¡Peligro de tapar tus ahorros de jubilación! 3 cosas que hacer.
Durante décadas, la disciplina financiera era clara: ahorrar, invertir y ganar. La jubilación revierte completamente esta secuencia. El nuevo imperativo es gastar, pero no cualquier gasto. Se trata de gastar a partir de una cartera que ahora debe durar el resto de una larga vida. Este cambio de la acumulación a la decumulación es menos un rompecabezas de cartera y más una cuestión fundamental de psicología financiera y gestión del riesgo.
El obstáculo psicológico es real. Después de años de ahorrar dinero, evitando los lujos y viviendo de acuerdo con sus posibilidades, esa actitud frugal puede convertirse en algo arraigado en la mente. Gastar dinero puede parecer una traición a esa disciplina que se ha adquirido durante tanto tiempo. Como resultado, incluso aquellos que tienen un buen saldo en su cuenta bancaria a menudo sienten ansiedad y culpa cuando utilizan su dinero. Esta renuencia no se debe a la falta de fondos, sino a las costumbres de ahorro que han formado parte de su vida durante mucho tiempo, y que ahora se ven cuestionadas repentinamente.
La principal amenaza financiera no es la volatilidad del mercado en sí, sino lo que ocurre cuando esa volatilidad golpea en el momento inadecuado. Se conoce como el riesgo de "secuencia de rendimientos". Se trata del peligro de que se registren rendimientos negativos del mercado en el inicio de la retiro, justo en el momento en el que se está reduciendo el carteras para sufragar gastos de vida. A diferencia de lo que sucede durante la fase de acumulación, donde la recesión puede ser superada con el tiempo para recuperarse, en la fase de decumulación, se puede verse obligado a vender activos a precios abajo para financiar las cuotas de retiro. Esto puede perjudicar permanentemente la capacidad de la cartera para generar una renta sostenible y reducir significativamente su vida útil.
Por lo tanto, el objetivo pasa de ser simplemente la preservación del capital a asegurar que el portafolio se mantenga durante toda la vida del jubilado. Esto implica que es necesario utilizar una tasa de retiro flexible, en lugar de una tasa fija. La “regla del 4%”, que sugiere retirar el 4% del valor inicial del portafolio cada año, ajustado por la inflación, fue diseñada para funcionar durante un período de 30 años. Sin embargo, esto asume una secuencia histórica específica del mercado. En realidad, los jubilados pueden necesitar ajustar sus retiros durante períodos de mal rendimiento del mercado, para evitar agotar su patrimonio antes de tiempo. El estudio Trinity, que popularizó esta regla, destacó que es probable que se requieran ajustes a medio camino en el proceso. En resumen, la estrategia debe ser dinámica, y no estática, para poder enfrentar las secuencias impredecibles de rendimientos que pueden surgir durante el proceso de jubilación.
Específicamente, se están desarrollando las capacidades y mecanismos necesarios para que el sistema funcione sin problemas en caso de una presión de salida.

El objetivo es gastar el dinero sin que se agote. Esto requiere un marco de acción que sea tanto práctico como basado en las realidades del mercado actual. La clásica regla del 4%, aunque sigue siendo una referencia útil a lo largo de la historia, ya no constituye un punto de partida confiable. Las investigaciones han demostrado que, en el entorno actual, caracterizado por valoraciones elevadas de las acciones y rendimientos bajos de los bonos, una tasa de retiro segura y prudente sería más cercana al…3,3%Esta cifra no representa una norma rígida, sino más bien una estimación orientada hacia el futuro, basada en pronósticas de rendimiento. Esto sugiere una mayor probabilidad de éxito del portafolio a lo largo de 30 años desde el momento del retiro. Lo importante es que esta regla debe ser dinámica, y no estática.
Un método eficaz para llevar a la práctica este punto de partida cauteloso es…Estrategia de “Cubo”Este marco aborda directamente el riesgo principal de decumulación: la secuencia de retornos. El funcionamiento es separar tus activos en tres puestos distintos. El póliza del corto plazo, que abarca 1-5 años de los gastos en efectivo o bonos muy cortos, proporciona una fuente estable de renta durante los descensos de mercado. Esto permite que el póliza del mediano plazo, abarca los años 5-10, salude a la volatilidad sin ser forzado a vender a un prejuicio. El póliza del largo plazo, en el que se invierte principalmente en acciones, preserva el motor de compounding para las últimas décadas de la jubilación. Tener dinero en efectivo listo para las necesidades inmediatas, te evita el pánico de vender acciones cuando los precios están bajos, un mecanismo crítico de defensa.
Por último, el orden en el que se realizan los retiros de dinero tiene una importancia crucial para el patrimonio después de pagar los impuestos. Una estrategia de retiro eficiente desde el punto de vista fiscal significa, por lo general, retirar dinero de los diferentes depósitos en forma ordenada.acciones tributables primeroLuego están las cuentas con pagos diferidos de impuestos, como los tradicionales IRA y 401(k). Finalmente, hay cuentas exentas de impuestos, como los Roth IRA. La lógica es simple: se quiere dejar dinero que pueda crecer sin pagar impuestos durante tanto tiempo como sea posible. Al gastar primero en las cuentas sujetas a impuestos, se permite que las cuentas con beneficios fiscales crezcan sin interferencias, lo que aumenta significativamente el valor de su cartera después de pagar los impuestos. Este orden disciplinado, combinado con la estructura protectora del sistema de cuentas, crea un marco sólido para manejar las incertidumbres relacionadas con los ingresos durante la jubilación.
Catalizadores, riesgos y lo que hay que tener en cuenta
El éxito de un plan de retiro depende de una sola variable, que a menudo se pasa por alto: la disciplina. El marco de los planes de retiro solo puede ser eficaz si se sigue estrictamente. El factor clave para el éxito es el compromiso constante con la estrategia de retiro, sin importar las fluctuaciones del mercado o las tentaciones psicológicas. Esto significa seguir el sistema de “bucket system” y ordenar las inversiones de manera eficiente en términos fiscales, incluso cuando el mercado sea volátil o cuando la costumbre de ser frugales nos obligue a ajustar nuestros gastos. Como demuestra la experiencia, el miedo a gastar puede llevar a…Disminución en el gasto real después de los 65 años.Es una forma de autoimposición de una austeridad que aniquila el objetivo de ahorrar. El inversor disciplinado hace del plan un contrato con sí mismo, ejecutando con el mismo riguroso rigor y riguroso que al momento de acumular.
Sin embargo, los principales riesgos no son las fluctuaciones diarias del mercado, sino las presiones a largo plazo que pueden erosionar las bases del plan. El primer riesgo es la subestimación de los costos relacionados con la atención médica, algo que es un factor importante que contribuye al aumento de los gastos en jubilación. El segundo riesgo es que la inflación supera los rendimientos reales del portafolio, y este riesgo se ve agravado por las altas tasas iniciales de retiro actuales. El tercer riesgo es la falta de ajuste de las tasas de retiro durante períodos de declive del mercado. Este es un error crítico que puede forzar ventas a precios bajos y dañar permanentemente la capacidad del portafolio para seguir funcionando. Estos son riesgos reales; son precisamente las vulnerabilidades que la estrategia de “bucket” y los sistemas de retiro flexibles están diseñados para mitigar.
Dadas estas posibilidades de riesgo, el punto de vigilancia más importante es el portafolio en sí."marco de seguridad"con respecto a la tasa de retirada elegida. Esta zona son las reservas entre la rentabilidad real proyectada del portafolio y la retirada planificada. Debería revisarse anualmente, no solo para reflejar las últimas condiciones del mercado y las previsiones de retorno, si no también para incorporar cualquier cambio en las condiciones personales o las necesidades de gasto. El objetivo es mantener una alta probabilidad de éxito a lo largo de la perspectiva de la jubilación. Para un inversionista disciplinado, esta revisión anual no es una formalidad sino una disciplina necesaria, asegurando que el plan se mantenga resiliente frente a la secuencia impredecible de los rendimientos y el crecimiento de los costos.



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