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La carrera mundial por las monedas digitales ha entrado en una fase crítica. Estados Unidos y China se han convertido en dos fuerzas dominantes que determinarán el futuro de la financiación. Mientras que los Estados Unidos han liderado la creación de un marco regulatorio para las stablecoins a través de la Ley GENIUS de 2025, su prohibición simultánea de las monedas digitales emitidas por bancos centrales y su enfoque restrictivo hacia las stablecoins han creado vacíos normativos importantes. Por su parte, las reformas agresivas de China en materia de monedas digitales y su ecosistema financiero digital controlado están posicionando al yuan digital como un competidor formidable. Para los inversores, esta lucha regulatoria entre Washington y Pekín representa tanto oportunidades como riesgos en los mercados de activos digitales y stablecoins.
La Ley GENIUS, promulgada en el año 2025, representa un esfuerzo importante para regular las stablecoins como una clase de activos distinta. Esta ley exige que las stablecoins cuenten con un respaldo de reservas equivalente al valor de sus activos, que se realicen auditorías mensuales y que se cumplan los requisitos de cumplimiento contra el lavado de dinero.
En monedas estables respaldadas por dólares, mientras se fomenta la innovación. Este marco ha permitido que las monedas estables respaldadas por Estados Unidos aumenten en valor.Las instituciones cada vez más las utilizan como puente entre la financiación tradicional y la financiación descentralizada.
La iniciativa del yuan digital de China, liderada por el Banco Popular de China, ejemplifica un enfoque opuesto. Al dar prioridad al control centralizado, Pekín ha utilizado el yuan digital como herramienta para mantener la soberanía monetaria y realizar pagos transfronterizos. En 2025, el Banco Popular de China anunció sus planes para…
A partir del 1 de enero de 2026, se producirá un cambio que podría aumentar el atractivo del CBDC como instrumento financiero competitivo. Esto contrasta marcadamente con la posición regulatoria de los Estados Unidos, donde el interés en las stablecoins se limita a mecanismos indirectos.En los mercados mundiales.La estrategia de China va más allá de los CBDC. Aunque ha prohibido las stablecoins emitidas por entidades privadas, está explorando la posibilidad de crear stablecoins respaldados por el yuan en el extranjero, a través de Hong Kong.
Y promover la internacionalización del RMB. Este enfoque dual – suprimir las alternativas descentralizadas mientras se fomenta la financiación digital con aprobación estatal – refleja el objetivo más amplio de Pekín: mantener el control sobre los flujos de capital y desafiar la hegemonía del dólar estadounidense.Las iniciativas de distribución de rendimientos de Coinbase para el año 2025 destacan la tensión entre las restricciones regulatorias en los Estados Unidos y las ambiciones de China en relación con sus propias monedas digitales. El fondo de rendimiento en Bitcoin de la plataforma, así como los arreglos de distribución indirecta de rendimientos con emisores de stablecoins como Circle, han llamado la atención por su potencial para generar retornos para los inversores. Sin embargo, la ambigüedad del GENIUS Act en cuanto a la distribución indirecta de intereses ha generado riesgos legales. Por ejemplo, los pagos que Circle realiza a Coinbase en concepto de servicios de custodia, basados en reservas de USDC…
Generando preocupaciones en relación con la aplicación de las regulaciones.
Los ejecutivos de Coinbase, incluido el Director General de Políticas Públicas, Faryar Shirzad, han advertido que tales restricciones podrían debilitar la dominación global del dólar estadounidense. Al prohibir los intereses sobre las stablecoins, Estados Unidos corre el riesgo de perder terreno competitivo frente al yuan digital de China.
Para los usuarios. Esta divergencia regulatoria no es simplemente una cuestión de política; se trata de un conflicto estratégico con implicaciones profundas para el futuro de las finanzas digitales.La división regulatoria entre Estados Unidos y China crea un mercado mundial con dos vías para los activos tokenizados y las stablecoins. En Estados Unidos, el mercado de activos reales tokenizados está en auge, con activos como los bonos del gobierno de EE. UU. y el oro.
La claridad regulatoria proporcionada por la SEC y el apoyo político a la innovación en el campo de la cadena de bloques sugieren un entorno favorable para el crecimiento. Sin embargo, la ausencia de una moneda digital basada en la cadena de bloques en los Estados Unidos, así como las políticas restrictivas relacionadas con los rendimientos, podrían limitar la escalabilidad del sector.Por el contrario, la estricta prohibición impuesta por China a la tokenización de tokens de activos reales, declarada ilegal en diciembre de 2025, ha frenado la innovación en el sector privado.
En Hong Kong, aunque las iniciativas transfronterizas del yuan digital ofrecen oportunidades, los inversores deben enfrentar altos riesgos legales y una flexibilidad limitada.Para los inversores, la clave radica en el arbitraje geográfico. Las jurisdicciones favorables a Estados Unidos, como Singapur, la UE y los EAU, se están convirtiendo en centros importantes para la tokenización.
Mientras tanto, el ecosistema controlado por China podría ser atractivo para aquellos que desean tener acceso a activos digitales respaldados por el estado, pero a costa de la innovación y la privacidad.Los Estados Unidos se encuentran en una situación crítica. Aunque la Ley GENIUS ha fortalecido la supervisión de las stablecoins, la ausencia de un CBDC y las políticas restrictivas relacionadas con los rendimientos crean vulnerabilidades. Mientras que China avanza con su yuan digital, que incluye características de interés, los Estados Unidos corren el riesgo de perder su posición como líder en el ámbito financiero digital mundial. Para los inversores, el desafío consiste en equilibrar las oportunidades que ofrece la innovación liderada por Estados Unidos con los riesgos derivados de la fragmentación regulatoria y las alternativas centralizadas propuestas por China.
En este entorno en constante cambio, la capacidad de adaptación será clave. Los inversores deben seguir los cambios regulatorios, especialmente en los modelos de reparto de rendimiento y en el desarrollo de monedas digitales. Además, deben diversificar sus inversiones entre distintas jurisdicciones para mitigar los riesgos geopolíticos. La carrera por las monedas digitales aún no ha terminado, pero los próximos años determinarán si Estados Unidos podrá mantener su liderazgo… o si tendrá que cederlo a Pekín.
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