Schroders apuesta por la resiliencia de las acciones en EE. UU. en medio del shock geopolítico relacionado con el petróleo.

Generado por agente de IAMarcus LeeRevisado porAInvest News Editorial Team
martes, 17 de marzo de 2026, 9:30 am ET6 min de lectura

La reciente escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán ha generado un verdadero shock geopolítico. El precio del petróleo ha aumentado significativamente, lo que ha provocado una venta masiva de activos de riesgo. La reacción inicial del mercado es típica: las acciones, especialmente en los mercados emergentes y desarrollados fuera de Estados Unidos, se han vendido en gran cantidad, mientras que el dólar estadounidense y el oro han subido en valor. Este patrón es familiar. Desde 2006, este tipo de eventos generalmente causan pérdidas que desaparecen en un mes. La pregunta crítica ahora es si esto será un shock temporal o un desorden sostenido que pueda cambiar el panorama macroeconómico.

Los datos históricos nos muestran claramente cómo se manifiesta este tipo de situaciones. Cuando los conflictos causan interrupciones prolongadas en el suministro de recursos, como ocurrió durante la guerra entre Rusia y Ucrania, los daños se extienden mucho más allá del mercado petrolero. Este tipo de shocks hace que la inflación se mantenga alta, obliga a los bancos centrales a adoptar medidas de control monetario más severas que nunca, y causa daños a largo plazo en todas las clases de activos. En contraste, los conflictos en el Medio Oriente, por lo general, tienen un impacto limitado. El conflicto actual depende de si provocará un shock energético similar y duradero, especialmente a través del Estrecho de Ormoz.

Esta distinción es de suma importancia para los inversores que operan con múltiples activos. Las evidencias sugieren que los bonos, que suelen considerarse un refugio seguro, pueden no ser fiables en tiempos de crisis geopolítica. Desde 2022, el oro y el dólar estadounidense han demostrado ser mejores opciones como activos diversificadores. La resiliencia relativa de Estados Unidos como exportador neto de energía, así como sus relaciones económicas más débiles con Oriente Medio, le han permitido evitar las peores consecuencias de estas crisis. En cambio, los mercados emergentes y el resto del mundo han sufrido una carga desproporcionada. La duración y alcance de esta crisis determinarán si se trata de un evento aislado o si se trata del comienzo de una crisis macroeconómica más amplia.

El “Playbook” de Schroders: Un enfoque para gestionar los shocks financieros relacionados con múltiples activos

Los portafolios tradicionales, basados en divisiones estáticas de acciones o bonos, pueden tener dificultades cuando las correlaciones entre los diferentes activos aumentan y ambos caen al mismo tiempo. Como respuesta a esto, Schroders recomienda un enfoque de “portfolio total”, que tiene como objetivo principal lograr un rendimiento real. Además, este enfoque permite distribuir el riesgo y el capital entre diferentes categorías de activos, con el fin de enfrentar la inflación, la incertidumbre política y la volatilidad. No se trata de una asignación pasiva, sino de un plan dinámico que se está convirtiendo en una necesidad en un mundo donde los shocks pueden cambiar rápidamente el panorama del mercado.

Su posicionamiento en el escenario base es claro: un sobrepeso en las acciones de EE. UU., y un bajo peso en el dólar estadounidense. Esto se basa en una serie de factores internos resistentes. Como señala el director financiero de la empresa…Datos de consumo resilientes, mercados laborales estables y bajos precios de la energía.Se trata de factores que siguen siendo beneficiosos. Estas condiciones constituyen un respaldo sólido contra los impactos externos, incluso cuando la volatilidad de las políticas comerciales genera riesgos para el mercado. La empresa considera que existe “una baja probabilidad” de una recesión en EE. UU. a corto plazo. Este hecho respaldaba su opinión positiva sobre las acciones como clase de activos.

Esta posición se basa directamente en el análisis del ciclo macroeconómico. Refleja la resiliencia relativa de los Estados Unidos como exportador neto de energía, teniendo en cuenta que sus vínculos económicos con Oriente Medio son más débiles. Los datos históricos muestran que, durante situaciones geopolíticas adversas,Los Estados Unidos han demostrado una relativa capacidad de recuperación.Mientras que los mercados emergentes y el resto del mundo, más allá de los Estados Unidos, han soportado una carga desproporcionada. Al mantener una participación excesiva en las acciones estadounidenses, Schroders apuesta por que este patrón histórico de aislamiento continúe, al menos a corto plazo.

Para equilibrar esta tendencia hacia las inversiones en moneda extranjera, el equipo de inversión está manteniendo una postura de bajo apalancamiento con respecto al dólar. Para lograr esto, adoptan posiciones cortas con respecto al euro, además de tener exposiciones positivas en la deuda de los mercados emergentes locales y una posición larga en el yen japonés. La razón para esto es doble: el papel del dólar como refugio seguro se ha visto disminuido debido a la incertidumbre en las políticas estadounidenses. Además, dado que los inversores mundiales ya tienen una mayor participación en activos estadounidenses, se espera que los flujos de inversión se desplacen hacia opciones que no sean del dólar, ya que la diversificación vuelve a ganar importancia. Este movimiento reconoce que el estatus tradicional del dólar como refugio seguro no está garantizado en tiempos de incertidumbre en las políticas internas de Estados Unidos.

En resumen, la estrategia de Schroders se basa en una respuesta activa y orientada a los factores macroeconómicos. Utiliza las evidencias históricas sobre la resiliencia de Estados Unidos como base para su apuesta por las acciones, al mismo tiempo que intenta mitigar los riesgos relacionados con una posible depreciación del dólar, mediante una apuesta menor en ese tipo de activos. Este cambio dinámico entre las diferentes categorías de activos constituye el núcleo de su estrategia para enfrentar la situación actual, que es incierta.

La rotación sectorial: rendimiento defensivo y resiliencia cíclica

La rotación del mercado hacia los sectores cíclicos y defensivos en el último año representa un misterio. Los inversores han abandonado los sectores tecnológicos y se han dirigido a un conjunto de sectores más seguros, como las industrias energéticas y los materiales. Como señaló un analista:Los mercados financieros de este añoSe parece a un estribillo de Sesame Street, en el que “una de estas cosas no es como las demás”. Esta fuerza simultánea en ambos extremos del espectro de riesgos es algo inusual y podría no ser sostenible.

El fundamento de este comercio radica en un conjunto de factores económicos sólidos y resilientes. El apoyo a la demanda cíclica proviene de…Datos de consumo resistentes a las fluctuaciones, mercados laborales estables y precios bajos de la energía.Estos factores, juntos, constituyen un mecanismo de protección contra los shocks externos. Este entorno justifica la orientación hacia los sectores de energía y materiales, que se benefician directamente de una economía doméstica fuerte y de costos de input estables. Al mismo tiempo, el aumento en los precios de los productos básicos y los servicios públicos refleja una búsqueda de estabilidad, incluso mientras las expectativas de crecimiento aumentan.

El rendimiento defensivo es particularmente marcado en los mercados emergentes, que, históricamente…Se han visto sometidos a una carga desproporcionada.Durante los shocks geopolíticos, la vulnerabilidad de estas regiones a los aumentos en los precios del petróleo y a la volatilidad de las monedas hace que la demanda de bienes esenciales y servicios confiables sea aún más intensa. En este contexto, la orientación hacia sectores defensivos es una respuesta pragmática al aumento del riesgo, y no simplemente un intento pasivo de buscar seguridad.

En resumen, esta rotación doble representa una apuesta por una situación macroeconómica específica: una economía doméstica capaz de absorber los shocks, mientras que los riesgos globales siguen siendo suficientemente elevados como para justificar una postura defensiva. Por ahora, las pruebas respaldan ambas posiciones. Pero esta combinación es frágil. Como advierte el analista, uno de estos riesgos probablemente sea erróneo. La sostenibilidad de este desempeño depende de si la fuerza económica subyacente puede mantenerse y de si las tensiones geopolíticas se intensifican hasta convertirse en un shock macroeconómico que ponga a prueba el “escudo defensivo” de la economía.

La vulnerabilidad del sector de crecimiento: Flujos de capital y presión en las márgenes de beneficio

La rotación de las acciones relacionadas con la tecnología hacia sectores cíclicos y defensivos es una clara señal de un cambio en el sentimiento del mercado. Sin embargo, los fundamentos subyacentes de las acciones tecnológicas siguen siendo sorprendentemente sólidos. Como se mencionó anteriormente…El impulso de las ganancias de las acciones tecnológicas, en particular, se mantiene prácticamente sin cambios.Esta desconexión sugiere que el problema actual no se debe tanto al deterioro de los resultados corporativos, sino más bien a una reasignación del capital y del riesgo, impulsada por factores macroeconómicos.

La vulnerabilidad específica de los sectores de crecimiento radica en el posible agotamiento de un importante canal de financiación. Cuando las tensiones geopolíticas interrumpen los flujos de petróleo, como ocurre ahora, la capital que normalmente se utiliza para financiar las inversiones en capital de riesgo y patrimonio privado puede quedar atrapada. Como explica uno de los gestores de fondos:Ese dinero, por lo general, termina en empresas tecnológicas de Estados Unidos, fondos de capital privado y fondos de capital de riesgo.Un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz podría interrumpir abruptamente este flujo de recursos, causando problemas de larga duración para las empresas que dependen de ese capital externo.

Este riesgo no es algo teórico. Afecta a empresas que ya se encuentran bajo una gran presión financiera. Tomemos a TSMC, la empresa líder mundial en la producción de chips. La compañía ya está endeudándose mucho para poder construir centros de datos relacionados con la inteligencia artificial. Un descenso repentino en las inversiones extranjeras causaría aún más problemas, agravando así la carga de deuda de la empresa. Esto demuestra cómo un shock macroeconómico puede generar presiones financieras adicionales para aquellos sectores clave que contribuyen al crecimiento económico, incluso si sus modelos de negocio son sólidos.

En resumen, la venta de tecnología no es un indicador fundamental para evaluar el estado económico del mercado. Las pruebas muestran que el impulso de los ingresos sigue siendo constante, lo que significa que esta reorientación en las inversiones se debe a la búsqueda de estabilidad y a una reevaluación de los flujos de capital. Por ahora, la resiliencia del sector de crecimiento es prueba de su fortaleza económica subyacente. Pero el mecanismo de flujo de capital mencionado por Hancock introduce una vulnerabilidad a largo plazo que podría empeorar si el shock geopolítico persiste.

Catalizadores y limitaciones: qué hay que tener en cuenta en la tesis

La actual rotación hacia los sectores cíclicos y defensivos es una apuesta en favor de una situación macroeconómica específica y frágil. Para que esta tendencia continúe, es necesario que las condiciones subyacentes se mantengan. Los indicadores clave que deben observarse no son solo los movimientos del mercado, sino también las señales económicas y geopolíticas que determinarán si esta situación es sostenible o si se trata simplemente de una anomalía temporal.

En primer lugar, es necesario monitorear el mercado de petróleo para detectar signos de un shock sostenido. El patrón histórico es claro: los conflictos en el Medio Oriente, cuando se controlan, su impacto disminuye en un mes. En cambio, los shocks que causan interrupciones prolongadas en el suministro, como la guerra entre Rusia y Ucrania, causan daños duraderos. La prueba crucial es si los precios del petróleo pueden mantenerse por encima de cierto nivel.100 dólares por barril.Y también, ¿existen evidencias de un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz? Si la interrupción en el suministro se limita, el comercio defensivo/cíclico podría continuar, a medida que el impulso de riesgo inicial desaparezca y el respaldo económico se vuelva suficiente. Sin embargo, si los precios se mantienen altos, eso confirmaría que se está produciendo un shock macroeconómico más amplio.

En segundo lugar, es necesario observar las tendencias del mercado laboral. La transferencia de trabajadores a sectores cíclicos como la energía y los materiales está respaldada por…Datos de consumo resilientes y mercados laborales establesSi estos factores fundamentales del mercado doméstico muestran signos de deterioro, la atracción que ejercen las acciones cíclicas disminuirá. Como señala un analista:Tendencias del mercado laboralSon un indicador clave que debe ser monitoreado. Un retroceso en el crecimiento del empleo o de los salarios socavaría la narrativa económica optimista que justifica esta tendencia cíclica. Potencialmente, esto podría llevar a una vuelta hacia un enfoque más defensivo, ya que los temores a una recesión vuelven a surgir.

El último elemento de protección es el impacto macroeconómico que pueda surgir de los precios del petróleo. La situación actual implica que cualquier inflación causada por los altos precios del petróleo se mantendrá dentro de límites aceptables. Pero si esas presiones afectan también a los precios de los consumidores y productores, podría ser necesario tomar medidas para contrarrestar esa situación. La guerra entre Rusia y Ucrania demostró este riesgo: un shock energético prolongado hizo que la inflación se mantuviera alta, lo que llevó a un ciclo de aumento de las tasas de interés por parte de los bancos centrales, algo sin precedentes en décadas. Por ahora, Schroders considera que hay pocas posibilidades de una recesión en Estados Unidos en el corto plazo. Pero esa opinión depende de que la inflación se mantenga estable. Cualquier indicio de un aumento generalizado de los precios podría cuestionar esa hipótesis y probablemente provocar un cambio drástico en los precios de todas las categorías de activos.

En la práctica, el mercado ya muestra signos de esta tensión. La combinación inusual entre los sectores cíclicos y los defensivos que presentan buenos resultados sugiere que los inversores están intentando protegerse de posibles riesgos. Probablemente, uno de esos “ajustes” no sea acertado, como dijo el analista. Los factores que determinarán quién gana en esa apuesta serán los catalizadores y las medidas de protección mencionadas aquí.

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