El triple advertencia de Stiglitz: evaluación de los riesgos estructurales para la trayectoria económica de Estados Unidos
Los datos oficiales reflejan una historia de resiliencia. La economía estadounidense creció de manera sólida.Tasa anual del 4.4% en el tercer trimestre de 2025Las estimaciones indican que la tendencia seguirá siendo positiva. Sin embargo, bajo esta aparente fortaleza, existe una corriente profunda de pesimismo. El economista ganador del Premio Nobel, Joseph Stiglitz, describe las perspectivas de manera muy negativa:No está muy bien en este momento, y las perspectivas son que la situación solo empeorará.Su advertencia no es una reacción a un único dato, sino más bien un diagnóstico de tres factores estructurales que amenazan con socavar las bases económicas del país.
La primera presión se debe al fracaso de la prometida revolución en la productividad. A pesar de las grandes expectativas relacionadas con la inteligencia artificial, Stiglitz sostiene que sus beneficios no han surtido efecto alguno para compensar los efectos negativos de una política monetaria restrictiva. Esto crea un vacío peligroso, donde el crecimiento económico se logra mediante gastos, en lugar de a través de mejoras sostenibles en la eficiencia. La segunda y quizás más inmediata presión es el costo económico de los aranceles. Como señala Stiglitz, estos impuestos sobre las importaciones afectarán especialmente a los consumidores de bajos ingresos, actuando como un impuesto regresivo que reduce su poder adquisitivo. Además, estos aranceles generan incertidumbre y costos adicionales en las cadenas de suministro mundiales. Esto se evidencia en un análisis del Congreso, que advierte que esto podría tener consecuencias negativas.Costaron a los Estados Unidos más de 490 mil millones de dólares en inversiones en la industria manufacturera hasta el año 2029..
La tercera presión es la erosión tangible de la base industrial. Aunque la economía en general está creciendo, el sector manufacturero está perdiendo empleos. Un nuevo análisis realizado por el Comité Económico Conjunto revela que este sector perdió 108,000 empleos durante el primer año del segundo mandato del presidente Trump. Este descenso contradice la promesa hecha por el gobierno de que habría un “boom en la industria manufacturera”. Esto indica que el sector está sufriendo debido a la incertidumbre política y a los costos externos.
La cuestión importante en relación con la inversión es, entonces, cómo reconciliar estos datos positivos de crecimiento económico con este pesimismo estructural. La respuesta radica en comprender la composición de ese crecimiento. Los recientes aumentos del PIB parecen estar impulsados por el gasto de los consumidores, los gastos gubernamentales y una disminución en las importaciones. Sin embargo, esto puede ser volátil y no refleja necesariamente la inversión empresarial o la productividad real. El advertencia de Stiglitz indica que este crecimiento se basa en condiciones inestables. La convergencia entre la baja productividad, las políticas comerciales inflacionarias y el debilitamiento de la infraestructura industrial señala hacia un futuro en el que la trayectoria de crecimiento económico enfrentará cada vez más obstáculos, incluso si los informes trimestrales siguen siendo positivos.
Presión 1: El shock arancelario y la desglobalización
El impacto más directo y cuantificable en el sistema económico ha sido la drástica inversión en la política comercial. A lo largo de 2025, la tasa arancelaria promedio sobre las importaciones estadounidenses aumentó significativamente.De 2.6% a 13%No se trató de un ajuste menor, sino de un cambio fundamental que revolucionó las cadenas de suministro existentes y generó una gran inseguridad en la economía. El mecanismo es simple: las tarifas son un impuesto regresivo. La carga recae de forma desproporcionada sobre los consumidores y las empresas. Según los análisis, casi el 90% de la carga económica generada por las tarifas recae en las empresas y los consumidores estadounidenses. Esto erosiona el poder adquisitivo y aumenta los costos en toda la economía.
El costo humano ya es evidente. La inversión en políticas arancelarias ha creado un entorno volátil para la asignación de capital a largo plazo. Esto ha acelerado la reducción del riesgo por parte de otras naciones con respecto a Estados Unidos. Esta turbulencia política está directamente relacionada con el debilitamiento de la base industrial. El análisis del Comité Económico Conjunto revela que el sector manufacturero ha perdido…108,000 empleos durante el primer año del segundo mandato del presidente Trump.Ese descenso contradice la promesa de la administración de que se produciría un “aumento en la industria manufacturera”. El informe del Congreso ya había advertido que esta incertidumbre podría causar que los Estados Unidos pierdan más de 490 mil millones de dólares en inversiones en la industria manufacturera hasta el año 2029.
Si observamos la situación de forma más amplia, podemos ver que existe un retiro estructural hacia una mayor independencia de las cadenas de suministro globales en relación con Estados Unidos como centro de operaciones. En los once primeros meses de 2025, la participación de China en las importaciones estadounidenses disminuyó en otros 5 puntos porcentuales, quedando por debajo del 10%. En cambio, México y Vietnam ganaron cuota de mercado. Esta es la consecuencia práctica de un régimen político que trata el comercio como una herramienta para obtener beneficios, en lugar de considerarlo como una base para el crecimiento económico. Para los inversores, lo importante es que un entorno político que destruye activamente el orden comercial posterior a la guerra crea un entorno volátil e impredecible para la planificación de inversiones. Esto favorece acciones tácticas a corto plazo, en lugar de decisiones estratégicas a largo plazo.

Presión 2: La brecha entre inflación y productividad
La segunda presión estructural es una falta fundamental entre los costos y el crecimiento económico. Por un lado, la inflación sigue siendo elevada, y el índice de precios del consumo personal sigue siendo alto.2.9% en el cuarto trimestre de 2025Este constante presión de precios influye directamente en la política monetaria de la Reserva Federal. Esto hace que los tipos de interés se mantengan más altos durante un período más prolongado de lo que muchos mercados esperaban. Por otro lado, las esperadas mejoras en la productividad que podrían obtenerse gracias a nuevas tecnologías como la inteligencia artificial aún no se han materializado a gran escala. Como señala el premio Nobel Joseph Stiglitz, estos beneficios no se están materializando lo suficientemente rápido como para justificar o compensar la actual política monetaria.
Esto crea un vacío peligroso. Los márgenes de beneficio de las empresas, que son un factor clave en la valoración de las acciones, se ven obligados a soportar altos costos. Las empresas enfrentan mayores costos debido a la inflación y a los aranceles, pero sin un aumento correspondiente en la eficiencia de su producción, no pueden transferir estos costos al consumidor sin arriesgarse a una disminución en la demanda. El mecanismo es claro: el crecimiento estancado de la productividad significa que las empresas no pueden generar los ingresos necesarios para absorber los costos en aumento, lo que amenaza sus resultados financieros. No se trata de un riesgo teórico lejano; es la realidad actual para muchos sectores.
El choque arancelario agrava aún más esta situación. Como ya se ha mencionado, la tasa arancelaria promedio de las importaciones aumentó significativamente.13% en el año 2025Casi el 90% de ese sobrecargo recayó en las empresas y consumidores estadounidenses. Se trata de costos indirectos relacionados con la inflación, que agravan la presión generada por los aumentos generales en los precios. En esencia, las tarifas actúan como un impuesto sobre cada componente o producto importado, lo cual afecta directamente las ganancias que las empresas pueden obtener. El resultado es una carga adicional de costos, algo que las mejoras en la productividad no han logrado contrarrestar.
Las implicaciones de esta inversión son una cambio en la narrativa del crecimiento económico. Los recientes aumentos en el PIB, aunque reales, parecen estar impulsados por el consumo y el gasto gubernamental, más que por un aumento generalizado en las inversiones empresariales o en la eficiencia económica. Cuando la productividad no logra mantenerse al ritmo de la inflación y de los costos impuestos por las políticas gubernamentales, la calidad del crecimiento económico disminuye. La perspectiva a futuro, como se refleja en el último estudio del Fed de Filadelfia, indica una clara desaceleración en las expectativas de crecimiento. Se proyecta que el crecimiento anual del PIB se reducirá.1.8% en el año 2026Esta desaceleración no es un fenómeno cíclico, sino una recalibración estructural. En este contexto, se está poniendo a prueba la capacidad de la economía para crecer sin generar presiones inflacionarias. La brecha entre la inflación y la productividad, agravada por las políticas comerciales, prepara el camino para un período más difícil en el futuro.
Presión 3: El ciclo de retroalimentación entre la desigualdad y el caos en las políticas
La tercera y quizás la más peligrosa de las presiones es un ciclo vicioso en el que la desigualdad económica alimenta la inestabilidad política, lo cual a su vez genera caos en las políticas gubernamentales, lo que a su vez contribuye a la perpetuación de la desigualdad. El ganador del Premio Nobel, Joseph Stiglitz, ha advertido durante mucho tiempo que la desigualdad sin control lleva a Estados Unidos hacia un peligro económico y político. Su análisis, actualizado diez años después de su obra pionera, indica que la situación se ha vuelto cada vez más grave.Empeoró desde el año 2012.El mecanismo es claro: cuando la riqueza se concentra en las manos de los más poderosos, esto se traduce en una influencia política desproporcionada. Esto permite que los poderosos puedan determinar las reglas del juego de manera favorable para ellos, ya sea debilitando las medidas antitrust, socavando los sindicatos o estableciendo políticas fiscales que benefician a quienes tienen el poder. Esto crea un sistema en el que la economía está manipulada de forma artificial. Esta situación proporciona argumentos a los populistas, y además fomenta la inestabilidad política que vemos hoy en día.
Esta inestabilidad no es algo abstracto. Se ha manifestado en forma de…Políticas erráticas e ilegales.Esas políticas han “desafetado la era de la globalización posterior a la guerra”. El regreso de tales políticas acelera la reducción del riesgo por parte de otras naciones, ya que estas buscan aislarse de un socio inestable e impredecible. La consecuencia importante de esto es que el caos político dificulta las inversiones empresariales y el crecimiento a largo plazo. Cuando las reglas del juego se consideran arbitrarias o sujetas a cambios repentinos, las empresas retrasan los gastos de capital, reducen el número de empleados y se concentran en la supervivencia a corto plazo, en lugar de planificar estrategias a largo plazo.
Este ciclo amplifica directamente las presiones estructurales que ya se habían identificado anteriormente. El shock arancelario, por ejemplo, no es solo una política económica, sino también una política política, cuyo objetivo es ganar el apoyo de la población, al mismo tiempo que impone costos adicionales a los consumidores. Como señala Stiglitz, la carga de estos aranceles…Dañó a las empresas y a los consumidores de los Estados Unidos.Esto afecta especialmente a las familias con bajos ingresos. Esto agrava la desigualdad, lo cual, a su vez, impulsa los movimientos políticos que apoyan políticas disruptivas como esta. De manera similar, la brecha entre inflación y productividad se agrava debido a un sistema político que no invierte en bienes públicos como la educación y la infraestructura, así como en actividades de I+D, que son esenciales para el crecimiento de la productividad. El resultado es un ciclo vicioso de debilidad: la desigualdad genera inestabilidad, la inestabilidad provoca políticas caóticas, y las políticas caóticas, a su vez, profundizan la desigualdad y socavan el crecimiento económico.
En resumen, las vulnerabilidades estructurales de la economía están ahora entrelazadas con su disfunción política. La convergencia entre una productividad estancada, políticas comerciales inflacionarias y una base industrial debilitada no ocurre en un ambiente sin problemas. Todo esto ocurre en un contexto de creciente desigualdad y un sistema político que tiene dificultades para encontrar soluciones coherentes y a largo plazo. Para los inversores, este ciclo de retroalimentación representa un cambio fundamental en el riesgo. La principal amenaza ya no es una crisis cíclica previsible, sino un período prolongado de inestabilidad, en el cual la trayectoria de crecimiento de la economía se ve limitada por sus propias contradicciones internas.
Implicaciones y el camino a seguir
La combinación de estos tres factores da como resultado una perspectiva financiera clara, aunque también preocupante. El riesgo principal es la continua reducción de las márgenes de ganancia de las empresas. Las tarifas, que se han convertido en una característica permanente del panorama comercial, actúan como un impuesto directo sobre los insumos y los productos terminados.Casi el 90 por ciento de la carga recae en las empresas y los consumidores estadounidenses.Este aumento en los costos choca con la inflación persistente, lo que impide que las empresas puedan transferir esos costos al consumidor sin que esto disminuya la demanda. La promesa de una mejora en la productividad no se ha cumplido, lo que crea un peligroso desequilibrio entre el crecimiento de los ingresos y el aumento de los gastos. Esta presión sobre las márgenes de beneficio es la mayor amenaza para la calidad del reciente crecimiento del PIB.
El siguiente punto de datos importante nos proporcionará una imagen anual definitiva. La publicación final…PIB en Q4 de 2025La cifra oficial de crecimiento anual, que está programada para el 20 de febrero de 2026, será importante para determinar si el fuerte aumento del 4.4% registrado en el tercer trimestre es una tendencia sostenible o simplemente un fenómeno excepcional. Dado los factores estructurales que dificultan el crecimiento, cualquier desaceleración en el cuarto trimestre podría indicar que el impulso de crecimiento ya está disminuyendo.
Un escenario más optimista depende de dos factores clave. En primer lugar, es necesario que haya una aceleración sostenida en los indicadores de productividad de la IA, lo cual permitiría mejorar la eficiencia en toda la economía. Esto contribuiría a reducir la brecha entre la inflación y la productividad, además de ayudar a compensar las presiones de los costos. En segundo lugar, es esencial un cambio en las políticas relacionadas con los aranceles. El régimen actual es un factor importante que contribuye a la desglobalización y a la incertidumbre en las inversiones. Un cambio o una reducción significativa en este aspecto eliminaría una de las principales fuentes de inflación y restauraría cierta estabilidad en las cadenas de suministro mundiales.
Por lo tanto, las perspectivas de inversión implican enfrentarse a una serie de obstáculos que dificultan el crecimiento económico. Los datos sobre el crecimiento nominal pueden seguir siendo positivos en el corto plazo, gracias al consumo y al gasto gubernamental, pero la base económica se está debilitando. La economía está creciendo, pero no de manera sostenible ni de manera que beneficie a todos. Para avanzar en esta situación, es necesario cambiar el enfoque, pasando de buscar cifras nominales a evaluar la solidez de las ganancias corporativas y la capacidad de recuperación de las inversiones empresariales. En este contexto, la estrategia no consiste en apostar por un crecimiento fácil, sino en prepararse para un período de volatilidad y reajustes, donde las presiones estructurales identificadas por Stiglitz serán los factores dominantes.



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