La red de oleoductos de Arabia Saudita se ha convertido en un objetivo, ahora que las amenazas de los hutíes vuelven a surgir.
La guerra en el Medio Oriente ha provocado el mayor shock en el mercado mundial del petróleo de la historia. El estrecho de Ormoz, un canal de importancia crucial que normalmente transporta aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, ahora está completamente cerrado. Como resultado, el flujo de petróleo a través de esa región ha disminuido drásticamente, de unos 20 millones de barriles al día a apenas un pequeño flujo. Esto ha obligado a los productores del Golfo a reducir su producción en entre 7 y 12 millones de barriles diarios desde principios de febrero.
Arabia Saudita, el principal exportador del mundo, ha reducido su producción en aproximadamente 2 millones de barriles diarios, hasta llegar a unos 8 millones de barriles diarios. Esta disminución se debe al cierre de la producción en dos campos petrolíferos importantes: Safaniya y Zuluf. Estos dos campos juntos producen más de 2 millones de barriles diarios. La forma principal de obtener petróleo para el reino es a través del oleoducto Este-Oeste, un sistema de 1,200 kilómetros construido hace décadas para evitar el Estrecho. La capacidad máxima del oleoducto es de 7 millones de barriles diarios. Pero el verdadero desafío radica en la logística que se necesita para llevar el petróleo hasta el destino final.
El cuello de botella se encuentra actualmente en el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo. A pesar del potencial del oleoducto, la carga diaria promedio en ese lugar se ha mantenido en aproximadamente 4 millones de barriles. Este es un aumento significativo en comparación con los niveles anteriores de marzo, pero sigue estando muy por debajo del límite teórico del oleoducto. Además, está muy lejos del promedio de exportaciones de febrero, que fue de 7.1 millones de barriles al día. La infraestructura portuaria y de transporte está teniendo dificultades para manejar estas nuevas corrientes de tráfico; hay barcos cisterna esperando para cargar sus productos.
Esta solución temporal es algo precaria. Permite que Arabia Saudita continúe transportando crudo y constituye una forma de compensar las pérdidas causadas por la clausura del Estrecho. Pero no es suficiente para compensar completamente las pérdidas derivadas de esa situación. El sistema opera bajo una enorme presión, y su capacidad para manejar reencaminamientos a gran escala sigue siendo incierta.
La amenaza de los hutíes: una nueva vulnerabilidad
La solución encontrada para el oleoducto ha generado una nueva y peligrosa vulnerabilidad. Aunque el oleoducto Este-Oeste evita el estrecho de Ormuz, el petróleo que transporta debe seguir un camino más largo: por el Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb. Este camino es un punto estratégico, ya que ha sido objetivo de los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, durante dos años. Sus ataques causaron la mayor interrupción en el comercio mundial desde la pandemia, obligando a muchos barcos a tomar un camino mucho más largo y costoso, pasando por África.

Esa amenaza ha vuelto a surgir. Los rebeldes hutíes, con apoyo iraní, han reanudado sus ataques contra Israel. A principios de este mes, lanzaron misiles balísticos hacia el sur de Israel. Esto representa una escalada significativa en la situación, ya que los rebeldes habían detenido sus ataques durante casi un mes, después de que Estados Unidos e Israel lanzaran una gran campaña de bombardeo contra Irán. El ejército israelí ha respondido preparándose para una “guerra multifronte”. Esta declaración reconoce directamente a los hutíes como un nuevo enemigo potencial.
Este desarrollo plantea una gran amenaza para la red de oleoductos de Arabia Saudita. El petróleo crudo que fluye por los oleoductos está destinado al puerto de Yanbu, en el Mar Rojo. Esto lo convierte en un objetivo ideal para los ataques de los hutíes. El grupo ya ha demostrado su capacidad para atacar sitios militares importantes en Israel. Además, su historia indica que tendrá como objetivo el transporte comercial, con el fin de perturbar el comercio mundial. Esta amenaza persistente ha sido suficiente para disuadir a las empresas navieras occidentales de operar en esa región. Es un ejemplo de lo que puede ocurrir en situaciones como esta.
En resumen, el oleoducto sirve como un medio físico para transportar el petróleo, pero no como algo relacionado con cuestiones políticas o de seguridad. Simplemente, desplaza el punto de posible interrupción del flujo de petróleo. Mientras los Houthis sigan siendo un actor activo en este conflicto, la ruta por el Mar Rojo seguirá sufriendo riesgos de ser cerrada nuevamente. Esto añade una capa más de inestabilidad a un mercado ya delicado; cualquier nuevo shock en el suministro podría amplificar rápidamente las presiones existentes.
Cuantificar el déficit en la oferta
La solución basada en la construcción de tuberías es una respuesta importante, pero insuficiente, ante el impacto histórico que supone el cambio en el suministro de petróleo. Los países del Golfo han reducido su producción total de petróleo en al menos…10 millones de barriles al díaDesde principios de febrero, la reducción en las exportaciones por parte de Arabia Saudita ha causado una pérdida de aproximadamente 2 millones de barriles diarios. El papel del oleoducto Este-Oeste es mitigar esta pérdida, pero su capacidad disponible es muy pequeña en comparación con el problema. La capacidad máxima del sistema es de 7 millones de barriles diarios. Sin embargo, teniendo en cuenta que la carga diaria en Yanbu es de alrededor de 4 millones de barriles diarios, la capacidad disponible del oleoducto es solo de aproximadamente…2.4 millones de barriles al díaEso deja un vacío impresionante: aproximadamente 7.6 millones de barriles al día, cantidad que el oleoducto no puede abarcar.
Estos datos matemáticos revelan la fragilidad de la situación. El oleoducto constituye una vía de supervivencia importante, pero solo puede manejar una tercera parte de la reducción en la producción. El resto de la disminución se debe a los campos petrolíferos cerrados y a las refinerías inactivas. Esto representa un impacto directo en el suministro mundial de petróleo. La Agencia Internacional de Energía proyecta que el suministro mundial de petróleo disminuirá en 8 millones de barriles por día en marzo. La reducción en la producción en Oriente Medio podría ser compensada en parte por el aumento de la producción de productores no pertenecientes a OPEP+, como Kazajistán y Rusia. Sin embargo, incluso con esa compensación parcial, el mercado enfrentará una contracción severa.
En resumen, se trata de una situación en la que las escalas no son compatibles entre sí. La capacidad del oleoducto es una solución física para un problema geopolítico, pero simplemente es insuficiente para resolver la crisis. Proporciona tiempo y algo de estabilidad, pero no elimina el déficit fundamental en el suministro. Por ahora, el mercado está absorbiendo este impacto mediante una combinación de reducción de inventarios y disminución de la demanda. Pero la estabilidad a largo plazo del sistema depende de si la capacidad del oleoducto puede expandirse o si el conflicto se resuelve antes de que los depósitos se agoten.
Impacto en el mercado y qué hay que observar
La solución basada en la conexión por tubería sigue siendo viable, pero su estabilidad depende de tres puntos críticos. La siguiente acción del mercado depende de si estos factores se mantienen en equilibrio o si se producen cambios que puedan causar perturbaciones en el sistema.
En primer lugar, es necesario monitorear las cargas diarias que llegan desde Yanbu, así como cualquier cambio en el uso de los oleoductos. El sistema ya está operando bajo cierto nivel de presión.La carga diaria promedio en Yanbu es de aproximadamente 4 millones de barriles.Y…Datos de envío que indican un mes específico.La capacidad máxima del oleoducto es de 7 millones de barriles por día. Pero el verdadero obstáculo radica en el puerto y la logística de transporte al final de la línea de transmisión. Si las cargas se detienen o los tanques comienzan a tener largas colas, eso indica que el sistema físico está alcanzando sus limitaciones. La Agencia Internacional de Energía señala que el sistema saudí tenía capacidad sobria, pero ese margen es limitado y no ha sido probado a esta escala. Cualquier signo de problemas logísticos podría agravar inmediatamente la situación de escasez mundial de suministros.
En segundo lugar, hay que estar atentos a posibles nuevos ataques de los hutíes contra los buques que transportan petróleo en el Mar Rojo. Esta es la amenaza más inmediata para el propósito del oleoducto. El petróleo crudo que pasa por el oleoducto Este-Oeste va dirigido al puerto de Yanbu, lo que lo convierte en un objetivo importante. La escalada reciente de los ataques es evidente: los rebeldes hutíes, con apoyo iraní, han…Ataques continuos contra IsraelEl ejército israelí se ha preparado para una “guerra multifronte”. Los hutíes tienen una historia de atacar los buques comerciales con el objetivo de perturbar el comercio. Su capacidad para hacerlo sigue siendo intacta. Una nueva ola de ataques no solo amenazaría a los petroleros, sino que también podría obligar a los barcos a tomar un camino alternativo a través de África. Esto haría que el valor del oleoducto disminuyera, y los precios del petróleo aumentarían enormemente.
En tercer lugar, es necesario monitorear la duración del conflicto con Irán y cualquier avance en las negociaciones diplomáticas. El oleoducto es una solución temporal para resolver este problema geopolítico. La falta de suministro se debe a que el Estrecho de Ormuz está cerrado. Cualquier progreso hacia una reducción de la tensión o hacia un acuerdo para restablecer el flujo de crudo a través de ese punto estrecho reduciría directamente la presión sobre el oleoducto y Yanbu. Por el contrario, un conflicto prolongado o que se extienda aumentaría los riesgos de más perturbaciones, lo que haría que la ruta del oleoducto sea aún más vulnerable. El mercado estará atento a cualquier señal proveniente de los canales diplomáticos que puedan acortar el tiempo necesario para volver a la normalidad.
En resumen, el oleoducto sirve como un mecanismo de amortiguación, pero es un mecanismo con tres puntos débiles potenciales. La estabilidad del mercado depende de que los tres aspectos relacionados: logística, seguridad y diplomacia, permanezcan intactos. Cualquier fallo en uno de estos aspectos podría amplificar rápidamente el impacto negativo.



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