El bloqueo del Estrecho de Ormuz provoca un impacto en el mercado petrolero. Esto pone a prueba la capacidad del gobierno de Estados Unidos para equilibrar la inflación con el crecimiento económico.
El conflicto en el Medio Oriente está provocando un clásico shock en el suministro a la economía mundial. Se trata de un shock externo, que no tiene nada que ver con la demanda interna. No se trata de un caso de crecimiento excesivo que lleva a aumentos en los precios. Se trata de una situación de perturbación física, donde la violencia geopolítica ha cortado una arteria vital del comercio mundial.
El impacto inmediato se nota claramente en los mercados de energía. Desde que el conflicto se intensificó, los precios del petróleo han aumentado debido a la amenaza de interrupciones continuas en el suministro.El precio del petróleo crudo de Brent fue de 106 dólares por barril.A principios de este mes, se produjo un aumento que representa más del 40 por ciento con respecto al precio de 72 dólares por barril que se registró el 27 de febrero. El precio del petróleo crudo en Estados Unidos también ha aumentado significativamente.El precio del petróleo crudo estadounidense ha aumentado un 3.1%, hasta alcanzar los 98.71 dólares por barril.Y esta semana, la demanda ha aumentado en aproximadamente un 46%. Estos son movimientos motivados por la demanda; en realidad, son el resultado directo de que un punto crítico esté siendo amenazado.
El punto focal de este choque es el Estrecho de Ormuz. Este estrecho es una vía marítima crucial para el transporte de energía a nivel mundial. Alrededor del 20 por ciento del suministro mundial de petróleo y gas pasa por este estrecho. Las acciones iraníes han detenido efectivamente el tráfico de carga, creando así un enorme cuello de botella en este lugar.
La magnitud del desastre es impresionante. En poco más de una semana, se ha perdido más de 12 millones de barriles de petróleo equivalente al día. Se trata de una reducción repentina y exógena en el suministro mundial de petróleo, algo que los mercados están intentando gestionar con urgencia.
Este shock en el suministro contrasta claramente con el contexto inflacionario que existía justo antes del conflicto. Los datos más recientes de enero muestran una inflación relativamente baja.El índice de precios del PCE ha aumentado un 0.3% en comparación con diciembre pasado.La tasa de inflación real fue del 0,4%. La tasa anual de inflación del PCE fue del 3,1%. Estos datos reflejan un mundo en el que la inflación estaba siendo controlada, en lugar de ser causada por una reducción repentina y violenta en la oferta de bienes y servicios. La guerra ha infligido una poderosa presión inflacionaria sobre esa economía mundial ya deprimida.
Respuestas políticas e implicaciones en el mercado
La Reserva Federal ha elegido un camino de cautela deliberada. En su última reunión, el banco central decidió mantener su tasa de interés principal estable.Rango de 3.5% a 3.75%El nivel que ha mantenido desde diciembre sigue siendo el mismo. Esta decisión, aunque era ampliamente esperada, resalta un dilema político profundo. El presidente Jerome Powell dijo que “es demasiado pronto” para decir cómo la guerra con Irán afectará las perspectivas de inflación. Consideró que el conflicto es un clásico caso de shocks en el mercado de suministro, lo que complica la doble misión del Banco Federal.
El compromiso que se debe asumir es ahora muy evidente. Por un lado, la guerra ha generado una poderosa fuerza inflacionaria. El aumento en los precios del petróleo amenaza con elevar el índice de precios del PCE. Además, esto ha llevado a que los precios del gas en los Estados Unidos alcancen sus niveles más altos desde 2024. Todo esto ejerce presión sobre la Fed para que mantenga las tasas de interés elevadas, con el objetivo de contener las presiones inflacionarias. Por otro lado, las consecuencias económicas derivadas de los mayores costos energéticos podrían ralentizar el crecimiento económico y debilitar el mercado laboral. Los indicadores del mercado laboral son mixtos; existen preocupaciones sobre una reducción en el crecimiento de la población activa. Esto genera una presión contraria hacia la necesidad de implementar medidas de estímulo económico. Como señaló el economista Aditya Bhave, la Fed se encuentra en una situación difícil.“Modo de espera”Mientras navega a través de estas situaciones conflictivas.
Los mercados han reaccionado de manera negativa, reduciendo drásticamente las expectativas de recortes de tasas. La incertidumbre ha hecho que los analistas consideren que la posibilidad de un recorte en las tasas no se producirá hasta el próximo año. Este cambio refleja una pérdida de confianza en un ciclo de reducción de tasas a corto plazo, dado que los efectos económicos de la guerra aún son desconocidos. Las propias previsiones de la Fed indican una revisión al alza del objetivo de inflación para este año; ahora se espera que el objetivo se mantenga en el 2.7%, frente al 2.4% en diciembre. Este ajuste se debe directamente al “shock petrolero” y a los efectos persistentes de las tarifas arancelarias.
En resumen, la banco central se encuentra entre dos riesgos. Un shock en el suministro como este aumenta inevitablemente el peligro tanto de inflación como de recesión. La postura de la Fed de “no causar daño” significa que es probable que continúe sin tomar ninguna acción por el momento, observando la duración del conflicto y sus efectos en la economía real. Por ahora, la respuesta política es la paciencia, pero esa paciencia está siendo puesta a prueba debido al contexto macroeconómico volátil.
Impacto del mercado de valores en el rendimiento de los sectores
El impacto directo en los índices bursátiles de EE. UU. ya es evidente. A finales de marzo,El S&P 500 ha bajado un 3.1% hasta ahora en el año.Se han terminado tres semanas consecutivas en situación de pérdida para este activo. Este descenso refleja una situación de estancamiento en el mercado, donde cualquier novedad en el frente del conflicto afecta directamente los precios del petróleo y, por ende, las valoraciones de las acciones. Como señaló un estratega: “En este momento, todo se trata simplemente de la negociación con el petróleo crudo”.
Los sectores más afectados son aquellos que tienen la mayor exposición a los costos más elevados del combustible. El sector de viajes y ocio está bajo una gran presión. Compañías como Ulta Beauty han sufrido una caída del 14.2% en una sola sesión de bolsa. Los consumidores reducen sus gastos discricionarios, lo que ejerce presión sobre estas empresas. También las acciones relacionadas con los viajes han disminuido, ya que la perspectiva de precios altos del petróleo amenaza con disminuir la demanda de viajes por avión y otros servicios que dependen del combustible.
Los aspectos financieros también están sufriendo grandes presiones. Los precios más altos del petróleo y las expectativas inflacionarias que esto genera, reducen los márgenes de interés de las bancos. Además, el costo de financiamiento aumenta, junto con la amenaza de un crecimiento económico más lento. Este sector ha sido especialmente afectado por esta situación.La Bolsa de Valores de Nueva York, que se caracteriza por su gran peso financiero, ha sido la más afectada entre las demás bolsas durante las últimas tres semanas.La combinación de la presión sobre los márgenes y el riesgo crediticio elevado representa un verdadero peligro para las acciones de los bancos.
El mercado en general está reaccionando ante un conjunto complejo de factores que influyen negativamente en él. Aunque las acciones relacionadas con la energía pueden beneficiarse de precios más altos, el mercado en su conjunto se ve afectado por los efectos inflacionarios y de contracción del crecimiento económico. Esto ha provocado un aumento en los rendimientos de los bonos a largo plazo, lo cual a su vez eleva el costo de capital para todas las empresas. El resultado es un entorno de mercado en el que la incertidumbre es el tema dominante, y el camino a seguir sigue estrechamente ligado a la trayectoria volátil de los conflictos y los precios del petróleo.
Catalizadores y escenarios que influyen en el ciclo de las mercancías
La trayectoria de este shock en el mercado depende de unas pocas variables críticas. La duración y la intensidad del conflicto son los principales factores que determinan el curso de los acontecimientos. La perturbación física ya es grave.Más de 12 millones de barriles de petróleo equivalente se han retirado del servicio diariamente.Debido al cierre del Estrecho de Ormuz, si esta situación se mantiene, ello causará un aumento en los precios del petróleo y reforzará las presiones inflacionarias. Por otro lado, una resolución rápida podría permitir que los precios del petróleo vuelvan a niveles más estables.
La respuesta política será el siguiente factor importante que determinará los acontecimientos. La Reserva Federal se encuentra en una situación difícil, ya que un shock en la oferta aumenta el riesgo tanto de inflación como de recesión. La postura actual de la Reserva Federal…Esperar y ver qué pasa.Se trata de una reconocimiento directo de esta incertidumbre. La prueba decisiva será si la Fed reduce las tasas de interés antes de tiempo para apoyar a un mercado laboral en declive. Tal medida validaría efectivamente el impacto inflacionario del conflicto, ya que indicaría que el banco central prioriza el crecimiento económico sobre la estabilidad de precios. Los mercados ya anticipan un ciclo de reducción de las tasas de interés más lento; los operadores ahora esperan que solo haya una reducción de las tasas este año, en lugar de dos como ocurrió antes del inicio del conflicto.
Los efectos secundarios también se están convirtiendo en un riesgo importante. El Estrecho de Ormuz no es simplemente un corredor petrolero; es una vía vital para el comercio mundial. Como señaló el economista John Plassard:Un porcentaje significativo de la producción industrial mundial depende, de forma indirecta, de este corredor.Una interrupción prolongada podría afectar las cadenas de suministro, generando presiones inflacionarias adicionales, más allá del sector energético. Esto complicaría aún más la tarea de la Reserva Federal, ya que ampliaría el alcance de las presiones inflacionarias más allá del impacto inicial causado por la crisis del petróleo.
En resumen, se trata de un mercado que opera en una situación de alta volatilidad. La situación se caracteriza por una gran inestabilidad en los precios de las acciones, mientras que las rentabilidades de los bonos aumentan debido al temor a la inflación. El futuro del mercado depende de la duración del conflicto, la paciencia de la Fed y la resiliencia del comercio mundial. Por ahora, el ciclo de los commodities está determinado por los eventos geopolíticos. Las políticas y los efectos secundarios en la cadena de suministro añaden complejidad a una situación ya de por sí volátil.
Implicaciones de inversión y perspectivas futuras
El análisis del ciclo macro indica una situación de inversión clara, aunque desafiante. La situación actual favorece un entorno en el que los tipos de interés son más altos por un período más largo. Esto, en general, es negativo para las acciones de crecimiento y positivo para los activos reales. La decisión de la Reserva Federal de mantener los tipos de interés estables…3.5%-3.75%Y lo que se indica es…Modo de esperaEs necesario crear un contexto político que respalde la durabilidad de precios del petróleo más altos. Esto, a su vez, refuerza las presiones inflacionarias, al mismo tiempo que amenaza el crecimiento económico.
Para los inversores, esto significa que el camino más fácil es aquel que conlleva mayor volatilidad y reevaluaciones de las valoraciones de las acciones. El mercado se encuentra en una fase de espera, con acciones como las de…El S&P 500 ha caído un 3.1% hasta ahora este año.Los rendimientos de los bonos están aumentando debido al temor a la inflación. Lo importante es monitorear dos factores clave. Primero, la duración y el alcance del conflicto determinarán la persistencia del impacto en el mercado de petróleo. Si el bloqueo del Estrecho de Ormuz continúa, esto causará altos precios del petróleo, además de efectos inflacionarios y negativos para el crecimiento económico. Segundo, la postura de la Fed respecto a la inflación determinará la próxima fase de las políticas monetarias. Las propias previsiones de la Fed indican una revisión positiva de su objetivo de inflación para este año; se espera que el objetivo sea del 2.7%, en comparación con el 2.4% en diciembre. Este ajuste se debe directamente al “shock del petróleo”. Si la inflación supera las expectativas, la paciencia de la Fed se pondrá a prueba, y aumentará el riesgo de una respuesta más agresiva por parte de la Fed.
El riesgo más significativo es una interrupción más amplia en la cadena de suministro, lo cual podría convertir un shock en el suministro en un escenario de estagflación. El Estrecho de Ormuz no es simplemente un corredor petrolero; es una vía vital para el comercio mundial. Como señaló el economista John Plassard:Un porcentaje significativo de la producción industrial mundial depende, de forma indirecta, de este corredor.Una interrupción prolongada podría afectar los eslabones de las cadenas de suministro, generando así presiones inflacionarias adicionales, más allá del impacto directo del petróleo. Esto complicaría aún más la tarea del Fed, ya que ampliaría el alcance de las presiones inflacionarias, más allá del impacto inicial causado por el shock del petróleo. Por lo tanto, sería necesario adoptar medidas más agresivas para contener esta situación.
En resumen, los ciclos de precios de las materias primas y las acciones ahora están determinados por los acontecimientos geopolíticos. Por ahora, la situación se caracteriza por una alta volatilidad, y los efectos de las políticas y de la cadena de suministro secundaria agregan más complejidad al panorama. Los inversores deben prepararse para un período prolongado de incertidumbre. Es recomendable optar por activos que puedan protegerse contra la inflación y beneficiarse de los altos precios de la energía. Al mismo tiempo, es necesario mantener una actitud cautelosa frente a las acciones que dependen del crecimiento económico, hasta que se aclaren los detalles sobre la duración del conflicto y sus consecuencias económicas.



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