La ley que prohíbe el comercio de acciones de Steil: Una votación que podría cambiar todo.
El test inmediato llega esta semana. El Comité de Administración de la Cámara de Representantes, presidido por el representante republicano Bryan Steil de Wisconsin, está listo para votar en la marcha de la Ley para Estopar el Comercio de Insiders. Se trata de la primera votación formal del proyecto, un paso crucial que determinará si gana fuerza o muere en el comité. El propio voto es el propio test de voluntad política.
El objetivo principal de esta ley es simple: prohíbe que los miembros del Congreso, sus cónyuges y sus hijos dependientes compren acciones de empresas específicas. No impide que tengan acciones que ya poseen antes de ser elegidos, ni les impedirá vender dichas acciones. El nuevo mecanismo de divulgación de información consiste en la obligación de notificar con al menos 7 a 14 días de anticipación cualquier venta de acciones. Esta normativa obliga a los legisladores a anunciar públicamente cualquier venta de acciones al menos una semana antes, incluyendo detalles sobre las acciones y el momento de la venta. El objetivo es darle visibilidad a las transacciones y reducir la posibilidad de que haya beneficios para quienes conocen los datos de las transacciones.
Sin embargo, la importancia de esta votación se ve atenuada por su incertidumbre. Se trata de una discusión en el comité, no de una votación definitiva en la cámara alta. No está garantizado que el proyecto de ley sea aprobado por el comité, especialmente teniendo en cuenta la reacción negativa de los demócratas hacia el mismo. Mientras que el líder de la mayoría, Steve Scalise, ha indicado que presentará el proyecto de ley ante toda la cámara si es aprobado, la dirección demócrata de la cámara no ha tomado ninguna decisión al respecto. El destacado demócrata Joe Morelle lo ha descartado como un “medio remedio”, argumentando que no es suficiente para evitar el comercio con información privilegiada. Además, el proyecto de ley también se considera una versión abreviada de los intentos anteriores, ya que permite el comercio con materias primas, futuros y fondos diversificados.

En resumen, esta votación representa un momento crucial en términos de riesgos relacionados con la reputación. El resultado mostrará si los legisladores están dispuestos a imponer reglas más estrictas para sí mismos, o si preferirán seguir con una medida simbólica que no conduzca a ningún cambio real. El resultado sentará las bases para la próxima fase del debate.
Los mecanismos: lo que realmente prohíbe la ley (y no)
El propósito declarado de esta ley es impedir el comercio interior por parte de los miembros del Congreso. Sin embargo, su mecanismo de aplicación revela un enfoque limitado, lo que deja importantes lagunas. La prohibición principal es clara: prohíbe a los miembros del Congreso, sus cónyuges y sus hijos a cargo comprar acciones durante su mandato como miembros del Congreso. Este es el principio básico de la ley.
Pero el alcance del proyecto de ley se define por lo que no lo prohíbe. Los legisladores todavía podrían cambiar un amplio rango de otros valores, incluyendo productos básicos, futuros y fondos diversificados como fondos mútuos. El proyecto también les permite usar los dividendos de las posiciones de acciones existentes para comprar más acciones de estas mismas acciones. Esto crea un camino directo para mantener y desarrollar una cartera sin desencadenar la prohibición de compra. Además, la legislación no se aplica para el presidente o vicepresidente, dejando al poder ejecutivo de nivel superior fuera de su alcance.
La característica más importante es la obligación de anunciar con una antelación de 7 a 14 días las ventas previstas. Se trata de un medio para revelar información sobre las transacciones, no de una prohibición total de las ventas. Esto obliga a los legisladores a anunciar públicamente las ventas en el plazo de una semana antes, detallando qué acciones se venderán y cuándo. La exigencia tiene como objetivo darle visibilidad a las transacciones, pero no impide que las ventas se realicen. Un miembro puede seguir beneficiándose de la venta, incluso si tiene que esperar una semana para anunciarla. El texto del proyecto de ley indica que el miembro involucrado en la transacción puede retirar esa información si la venta se cancela, lo que añade otro nivel de flexibilidad.
Estos orificios infringen fundamentalmente el propósito del proyecto de ley. Al permitir la continuidad de negocios con otros activos, el reinversión de dividendos y la venta con aviso previo, la legislación no crea una barrera fiable entre el cargo público y las transacciones personales. Como lo describió el crítico demócrata Joe Morelle, es un "medida cuádruple" que permite que los legisladores ricos sigan acumulando más riqueza. Los efectos en la realidad dependerán de si estas lagunas son consideradas una reforma significativa o un gesto simbólico que realice poco para cambiar el status quo.
El panorama político: Apoyo, oposición y el camino a seguir
Ahora las fuerzas políticas están claramente aterrizadas. El principal apoyador del proyecto de ley es el presidente republicano, Bryan Steil de Wisconsin, que preside el Comité de administración de la Cámara de Representantes. Él lo está impulsando como un paso necesario para terminar con el comercio de boletas diarios de los legisladores, y lo está presentando como una simple cuestión de "sí o no" sobre si los miembros deberían comerciar acciones mientras estén en el cargo.
La oposición es fuerte y unificada entre los demócratas. El líder de la oposición, el demócrata Joe Morelle, ha descrito el proyecto de ley como una "medida de cuarto de año" argumentando que no es lo suficiente para prevenir el insider trading y que permitirá a los legisladores ricos mantenerse aún más ricos. Las deficiencias del proyecto de ley que permite operaciones de commodities, futuros, fondos diversificados y reinversión de dividendos alimentan esta crítica. La incertidumbre clave ahora es si el liderazgo de la oposición en el Senado se opine formalmente al proyecto de ley o siga callado. Su falta de una posición pública crea ambigüedades sobre el voto pleno del Senado, dejando al margen la respuesta al proyecto de ley.
Este vacío abre una alternativa importante. El representante demócrata John Larson, de Connecticut, ha firmado una petición bipartidista con el objetivo de obligar a la realización de una votación sobre un proyecto de ley más robusto. Este movimiento indica que los demócratas están dispuestos a ignorar a la liderazgo republicano, si es necesario. El proyecto de ley de Larson, así como aquel que está cofundando junto con el representante Seth Magaziner, iría más allá al prohibir también que el Presidente y el Vicepresidente puedan comerciar con acciones.
Los motivadores inmediatos son el resultado de la votación en la comisión y la posibilidad de introducirse de forma democrática en la votación. Si la comisión organiza una votación y aprueba el proyecto de ley de Steil, lo llevará a votación en el Senado, pero se prevé que los demócratas redacten enmiendas durante la votación para mejorar el texto, o bien anularlo. En los próximos días se verá cómo los políticos desafían los obstáculos o bien se bloquea la iniciativa, pero su objetivo es lograr una reconciliación.
Catalizadores y riesgos: qué esperar
El siguiente paso inmediato es la votación del comité, programada para el miércoles. Si se obtiene una votación favorable, el proyecto de ley pasará a consideración de la Cámara de Representantes. El líder de la mayoría, Steve Scalise, ha prometido presentar este proyecto de ley si se aprueba. Esta será la primera prueba importante para ver si el proyecto de ley puede superar las primeras dificultades políticas.
El riesgo principal durante este proceso de redacción del proyecto de ley es la posibilidad de que los demócratas presenten enmiendas. Dado que la dirección demócrata en la Cámara de Representantes aún no ha tomado ninguna decisión al respecto, se espera que los miembros presenten enmiendas con el objetivo de fortalecer el proyecto de ley. Estas enmiendas podrían mejorar el texto del proyecto de ley, cerrando las lagunas existentes, o, más probablemente, incluso hacer que el proyecto de ley sea rechazado por completo, dada la situación actual del mismo. Las lagunas existentes en el proyecto de ley, como aquellas relacionadas con el comercio de materias primas, futuros, fondos diversificados y reinversión de dividendos, lo convierten en un objetivo ideal para tales cambios.
El riesgo final es que la propuesta no logre pasar los votos de todo el senado. Si logra superar el procedimiento de formalización legislativa, enfrentará una seria oposición democrática unificada. Como señaló el legislador Joe Morelle, la propuesta es una "medida cuádruple" que permite a los legisladores más ricos seguir acumulando riqueza. Sin una importante transformación en el apoyo del partido demócrata, el statu quo en el Capitolio será intacto, dejando al riesgo reputacional de el comercio de las cuentas sin respuesta.
El potencial de este evento para hacer que se produzcan cambios políticos duraderos depende de la gestión de estos catalizadores. El resultado de esta votación marcará si existe un nivel suficiente de unidad republicana para promoverlo. La batalla por la aprobación de la enmienda revelará la profundidad de la oposición demócrata. Y el voto final en el Senado determinará si este es un gesto simbólico o si es un paso real hacia la reforma. Por ahora, la situación indica una tensión política alta y un impulso incierto.



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