Preparar el escenario: El Ciclo de Expectativas sobre la IA versus el Análisis de la Realidad de Daly
El mercado ya está apostando por un auge transformador de la inteligencia artificial. La situación es clara: la inteligencia artificial aumentará la productividad, fomentará el crecimiento económico y permitirá a los bancos centrales reducir las tasas de interés sin provocar inflación. Esta “explosión en la productividad gracias a la inteligencia artificial” ya se refleja en las valoraciones de las acciones y en los modelos económicos a futuro. Los inversores han tomado en consideración esta noticia, y el mercado está anticipando un cambio positivo rápido.
En este entorno de altas expectativas, entró en escena Mary Daly, presidenta del Banco de la Reserva Federal de San Francisco. Sus comentarios recientes fueron una clara indicación de que se estaba buscando un nuevo enfoque. Aunque reconoció el potencial de la inteligencia artificial, dijo que todavía hay…Todavía no hay indicios de que la inteligencia artificial esté cambiando fundamentalmente la economía de los Estados Unidos.Su mensaje era una crítica realista en comparación con los excesos de la industria eléctrica. Se refirió al precedente histórico del uso de la electricidad, señalando que…Las transformaciones llevan tiempo.Y es que los aumentos en la productividad se produjeron después de un largo período de adopción y reingeniería de los procesos laborales. La forma en que Daly presenta esto es clásica en términos de “arbitraje de expectativas”: el mercado anticipa un futuro en el que la IA remodelará el trabajo, pero la demora en la implementación de estos cambios es real.

La pregunta clave ahora es la brecha entre lo que está presupuestado y lo que realmente está ocurriendo en el mercado. La opinión general del mercado indica que se espera una aceleración de la productividad en el corto plazo. Pero el cauteloso enfoque de Daly sugiere que los responsables de la formulación de políticas buscan señales tempranas de cambio antes de que estas se hagan evidentes. Esto crea una situación en la que cualquier retroceso en los avances en productividad podría provocar un rápido cambio en las políticas monetarias. Por ahora, la brecha entre las expectativas y la realidad es grande. La postura de la Fed, con tasas de interés estables, permite que haya más posibilidades de reducciones en las tasas de interés en el futuro. Esto refleja la tensión entre las expectativas exageradas y la realidad lenta y basada en datos de la adopción tecnológica.
La brecha de evidencia: datos sobre productividad vs. optimismo del mercado
El mercado apuesta por un futuro en el que la IA remodelará la economía. Sin embargo, los datos actuales indican algo más moderado. Por un lado, tenemos cifras recientes que demuestran avances iniciales. La economía de los Estados Unidos ha experimentado…Crecimiento de la productividad del 4.9% en el tercer trimestre de 2025Eso es una señal clara de que algunos de los beneficios esperados en términos de eficiencia ya están surgiendo. Por otro lado, la Reserva Federal está buscando información más detallada y específica para confirmar que estos son los primeros signos de una transformación duradera.
La presidenta Mary Daly está esperando esa evidencia específica. Reconoce el potencial de la tecnología de la inteligencia artificial, pero su principal preocupación radica en cuestiones relacionadas con el momento adecuado para implementarla y la calidad de los datos disponibles. Según ella, la mayoría de los estudios sobre el crecimiento de la productividad no encuentran evidencia suficiente para demostrar un efecto significativo de la IA en ese proceso. Este es el principal problema: el mercado se basa en los números generales de productividad, y supone que la IA será una fuerza importante en este ámbito. Sin embargo, la Fed observa los factores subyacentes y ve que no existe ninguna prueba clara que indique que la IA sea la causa del aumento de la productividad.
¿Por qué esperar? Porque la Fed necesita distinguir entre aumentos temporales y un cambio fundamental en las condiciones económicas. Como señaló Daly…Todavía es demasiado pronto para declarar que esta tecnología es transformadora.Los aumentos en la productividad inicial podrían deberse a otros factores, o podrían ser el resultado inicial de las inversiones masivas en IA por parte de las empresas, que aún no han logrado transformar completamente ciertas industrias. El banco central está esperando obtener “información desagregada” que indique cómo se desarrollará la adopción de la IA en diferentes sectores, lo que permitirá obtener beneficios sostenibles en esos sectores antes de que esta tendencia se extienda a otros ámbitos.
En resumen, el mercado ya ha incorporado en los precios la idea de un impacto inminente y generalizado de la IA en la economía. Los datos actuales muestran algunos resultados positivos, pero no las pruebas definitivas que la Fed necesita para tomar decisiones relacionadas con las tasas de interés. Esto crea una situación en la que el próximo informe sobre la productividad será analizado no solo por su nivel, sino también por su composición. Cualquier indicio de que los aumentos en la productividad se concentren en pocas áreas tecnológicas, en lugar de ser generalizados, podría reforzar las preocupaciones de Daly y mantener cerrada la posibilidad de reducir las tasas de interés.
Implicaciones políticas: ¿Qué significa “no transformador” en términos de tasas?
La postura del Fed respecto a las tasas de interés se encuentra ahora en medio de un debate sobre el impacto económico de la inteligencia artificial. Por un lado, el banco central mantiene una posición estable, esperando que haya pruebas más claras de que esta tecnología contribuye a un aumento sostenible de la productividad. Por otro lado, un creciente número de análisis sugiere que la inteligencia artificial puede ser una fuerza poderosa para el crecimiento económico, sin causar inflación. Esta tensión influye en las perspectivas a corto plazo.
La opinión moderada, defendida por algunos analistas, considera que la IA es una herramienta para lograr una expansión económica sin inflación. El reciente aumento en la productividad respeta esta perspectiva. En el tercer trimestre…El crecimiento de la productividad aumentó en un 4.9%.Esto se debe a que la producción crece mucho más rápidamente que las horas trabajadas. Esta dinámica permite que la economía crezca por encima de su tendencia normal, sin que esto afecte los salarios o los precios. Como señala un análisis, el aumento de la productividad también ayuda a compensar los efectos negativos causados por la reducción de la fuerza laboral. En este escenario, la adopción de la inteligencia artificial es el motor del crecimiento económico. La Fed podría, con el tiempo, reducir las tasas de interés, a medida que continúa la disminución de la inflación.
Sin embargo, la cautela de la Fed es comprensible. El banco central está alerta ante una inflación persistente, señalando que…La inflación, basada en los gastos de consumo personal, sigue siendo elevada, con un porcentaje del 3%.Se ven riesgos de que la inflación permanezca por encima del objetivo establecido. Por lo tanto, es necesario tener más evidencia de que la presión sobre los precios de los bienes está disminuyendo antes de que se relaje la política monetaria. El plan actual de la Fed es mantener las tasas de interés estables durante un tiempo, mientras se evalúan los datos que llegarán en el futuro. Esta postura refleja la brecha de expectativas que señaló Daly.
Un factor clave en esta discusión es la tasa de interés neutra: el nivel en el que la política monetaria no sea ni estimulante ni restrictiva. La inteligencia artificial podría hacer que esta tasa aumente. Las inversiones masivas por parte de las empresas en infraestructuras relacionadas con la inteligencia artificial también podrían contribuir a este aumento.Se espera que el gasto en inteligencia artificial siga aumentando.Esto aumenta la demanda de capital y podría llevar a tasas de interés más altas a largo plazo. Este es el argumento en favor de “subir la tasa neutra”. Sin embargo, el mercado actual muestra una disciplina selectiva. Aunque las estimaciones de gastos de capital están en aumento, los inversores han abandonado las empresas relacionadas con la infraestructura de IA, donde el crecimiento de los beneficios operativos está sujeto a presiones. Esto indica que el mercado ya tiene en cuenta los altos costos de inversión y cuestiona las posibles ganancias inmediatas.
En resumen, se trata de una política de espera y análisis. La Fed no descarta el potencial de la IA, pero aún no apuesta por ella. Dado que el mercado laboral se está estabilizando, pero la creación de empleos sigue siendo nula, y la inflación sigue siendo alta, la decisión prudente de la banco central es analizar los datos. La próxima prueba importante será determinar si los aumentos en la productividad son sostenibles y de alcance amplio. Si así fuera, la tendencia a un crecimiento más lento podría ganar fuerza, y las posibilidades de reducción de las tasas de interés podrían abrirse más adelante este año. Pero si no ocurre eso, la cautela de la Fed probablemente continuará, manteniendo las tasas de interés más altas durante más tiempo.
Posicionamiento de los inversores: ¿Dónde se crea el riesgo debido a la brecha entre las expectativas y la realidad?
Las altas expectativas del mercado en relación con la inteligencia artificial están generando una situación peligrosa en el comportamiento de los inversores. Mientras persiste la idea de un auge transformador, también crece la precaución entre los prestamistas que financian inversiones corporativas. Esta tensión puede llevar a un posible colapso de los activos relacionados con la inteligencia artificial, si los beneficios esperados no se materializan tan rápidamente como se había previsto.
El riesgo está muy marcado por una encuesta reciente realizada a los participantes del mercado de préstamos apalancados. Casi una cuarta parte de los prestamistas encuestados cree que…La crisis en las inversiones en tecnología de IA es el riesgo financiero más subestimado para el año 2026.Se trata de una advertencia importante por parte de las instituciones que proporcionan capital para el gasto corporativo, incluyendo proyectos masivos relacionados con la infraestructura de IA. Su cautela se debe a una combinación de preocupaciones prácticas: altos niveles de incumplimiento de préstamos, temores relacionados con el fraude, y una clara percepción de que las perspectivas económicas están empeorando. En este contexto, las apuestas de alto riesgo en torno a la IA son vistas como una vulnerabilidad, y no como una opción segura para obtener beneficios.
Este escepticismo por parte de los prestamistas contrasta con el rendimiento de las acciones relacionadas con la inteligencia artificial. Estas acciones han experimentado un aumento en su valor, gracias a la promesa de un auge en la productividad. La brecha entre las expectativas y la realidad representa el verdadero riesgo. El mercado prevé una transición rápida y sin problemas, donde la inteligencia artificial contribuirá al crecimiento y justificará unos valores más elevados. Sin embargo, los prestamistas advierten que este camino está lleno de incertidumbres y posibilidades de correcciones dolorosas. Si los beneficios esperados se retrasan o se concentran en pocos sectores, la naturaleza intensiva en capital del uso de la inteligencia artificial podría sobrecargar los balances corporativos, lo que podría generar riesgos de incumplimiento.
Sin embargo, dentro de esta cautela, existen oportunidades que se pasan por alto. El enfoque en las empresas relacionadas con la infraestructura de IA es intenso, pero los verdaderos beneficiarios de un aumento en la productividad podrían ser aquellas empresas que utilizan la IA para mejorar sus operaciones y márgenes de beneficio. Se trata de empresas de fabricación, logística y servicios que aplican la IA para reducir costos y aumentar la producción. A menudo, estas empresas no son tan atractivas como los proveedores de tecnología, pero podrían ver un aumento en sus ganancias a medida que la tecnología se integre en sus operaciones. La tendencia del mercado hacia otras áreas donde la productividad aumenta sugiere que los inversores ya están comenzando a diferenciar entre diferentes tipos de empresas. El próximo paso podría ser dirigir la atención hacia estas empresas, donde la relación entre la inversión en IA y los resultados financieros tangibles es más clara y menos especulativa.
En resumen, la brecha de expectativas está creando un mercado dividido en dos sectores. Por un lado, los prestamistas cautelosos tienen en cuenta el riesgo de colapso en la implementación de tecnologías de IA que requieren una gran inversión de capital. Por otro lado, la búsqueda de mejoras en la productividad se centra en las empresas que realmente utilizarán esa tecnología para crecer. Para los inversores, el riesgo no radica en la propia tecnología de IA, sino en apostar por el sector equivocado del ecosistema en el momento incorrecto.
Conclusión: Cómo manejar las situaciones de “arbitraje de expectativas”
La situación es clara: el mercado ya ha tomado en cuenta la posibilidad de un rápido auge en el campo de la inteligencia artificial a corto plazo. Esto aumentará la productividad y justificará las altas cotizaciones de las empresas relacionadas con esta tecnología. La Reserva Federal, liderada por el presidente Daly, está esperando los datos que confirman que esta transformación realmente está en curso. La brecha entre estas dos perspectivas representa una oportunidad para operar con aranceles de expectativa… pero también es la fuente de riesgos significativos.
Las pruebas indican que el mercado financiero se encuentra en un estado de “burbuja”, ya que el mercado de valores de los Estados Unidos ha estado en esa situación durante un período prolongado, desde el pico de diciembre de 2021. La historia demuestra que tales desviaciones de las tendencias a largo plazo eventualmente se corrigen. La IA, como una innovación muy visible y significativa, sigue el patrón clásico de euforia tecnológica, sobreinversión y, finalmente, declive del mercado. El reciente aumento en los precios, provocado por ChatGPT, sirvió como un “cohete” que detuvo un mercado bajista doloroso, pero no logró restablecer los niveles excesivos de valoración del mercado.
Para los inversores, lo más importante es ser humildes y tomar decisiones de manera selectiva. El plazo para que la IA tenga un impacto económico es más largo y menos seguro de lo que el mercado imagina. Como señaló Daly…Las transformaciones llevan tiempo.Y todavía es demasiado pronto para decir que esta tecnología es realmente transformadora. Esto crea un escenario con dos posibilidades claras. Por un lado, existe el riesgo de colapso en la implementación de la IA, algo que comparte un cuarto de los participantes del mercado de préstamos apalancados. Por otro lado, existen empresas que se benefician de la utilización de la IA para reducir costos y aumentar sus márgenes de ganancia. En estos casos, las recompensas financieras pueden ser más claras y menos especulativas.
El camino a seguir requiere de una forma de abordar esta brecha. La mejor estrategia es evitar apostar en las partes incorrectas del ecosistema, en el momento equivocado. Esto significa cuestionar los beneficios inmediatos que se pueden obtener con el gasto en infraestructura de IA, y optar por empresas que demuestren ganancias tangibles en términos de productividad. El optimismo del mercado es una fuerza poderosa, pero la historia nos enseña que, a menudo, ese optimismo es precisamente el factor que más contribuye a nuestros sesgos. Al final, el arbitraje de expectativas no consiste en predecir el futuro de la IA, sino en reconocer la brecha entre lo que está cotizado en los precios y lo que los datos eventualmente revelarán.



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