Buscando valor en 2026: Un enfoque basado en disciplinas para la selección de acciones
El punto de partida para cualquier enfoque disciplinado es tener una visión clara del mercado en el que se opera. Al entrar en el año 2026, el mercado ofrece un margen de maniobra moderado. Las acciones se negocian…El 4% está por debajo del valor razonable estimado por Morningstar.Se trata de una brecha que sugiere que existe cierta posibilidad de errores. Sin embargo, esta imagen general oculta una clara divergencia entre las condiciones actuales y lo que debería ser el nivel adecuado para estas empresas. Las acciones de tecnología en general, especialmente aquellas que aprovechan la ola de desarrollo relacionada con la inteligencia artificial, se valoran con un margen significativo. Para estas empresas, el mercado exige un crecimiento aún mayor para poder mantener estos altos valores, lo cual reduce bastante las posibilidades de decepción.
Ese es el verdadero desafío para el inversor de valor. Los rendimientos superiores en un mercado ya sobrepoblado no se obtienen al buscar momentos de impulso o pagando por las últimas noticias que promuevan ciertas empresas. Estos rendimientos provienen de la identificación de compañías que tienen ventajas competitivas duraderas, y cuyo valor real está por debajo de su precio actual. La inversión de tipo “valor” requiere una margen de seguridad, algo que sirva como protección contra errores o desastres. Ese margen de seguridad es muy escaso en las acciones de alta rentabilidad relacionadas con la inteligencia artificial y las empresas de crecimiento rápido. Por lo tanto, la paciencia y la disciplina son elementos fundamentales. El enfoque correcto consiste en comprender los aspectos económicos de una empresa y su capacidad para aumentar sus ganancias a lo largo de décadas, en lugar de centrarse únicamente en los resultados trimestrales.
La herencia de inversores como Warren Buffett, quien recientemente renunció a su cargo de director ejecutivo de Berkshire Hathaway después de 60 años en ese puesto, constituye un modelo eterno a seguir. Su filosofía se basaba en comprar empresas excepcionales a precios justos, y no empresas que son excepcionales pero a precios irrazonables. Piense en Amazon: una acción que ha tenido un rendimiento inferior al del índice S&P 500 en los últimos meses. Su atractivo no radica en su bajo precio actual, sino en la solidez de sus tres sectores principales: comercio electrónico, computación en la nube y publicidad. Todos estos sectores se basan en una fuerte posición competitiva. De manera similar, American Express, la segunda mayor participación de Berkshire Hathaway, es un ejemplo de cómo una marca poderosa puede servir como una fortaleza competitiva. Se trata de empresas diseñadas para crear valor a lo largo del tiempo; una cualidad que es especialmente importante cuando las valoraciones son altas.
Por lo tanto, el marco para el año 2026 consiste en una actitud de paciencia selectiva. Esto significa ignorar los problemas relacionados con los resultados trimestrales y concentrarse en la solidez de la posición competitiva de una empresa. También significa aceptar que las mejores oportunidades pueden no ser las más llamativas, sino aquellas que ofrecen un mejor potencial de crecimiento a largo plazo. En un mercado donde las acciones promedio están sobrevaluadas, el margen de seguridad no se encuentra en el precio, sino en la calidad del negocio que hay detrás de esa acción.
Estudio de caso: American Express – Un ejemplo clásico de negocio que enfrenta desafíos en un mundo en constante cambio.
American Express presenta un ejemplo clásico de cómo los inversores que buscan valor real pueden aprovechar las ventajas competitivas duraderas de una empresa. La fuerza de esta compañía se basa en su poderoso marca, lo cual constituye un verdadero “muro económico” que protege la empresa. No se trata solo de prestigio; se trata de crear una base de clientes muy valiosa, lo que a su vez genera transacciones repetidas y fidelidad por parte de los clientes. Como la segunda mayor participación de Berkshire Hathaway, American Express representa…El 17.4% de su cartera de accionesLa filosofía de inversión de Warren Buffett y Charlie Munger ha reconocido claramente esta cualidad. Su compromiso a largo plazo refleja su creencia en la capacidad del negocio para aumentar sus ganancias con el tiempo.
El sistema de pagos de American Express se caracteriza por un modelo de negocio único. A diferencia de Visa o Mastercard, que operan redes de pago, American Express emite sus propias tarjetas y actúa como prestamista. Esta estructura le permite obtener valor desde varios puntos: las tarifas de transacción, las tarifas de los comerciantes, las tarifas anuales para los titulares de la tarjeta, y los intereses. Además, la empresa asume el riesgo relacionado con las morosidades de los consumidores. Este compromiso ha funcionado a su favor a lo largo de los años. En los últimos cinco años, el aumento de sus ingresos ha superado al de Visa y Mastercard, lo que demuestra el poder financiero de su modelo integrado.
Un factor clave que contribuye a esta fortaleza es el éxito del brand en atraer a una población más joven. En el tercer trimestre de 2025, alrededor del 64% de los nuevos clientes eran personas de la generación milenial y de la generación Z. Lo más importante es que estos clientes jóvenes realizan unas transacciones por cliente aproximadamente un 25% más altas que los grupos más mayores. Esta es la esencia de un “moat duradero”: un brand que no solo atrae a nuevas generaciones, sino que también las involucra profundamente, asegurando así un flujo constante de actividad de alto valor a largo plazo.

La pregunta crítica para el inversor que busca valor real es si el precio actual ofrece un margen de seguridad, teniendo en cuenta este potencial de crecimiento compuesto. La valuación premium de la acción, reflejada en su margen bruto del 61.04%, indica que hay una alta confianza en que este modelo continúe funcionando. El riesgo es que, aunque el margen de beneficios sea amplio, la empresa enfrenta presiones competitivas constantes y también es sensible a los cambios macroeconómicos. Sin embargo, la historia de crecimiento de las ganancias y retornos sobre el capital de la empresa, junto con su estatus como una de las inversiones favoritas de Berkshire, constituyen un punto a favor. Para un inversor disciplinado, American Express representa una oportunidad para invertir en un negocio poderoso y autoperpetuante, que poco probablemente se vea afectado en el corto plazo. El margen de seguridad no depende tanto del precio barato, sino más bien de la calidad del negocio en sí.
Estudio de caso: Amazon – El desafío de la valoración de una empresa en crecimiento
Amazon representa la mejor prueba para un inversor que busca obtener un rendimiento de valor real. Sus tres sectores principales: comercio electrónico, computación en la nube y publicidad, constituyen un fuerte punto de ventaja competitivo. La escala de su negocio de comercio electrónico en América del Norte, por sí solo, genera ingresos considerables.106.3 mil millones en el tercer trimestre.Es un testimonio de su posición estable y firme en el mercado. No se trata de una ventaja efímera; es un recurso duradero para el crecimiento de la empresa. Sin embargo, la opinión del mercado sobre esta característica es clara: las acciones han aumentado en valor.Cerca del 75% hasta la fecha.Ese aumento en los precios se produce en una trayectoria de crecimiento impecable, lo que deja casi ninguna margen de seguridad para el inversor disciplinado.
El desafío radica en estimar el valor intrínseco de un negocio complejo y en constante evolución como es Amazon. La reciente reducción de la participación de Berkshire Hathaway en Amazon es un indicio importante. En el tercer trimestre, el conglomerado redujo su participación en aproximadamente un 5%. Aunque esto podría ser parte de un ajuste regular del portafolio, también refleja una actitud de cautela por parte de Warren Buffett y Charlie Munger. Ellos han demostrado que no confían en poder hacer predicciones precisas sobre el futuro de Amazon. Además, la magnitud y diversificación de las operaciones de Amazon simplemente están fuera de su zona de confort para realizar pronósticas de ganancias. Por lo tanto, esta venta no es más que un reconocimiento de que es extremadamente difícil predecir los ingresos futuros de Amazon a un precio elevado.
Para el inversor de valor, esto crea una situación de tensión. El modelo de negocio es, sin duda, poderoso; AWS y la publicidad son herramientas que permiten un crecimiento con márgenes altos. Pero la valoración excesiva de las acciones requiere no solo éxito continuo, sino también una excelente gestión de los recursos y la capacidad de expandirse hacia nuevas áreas como la inteligencia artificial. El mercado está pagando por esa perfección. En esta situación, el margen de seguridad no se encuentra en el precio, sino en la calidad del “moat” que protege al negocio. La tesis de inversión se basa en la creencia de que las ventajas competitivas de Amazon son suficientemente amplias y duraderas como para justificar su costo. Por ahora, el fuerte aumento de los precios de las acciones sugiere que el mercado está apostando por esto. El inversor de valor debe decidir si participa en esta apuesta o espera a que aparezcan señales más claras y menos costosas sobre el camino a seguir de la empresa a largo plazo.
Catalizadores y barreras para un portafolio de valor
El camino que seguirá el inversor disciplinado en el año 2026 estará determinado por algunos factores clave, y también estará protegido por elementos de riesgo claros. El factor más importante que podría influir en este proceso es una corrección del mercado. Con la cotización del S&P 500…El 4% está por debajo de la estimación de valor justa de Morningstar.Un retracción en las acciones que se encuentran en niveles muy altos podría generar una corrección más amplia, lo que pondría a prueba la resiliencia de las empresas sobrevaloradas. Esta volatilidad, causada por eventos como la elección del nuevo presidente de la Reserva Federal en mayo y las negociaciones comerciales en curso, puede representar un obstáculo para los inversores, pero también ofrece oportunidades para aquellos que son pacientes y tienen un margen de seguridad en sus inversiones.
El elemento fundamental que protege cualquier cartera de valores es la capacidad de la empresa para acumular ganancias a lo largo del tiempo. Este es el verdadero criterio para evaluar si una empresa tiene una ventaja competitiva duradera. Si las ventajas competitivas de una empresa se amplían y su precio sigue siendo razonable, entonces es probable que haya una acumulación de ganancias a largo plazo. El riesgo radica en que los cambios macroeconómicos o las políticas gubernamentales puedan afectar este proceso de acumulación de ganancias. Por ejemplo, las políticas de la Reserva Federal pueden influir en los costos de endeudamiento y en el gasto de los consumidores, lo que afecta directamente la capacidad de muchas empresas para generar ganancias. Los desarrollos geopolíticos también pueden generar volatilidad y poner a prueba la resiliencia de las cadenas de suministro globales y la demanda de los consumidores.
Para el inversor que busca valor real, la estrategia consiste en monitorear estos factores clave y actuar con una perspectiva a largo plazo. Es importante estar atentos a posibles retrocesos en las acciones de empresas que están en un nivel elevado de cotización, lo cual podría crear oportunidades en sectores como los servicios de comunicación y la industria inmobiliaria, sectores que Morningstar considera subvaluados. Al mismo tiempo, es necesario mantenerse alerta respecto a la calidad de las empresas detrás de esos precios. El margen de seguridad no se encuentra en números baratos, sino en la solidez de la posición competitiva de una empresa y en su capacidad para generar rendimientos sobre el capital a lo largo del tiempo. En un año de volatilidad, esa atención al valor intrínseco y a la acumulación de beneficios será la verdadera protección para los inversores.

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