Qué está observando el “dinero inteligente”: Los asuntos internos en el Thinking Machines Lab

Generado por agente de IATheodore QuinnRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 16 de enero de 2026, 8:09 pm ET3 min de lectura

El drama en Thinking Machines Lab es un claro ejemplo de “fuga de empleados dentro del propio grupo”. Dos de los cofundadores y un empleado clave del equipo abandonaron la empresa para unirse a OpenAI. Esto representa un golpe directo a la credibilidad del laboratorio en su etapa inicial, además de ser una señal clara sobre su sistema de gobierno interno. La valoración de la empresa fue, hasta ahora,…

Después de una ronda de capitalización inicial de 2 mil millones de dólares, liderada por Andreessen Horowitz. Ahora, esa valoración enfrenta serios problemas.

La narrativa de “conducta poco ética” y la posibilidad de que se compartan información confidencial constituyen un gran problema para los futuros inversores institucionales. No se trata simplemente de un cambio en el personal; se trata de un riesgo de gobernanza que podría disuadir a aquellos inversores que han contribuido a la creación de esta empresa valorada en 12 mil millones de dólares. El momento en que ocurrieron estos cambios es importante: las renuncias ocurrieron después de que la empresa expresara preocupaciones sobre el uso de datos sensibles por parte de Zoph, lo que llevó a su destitución. Sin embargo, el director ejecutivo de aplicaciones de OpenAI, Fidji Simo, anunció estos nombramientos apenas 58 minutos después de que Mira Murati, la directora ejecutiva de Thinking Machines, hiciera ese anuncio. Esto crea una situación confusa, ya que las declaraciones de unos y otros dañan la reputación de la startup.

Para quienes observan desde la distancia, este éxodo indica una falta fundamental de alineación entre los miembros del equipo. Cuando los cofundadores y empleados de los primeros tiempos se vuelven a unir a la empresa matriz, surgen preguntas sobre la cultura de la startup y si el equipo principal realmente creía en su misión. La pérdida de otro cofundador, Andrew Tulloch, en Meta a principios de este año solo empeora la situación. En resumen, la credibilidad es el primer activo en una carrera tecnológica tan importante como la de la inteligencia artificial. Thinking Machines acaba de perder una parte importante de su participación en este proyecto.

Lo que el “dinero inteligente” está observando: los documentos financieros, la participación activa en las transacciones, y la “billetera de la ballena”.

Se trata de una situación típica de “carrera de tirachinas” entre el valor del talento y la estabilidad operativa. Por un lado, existe la promesa de que Thinking Machines estuvo recientemente en conversaciones para obtener ese contrato.

Eso representa un gran paso hacia arriba, desde los 12 mil millones de dólares que tenía hasta ahora. Este avance depende completamente de su capacidad para mantener al equipo de elite que cuenta con. El producto principal, Tinker, tiene como objetivo permitir que los desarrolladores personalicen modelos de IA. Este es un campo donde el dominio de OpenAI representa una amenaza considerable para la competencia. El valor de ese talento es evidente.

Por otro lado, los informes y datos relacionados con el funcionamiento de la empresa cuentan otra historia. La rápida salida de varios cofundadores, incluido el director técnico, indica una grave falta de coordinación en el liderazgo y una pérdida de confianza entre los empleados. Cuando dos cofundadores y un empleado clave decidieron abandonar OpenAI apenas 58 minutos después de la anunciación del CEO, no se trató de una salida discreta. Fue una forma de renuncia pública. La narrativa de “conducta ética incorrecta” y de despidos añade un factor de inestabilidad que los inversores institucionales observan con atención. A pesar de todo el alboroto relacionado con la financiación de 50 mil millones de dólares, los inversores inteligentes ven que el costo de esa inestabilidad está aumentando.

En resumen, se trata de un sacrificio evidente. El producto de la empresa y su red de ex investigadores de OpenAI tienen un valor incalculable. Pero el dinero que invierten las instituciones financieras inteligentes se pregunta: ¿vale la pena ese talento a costa del riesgo de gobernanza y de daño a la reputación de la empresa? La deserción de los expertos indica que ni siquiera los propios empleados confiaban lo suficiente en la historia de la empresa como para quedarse. Por ahora, los registros muestran que la empresa está intentando reemplazar a su equipo principal, mientras busca una valoración que requiera una ejecución impecable. Es una situación en la que las instituciones financieras inteligentes esperan a que las cosas se aclaren antes de decidir invertir.

Catalizadores y riesgos: Lo que hay que tener en cuenta en la tesis

La tesis de los expertos se basa en una sola pregunta crucial: ¿podrá esta empresa sobrevivir a la pérdida de talento que enfrenta? Los factores que pueden influir en esto son claros. En primer lugar, hay que estar atentos a cualquier señal de problemas.

De los ejecutivos de Thinking Machines se dice que algunas figuras clave están vendiendo sus participaciones en medio de esta situación caótica. Eso sería una señal clara de que incluso los miembros del equipo directivo consideran que el riesgo de gobierno es demasiado alto. La narrativa de “conducta ética incorrecta” y de despidos son una trampa para los inversores minoritarios. Para quienes tienen capital interesado, el verdadero problema es la salida de las personas que tienen algo que ganar en este negocio.

En segundo lugar, es necesario supervisar la próxima ronda de financiación de la empresa. Los comentarios anteriores sobre esto…

Ahora parece una fantasía sin pies ni cabeza. Cualquier retraso, cualquier fracaso en la obtención de compromisos, confirmaría que la acumulación institucional está llegando a su fin. El “whale wallet” espera pruebas de que el equipo directivo pueda mantenerse firme, en lugar de simplemente buscar notoriedad.

El reempleo de Zoph por parte de OpenAI es una gran victoria para la empresa matriz. Pero también puede convertirse en una trampa para los demás inversores de Thinking Machines. El director ejecutivo de aplicaciones de OpenAI, Fidji Simo, afirmó en un memorando que OpenAI no comparte las mismas preocupaciones que Murati sobre Zoph. Eso representa un golpe directo contra la justificación que daba Thinking Machines para despedir a Zoph. Esto podría erosionar cualquier credibilidad que aún tenga con los futuros inversores. Para los inversores inteligentes, esto no es solo una victoria en términos de personal; también representa un golpe estratégico que socava la narrativa de la startup.

En resumen, la situación a corto plazo se trata de confirmar los signos de alerta iniciales. Los expertos están atentos a dos cosas: la salida de los empleados del área técnica y la huida de los capitales. Si ambos acontecimientos ocurran, la hipótesis se derrumba. Si la empresa puede estabilizar su equipo central y obtener una nueva ronda de financiamiento a un precio razonable, podría sobrevivir. Pero dada la velocidad con la que las personas abandonan la empresa y el rechazo público por parte de OpenAI, las posibilidades son muy bajas.

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Theodore Quinn
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