Acciones de software: Una caída en el mercado motivada por el miedo a la inteligencia artificial, y no por factores fundamentales del mercado.

Generado por agente de IARhys NorthwoodRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 10:20 am ET4 min de lectura

El mercado está enviando un mensaje claro: el miedo prevalece sobre cualquier otra consideración. Las acciones de las empresas de software han tenido el peor inicio desde 2022. Un grupo importante de empresas de servicios en línea también ha tenido un desempeño muy malo.

Esto se produce después de una disminución del 11% en el año 2025. Se trata de un patrón de ventas que contradice la lógica financiera básica. El detonante fue una nueva herramienta de IA desarrollada por la startup Anthropic, lanzada apenas la semana pasada. Su rápido desarrollo y sus capacidades permitieron que surgieran preocupaciones profundas sobre la posibilidad de que ocurriera una disrupción en el mercado. Esto provocó una venta masiva de acciones. Es un ejemplo claro de cómo la información nueva e incierta puede provocar pánico, llevando a los inversores a vender sus activos, independientemente de las bases fundamentales del mercado.

La desconexión entre los resultados financieros de estas empresas y su valor actual es evidente. Mientras que las acciones de estas compañías están cayendo en valor, sus valoraciones han alcanzado niveles récordmente bajos. La cartera de compañías software gestionada por Morgan Stanley cotiza actualmente a un precio de solo 18 veces los ingresos proyectados para los próximos 12 meses. Este número está muy por debajo del promedio histórico de más de 55 veces los ingresos. En otras palabras, el mercado valora a estas empresas como si su crecimiento futuro fuera algo dudoso, a pesar de que sus modelos de negocio básicos –ingresos recurrentes, márgenes altos– siguen siendo sólidos. Esto es una manifestación clásica de la aversión a la pérdida y del comportamiento de grupo: el miedo a perder la oportunidad de beneficiarse de un posible colapso causado por la tecnología de inteligencia artificial supera la lógica de comprar activos que ya han perdido valor.

Los analistas señalan la psicología que está en juego. Muchos inversores se encuentran en posiciones bajistas, ya que no creen que existan motivos para un cambio en las tasas de rentabilidad en este momento. No ven razón alguna para comprar, sin importar cuán baratos sean los precios de las acciones. Esta disonancia cognitiva, donde se mantiene una visión negativa, a pesar de las pruebas de que los precios son realmente económicos, genera un ciclo autoperpetuado. La reciente caída de precios solo ha ampliado la diferencia entre el sector de software y otros sectores tecnológicos, donde los fundamentos y la visibilidad del crecimiento son más claros. Por ahora, el comportamiento colectivo del mercado está impulsado por la incertidumbre y el miedo, y no por los datos financieros.

La psicología del descarte: La aversión a las pérdidas y el comportamiento de grupo

La reacción del mercado es un caso típico de dos sesgos comportamentales poderosos que se combinan. En primer lugar, existe la aversión a la pérdida. El dolor de perder dinero debido a la disrupción causada por la inteligencia artificial es, psicológicamente, dos veces mayor que el placer que se obtiene al ganar algo. Para los inversores, el miedo a quedarse atrapados con acciones de software que se vuelven obsoletas con la llegada de la inteligencia artificial supera la atracción racional que representan las cotizaciones actuales de dichas acciones. No se trata de las ganancias de hoy; se trata del riesgo percibido de una pérdida catastrófica en el futuro.

Este miedo individual se convierte rápidamente en una acción colectiva, a través del comportamiento de rebaño. La venta masiva no es algo aislado; se trata de un fenómeno generalizado y sincronizado. Entre los líderes de este movimiento están empresas como Adobe y Salesforce.

Cuando algunos inversores comienzan a vender sus acciones, otros lo ven y también comienzan a hacerlo. No lo hacen porque hayan realizado nuevas analizas, sino porque temen quedar sin nada si la situación cambia. Es la versión financiera de una multitud que se apresura hacia el lugar donde se sirve la bebida, asumiendo que esa acción tiene alguna razón en particular.

El resultado es un ciclo de retroalimentación peligroso. Vender más productos genera aún más ventas. A medida que las acciones bajan en valor, el miedo a más pérdidas se intensifica, lo que lleva a que más inversores abandonen el mercado. Esta dinámica se ve agravada por la situación actual: el escepticismo hacia los productos de IA en fase inicial y la creciente competencia hacen que el futuro parezca aún más incierto. El mercado anticipa el peor escenario posible, no porque los fundamentos hayan cambiado, sino porque la psicología colectiva está dominada por el miedo a las pérdidas y el instinto de seguir al resto.

Diferencia entre los sectores: Ganadores y perdedores en la narrativa de la inteligencia artificial

La narrativa relacionada con el miedo al uso de la IA no representa una fuerza unificada. En realidad, esta narrativa genera ganadores y perdedores dentro del sector de las soluciones informáticas, lo que revela una división profunda en cuanto al comportamiento de las empresas. La presión de venta se concentra en aquellos sectores donde la disrupción causada por la IA es más evidente: las aplicaciones de gestión de clientes y otros sistemas relacionados con la creación de contenidos. Empresas como Adobe y Salesforce, cuyos productos se centran en la gestión de clientes y en áreas creativas, han sido las más afectadas. Sus acciones bursátiles han disminuido significativamente.

Los inversores temen que las herramientas de productividad basadas en la IA reduzcan la demanda de los servicios tradicionales. Se trata de un caso típico en el que la percepción de amenazas influye en la valoración de una empresa, independientemente de su rentabilidad actual.

En contraste, los software relacionados con las actividades de oficina y la infraestructura parecen ser más resistentes. Estas empresas suelen ofrecer servicios esenciales, que no requieren grandes inversiones. Además, sus resultados financieros pueden parecer sólidos incluso en tiempos de recesión. Fortinet destaca como ejemplo de este tipo de empresas.

Sus acciones pueden haber disminuido en un 17% durante el último año, pero sus fundamentos siguen siendo “muy sólidos”. Esto representa un contraste marcado con la idea de que todos los sectores están en declive. Esta diferencia indica que las preocupaciones del mercado son selectivas, y que se centran en modelos de negocio específicos que se consideran vulnerables.

Los analistas responden con una estrategia claramente selectiva, lo que refleja ese optimismo selectivo. Por ejemplo, Morgan Stanley no apostará por un resurgimiento generalizado de los sectores económicos. En cambio, se centrará en…

Las empresas que muestran una aceleración en su crecimiento son las que merecen ser favorecidas. Esto significa que es importante apoyar a compañías como HubSpot y BlackLine, al mismo tiempo que destacar a empresas especializadas como Navan. La idea es que, en un mercado tan complicado, la forma de lograr un rendimiento superior radica en identificar aquellas pocas empresas en las que el uso de la inteligencia artificial ya está dando resultados positivos. No se trata de comprar todo el sector a precios reducidos. La división entre los diferentes comportamientos de los clientes ahora se ha convertido en algo estratégico.

Catalizadores y riesgos: ¿Cuándo cambiará la narrativa?

La venta de productos basados en la inteligencia artificial depende de una única tesis, sin ningún tipo de evidencia que la respalde: que la inteligencia artificial destruirá los modelos de negocio basados en software. El miedo del mercado es una profecía autoparlante, y solo puede romperse mediante una narrativa contrapuesta. El principal catalizador para este cambio es algo concreto: los ingresos generados por la inteligencia artificial en las empresas. Como señala Morgan Stanley, la carga de probar que el software de aplicaciones será el principal medio de distribución de la inteligencia artificial ha pasado a ser responsabilidad de las empresas.

Hasta que los vendedores actuales demuestren esta rentabilidad en sus resultados trimestrales, la narrativa de temor seguirá presente. El mercado necesita ver una evidencia concreta de este beneficio económico, no solo en las presentaciones de gestión.

Sin embargo, el riesgo principal es que la lucha del mercado para adaptarse al cambio causado por la inteligencia artificial prolongará la volatilidad en los precios. La reciente caída de precios, provocada por una nueva herramienta de inteligencia artificial, demuestra cuán rápidamente los sentimientos de los inversores pueden cambiar cuando se presentan noticias inciertas. Algunos analistas advierten que esta caída es “inaceptable”, y que está motivada por las acciones de los inversores.

Esta rigidez cognitiva significa que el mercado podría superar los límites una vez más, si se producen nuevos desarrollos en el campo de la inteligencia artificial, ya sea positivos o negativos. El riesgo no es simplemente una tendencia a la baja gradual, sino una serie de fluctuaciones bruscas e irracionales, debido a que la psicología colectiva se enfrenta a un ritmo de cambio tecnológico sin precedentes.

Esto establece una prueba de corto plazo. Los próximos trimestres son cruciales. Los inversores deben prestar atención a dos cosas: en primer lugar, si las empresas pueden demostrar cómo utilizar la inteligencia artificial para generar beneficios económicos; y en segundo lugar, si ellas demuestran…

En medio del miedo… La divergencia ya es evidente: empresas como Fortinet logran un retorno sobre el patrimonio de 228%, además de tener un margen de ganancias del 32%. Otras empresas, en cambio, enfrentan dificultades. Si el mercado identifica una tendencia de crecimiento y rentabilidad impulsada por la tecnología de IA, esa situación podría cambiar. Pero si los informes financieros simplemente confirman ese miedo a la disrupción, entonces las ventas podrían empeorar. El factor catalítico es claramente positivo; sin embargo, el riesgo sigue siendo la volatilidad constante en las cifras económicas. Las próximas temporadas de resultados financieros revelarán qué fuerza tendrá la victoria.

author avatar
Rhys Northwood

Comentarios



Add a public comment...
Sin comentarios

Aún no hay comentarios