El centro de datos orbital de SpaceX enfrenta dificultades para seguir creciendo, a medida que comienzan los tests de Terafab y las autorizaciones de la FCC.

Generado por agente de IAJulian CruzRevisado porThe Newsroom
miércoles, 1 de abril de 2026, 3:07 pm ET5 min de lectura
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El último plan de SpaceX representa un gran avance en términos de escala, superando con creces sus operaciones actuales. La empresa ha solicitado permiso para lanzar una constelación de satélites.Hasta un millón de satélites.Un número que sería…100 veces másEsto no es simplemente una expansión de la flota actual de Starlink. Se trata de una reimaginación fundamental de dónde se realiza el procesamiento de datos. Elon Musk considera esto como algo necesario, argumentando que los centros de datos en el espacio serán más eficientes que los terrestres, ya que estos requieren grandes cantidades de tierra, electricidad y agua para su refrigeración. La idea es construir un centro de datos en órbita, alimentado por paneles solares y refrigerado por radiadores igualmente grandes, en el frío vacío del espacio.

Este deseo refleja una apuesta corporativa similar, aunque en última instancia abandonada. La de Microsoft…Proyecto NatickSe trató de un esfuerzo de investigación para implementar centros de datos submarinos. El proyecto comenzó en 2015 con la creación de un prototipo. La empresa logró probar con éxito este sistema.De tamaño similar al de contenedores de transporte marítimo.El centro de datos se encontraba en las costas de Escocia, en el año 2018. Funcionó sin supervisión durante más de dos años. La prueba demostró la fiabilidad del sistema, con menos fallos en los servidores que en los centros situados en tierra firme. Sin embargo, en el año 2024, Microsoft confirmó que el proyecto ya no estaba en marcha. Se abandonó la iniciativa después de una prueba exitosa pero costosa que duró dos años, pero que no arrojó resultados claros para su implementación en escala comercial.

Ambos proyectos representan intentos empresariales por adaptarse a entornos extremos y al lecho marino, con el objetivo de superar las limitaciones físicas de los centros de datos terrestres. Son intentos visionarios para aprovechar las ventajas naturales del espacio: energía solar abundante y climas fríos en el espacio; además, se busca evitar los costos elevados y las limitaciones físicas de construir más centros de datos en la Tierra. La cuestión fundamental que ambos proyectos plantean es la misma: una tensión entre las posibilidades tecnológicas y los obstáculos prácticos y costosos que deben superarse. Para SpaceX, los obstáculos son enormes: diseñar satélites de una escala de un millón de gigavatios, manejar los desechos orbitales y soportar las altas temperaturas en el vacío. Para Microsoft, el obstáculo era transformar un prototipo de bajo rendimiento y de alto costo en una infraestructura global viable. El eco histórico es claro: incluso cuando las soluciones técnicas funcionan, el camino hacia la realidad comercial sigue siendo peligrosamente estrecho.

Obstáculos estructurales: Un análisis comparativo

La similitud entre estos dos proyectos es muy interesante, especialmente en lo que respecta a su fracaso al intentar escalarlos. Ambos contaron con prototipos que demostraron el concepto central de cada uno de ellos. El de Microsoft…De tamaño similar al de los contenedores de transporte.El centro de datos estuvo operado sin supervisión durante más de dos años. Durante ese tiempo, se registraron fallos en los servidores.Un ocho de la cantidad de controladores que trabajan en el terreno.La constelación Starlink de SpaceX, aunque no constituye un centro de datos, ha demostrado la fiabilidad de desplegar y gestionar cientos de satélites en órbita. Sin embargo, pasar de un prototipo funcional a una infraestructura global viable y comercialmente viable resultó ser algo insuperable. Microsoft abandonó el Proyecto Natick después de su exitoso test. El plan de SpaceX para utilizar un millón de satélites también enfrenta un obstáculo similar, aunque más difícil de superar.

Los obstáculos técnicos son diferentes entre sí, pero ambos son enormes. El proyecto Natick logró superar sus desafíos principalmente mediante la inmersión del rack del servidor en agua de mar. Esto permitió un enfriamiento natural y eliminó el oxígeno, evitando así la corrosión que afecta a los sistemas basados en tierra. El desafío de SpaceX es más complejo y aún no ha sido probado. Es necesario generar una cantidad enorme de energía a través de paneles solares. Además, es preciso manejar el calor resultante en un espacio vacío, sin aire para la convección. También se necesita utilizar un sistema electromagnético para controlar la masa de los satélites. Esta tecnología sigue siendo algo hipotético. La escala de la energía y la gestión térmica requeridas para mil millones de satélites es realmente impresionante, mucho mayor que cualquier sistema existente, incluido Starlink.

La supervisión regulatoria y ambiental constituye una barrera importante y interconectada para ambos casos. Microsoft enfrentó problemas relacionados con los ecosistemas marinos, además de la complejidad logística del proceso de recuperación en aguas profundas. El plan de SpaceX plantea otras objeciones, pero igualmente importantes. Una constelación de…Un millón de nuevos objetos.Esto aumentaría drásticamente el riesgo de que se generaran desechos espaciales, y además agravaría el problema.Interferencia astronómicaLa FCC está revisando actualmente la solicitud, y hay tiempo para que el público presente sus comentarios. Este obstáculo regulatorio, junto con las dificultades físicas relacionadas con la mecánica orbital y la prevención de colisiones, crea una situación difícil para la implementación del proyecto. Microsoft también tuvo que enfrentar estas dificultades, aunque en una escala menor.

En resumen, ambos proyectos destacan un patrón recurrente en los intentos de invertir en infraestructuras extremas. Un prototipo exitoso valida la viabilidad técnica del proyecto, pero las aspectos económicos y logísticos relacionados con la producción en masa, la implementación y el funcionamiento a largo plazo todavía no han sido probados. Para SpaceX, el objetivo es resolver el problema de los centros de datos en el mundo, llevándolos al espacio. El éxito del Proyecto Natick sugiere que, incluso cuando una tecnología funciona bien en condiciones de laboratorio, el camino hacia una solución comercial suele ser más complicado, más costoso y lleno de obstáculos regulatorios y ambientales.

Implicaciones financieras y estratégicas

La promesa de Elon Musk de que el uso de la inteligencia artificial en el espacio podría ser más económico que el uso de centros de datos terrestres, en un plazo de dos a tres años, representa la apuesta financiera más importante. Esta afirmación depende completamente del éxito en la implementación de una red de dispositivos de inteligencia artificial a bajo costo.100 veces másLa escala de esta ambición es impresionante. Cada satélite, incluso la versión “mini”, superaría en tamaño al propio cohete Starship. Además, se necesitarían enormes paneles solares y radiadores para controlar el calor generado por los satélites. Para financiar este proyecto, Musk ha anunciado la creación de una planta de fabricación de chips por valor de 20 mil millones de dólares, llamada Terafab. Se trata de un proyecto que requiere una gran inversión de capital, y que desviará recursos que normalmente se utilizarían en las actividades principales de SpaceX, como los lanzamientos y el servicio Starlink.

La analogía con el proyecto Natick de Microsoft es evidente. Ambos proyectos comenzaron con prototipos exitosos y de bajo costo, los cuales demostraron el concepto central del proyecto.De tamaño similar al de los contenedores de transporte.El centro de datos se mantuvo sin supervisión durante más de dos años, lo que demuestra su fiabilidad. Sin embargo, la empresa decidió abandonar esta iniciativa después de realizar pruebas exitosas. El camino hacia la escala comercial resultó ser demasiado costoso y complejo. El plan del centro de datos orbital de SpaceX también enfrenta un problema similar en términos de desarrollo e investigación. El proyecto requeriría enormes inversiones en satélites, vehículos de lanzamiento e infraestructura terrestre. Además, no existe ninguna garantía de obtener beneficios económicos. El resultado será similar al de Natick: un costo significativo invertido, además de una plataforma de investigación valiosa, pero que, al final, no será utilizada en el mercado comercial.

El éxito crearía una nueva fuente de ingresos para SpaceX, lo que podría permitirles ganar una parte importante del mercado de computación inteligente. Por otro lado, el fracaso representaría una pérdida financiera enorme y un riesgo considerable para su reputación. El proyecto Terafab, por sí solo, representa una apuesta muy grande. El costo de lanzar y operar un millón de satélites probablemente sea mucho mayor. La viabilidad del proyecto depende de la capacidad de Musk para llevarlo a cabo a una escala y con rapidez que supera todo lo visto hasta ahora. Además, también será necesario manejar las intensas regulaciones y consideraciones ambientales. En resumen, se trata de una apuesta de alto riesgo: un posible beneficio si los aspectos técnicos y económicos coinciden; o una lección costosa sobre los límites de la ambición, si no ocurre así.

Catalizadores y riesgos que hay que tener en cuenta

Para los inversores, la tesis relacionada con el centro de datos orbital depende de una serie de señales a corto plazo que determinarán si el plan es viable o no. El cronograma se ha reducido considerablemente, y los puntos de control son claros. Todo esto se basa en el precedente histórico del Proyecto Natick, que fue abandonado por Microsoft.

El primer y más importante catalizador es…Período de comentarios públicosEn la solicitud presentada por SpaceX ante la FCC para utilizar hasta un millón de satélites, esta situación regulatoria representa un problema similar al que enfrentó Natick. El resultado de este proceso será un indicador importante de los obstáculos políticos y ambientales que podrían surgir. Si la FCC otorga la aprobación con condiciones significativas, o si el período de comentarios públicos genera una oposición abrumadora debido a las interferencias astronómicas y los desechos espaciales, esto supondrá un gran obstáculo. Por el contrario, si el proceso de revisión se lleva a cabo de manera rápida y sin problemas, eso sería una señal positiva de que las regulaciones serán aceptadas.

El segundo punto crítico es la viabilidad técnica, que se centra en…Proyecto TerafabMusk ha presentado la producción de chips de IA de alta calidad como el “ingrediente que falta” para llevar a cabo el plan de centros de datos en órbita. Cualquier información actualizada sobre la planta de fabricación de chips, con un costo de 20 mil millones de dólares –su cronograma de construcción, estado financiero o hitos iniciales de producción– será un indicador directo de la viabilidad del plan. El progreso del proyecto es clave; sin él, no se podrá alimentar la constelación de satélites. De manera similar, cualquier avance tangible en el concepto de una infraestructura electromagnética para el lanzamiento de satélites será una señal importante de que la infraestructura necesaria para este proyecto está siendo desarrollada de verdad, y no simplemente teorizada.

El tercer y más importante indicador de riesgo es la asignación de capital. El destino final del proyecto quedará determinado por las prioridades financieras de SpaceX. La decisión de Microsoft de abandonar el proyecto Natick se debió a consideraciones de costos y complejidad. Para SpaceX, cualquier cambio en la dirección del proyecto, ya sea mediante una reasignación del presupuesto, retrasos en el desarrollo de Terafab o un cambio estratégico por parte de Musk, sería una señal clara de que el proyecto está perdiendo importancia. Los inversores deben estar atentos a los gastos generales de la empresa y a cualquier diferencia con respecto a las estrategias ambiciosas que Musk ha planteado. El riesgo es que esto se convierta en otra plataforma de investigación de alto costo y de gran presencia, pero que nunca logre escalar. En ese caso, se trataría de un costo innecesario que no se recuperará.

En resumen, el centro de datos orbital no es una cuestión simple de sí o no. Se trata de una serie de decisiones que se toman en forma secuencial. La decisión de la FCC constituye la primera etapa. El progreso de Terafab representa la segunda etapa. La asignación de capital es, por último, el indicador decisivo. Observar estos tres aspectos en tiempo real nos permitirá evaluar si esta ambiciosa visión se está convirtiendo en una realidad comercial o si simplemente sigue siendo solo una publicidad sin sustancia.

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