SCHD contra VYM: Un marco de trabajo para los inversores que buscan valor en las acciones, con el fin de evaluar la calidad de los dividendos y el precio de las mismas.
Para el inversor disciplinado, la elección entre SCHD y VYM no se basa tanto en el rendimiento como en la durabilidad de ese flujo de ingresos. Aquí es donde los principios clásicos de valoración cobran importancia. El objetivo no es buscar la mayor retribución inmediata, sino identificar un portafolio de empresas que tengan una sólida posición económica y la capacidad de generar rendimientos para los accionistas a lo largo de décadas.
La estrategia de SCHD se basa en este principio. Su proceso de selección comienza con empresas que hayan pagado dividendos durante al menos una década. A continuación, se consideran las métricas relacionadas con la calidad y el crecimiento de dichas empresas. El resultado es un fondo que…Ha pagado su dividendo anual cada año, desde su creación en 2011.Ese período de 14 años de aumentos constantes es una señal importante y tangible. Indica no solo la disposición de los inversores a pagar dividendos, sino también la capacidad de las empresas para generar flujos de efectivo suficientes para mantener y desarrollar sus activos a través de los ciclos del mercado. Este enfoque se dirige a empresas que cuentan con ventajas competitivas duraderas y balances financieros saludables. De esta manera, se evitan las “trampas de rendimiento”, que pueden atrapar a los inversores que buscan altos retornos de las empresas que se encuentran en situación de dificultad financiera.
Por el contrario, VYM adopta un enfoque más amplio, centrado en las rentabilidades de las acciones. Se utiliza como indicador un índice de acciones con altas rentabilidades, lo que permite crear un portafolio que sea…Más de 565 empresasSe inclina hacia sectores como los financieros y la tecnología. Su rendimiento por dividendos, de 2.4%, es notablemente más bajo que el de SCHD, que es del 3.8%. Este mayor rendimiento se debe, a menudo, a una gama más amplia de acciones, lo cual puede incluir más activos cíclicos o con flujos de efectivo menos predecibles. Aunque la diversificación tiene sus ventajas, el objetivo general de VYM implica que su fuente de ingresos no está tan influenciada por los criterios de calidad estrictos que aplican los fondos de inversión SCHD.
Desde un punto de vista crítico, ambas ETF son igualmente asequibles, con una tasa de gastos idéntica del 0.06%. Esto elimina el costo como factor diferenciador, obligando a la análisis a centrarse en la calidad de los activos subyacentes y en la sostenibilidad de sus pagos. Para un inversor de valor, el camino hacia ingresos acumulados se basa en la calidad de los activos invertidos. La metodología de SCHD busca explícitamente la solidez financiera y la historia de crecimiento de los dividendos, características que son indicadores de una situación duradera. VYM ofrece una cartera de activos con mayor rendimiento, pero el sacrificio es que no existe un filtro tan riguroso para determinar la sostenibilidad a largo plazo de ese rendimiento.
Calidad financiera y composición del portafolio
La verdadera prueba de una estrategia de dividendos radica en la calidad de las inversiones que la componen, y en cómo esa composición afecta el riesgo a largo plazo y la sostenibilidad de los ingresos. En este sentido, los dos ETF difieren significativamente en su forma de construir sus carteras.
La estrategia de SCHD es la de buscar la calidad en cada detalle. Su cartera de productos está…Concentrado en aproximadamente 100 acciones.Con una orientación hacia sectores que priorizan los flujos de efectivo duraderos. La energía, los productos básicos para el consumo y la salud ocupan cada uno un porcentaje significativo, aproximadamente del 16 al 20%. Esta concentración es intencionada. Permite que el fondo aplique su riguroso proceso de selección a un grupo más pequeño, pero de mayor calidad. El énfasis en la solidez del balance general y en la historia de crecimiento de los dividendos tiene como objetivo crear un portafolio de empresas que cuenten con la capacidad financiera necesaria para superar las crisis. Como señala un análisis, este enfoque en…La calidad del estado de situación financiera ayuda a evitar las “trampas de rendimiento”.Esto puede socavar la estrategia de distribución de dividendos. El precio que se paga en compensación es que esta situación también expone el portafolio a un mayor riesgo cíclico, especialmente en los sectores de energía e industria, donde los valores pueden ser muy volátiles durante los cambios económicos.
VYM adopta una estrategia opuesta: prioriza la diversificación general en lugar de una calidad concentrada en un número reducido de empresas. Con más de 565 inversiones, su cartera se distribuye entre una gran variedad de compañías. Su exposición sectorial es más amplia, con una mayor cantidad de inversiones en el sector financiero y tecnológico. Esta estructura permite contrarrestar los efectos de shocks específicos de cada sector, reduciendo así el impacto negativo de las malas performances de alguna sola empresa. Sin embargo, esta diversificación implica un sacrificio en cuanto al enfoque del fondo. El gran número de inversiones disminuye la intensidad del filtro de calidad, lo que resulta en una cartera que incluye más acciones cíclicas y, potencialmente, menos predecibles. Su rendimiento más bajo, del 2.4%, en comparación con el 3.8% de SCHD, refleja este compromiso: VYM captura una gama más amplia de acciones de alto rendimiento, no solo aquellas de la mejor calidad.
Para un inversor que busca rentabilidad, la elección es clara. El camino hacia una fuente de ingresos confiable y duradero requiere algo más que simplemente un alto rendimiento. Se necesita además una buena situación financiera y una estrategia que permita mantener una alta calidad en las empresas seleccionadas para invertir. El portafolio de SCHD está diseñado específicamente con ese objetivo. En cambio, el enfoque más amplio de VYM ofrece beneficios de diversificación, pero a costa de no seguir un proceso riguroso para seleccionar las empresas con los dividendos más altos. A largo plazo, la durabilidad de la fuente de ingresos es algo muy importante. La metodología de SCHD busca lograr esa durabilidad, construyendo un portafolio de empresas con una buena situación financiera. Por otro lado, la amplitud del enfoque de VYM puede proporcionar retornos más consistentes, pero a costa de no tener la misma calidad en las empresas seleccionadas.
Valoración y precio: evaluación del punto de entrada al mercado
Para el inversor que busca valor real, el precio pagado es tan importante como la calidad que se obtiene. SCHD y VYM representan un clásico ejemplo de este tipo de compromiso: una mejor calidad implica un precio más alto, pero también requiere un punto de entrada más cuidadoso.
SCHD ofrece una mayor rentabilidad.3.8%En comparación con el 2.4% de VYM. Este beneficio adicional no es algo arbitrario; refleja la estrategia del fondo de seleccionar empresas de alta calidad y con un crecimiento en sus dividendos. Su método de análisis consiste en analizar una década de pagos de dividendos, además de considerar indicadores de calidad. Esto permite identificar empresas que tienen una base sólida para su desarrollo futuro. Este enfoque en la solidez financiera y el historial de crecimiento de las empresas es lo que hace que SCHD sea una opción interesante.Desde su creación en el año 2011, esta empresa ha generado un dividendo anual cada año.Parece que el mercado está pagando un precio por esta durabilidad demostrada, como lo indica su mayor rendimiento. La pregunta para los inversores es si ese precio superior es justificado debido al menor riesgo y a la mayor sostenibilidad del flujo de ingresos a largo plazo.

La cartera concentrada del fondo, que consta de aproximadamente 100 acciones, es una herramienta con dos caras. Por un lado, permite un proceso de selección riguroso, lo que permite formar una cartera de empresas financieramente sanas. Por otro lado, esta concentración puede llevar a una mayor volatilidad en los resultados del fondo. El máximo descenso del rendimiento del fondo en cinco años fue del 16.86%, algo peor que el de VYM. Este es el precio que hay que pagar por centrarse en un universo más pequeño pero de mayor calidad. Sin embargo, la recompensa potencial es una cartera que puede generar ingresos de manera más estable, incluso durante los ciclos económicos difíciles. La gran orientación del fondo hacia sectores como la energía, los productos de consumo básicos y la salud, proporciona una combinación de flujos de efectivo cíclicos y defensivos, lo cual podría contribuir al crecimiento de los dividendos cuando los mercados generales se ven afectados negativamente.
VYM, con su mayor diversificación entre más de 565 activos, ofrece una mejor seguridad en las inversiones. Su menor concentración en sectores volátiles como la energía, y su mayor peso en los sectores tecnológicos y financieros, contribuyen a reducir el riesgo relacionado con cada uno de los activos individuales o con cada sector específico. Esta estructura probablemente se traduce en un retorno total ligeramente mejor en un período de cinco años: 1,573 dólares por cada 1,000 dólares invertidos, en comparación con los 1,285 dólares de SCHD. Sin embargo, esta diversificación implica una menor calidad de los activos, lo que resulta en una menor rentabilidad y un portafolio que incluye más flujos de efectivo cíclicos y, potencialmente, menos predecibles.
La clave para un inversor que busca valor real es monitorear la tendencia de crecimiento de los dividendos y la capacidad de mantener los pagos de forma constante a lo largo de los ciclos económicos. La tendencia de aumento anual del 14 años de SCHD es una prueba contundente de su calidad como fondo de inversión. En cambio, el mandato más amplio de VYM significa que su flujo de ingresos está menos filtrado por diversas variables, lo que hace que su sostenibilidad a largo plazo sea más incierta. Para aquellos dispuestos a pagar un precio más alto por un portafolio con mayor calidad y crecimiento de dividendos, el precio de SCHD podría ser razonable. Pero para aquellos que priorizan la diversificación y una trayectoria más estable, el rendimiento más bajo de VYM y su mayor exposición a diversas variables ofrecen un camino diferente, pero quizás menos duradero. El punto de entrada debe determinarse no solo basándose en el rendimiento, sino también en la calidad del flujo de ingresos que ofrece ese fondo de inversión.
Rendimiento a largo plazo y retornos ajustados por riesgos
La prueba definitiva de cualquier estrategia de inversión es su capacidad para acumular capital a lo largo de todo el ciclo del mercado, al mismo tiempo que se gestionan los riesgos negativos. En sus 14 años de historia, el SCHD ha demostrado una sólida y duradera rentabilidad. El fondo ha logrado obtener resultados positivos a lo largo de ese período.Retorno anual del 12.3%El rendimiento del fondo supera al de la categoría general de empresas de alta calidad. Este resultado es una reflección directa de su metodología orientada a la calidad, que se centra en las empresas que presentan un crecimiento de los dividendos y una buena situación financiera.14 años consecutivos de aumentos en los dividendos anuales.Demuestran una capacidad constante para aumentar los ingresos, algo que es un factor clave en el logro de un retorno total a lo largo de décadas.
VYM también ha logrado resultados sólidos a largo plazo, con un crecimiento constante.De 10,000 a 48,427 dólares en el mismo período.Sin embargo, si se observa desde una perspectiva de riesgo ajustado, el SCHD muestra un perfil ligeramente mejor. Aunque ambos fondos enfrentaron grandes problemas durante la crisis del mercado en 2020, la pérdida más significativa del SCHD fue del 33.37%, mientras que la del VYM fue del 35.21%. Esta menor pérdida entre el pico más alto y el pico más bajo sugiere que el sistema de selección de inversiones puede haber ayudado a proteger el portafolio de las caídas más severas. Para un inversor de valor, esta es una diferencia crucial: el objetivo no es solo obtener un alto retorno, sino lograrlo con una menor probabilidad de pérdidas graves.
Una característica estructural clave que contribuye a la durabilidad a largo plazo del fondo SCHD es su proceso de reconstitución anual. A diferencia de los fondos que mantienen sus inversiones indefinidamente, el método utilizado por SCHD requiere una revisión anual del índice subyacente. Este proceso regular y disciplinado actúa como un mecanismo para mantener la calidad de las inversiones, asegurando que las empresas que ya no cumplen con los criterios estrictos relacionados con el crecimiento de los dividendos y la solidez del balance general sean reemplazadas. Se trata de un mecanismo incorporado en el fondo, que evita que este se quede estancado debido a empresas obsoletas o con resultados negativos. Este proceso es fundamental para garantizar que el fondo continúe generando ingresos durante décadas.
En resumen, se trata de un equilibrio entre calidad y amplitud de activos. La diversificación más amplia de VYM, con más de 565 activos en su cartera, permite una mayor estabilidad en algunos entornos. Por otro lado, el enfoque centrado en la calidad de los activos de SCHD ha resultado en rendimientos acumulados más altos, además de una mejor protección frente a posibles pérdidas. Para los inversores que buscan la acumulación de capital a largo plazo, las pruebas sugieren que el marco disciplinado utilizado por SCHD para seleccionar y rotar sus activos constituye una base más sólida para la inversión.
Catalizadores, riesgos y lo que hay que observar
Para el inversor que busca obtener un flujo de ingresos a lo largo de décadas, lo importante es tener paciencia y prestar atención a los fundamentos del negocio. Los factores que impulsan o dificultan el desarrollo de SCHD y VYM son fundamentalmente diferentes, lo que refleja sus estrategias distintas.
El principal catalizador de SCHD es la continua implementación de su estrategia centrada en la calidad, a través del proceso anual de reestructuración del portafolio. Esto no se trata de una actividad pasiva; es un proceso disciplinado y recurrente que asegura que el portafolio esté compuesto por empresas sostenibles y financieramente sólidas.14 años consecutivos de aumentos en los dividendos anuales.Es una prueba de que este proceso funciona realmente. El catalizador es el reconocimiento por parte del mercado de que esta selección rigurosa conduce a un flujo de ingresos más sostenible. Si SCHD puede mantener esta tendencia, entonces valida su tesis central: la acumulación de ingresos a través de ciclos de crecimiento. La orientación del fondo hacia sectores como la energía, los productos alimenticios básicos y la salud proporciona una mezcla de flujos de efectivo que puede apoyar los dividendos cuando los mercados más amplios fallan. Lo importante es monitorear si la revisión anual logra eliminar de manera eficaz aquellas empresas que pierden su ventaja competitiva o su solidez financiera.
Un riesgo importante para VYM es la posibilidad de que haya un mayor volumen de cambios en las inversiones, y que se exponga a acciones de baja calidad pero con altos rendimientos durante períodos de tensión en el mercado. Su amplio alcance de inversiones, que incluye más de 565 acciones, y su orientación hacia sectores cíclicos como los financieros y tecnológicos, significa que puede abarcar una mayor variedad de acciones de alto rendimiento. Aunque la diversificación reduce el riesgo asociado a una sola acción, también disminuye la calidad de las inversiones. Durante períodos de recesión económica o rotación de sectores, VYM podría estar más expuesto a empresas con balances débiles o flujos de efectivo poco predecibles. Esto podría poner en peligro la sostenibilidad de su flujo de ingresos, lo que haría que su rendimiento de solo 2.4% refleje un mayor riesgo subyacente. El riesgo es que su gran diversificación, aunque ayuda a equilibrar los rendimientos en algunos entornos, no proporcionará el mismo nivel de protección contra la erosión del capital como lo hace el filtro de calidad de SCHD.
En ambos fondos, la medida crítica que hay que observar es la continuidad del crecimiento de los dividendos y la capacidad de mantener los pagos durante los ciclos económicos. La historia de 14 años de continuidad en el caso de SCHD es una señal clara de solidez. Los inversores deben monitorear si esta tendencia continúa, ya que cualquier interrupción sería un indicio importante de problemas relacionados con la calidad del fondo. En el caso de VYM, lo importante es la consistencia de su flujo de ingresos en todo su portafolio. ¿El rendimiento del fondo permanece estable durante las situaciones adversas, o disminuye cuando las inversiones de menor calidad reducen los dividendos? En resumen, el factor clave de SCHD es el ciclo de mejora de la calidad de las inversiones, lo que conduce a un crecimiento confiable. El riesgo de VYM radica en que su portafolio puede incluir inversiones más vulnerables, lo que hace que su flujo de ingresos sea menos predecible a largo plazo. El inversor paciente debe observar estas tendencias como una medida real de la solidez a largo plazo de cada fondo.

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