Stablecoins y la reestructuración estructural de las obligaciones bancarias

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
miércoles, 7 de enero de 2026, 12:40 pm ET5 min de lectura

La narrativa relacionada con las stablecoins siempre se ha centrado en una amenaza simple: la fuga de depósitos. Pero la realidad es mucho más compleja; se trata de un cambio estructural en el sistema financiero. El análisis del Tesoro de los Estados Unidos señala un cambio fundamental en la estructura financiera actual.

Esto podría llevar a que los fondos se acumulen en reservas de stablecoins. No se trata simplemente de una pérdida de financiación; se trata de una posible reestructuración del conjunto de pasivos del sistema bancario, pasando de un patrón histórico de desintermediación a una nueva dinámica competitiva.

La vulnerabilidad no es uniforme. Las cuentas de transacciones y los depósitos sin intereses son los más expuestos, lo que ejerce una presión directa sobre las fuentes de financiación más baratas de los bancos. Esto contrasta con los depósitos de ahorros, que están más aislados de este riesgo. El resultado sería un aumento significativo en el costo promedio de las obligaciones bancarias; se trata de un cambio estructural que podría influir en las tasas de interés y en la rentabilidad de los bancos. La amenaza ya no se limita únicamente al robo de rendimientos por parte de los fondos del mercado monetario, sino también a una reconfiguración más amplia de la forma en que los bancos obtienen capital.

Esto representa una nueva fase en la innovación financiera. En la década de 1970, la desintermediación impulsada por los fondos del mercado monetario era un proceso unidireccional, donde los depósitos se utilizaban para obtener rendimiento. Las stablecoins introducen un entorno de competencia entre múltiples activos y objetivos de rendimiento; por lo tanto, la competencia por los fondos se vuelve más compleja. Los bancos ya no compiten únicamente por los depósitos con otros bancos; ahora están en una carrera por proporcionar las reservas necesarias para mantener las stablecoins, las cuales podrían reemplazar esos depósitos. El marco regulatorio, especialmente la ley GENIUS, ha abierto el camino para que los bancos participen, permitiéndoles emitir sus propias stablecoins a través de sus filiales. Esto crea una posibilidad de escape: un banco podría emitir stablecoins y mantener las reservas necesarias en sus propios depósitos a la demanda, reciclando así su propio capital.

El impacto final depende de qué camino predomine. Si los bancos logran reestructurarse y convertirse en emisores de stablecoins, podrían reducir la pérdida de depósitos e incluso obtener nuevas fuentes de ingresos. Pero si no logran adaptarse, se verán obligados a adoptar una postura defensiva, aumentando las tasas de interés para competir por un número cada vez menor de depósitos tradicionales. La cifra de 5.7 billones de dólares es una advertencia sobre esta amenaza estructural. Sin embargo, la respuesta del sistema bancario determinará si esto constituye una crisis o si es un catalizador para una nueva era más competitiva.

Diseño regulatorio y la respuesta estratégica del banco

La velocidad y gravedad de esta reestructuración de las obligaciones estarán determinadas por dos factores: el diseño específico de la ley GENIUS y los cálculos estratégicos de las principales bancos. El marco legal representa un arma de doble filo: permite que los bancos exploten el mercado, pero al mismo tiempo permite que se mantenga un desequilibrio competitivo.

Por un lado, la Ley GENIUS permite explícitamente a los bancos emitir sus propias stablecoins a través de sus filiales, lo que constituye una vía clara para reestructurar sus pasivos. No se trata de una opción teórica; es una necesidad estratégica. Los principales bancos ya están adoptando esta medida. JPMorgan Chase ya está haciendo esto.

En funcionamiento, y un consorcio liderado por BNP Paribas está lanzando una nueva stablecoin de pago. Estas iniciativas son una respuesta directa a…Con el objetivo de mantener la financiación, controlando el ecosistema de pagos y reutilizando sus propias cuentas de depósito en reservas de stablecoins.

Por otro lado, la ley contiene un vacío legal que socava este beneficio competitivo. Aunque prohíbe a los emisores de stablecoins pagar intereses o rendimientos directamente a los poseedores de tokens, no impide que esos retornos se distribuyan de forma indirecta a través de plataformas afiliadas y socios externos. Los banqueros comunitarios advierten que esto permite que dichos retornos se distribuyan de manera irregular.

De hecho, estos productos que generan intereses son algo que los legisladores intentaron prohibir. Esto crea un desequilibrio estructural: los bancos deben financiar sus stablecoins con depósitos de bajo costo, mientras que las bolsas de criptomonedas pueden ofrecer retornos similares a los de los bonos a través de sus plataformas, desviando miles de millones de dólares de los depósitos asegurados y transfiriendo dinero hacia canales poco regulados.

La Corporación Federal de Seguros de Depósitos está implementando ahora este modelo híbrido. En su primer paso importante, la junta directiva de la FDIC votó para emitir…

Esta aceptación regulatoria señala un cambio definitivo hacia una forma híbrida de bancos y tecnologías financieras. Las instituciones tradicionales pueden participar oficialmente en el mercado de monedas estables, algo que en el pasado consideraban como una amenaza.

En resumen, se trata de una carrera contra un reglamento defectuoso. Los bancos están lanzando sus propias monedas estables para captar el mercado y controlar la narrativa. Sin embargo, las posibilidades legales permiten que los competidores más agresivos, como las plataformas de criptomonedas, sigan ofreciendo productos similares a los de los bancos, lo que podría acelerar la eliminación de las reservas bancarias. El diseño de la GENIUS Act determinará si los bancos pueden reestructurar con éxito sus pasivos en un entorno equitativo, o si serán obligados a competir con un área regulatoria ambigua que continuará presionando sus fuentes de financiación más baratas.

Resiliencia sistémica y implicaciones en los costos de financiación

La vulnerabilidad del sistema bancario ante el “vuelo de depósitos” no es un riesgo estático, sino dinámico. Históricamente, este riesgo se ha incrementado debido a las políticas monetarias que han expandido los balances de los bancos. La investigación muestra que la sensibilidad de los depositantes a los cambios en las tasas de interés –lo que llamamos “vuelo de depósitos– aumenta después de períodos de política monetaria expansiva. Después de los recientes episodios de QE, esta tendencia al vuelo de depósitos se intensificó.

Es decir, es más probable que los depósitos respondan a los cambios en las tasas de interés justo antes de que la Fed comience su ciclo de aumentos de tasas. Esto crea un posible ciclo de retroalimentación: las compras de activos por parte de la Fed, con el objetivo de estimular la economía, podrían haber hecho que el sector bancario se viera más sensible a las presiones financieras posteriores. En un mundo donde existen competencias entre las stablecoins, esta mayor sensibilidad podría amplificar el impacto de cualquier reducción en los depósitos, convirtiendo así un cambio estructural en un shock financiero más volátil.

El riesgo relacionado con el canal de crédito debido a tal tipo de gasto es considerable. El análisis realizado por los bancos comunitarios nos muestra una perspectiva bastante preocupante:

Podría reducir el volumen de préstamos en 850 mil millones de dólares. Dado que los bancos comunitarios poseen depósitos por valor de 4.8 billones de dólares, los cuales sirven como fuente de financiación para préstamos por valor de 4 billones de dólares, esto representa una amenaza directa para el flujo de crédito destinado a pequeñas empresas, consumidores y la agricultura. El riesgo no se refiere solo a la rentabilidad, sino también a la resiliencia económica. Una disminución drástica en la capacidad de préstamo obstaculizaría la expansión local, dificultaría la creación de empleos y frenaría el crecimiento de las comunidades a las que los bancos deben servir.

Los bancos no están esperando que este escenario se produzca. Están gestionando activamente sus balances con el fin de prepararse para los cambios en los requerimientos de financiación. La encuesta realizada por el oficial financiero senior de la Reserva Federal en septiembre de 2025 reveló que más de la mitad de los respondientes habían tomado medidas para mantener sus niveles de reservas. Algunos bancos ya habían ajustado sus estrategias de gestión de liquidez en respuesta a las expectativas de disminución de los recursos financieros. Esto incluye que la mayoría de los bancos nacionales aumentaron sus reservas de manera sostenida. La acción estratégica es clara: los bancos están creando un “respaldo” para enfrentar futuras situaciones en las que su fuente más barata de financiación –los depósitos de transacciones– enfrente nuevos competidores. En resumen, la resiliencia del sistema está siendo puesta a prueba no por un único evento, sino por un cambio prolongado en los costos y la estabilidad de las obligaciones, lo que obliga a una redefinición fundamental de la gestión de balances.

Catalizadores y escenarios: El camino de la reestructuración

Los próximos meses revelarán si la reestructuración de las obligaciones del sistema bancario es una adaptación gestionada o una crisis disruptiva. El resultado dependerá de unos pocos factores clave que determinarán el panorama competitivo y la velocidad con la que se producirá la desintermediación.

En primer lugar, es necesario supervisar la regla definitiva de la FDIC sobre las stablecoins emitidas por los bancos, así como cualquier acción del Congreso para cerrar esa “laguna” en las regulaciones. La junta directiva de la FDIC ya ha dado el primer paso, votando para emitir…

Las especificaciones de la norma definitiva –su cronograma, alcance y cualquier condición– indicarán el ritmo en que las bancos podrán participar legalmente. Lo más importante es el aspecto legislativo. Los banqueros comunitarios exigen que el Congreso tome medidas, advirtiendo que el diseño actual de la GENIUS Act no es adecuado.Sobre las stablecoins. Si los legisladores no logran cerrar esta brecha legal, se creará un desequilibrio competitivo en el que las plataformas de cripto pueden ofrecer rendimientos similares a los de los depósitos asegurados, lo que acelerará la pérdida de recursos de dichos depósitos y socavará el propósito mismo de la participación del sistema bancario.

En segundo lugar, es necesario seguir la trayectoria de crecimiento del suministro de stablecoins en comparación con el crecimiento de los depósitos bancarios, para ver si la desintermediación acelera este proceso y qué tipos de depósitos son los más vulnerables. El análisis realizado por el Departamento del Tesoro proyecta una expansión drástica, con los stablecoins potencialmente creciendo a partir de los niveles actuales.

Se trata de una competencia que dura varios años. La métrica clave será si este crecimiento en el suministro supera al…En el último año, se ha producido una disminución en las categorías de depósitos. Lo más importante es observar qué categorías de depósitos se reducen primero. Las cuentas de transacciones, que son las más expuestas, serán el indicador clave para detectar problemas. Una desviación continua entre el crecimiento de las stablecoins y el crecimiento de los depósitos confirmaría la advertencia del Tesoro sobre los depósitos “en riesgo” por un valor de 5.7 billones de dólares, y señalaría un cambio fundamental en la combinación de pasivos financieros.

Por último, deben prestar atención a los cambios en los costos de financiación y las diferencias de tasas de interés de los bancos, a medida que la competencia por las stablecoins se intensifica. En este punto, la amenaza estructural se traduce en ganancias o pérdidas para los bancos. Si los bancos se ven obligados a competir por un número cada vez menor de depósitos de transacciones, aumentarán las tasas de interés para mantener esos depósitos, lo que directamente elevará su costo de financiamiento. Esta presión probablemente se transmitirá a las tasas de interés de préstamo, reduciendo así las diferencias de tasas. En resumen, la resiliencia del sistema está siendo puesta a prueba no por un único evento, sino por un cambio prolongado en los costos y la estabilidad de las obligaciones bancarias. El camino a seguir estará determinado por la claridad regulatoria, la adopción por parte del mercado y la capacidad del sector bancario para adaptar su modelo de financiación antes de que el costo del capital comience a aumentar realmente.

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Julian West

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