La trampa de la stagflación se vuelve más intensa: las perspectivas de una reducción de tipos de interés por parte de la Fed en diciembre se ensombrecen, a medida que la crisis del petróleo y las pérdidas laborales se combinan entre sí.
La situación económica se ha convertido en una trampa típica de estagflación. Por un lado, la demanda interna está disminuyendo visiblemente. Por otro lado, un choque en el suministro de recursos está aumentando los costos. El informe sobre empleo de febrero representó un golpe duro para el lado de la demanda. Además, el conflicto en Oriente Medio está causando la más grave interrupción en el suministro de petróleo en décadas.
La deterioración del mercado laboral es una tendencia evidente. En febrero, la economía…Se perdieron 92,000 empleos.Un resultado mucho peor que el que los economistas esperaban, es decir, unos 50,000 empleos perdidos. Esto marca un verdadero desastre.Tercera pérdida de empleo en cinco meses.Se trata de una revisión drástica que muestra una disminución en diciembre. La caída fue generalizada; sectores clave como la salud y el turismo tuvieron que despedir trabajadores. Incluso teniendo en cuenta el impacto temporal causado por una huelga importante, la tendencia general indica un enfriamiento en la economía. Este es un signo de baja demanda, algo que, por lo general, motiva a los bancos centrales a reducir las tasas de interés.

Al mismo tiempo, un fuerte choque en el suministro está afectando a la economía mundial. La Agencia Internacional de Energía proyecta que…El suministro global de petróleo disminuirá en 8 millones de barriles por día, en marzo.Debido a la guerra en el Medio Oriente, esta perturbación, que tiene como epicentro el Estrecho de Ormoz, es la más grave de la historia del mercado mundial del petróleo. La consecuencia inmediata es un aumento significativo de los precios de la energía; recientemente, el precio del petróleo ha superado los 90 dólares por barril.
La combinación de estos dos factores es lo que más temen los inversores. Un mercado laboral en declive indica una economía estancada, mientras que un suministro de petróleo colapsante provoca un aumento de la inflación. Este doble shock crea una situación sin solución para los políticos, ya que las herramientas tradicionales para abordar cada problema son incompatibles: reducir las tasas de interés para combatir la baja demanda, y aumentar las tasas de interés para luchar contra la alta inflación… Todo esto va en direcciones opuestas. La reacción del mercado fue inmediata: las acciones cayeron significativamente al conocerse la noticia tanto del descenso en el número de empleos como del aumento en el precio del petróleo.
Impacto en el mercado financiero: La desaparición de la narrativa del crecimiento
El doble impacto económico está ahora ejerciendo una presión directa sobre los mercados de acciones, erosionando así la narrativa de crecimiento que había sustentado las recientes subidas de precios. El mecanismo es simple: los altos precios del petróleo reducen las ganancias de las empresas y los presupuestos de los consumidores. Por otro lado, los datos del mercado laboral débiles auguran una recesión. Esta situación volátil afecta especialmente a las acciones de crecimiento, ya que estas se basan en las ganancias futuras y son sensibles tanto a la presión de los márgenes como a las tasas de descuento.
El costo del shock petrolero ya se refleja en sectores específicos.El índice de las aerolíneas de pasajeros de S&P 1500 ha disminuido aproximadamente un 15% desde el inicio del conflicto.Esto es una reflección directa de los altos costos de combustible, que constituyen un gasto operativo importante para las compañías aéreas. No se trata de un caso aislado; las industrias que requieren mucha energía, desde el transporte hasta la manufactura, también enfrentan una reducción similar en sus márgenes de beneficio. Al mismo tiempo, el mercado en general está luchando con la situación de estagflación. La combinación de estas dos situaciones…Informe sobre empleos débilesY el aumento en los precios del petróleo, superando los 90 dólares por barril, ha creado una situación desastrosa que ha preocupado a los inversores.
Los mercados financieros ya tienen en cuenta esta inestabilidad. Las tasas de rendimiento de los bonos del Tesoro han aumentado; recientemente, el bono a 10 años alcanzó el 4.14%. Esto refleja tanto las preocupaciones relacionadas con la inflación, debido al aumento de los costos de energía, como la búsqueda de seguridad, a medida que las perspectivas económicas se vuelven más negativas. Además, la volatilidad en los mercados ha aumentado considerablemente. El Índice de Volatilidad de Cboe (VIX) superó los 30 por primera vez en casi un año. Este nivel se asocia frecuentemente con miedo e incertidumbre. Este aumento en la volatilidad, junto con la fuerte correlación negativa entre el precio del petróleo y los valores, demuestra cuán estrechamente vinculados están estos riesgos.
En resumen, el mercado se encuentra entre dos fuerzas poderosas. Por un lado, la Reserva Federal está limitada en sus opciones: no puede reducir las tasas de interés para estimular una economía en declive, sin arriesgarse a fomentar aún más la inflación, que está impulsada por los precios del petróleo. Por otro lado, los datos económicos indican que el motor de crecimiento económico está entrando en un estado de estancamiento. Esto crea una situación volátil, donde las valoraciones de las acciones están sometidas a presiones desde múltiples ángulos, lo que hace que el futuro de las acciones sea cada vez más incierto.
Las encrucijadas de la política: El dilema del banco central y los escenarios futuros
La Reserva Federal se enfrenta ahora a uno de los momentos más difíciles en términos de políticas monetarias, en años.Economía débil y inflación elevadaEn este contexto, el conjunto de herramientas tradicionales utilizadas por la banco central se encuentra, de hecho, bloqueado. Las expectativas del mercado son claras: la Fed mantendrá los tipos de interés estables en su próxima reunión. Pero el signo más claro de la situación es el retraso previsto en la primera reducción de los tipos de interés. Los operadores buscan ahora una decisión en diciembre, lo que significa que el momento inicial de flexibilización se adelanta respecto al mes de julio previsto. Este cambio destaca una pérdida considerable de confianza en la capacidad del banco central para manejar esta situación difícil.
La dilemática central es, en realidad, una trampa clásica de stagflación. Bajar las tasas de interés es la respuesta estándar ante un mercado laboral debilitado, ya que esto puede estimular el endeudamiento y el gasto. Sin embargo, en este contexto, ese mismo instrumento corre el riesgo de empeorar la presión inflacionaria, que ya está siendo impulsada por un shock en el suministro de petróleo. Las manos del Fed están cada vez más atadas, ya que los altos precios del petróleo contribuyen a aumentar la inflación. Cualquier intento de reducir las tasas de interés para apoyar una economía en proceso de recuperación probablemente genere aún más aumento de precios, empeorando así el problema. Esto crea una situación sin salida, donde el principal instrumento utilizado por el banco central para gestionar la demanda se vuelve ineficaz o incluso contraproducente.
El riesgo principal es un período prolongado de estagflación, en el cual el crecimiento económico se mantiene lento, mientras que la inflación permanece alta. Este es el “situación desastrosa” que ha causado gran turbulencia en los mercados. El informe sobre empleos de febrero indica que…Los empleadores han eliminado 92,000 empleos.Esto confirma que la economía está estancada. Al mismo tiempo, los precios del petróleo han aumentado significativamente, lo que ejerce una presión directa sobre las ganancias de las empresas y los presupuestos de los consumidores. En esta situación, las valoraciones de las acciones enfrentan una doble presión. Son vulnerables al ralentizamiento del crecimiento económico, lo cual generalmente reduce los ingresos de las empresas. Además, también son sensibles a cualquier aumento en la tasa de descuento, ya que la inflación alta podría obligar a las empresas a reducir sus costos.
Los próximos discursos de Jerome Powell serán analizados detenidamente para obtener indicaciones sobre cómo la Fed planea manejar esta volatilidad. Se espera que el banco central tome medidas al respecto.Dejar las tasas de interés sin cambios.Pero lo que más probablemente se destacará será la dificultad de equilibrar estas fuerzas contradictorias. En resumen, el camino que sigue la Fed se ha vuelto excepcionalmente incierto. Con la primera reducción ya programada para diciembre, el mercado anticipa una larga espera antes de que se disponga de algún tipo de estímulo económico. Como resultado, la economía estará expuesta a las presiones combinadas de una demanda débil y una oferta limitada en el futuro próximo.
Catalizadores y puntos de control
La tesis de la stagflación ahora enfrenta una serie de pruebas a corto plazo. El punto de presión inmediato es el impacto del shock en el suministro de petróleo. Las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía son muy preocupantes. En ausencia de un rápido restablecimiento de los flujos de transporte a través del Estrecho de Ormoz, la agencia advierte que…Se espera que las pérdidas de suministro aumenten.La perturbación ya es de carácter histórico. Se proyecta que el suministro mundial de petróleo disminuirá en 8 millones de barriles al día para marzo. La reacción del mercado dependerá de si esta reducción en el suministro se ampliará o no. Cualquier incremento adicional en las restricciones de suministro agravaría la presión inflacionaria y profundizaría el impacto negativo en el mercado.
Los datos del mercado laboral serán la segunda prueba importante. El informe de febrero fue una clara señal de deterioro en la situación económica.Perdida 92,000 empleosY marcando lo que es importante.Tercera pérdida laboral en cinco meses.El punto clave es determinar si los informes posteriores indican un cambio de tendencia o una mayor deterioro de la situación económica. La caída en febrero fue generalizada; tanto el sector de la salud como el sector de ocio perdieron empleados. Aunque una huelga importante contribuyó a esa caída en el sector de la salud, la tendencia general indica que la demanda está disminuyendo. Los datos de las próximas nóminas nos darán una idea de si esta es una baja temporal o el inicio de una desaceleración más prolongada, lo cual influirá directamente en la evaluación que la Fed hará del ímpetu económico.
En última instancia, la comunicación del Banco de la Reserva Federal será el factor decisivo. Los comentarios del presidente Jerome Powell al final de la reunión del banco central serán objeto de análisis detallado, para ver cómo la Fed planea manejar esta situación complicada, caracterizada por altos aranceles, costos energéticos y un mercado laboral en declive. El mercado ya anticipa una larga espera antes de que se produzca algún tipo de estímulo económico; los operadores esperan que el primer paso hacia ese estímulo se retrase hasta diciembre. Como señaló uno de los estrategas, es probable que la Fed tenga que seguir esperando hasta entonces.Poca confianza en sus predicciones.Es necesario destacar las dificultades que implica equilibrar estas fuerzas contradictorias. El tono y los detalles de las directivas de Powell en relación a estos tres pilares marcarán el camino que seguirá tanto la política como los mercados.



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