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El proyecto de ley relacionado con las criptomonedas sigue en proceso, pero su implementación está muy comprometida. El borrador del proyecto de ley se publicó solo la semana pasada, pero el impulso para su aprobación se ha desvanecido completamente. La acción clave fue que el director ejecutivo de Coinbase, Brian Armstrong, retiró su apoyo horas antes de que el Comité Bancario del Senado votara sobre el proyecto de ley. Ese retiro de su apoyo significó que el presidente del comité, Tim Scott, tuvo que posponer la votación.
La propuesta no está abandonada; simplemente se encuentra en un estado de “sueño profundo”, esperando que algo la despierte.Ahora, la situación es un completo desastre. El borrador del proyecto, que llegó el 12 de enero, se enfrenta a una gran resistencia por parte de los demás. Se dice que está atrayendo…
Eso no es una negociación; se trata de un verdadero ataque legislativo. El núcleo del conflicto gira en torno a una sola disposición explosiva: las recompensas ofrecidas por las stablecoins. El proyecto de ley prohíbe que los emisores ofrezcan recompensas solo por el hecho de poseer stablecoins. Las entidades bancarias consideran esto como una medida que protege sus negocios de depósitos regulados. Las empresas de criptomonedas, lideradas por Coinbase, lo ven como una amenaza directa para sus productos y incentivos para los usuarios. Armstrong dejó claro que su objetivo era lograr cambios que permitieran que su plataforma continuara ofreciendo recompensas a los clientes que poseen stablecoins.
La tesis es simple: la supervivencia de este proyecto depende de una coalición frágil. Demócratas, republicanos, lobistas bancarios y representantes de la industria cripto han intentado llegar a un acuerdo sobre esta cuestión de recompensas, pero no hay consenso alcanzado hasta ahora. El destino del proyecto depende de una reunión que tendrá lugar el viernes entre los representantes de la industria y los demócratas del Senado. La Comisión de Agricultura todavía tiene prevista su propia revisión del proyecto el 27 de enero. El tiempo se está agotando, y la comunidad espera ver si esto es realmente un intento de solucionar el problema o simplemente otra forma de provocar un colapso.
No se trata simplemente de una discusión política; se trata de una guerra a gran escala por el destino del sector financiero relacionado con las criptomonedas. Las líneas están claramente trazadas, y los riesgos son altos. Por un lado, está el ejército de innovadores liderado por Coinbase, quienes luchan para mantener en funcionamiento su motor de crecimiento fundamental. Por el otro lado, está el sector financiero tradicional, respaldado por poderosos lobistas bancarios, que intentan cerrar lo que consideran como competencia desleal. Los demócratas del Senado se encuentran en medio de esta situación, tratando de negociar un acuerdo de paz antes de que sus propios grupos políticos se dividan.
Coinbase se encuentra en modo de defensa total. El director ejecutivo, Brian Armstrong, dejó claro que la prohibición propuesta sobre las recompensas relacionadas con las stablecoins es algo que no puede tolerarse.
Con el proyecto de ley en la mesa, estos recompensas no son simplemente una forma de ganar atención; son el combustible necesario para la adquisición y retención de usuarios. Pagar rendimiento a los poseedores de tokens es un incentivo directo para que los usuarios se mantengan en la plataforma, lo cual contribuye a crear una base de usuarios leales y aumentar el volumen de transacciones. Dejar que el proyecto de ley se apruebe tal como está sería un golpe estratégico para Coinbase, ya que obligaría a la empresa a cambiar fundamentalmente su producto, lo cual afectaría su ventaja competitiva. La decisión de Coinbase de retirar su apoyo al proyecto de ley es una señal clara de que prefieren que el proyecto de ley fracase antes que aceptar esa disposición.Frente a ellos se encuentra una coalición de bancos tradicionales, quienes consideran que las recompensas ofrecidas por las stablecoins representan una amenaza directa para sus negocios de depósitos regulados. Han estado haciendo lobby contra las propuestas relacionadas con criptomonedas que se asemejan a productos de depósito, argumentando que esto crea un entorno desigual para los bancos. Según ellos, los bancos son los intermediarios seguros y regulados de los ahorros. Las plataformas criptográficas, al ofrecer rendimientos basados en stablecoins, en realidad ofrecen una alternativa más riesgosa e irregulada, lo cual afecta negativamente la base del sistema bancario. Su lucha es, en realidad, una lucha por proteger sus fuentes de ingresos principales y mantener el control regulatorio sobre sus operaciones.
Los demócratas del Senado son los mediadores cruciales. Ellos todavía consideran que la ley representa una forma de hacer que Estados Unidos sea…
Pero necesitan manejar sus propias diferentes grupos de intereses. La reunión del viernes con representantes de la industria es un último esfuerzo para encontrar un compromiso sobre la cuestión de las recompensas, antes de que el Comité de Agricultura tome una decisión el 27 de enero. Su posición consiste en buscar un equilibrio: no pueden permitirse perder el apoyo de la industria de cripto, pero tampoco pueden ignorar la influencia de los bancos poderosos. Allí es donde se llevan a cabo las negociaciones reales. El resultado de estas negociaciones determinará si se trata de una solución genuina o simplemente de otro intento fallido.La propuesta de ley se encuentra en una fase de espera. Pero los próximos días nos revelarán si realmente se trata de un regreso verdadero o si se trata simplemente de más una estrategia para engañar a la gente. La comunidad de criptomonedas debe prestar atención a tres factores clave para poder evaluar la voluntad política y las opiniones de las personas.
En primer lugar,
Esa es la próxima fecha importante en el calendario. El comité sigue activo, lo que significa que el proyecto de ley podría ser llevado adelante en esa fecha. Si el Comité de Agricultura logra avanzar con el proyecto de ley, eso será una señal clara de que los líderes del Senado intentan ignorar el Comité Bancario, que está estancado. El resultado de esa votación será un test para ver si la frágil coalición puede mantenerse unida. Una votación positiva para aprobar el proyecto de ley sería una buena noticia para el sector criptográfico. Por otro lado, un fracaso o un aplazamiento más prolongado sería un gran indicio de que todo el proceso legislativo está en peligro.En segundo lugar, hay que estar atentos a cualquier enmienda que elimine o limite gravemente las recompensas de las stablecoins. La reunión del viernes es una prueba importante, pero la verdadera señal de preocupación provendrá del texto de cualquier enmienda que se presente. Si el borrador final incluye una prohibición de las recompensas, eso confirmaría los peores temores de la comunidad criptográfica y probablemente provocaría una caída en los activos relacionados con las stablecoins. La confianza de la comunidad está directamente relacionada con esta disposición; si esto ocurre, se consideraría una victoria para las finanzas tradicionales y un golpe para la innovación. Cualquier enmienda que solo limite las recompensas también sería negativa, pero de manera menos catastrófica.
Por último, hay que vigilar el tono y el resultado de la situación.
Esta llamada es el puente crítico que conecta el colapso del Comité Bancario con la posibilidad de que el Comité de Agricultura logre aprobar el proyecto de ley. El objetivo es encontrar una solución negociada en cuanto al tema de las recompensas antes del 27 de enero. La comunidad estará buscando señales de progreso, como un borrador de enmienda que preserve algún tipo de rendimiento… o, por el contrario, una completa falta de avances. Un tono positivo y propuestas concretas sugerirían que existe una vía viable hacia adelante. Por otro lado, una llamada breve y sin resultados confirmaría que las negociaciones están atascadas, dejando así el destino del proyecto de ley en manos de un comité que quizás no esté listo para tomar medidas.En resumen, el camino que tenemos por delante es estrecho y lleno de peligros. La votación del 27 de enero es un momento crucial. La llamada telefónica del viernes será una prueba inmediata para ver si es posible llegar a un acuerdo. Cualquier enmienda que elimine las recompensas relacionadas con las stablecoins sería una señal importante de desconfianza. La actitud de la comunidad de criptomonedas cambiará enormemente según estos acontecimientos, ya que decidirán si mantienen su confianza en el proyecto o si se preparan para un nuevo ciclo legislativo.
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