deben responder a esta inflación sin provocar una recesión más profunda. Su respuesta política será el segundo importante catalizador. Si la inflación se mantiene alta, podría ser necesario aplicar medidas de ajuste fiscal agresivas, lo que aumentaría las tasas de interés reales y fortalecería el dólar estadounidense. Esto agravaría el ralentismo económico en las economías que dependen de las importaciones, creando así un ciclo vicioso.
El entorno macroeconómico resultante será de crecimiento limitado y volatilidad elevada. La interacción entre los shocks en el suministro físico, las políticas de los bancos centrales y los cambios en las tasas reales determinará el curso del ciclo económico. Por ahora, el mercado espera una solución rápida, pero la realidad de un mercado petrolero sin acceso al mar y las dificultades diplomáticas sugieren que el ciclo económico está entrando en una fase más difícil. En resumen, la gravedad y duración del shock determinarán si se tratará de un breve episodio inflacionario o de un período prolongado de presiones stagflacionarias para la economía mundial.



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