Tres acciones para el próximo colapso: Una lista de comprobación para los inversores de valor
La prueba definitiva para cualquier inversor no es cómo reacciona ante un aumento en el mercado, sino cómo se mantiene firme cuando las circunstancias cambian. Como dijo Charlie Munger: “Si no puedes soportar una disminución del 50% en tu cartera de inversiones, nunca lograrás resultados excepcionales”. Esto no es solo teoría; es una realidad que debemos enfrentar. Incluso las empresas más fuertes, desde Berkshire Hathaway hasta Amazon, han podido superar tales caídas. La regla es diferenciar a aquellos que pueden soportar el dolor temporal de aquellos que se dejan llevar por las pérdidas en el peor momento posible. Para el inversor disciplinado, el objetivo es crear una cartera de inversiones que pueda sobrevivir a estos ciclos inevitables.
El entorno actual crea las condiciones perfectas para discutir sobre la inversión en valores. La incertidumbre en las políticas y las altas cotizaciones de las empresas han afectado negativamente las perspectivas macroeconómicas, lo que ha llevado a una volatilidad extrema. Cuando los mercados reaccionan de forma excesiva ante los problemas, ya sean relacionados con aranceles, inflación o cambios en los sectores económicos, esto a menudo sienta las bases para una posible recuperación. Lo importante es identificar empresas cuyos fundamentos siguen siendo sólidos, incluso durante tiempos difíciles. Para ello, es necesario concentrarse en aquellos aspectos que son objeto de investigación: ventajas competitivas sostenibles, cambios positivos en las operaciones y balances financieros saludables que puedan soportar las dificultades a corto plazo.
La inversión en valores de bajo precio requiere un nuevo enfoque de pensamiento. La composición sectorial de las acciones de este tipo ya se ha diversificado mucho más allá de las industrias cíclicas tradicionales. Las oportunidades actuales se encuentran en el sector tecnológico, la salud y los bienes de consumo. En estos sectores, el potencial a largo plazo es eclipsado por los efectos temporales del mercado. La búsqueda de valores de bajo precio no consiste en buscar cosas baratas, sino en encontrar empresas duraderas que cotizan por debajo de su valor intrínseco, debido a controversias temporales o reacciones excesivas del mercado. En este contexto, el “test de caída del 50%” sirve como filtro emocional, asegurando que tu cartera esté construida no solo para el crecimiento, sino también para la resiliencia.
Stock 1: Visado (V) – El bastión inquebrantable de la red.
Para el inversor que busca valor real, la adquisición ideal en tiempos de crisis es aquella que pertenezca a una empresa con un margen de beneficio amplio y insuperable. Visa encaja perfectamente en esa descripción. Su ventaja competitiva no se basa en un nombre de marca efímero o en patentes; se trata de un efecto de red global.4.9 mil millones de tarjetas de pago para la obtención de visados en todo el mundo.La empresa ha generado costos de transacción enormes, tanto para los comerciantes como para los consumidores. La omnipresencia de su red de procesamiento de transacciones, que en el año pasado permitió realizar 257,5 mil millones de transacciones, significa que, para la mayoría de las personas, utilizar una tarjeta Visa es simplemente algo estándar. Esto crea un modelo de negocio duradero y con altos márgenes de ganancia.
La fortaleza financiera de este modelo es el segundo pilar de su atractivo. Visa genera ingresos recurrentes a partir de las tarifas de transacción, con un mínimo de inversión. No necesita fabricar productos ni mantener grandes inventarios. Esta eficiencia operativa se traduce en un balance financiero sólido, capaz de enfrentar los ciclos económicos. En su último año fiscal, la empresa obtuvo un ingreso neto de 20.1 mil millones de dólares. Para una empresa que puede incrementar sus flujos de caja a tal escala, la capacidad de soportar situaciones adversas está integrada en su modelo de negocio.
Esto nos lleva al tema de la valoración. Visa tiene un precio elevado, lo cual es lógico, ya que se trata de una empresa líder con tal dominio en el mercado. Sin embargo, desde una perspectiva de valor, ese precio elevado se debe a la solidez de la empresa, no a la popularidad que ostenta. La capitalización de mercado de la empresa refleja su posición estable y los flujos de efectivo previsibles. Para quienes invierten con paciencia, la seguridad del capital invertido no radica en un precio muy bajo, sino en la certeza de que la empresa seguirá generando beneficios sustanciales durante décadas. En un mundo lleno de incertidumbres, Visa representa un motor de crecimiento, donde la solidez de su posición en el mercado le proporciona la máxima protección.
Stock 2: Coca-Cola (KO) – La fortaleza del marca global
Para el inversor que busca una empresa con una filosofía de valor sólida, pocas empresas lo hacen mejor que Coca-Cola. Su atractivo duradero se basa en una estructura que es tanto amplia como profunda. La marca en sí es un ícono global, reconocida en casi todos los rincones del mundo. Este inmensamente valioso activo, combinado con una red de distribución extensa y eficiente, le da a la empresa un gran poder de fijación de precios. Los consumidores eligieron Coca-Cola no solo por el producto en sí, sino también por la garantía de una experiencia constante y familiar. Esto permite que la empresa pueda superar los aumentos de costos y mantener márgenes de ganancias elevados, algo que caracteriza a una empresa duradera.
Desde el punto de vista financiero, Coca-Cola ha demostrado una capacidad de resiliencia notable durante los diferentes ciclos económicos. Las ventas constantes de sus productos, que son necesidades diarias, proporcionan un flujo de ingresos estable. Lo más importante es que esta empresa convierte ese dinero en un fuerte flujo de efectivo libre, lo cual ha permitido que haya un crecimiento continuo en los dividendos. Este historial de devolver capital a los accionistas es una señal clara de la disciplina y la solvencia financiera de la empresa. En tiempos de recesión, cuando los gastos discrecionales disminuyen, la demanda por los productos de Coca-Cola suele mantenerse estable, lo que la convierte en un producto seguro para invertir en un portafolio de inversiones.
Desde el punto de vista de la valoración, las acciones de Coca-Cola ofrecen un margen de seguridad. Aunque cuestan más de lo que su calidad realmente merece, su precio es razonable en relación con sus ganancias. Esto permite a los inversores comprar una empresa de alta calidad, a un precio justo. Para aquellos que siguen los principios de Warren Buffett, quien ha sido accionista de Coca-Cola desde 1988, el atractivo de esta empresa es evidente: una empresa con un fuerte capital de reserva, generación constante de efectivo y un equipo directivo dedicado al crecimiento a largo plazo. En un mercado propensо a la volatilidad, Coca-Cola representa una opción confiable: una empresa capaz de superar las adversidades y seguir pagando dividendos durante décadas.
Stock 3: Chubb (CB) – El agente de seguros con el sello de Berkshire.
Para el inversor que busca valor real, el apoyo definitivo no proviene de un titular de titulares, sino de la acumulación gradual de acciones por parte de alguien con experiencia probada en ese campo. Ese es el caso de Chubb. La gran fortaleza de esta empresa se basa en dos pilares: una marca globalmente reconocida y una profunda experiencia en el complejo sector de los seguros. En este negocio, la disciplina en la gestión de reclamos se acumula a lo largo de décadas, generando un flujo constante de primas que Berkshire Hathaway ha valorado siempre mucho. La fortaleza de Chubb se debe a que cambiar de aseguradora es un proceso costoso y disrupctor para los clientes comerciales grandes. Estos clientes se ven obligados a mantener relaciones con empresas como Chubb, que demuestran tener capacidad para manejar reclamos y tener solidez financiera.
Aquí es donde las acciones de Berkshire Hathaway demuestran todo su valor. Desde el año 2023, el conglomerado ha estado acumulando gradualmente acciones de Chubb.El 8.8% de las participaciones, valoradas en aproximadamente 11.2 mil millones de dólares.Aunque el motivo podría ser una posible adquisición –Berkshire tiene un historial de compra de compañías de seguros–, la continua acumulación de activos, incluso después de que Warren Buffett dejara su cargo como CEO, indica una gran confianza en la gestión de Chubb y en su situación financiera. En la práctica del inversión de valor, pocas cosas tienen más importancia que un gran poseedor de capital que sigue apoyando su posición, incluso cuando las condiciones del mercado son difíciles. Esto sugiere que los fundamentos de la empresa son suficientemente sólidos para superar cualquier turbulencia en el corto plazo.
La estructura financiera para el año 2026 parece prometedora. Tras lograr resultados fiscales sólidos, la dirección de Chubb espera un “crecimiento de dos dígitos” en los beneficios por acción y en el valor contable tangible. Este enfoque en la calidad de la operación de sus productos, en lugar del volumen de negocios, es característico de un modelo duradero. Sin embargo, las acciones de Chubb están cotizadas a un precio inferior a su valor intrínseco, lo que ofrece una margen de seguridad. Para aquellos inversores que creen en el potencial de crecimiento a largo plazo de una compañía de seguros bien gestionada, Chubb representa una oportunidad de inversión clásica. Se trata de una empresa con un fuerte poder de mercado, con la aprobación de Berkshire Hathaway como patrocinador, y con un precio que invita a los inversores pacientes a participar en este proceso de crecimiento.
Conclusión: La estrategia y los puntos de vigilancia
La estrategia para estas tres acciones es clara: construir una posición de inversión a lo largo del tiempo, aprovechando la volatilidad del mercado como una oportunidad para adquirir las acciones a un costo más bajo. Este es el enfoque disciplinado del inversor de valor. Cuando los precios fluctúan, como inevitablemente ocurre, lo importante es centrarse en los negocios subyacentes, no en el símbolo bursátil de la empresa. El objetivo es adquirir acciones de empresas con fortalezas significativas: la red de Visa, la marca Coca-Cola, la experticia en suscripciones de Chubb… A precios que ofrezcan un margen de seguridad. Esto requiere paciencia y un plan bien estructurado, no una reacción instantánea al ruido diario del mercado.
El riesgo principal no es el colapso en sí, sino la falta de un plan y de la capacidad emocional necesaria para llevarlo a cabo cuando la volatilidad vuelva a surgir. Como señaló Charlie Munger, la prueba definitiva es si se puede soportar una disminución del 50% sin vender sus activos. La crisis financiera de 2008 lo demostró claramente: muchos inversores sufrieron pérdidas debido al pánico, y no lograron recuperarse después de la crisis. Para que esta tesis sea válida, es necesario estar preparado para superar tales situaciones, confiando en que las fortalezas fundamentales de estas empresas seguirán existiendo.
Los puntos clave servirán para confirmar o invalidar esta tesis a largo plazo. El ritmo de crecimiento económico y la sostenibilidad del gasto de los consumidores son factores cruciales para ambos casos. Visa y Coca-Cola dependen del volumen de transacciones y de la lealtad del público hacia sus marcas. Sin embargo, estos factores pueden verse afectados negativamente en tiempos de crisis económica. La actividad de suscripción de seguros de Chubb está relacionada con los ciclos económicos generales y las condiciones crediticias. Igualmente importante es el camino que siguen las tasas de interés. Mientras que una política monetaria relajada podría favorecer a los valores, el aumento de las tasas de interés puede reducir las ganancias de las compañías de seguros y aumentar los costos de endeudamiento tanto para los consumidores como para las empresas.
En definitiva, la inversión en estas empresas consiste en apostar por su solidez y durabilidad. Los “puntos de referencia” son señales de que los cimientos de las empresas siguen estando intactos. Si el crecimiento económico se detiene, si las tasas de interés aumentan o si el gasto de los consumidores disminuye, eso pondría a prueba los mecanismos de acumulación de beneficios que hemos identificado. Pero, por ahora, la situación sigue siendo tal que el capital paciente puede ser recompensado. La estrategia consiste en mantenerse fiel a las características de calidad de las empresas, y los puntos de referencia sirven para determinar cuándo es necesario seguir adelante o reevaluar la situación.

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