El giro estratégico de Stellantis: una reevaluación estructural de la fabricación de baterías en Europa
La retirada de Stellantis de sus ambiciones en Europa no es simplemente un ajuste menor en la estrategia de la empresa, sino una retirada estratégica fundamental, motivada por graves problemas financieros y fracasos operativos. La magnitud de esta retirada es impresionante: la empresa está sufriendo pérdidas significativas.22,2 mil millones de eurosEn la segunda mitad de 2025, se espera una pérdida preliminar de entre 19 y 21 mil millones de euros durante ese período. Este número refleja la gravedad de la crisis en el ámbito del desarrollo de vehículos eléctricos.
En el corazón de este proyecto se encuentra la cancelación definitiva de dos grandes plantas de fabricación de gigafactores que estaban planeadas. La empresa ya ha puesto fin a esa iniciativa.Termoli, Italia, y Kaiserslautern, Alemania, son proyectos en desarrollo.Este es el cierre formal de un plan que ya había estado en estado de “soporte vital” durante más de un año. Los trabajos en ambos lugares comenzaron inicialmente…Se encuentra en estado de suspensión desde junio de 2024.Como socio en el área de baterías de la empresa, ACC revisó su estrategia. Los proyectos permanecieron en estado incierto, sin ninguna comprometida por parte del gobierno italiano para financiar la planta de Termoli. Hasta que, en septiembre de 2024, el gobierno italiano retiró su financiación. Ahora, después de meses de incertidumbre, la dirección ha concluido que los proyectos ya no son rentables, debido a dificultades técnicas, financieras y estratégicas.
Este movimiento es un síntoma directo de una reevaluación más amplia. La reducción de valor de las fábricas supera con creces el costo de las mismas, lo que indica que toda la trayectoria de desarrollo de vehículos eléctricos no se ajustaba a la realidad actual de la empresa. Los problemas operativos en la planta de Douvrin de ACC, donde las tasas de rechazo son del 15 al 20 por ciento, y los costos de producción son entre 20 y 25 por ciento más altos que los de los competidores asiáticos, han afectado negativamente la capacidad de suministro. En resumen, Stellantis está abandonando ese proceso costoso de fabricación de baterías en sus propias instalaciones, ya que este método no funciona bien en múltiples aspectos.
La verificación de la realidad operativa y financiera
La retirada estratégica se basa en una realidad operativa y financiera muy difícil. La ambición de Stellantis en materia de baterías, representada por la fábrica Automotive Cells Co. (ACC) en Douvrin, Francia, resulta inviable. Actualmente, la planta solo puede fabricar un número limitado de baterías al día.1,000 vehículos al mesCon sus baterías, el costo de producción es una fracción del que se necesita para respaldar la producción de vehículos eléctricos en masa. Esta reducida capacidad de producción ha causado retrasos en la entrega de modelos importantes como el Peugeot E-3008 y E-5008, de hasta ocho meses. La causa principal del problema es grave: los datos internos de noviembre de 2025 indican que las tasas de desecho son del 15 al 20 por ciento. Esto hace que los costos de producción sean entre 20 y 25 por ciento más altos que los de los competidores asiáticos. Esta combinación de baja rentabilidad y altos costos hace que la operación de Douvrin sea fundamentalmente no competitiva y económicamente insostenible.

Este fracaso no es un incidente aislado, sino un síntoma de los problemas más generales que enfrenta la industria manufacturera europea. Los problemas de ACC reflejan las dificultades que han enfrentado otras empresas europeas en el campo de la producción de baterías, como Northvolt. Esta empresa también tuvo que lidiar con altos índices de desperdicio y costos elevados antes de que llegara a la insolvencia. La promesa del sector europeo de fabricación de baterías de lograr autonomía estratégica está siendo puesta a prueba debido a las difíciles condiciones económicas de la escalada de la producción. Lograr objetivos de rendimiento y competir en términos de costos con las cadenas de suministro asiáticas ha resultado extremadamente difícil.
En respuesta, Stellantis está adoptando un enfoque más pragmático y menos orientado al capital. La empresa se centra en mejorar la eficiencia de sus operaciones existentes en Francia. Al mismo tiempo, busca obtener suministros más baratos y fiables a través de alianzas con otros proveedores. El paso más importante que ha tomado la empresa es…4.1 mil millones de euros en inversiones conjuntas con CATLSe trata de construir una nueva planta de fabricación de baterías LFP, que sea neutra en términos de emisiones de carbono, en Zaragoza, España. Esta planta está destinada a comenzar la producción para finales de 2026. Su objetivo es apoyar la estrategia de Stellantis de producir vehículos eléctricos de bajo costo. Se trata de un paso hacia una solución más eficiente y económica, en lugar de seguir el modelo costoso y complejo de las gigafábricas. La empresa también ha tomado conocimiento de la decisión de ACC de detener los proyectos de gigafábricas en Alemania e Italia, lo que indica un rechazo total a esa opción. En resumen, Stellantis ahora opta por establecer alianzas y mejorar la eficiencia para enfrentarse al mercado europeo de baterías, en lugar de intentar construir algo desde cero.
El nuevo camino estratégico: alianzas en lugar de integración vertical.
La retirada de Stellantis de sus propias plantas de producción de vehículos eléctricos no significa que se retire de la electrificación. De hecho, representa un giro decisivo hacia un nuevo modelo estratégico: la colaboración en lugar de la integración vertical. La empresa ahora apuesta por lograr su objetivo de producir 75 vehículos eléctricos para el año 2030, a través de empresas conjuntas.4.1 mil millones de euros en negocios conjuntos con CATLSe trata de una nueva planta de producción de baterías LFP en Zaragoza, España. Esta instalación tiene una capacidad planificada de hasta 50 GWh, y su producción comenzará a finales del año 2026. Es el pilar fundamental de una estrategia de desarrollo sin inversiones significativas por parte del gobierno local. Representa, en realidad, un rechazo directo a la opción costosa y laboriosa de construir las instalaciones internamente.Cancelación de los planes para construir la gigafábrica en Alemania e Italia..
Este enfoque prioriza la asequibilidad y la rapidez en la entrada al mercado, en lugar de buscar un control total a costos elevados. Al aprovechar la escala y la experiencia de CATL en tecnologías LFP, Stellantis pretende producir vehículos eléctricos más duraderos y asequibles, especialmente en los segmentos B y C. La lógica estratégica es clara: se intercambia una cierta autonomía operativa por un acceso inmediato a una cadena de suministro que sea eficiente y competitiva en términos de costos. La construcción de la planta en Zaragoza, gestionada a través de una empresa conjunta del 50%, ya está en marcha.Alrededor de 2,000 trabajadores chinos ayudaron en la construcción del sitio.Esta dependencia de los conocimientos técnicos de CATL es algo que los líderes de la industria local reconocen; ellos admiten que CATL está “años por delante de nosotros”. Esto destaca el precio que hay que pagar: se cede el control en aras de la velocidad y la escala que la planta de Douvrin de Stellantis no podría lograr.
Sin embargo, la empresa está tomando medidas para asegurar su futuro en el sector de los vehículos eléctricos. Aunque invierte en alianzas con fabricantes de baterías, Stellantis también se asegura de que su gama de motores de combustión interna siga siendo viable. La empresa ha señalado que sus inversiones en motores GSE que cumplen con los requisitos de Euro 7 son una medida clave para garantizar que estos vehículos puedan seguir utilizándose después de 2030. Este enfoque dual refleja una estrategia que tiene en cuenta la incertidumbre relacionada con la demanda de vehículos eléctricos en Europa y las normativas regulatorias. En resumen, la empresa ha aprendido por sí misma que la integración vertical en la fabricación de baterías en Europa es un riesgo alto y costoso. Su nueva ruta consiste en utilizar alianzas con fabricantes reconocidos como CATL, lo que permitirá que su plan de electrificación funcione eficazmente.
Catalizadores y riesgos: El camino por recorrer
El éxito de la nueva estrategia de Stellantis, basada en alianzas, ahora depende de un conjunto limitado de acontecimientos futuros y de su capacidad para gestionar los riesgos operativos persistentes. El catalizador principal es el éxito en la implementación gradual de esta estrategia.4.1 mil millones de euros en inversiones conjuntas con CATL.Se trata de una nueva planta de producción de baterías LFP en Zaragoza, España. Se espera que comience la producción para finales de 2026. Esta instalación está diseñada para alcanzar una capacidad de hasta 50 GWh. Es un elemento clave para el desarrollo de vehículos eléctricos asequibles para la empresa. El proyecto ya está en marcha.La construcción comenzó oficialmente.Además, aproximadamente 2,000 trabajadores chinos están ayudando en la construcción de este sitio. Si esta planta puede cumplir con su promesa de producir baterías que sean competitivas en términos de costos y que también sean neutras en términos de emisiones de carbono, entonces proporcionará la cantidad necesaria para alcanzar el objetivo de 75 vehículos eléctricos para el año 2030. Esto validaría todo el plan estratégico de la empresa.
Sin embargo, existe un riesgo importante relacionado con las operaciones propias de la empresa. El continuo bajo rendimiento de la fábrica francesa de ACC en Douvrin sigue siendo una vulnerabilidad grave. En la actualidad, la fábrica solo puede producir cantidades limitadas de productos.Alrededor de 1,000 vehículos al mes.Se trata de una fuente de retrasos constantes en la entrega de los productos, que pueden llegar a durar hasta ocho meses en el caso de modelos importantes. Este nivel de producción deficiente y alta tasa de desperdicios amenaza directamente la capacidad de la empresa para adaptarse a los cambios del mercado, incluso cuando se establecen nuevas capacidades en otros lugares. El riesgo es doble: primero, agrava la situación financiera de la empresa debido a las pérdidas y retrasos continuos; segundo, socava la confianza de los inversores en la capacidad operativa de Stellantis, especialmente en un momento en que la empresa necesita demostrar que puede manejar proyectos complejos con éxito.
En última instancia, la capacidad de la empresa para llevar a cabo su plan “Dare Forward 2030” está íntimamente relacionada con la garantía de un suministro adecuado de baterías y con recuperar la confianza de los inversores, después de una caída en el valor de mercado de casi 70 mil millones de euros. La empresa conjunta con CATL es la solución para resolver este problema de suministro. Pero la empresa también debe demostrar que puede estabilizar sus operaciones internas y superar las dificultades políticas y económicas que enfrenta en el sector manufacturero europeo. El camino hacia el éxito está claro, pero el éxito depende de la capacidad de la empresa para cumplir con estos objetivos, al mismo tiempo que reduce los riesgos reales que aún existen.

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