Los expertos en finanzas consideran que el “agujero fiscal” de Pemex es una manifestación de la verdadera crisis petrolera en México.

Generado por agente de IATheodore QuinnRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 20 de marzo de 2026, 11:41 am ET4 min de lectura

Los números presentados en el titular parecen estables. Los ingresos del gobierno hasta noviembre superaron las proyecciones.126,7 mil millones de MX$Pero eso es solo una ilusión. Los que tienen conocimientos reales saben que la verdadera historia se encuentra en los transferencias que se realizan a la compañía petrolera estatal. El apoyo federal a Pemex ha aumentado un 187.8% desde principios de año hasta noviembre, lo cual supera con creces el presupuesto total aprobado para el año 2025. No se trata simplemente de un dato insignificante; se trata de un factor fiscal crucial, que erosiona los ingresos reales del estado, incluso cuando los números oficiales parecen positivos.

El mecanismo es simple: estos grandes transferencias, que alcanzaron los 392 mil millones de pesos en ese momento, absorbieron directamente las ganancias fiscales del gobierno. El efecto neto fue que los ingresos netos disponibles para el gobierno federal fueron 6.2% inferiores al nivel previsto. El dinero que se depositó en Pemex no creó espacio fiscal; más bien, lo agotó. Esto explica la desproporción en los gastos: el Ministerio de Energía gastó 185% más de su presupuesto, mientras que otros ministerios no invirtieron ni siquiera miles de millones de pesos.

Este es un claro indicio de que la versión oficial está siendo ocultada. El exministro de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, quien minimizó los problemas relacionados con el petróleo y supervisó esta expansión del apoyo que recibe Pemex, renunció el mes pasado. Los analistas consideraron que este cambio en el liderazgo fue una señal de que algo estaba pasando.Una cita segura.Eso mantendría el statu quo. Ese es un señal de alerta. Cuando el arquitecto de una política es reemplazado por alguien que ya está en posiciones de poder, eso indica que la política funciona bien para quienes tienen influencia, pero no es sostenible a largo plazo.El dinero inteligente está pendiente de las transferencias de fondos, y no de los ingresos brutos. Observan un sistema en el que los ingresos obtenidos con el petróleo se utilizan para satisfacer las necesidades de Pemex. Como resultado, la situación fiscal real del gobierno es más débil de lo que indican los datos.

Un análisis realista de la producción de petróleo

El plan oficial del gobierno es una ficción. El objetivo declarado para el año 2025 es producir…1.8 millones de barriles de petróleo al díaEse número ya representa una disminución en comparación con el pico del año 2004, cuando Pemex alcanzó los 3.4 millones de barriles diarios. Se trata, por lo tanto, de una tendencia negativa a largo plazo. Los expertos saben la verdadera situación: la empresa ya no está cumpliendo con sus objetivos establecidos.

En los primeros diez meses del año, la producción real fue de 1.61 millones de barriles al día. Eso es un fracaso, y se trata de un patrón constante. La producción ha estado disminuyendo durante más de dos décadas, y el nuevo gobierno enfrenta nuevas caídas en la producción a medida que los yacimientos se vuelven menos productivos con el tiempo. El plan para estabilizar la producción en 1.8 millones de barriles al día depende completamente de que Pemex realice grandes inversiones. Pero el presupuesto propio de la empresa para el año es de solo 205 mil millones de pesos mexicanos (aproximadamente 11.4 mil millones de dólares estadounidenses). Para financiar este gasto, el estado interviene con un programa de financiación, desviando miles de millones de dólares a través de Banobras.

Esto crea una dependencia circular. El estado financia las inversiones de Pemex con el objetivo de alcanzar un objetivo de producción, pero ese objetivo se utiliza luego como justificación para obtener más ayudas del estado. Cuando el director ejecutivo pide más dinero para cumplir con un objetivo que ya está siendo no alcanzado, se trata de una trampa clásica. Los expertos en finanzas observan la diferencia entre el plan y los resultados reales. Veían a una empresa que ya estaba rezagada en comparación con sus propios objetivos, y que dependía de las ayudas del estado para financiar las inversiones necesarias para cerrar esa brecha. Ese no es un plan fiscal sostenible; es simplemente un ciclo de financiamiento que solo funciona mientras el estado tenga el dinero para seguir invirtiendo en Pemex.

La clave geopolítica: precios altos, riesgos elevados

Los expertos consideran que el actual aumento en los precios del petróleo es algo ambivalente. Mientras que los precios por encima de los 100 dólares por barril generan ingresos significativos, la volatilidad subyacente representa un costo fiscal y económico real. El indicador de ansiedad del mercado, el VIX, recientemente superó los 29, lo que indica pánico entre los inversores. Esto no es simplemente una ansiedad abstracta; es un obstáculo concreto para la economía en general, aumentando la presión financiera y complicando las decisiones políticas.

El costo fiscal es más directo. Los altos precios del petróleo obligan a los gobiernos a gastar más en subsidios relacionados con el combustible, con el objetivo de proteger a los consumidores de los efectos negativos que este aumento de precios puede causar. En Nuevo México, por ejemplo, los economistas señalan que esto implica un claro compromiso entre diferentes aspectos económicos.Los precios más altos del gas significan que hay menos dinero disponible para gastar en otros artículos.Esto, a su vez, reduce los ingresos tributables del estado. Para un presupuesto estatal, esta carga de subsidios puede absorber una parte significativa de cualquier ingreso extraordinario. Se estima que podría consumir entre el 2 y el 3% del gasto discrecional del estado. Los responsables de la gestión financiera se dan cuenta de este costo oculto, ya que saben que esto reduce los beneficios netos que se obtienen debido a los precios más altos.

Más críticamente, los premios de riesgo actuales en los mercados petroleros están en niveles muy altos. Según el análisis de Vanguard, el precio de los contratos de petróleo a corto plazo ha aumentado considerablemente, hasta niveles que ya se habían visto anteriormente.La Primera Guerra del Golfo en el año 1990, y el conflicto entre Rusia y Ucrania en el año 2022.Eso es una señal de alerta. Estos precios elevados indican que los mercados esperan interrupciones prolongadas en el suministro y presiones de tipo stagflacionario. Si estas restricciones persisten, las consecuencias macroeconómicas podrían ser cada vez más difíciles, lo que llevaría a un aumento de la inflación y a un endurecimiento de las condiciones financieras.

En resumen, los shocks geopolíticos ponen a prueba la resiliencia fiscal de un país, de una manera que los números oficiales no reflejan. Los expertos saben que un aumento en los ingresos fiscales, basado en precios volátiles y causados por conflictos, es algo frágil. Esto crea un paradojo: las tensiones que aumentan los ingresos por exportaciones también incrementan los costos de los subsidios nacionales y la incertidumbre económica. Para México, con su propio sistema fiscal ya establecido, este shock externo agrega otro factor de presión. La verdadera señal no es el precio de los combustibles, sino los costos ocultos y la ansiedad que genera en el mercado.

Catalizadores y qué hay que observar: La lista de comprobaciones para los “dinero inteligente”

La inversión inteligente no apuesta por titulares sensacionalistas. Especula en lugar de eso por los datos que confirman la realidad oculta. Para México, donde la situación fiscal es muy complicada, aquí está una lista de cosas que hay que tener en cuenta a largo plazo.

En primer lugar, el mensaje fiscal inmediato: los datos finales sobre las transferencias para el año 2025 y la aprobación del presupuesto para el año 2026. La tendencia es clara: hasta noviembre, las transferencias a Pemex han aumentado.392 mil millones de MX$.Se trata de una cantidad sin precedentes que absorbió más del 6.2% de los ingresos previstos por el gobierno. Los analistas esperan conocer el resultado final para determinar si este nivel récord se mantiene o no. Además, prestarán atención al presupuesto para el año 2026. Si la nueva administración continúa con ese patrón de transferencias masivas e imprevistas para financiar las necesidades de inversión de Pemex, eso confirmaría que la trampa fiscal es algo permanente. Cualquier desviación en esta situación sería una señal clara de que el estado finalmente está tratando de recuperar su propio dinero.

En segundo lugar, se trata del control operativo: los datos reales de producción de Pemex para el año 2025, en comparación con el objetivo de 1.8 millones de barriles. Los datos proporcionados por la propia empresa indican que no se ha alcanzado ese objetivo; la producción fue inferior al esperado.1.61 millones de barriles por díaSe espera que, hasta octubre, se pueda conocer el número final de cifras al final del año. Si persistiera una deficiencia, especialmente si esta superaba los 1.8 millones de dólares, eso confirmaría la teoría de que existe un problema de operación y que las instalaciones están envejeciendo. También significaría que el plan de financiamiento del estado se está utilizando para financiar inversiones que aún no logran cubrir la brecha en la producción. Este es un desafío para la gerencia de Pemex; su capacidad para cumplir con los objetivos es la prueba definitiva de su plan.

En tercer lugar, el impacto fiscal: la evolución de los precios del petróleo y los costos relacionados con los subsidios. El actual shock geopolítico ha llevado las primas de riesgo a niveles similares a los observados en conflictos graves. Los expertos monitorearán si esto se traduce en precios elevados a largo plazo, y, lo que es más importante, los costos fiscales asociados a los subsidios al combustible. Si los costos de los subsidios consumen una parte significativa de cualquier ingreso adicional, el beneficio neto para el tesoro será mínimo. Este es el “drenaje oculto” que convierte un aumento en los ingresos en una situación fiscal frágil. La verdadera prueba consiste en ver el efecto neto en el presupuesto después de que se hayan cubierto estos costos.

En resumen, las personas que tienen algo de inteligencia están observando tres factores importantes: la tendencia de transferencia de recursos, la realidad de la producción y los costos relacionados con los subsidios. Si todos estos factores se desarrollan en la misma dirección: el estado continúa financiando a Pemex, Pemex no logra alcanzar sus objetivos y los altos precios del petróleo generan costos elevados en términos de subsidios… entonces la situación fiscal se vuelve peligrosamente precaria. Cualquier desviación podría ser el primer indicio de un problema mayor.

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