Las debilidades regulatorias de Santander representan un riesgo de “devoración de capital”, además de un dilema en cuanto a las recompras de acciones.
El entorno regulatorio de Santander está ahora marcado por una serie de fracasos documentados que ponen en duda su capacidad para gestionar los riesgos y mejorar la eficiencia del uso del capital. Estos no son incidentes aislados, sino parte de un análisis más amplio y sistemático sobre cómo el banco maneja actividades complejas y de alto riesgo. La revisión temática realizada por el PRA sobre la financiación de empresas de capital privado, publicada el año pasado, sirve como punto de partida para este análisis.Existen deficiencias significativas en los marcos de gestión de riesgos de los bancos.Para este sector en crecimiento, representa una verdadera amenaza para la estrategia de banca corporativa de Santander en el Reino Unido, que depende en gran medida de préstamos no tradicionales. El enfoque de la revisión en la agregación de datos y en las relaciones entre los riesgos de contraparte destaca los tipos de debilidades en el control que pueden llevar a riesgos de concentración no detectados y a pérdidas ocultas.
Esta presión regulatoria se ve agravada por las severas sanciones que se aplican en caso de fallos operativos. Santander UK fue multado.107,8 millones de libras según la FCA.Se trata de deficiencias serias y persistentes en los controles contra el lavado de dinero. El caso reveló una supervisión inadecuada de las transacciones, así como una falta de diligencia suficiente por parte de las autoridades responsables. Un solo cuenta procesó millones en depósitos, a pesar de haber sido señalado para su cierre. Este es un evento de riesgo significativo que no solo agota los recursos financieros, sino que también indica una falla en los controles preventivos, lo cual crea una vulnerabilidad que puede ser explotada y erosionar la confianza de los clientes.
Esta evaluación no se limita al Reino Unido. En los Estados Unidos, se consideró que el proceso de planificación del desarrollo de la capital de Santander era fundamentalmente defectuoso. La Reserva Federal…Se objetó al plan de capitalización debido a las numerosas y graves deficiencias que presentaba.Se trata de sistemas de información relacionados con la gobernanza, la identificación y gestión de riesgos. Esta objeción presentada por el CCAR constituye una señal importante de alerta para una compañía holding bancaria, ya que cuestiona los cimientos mismos de su sistema de asignación de capital y de sus métodos de análisis de riesgos. Indica que los modelos internos utilizados por el banco para evaluar los riesgos podrían no ser lo suficientemente robustos como para respaldar decisiones acertadas en materia de asignación de activos.
Para los inversores, lo importante es que estas fallas regulatorias causan una reducción cuantificable en la eficiencia del capital utilizado por el banco. Cada multa consume un capital tangible, mientras que las deficiencias en el control aumentan la probabilidad de pérdidas en el futuro. Lo más importante es que esto obliga al banco a desviar recursos hacia medidas de corrección y cumplimiento de las regulaciones, mientras que esos recursos podrían utilizarse para el crecimiento del banco o para beneficiar a los accionistas. Esta presión regulatoria en múltiples jurisdicciones es una clara señal de que el perfil de retorno ajustado al riesgo de Santander está bajo estrés.
Impacto financiero: Cuantificación del costo de los riesgos y del efecto de los capitales invertidos.
Las presiones regulatorias se reflejan directamente en métricas financieras que plantean desafíos a los rendimientos ajustados por riesgo y a la eficiencia de capital del banco Santander. El costo del riesgo del banco para el año 2025 fue bastante bajo.1.15%Es un factor clave que ha contribuido a los altos resultados de la empresa. Sin embargo, este número ahora está bajo amenaza. Recientemente…107.8 millones de libras como multa impuesta por la FCA.Se trata de una pérdida directa de capital, pero el riesgo mayor radica en las posibles provisiones futuras necesarias para compensar este impacto negativo. Las revisiones temáticas realizadas por la PRA sobre el sector del equity privado y la financiación con rentas fijas ponen de manifiesto las deficiencias en el control sistémico, lo cual podría llevar a riesgos de concentración no detectados y a pérdidas ocultas. Si estas vulnerabilidades se materializan, el costo del riesgo para el banco podría aumentar significativamente, lo que reduciría los márgenes de interés y afectaría negativamente la rentabilidad que sustenta su margen de capital.

Esta supervisión reguladora también ejerce presión sobre el objetivo de adecuación de capital del banco. La atención que presta la PRA a este aspecto es muy importante.Exposiciones en el sector de capital privadoY…Interconexiones de riesgos entre las partes involucradas en la transacciónEsto implica la necesidad de una gestión más eficiente de los riesgos y de realizar pruebas de estrés más rigurosas. Para cumplir con estas expectativas crecientes, Santander podría necesitar mantener reservas de capital más altas en relación con estos portafolios complejos. Esto genera una tensión directa con el objetivo establecido de mantener un ratio CET1 del 13.5% para el año 2025. El banco tiene como objetivo mantener este nivel, lo cual ya refleja una asignación disciplinada de capital. Cualquier aumento obligatorio en los requisitos de capital para estas actividades de alto riesgo ejercerá presión sobre ese objetivo, lo que podría obligar a hacer un sacrificio entre el cumplimiento de las normas regulatorias y las ganancias para los accionistas.
La compromiso del banco con los retornos para los accionistas intensifica esta tensión. Santander ha reiterado su plan de distribuir al menos 10 mil millones de euros de los beneficios obtenidos en el período 2025-26 a través de la recompra de acciones. Se trata de una salida significativa de capital, equivalente aproximadamente a la mitad de las ganancias reportadas en 2025. En un entorno normal, esto sería una decisión simple relacionada con la asignación de capital. Pero, teniendo en cuenta las exigencias regulatorias para obtener mayores reservas financieras, se convierte en una elección estratégica. El programa de recompra de acciones implica que el banco dedique capital a los accionistas ahora, mientras que más adelante podría necesitar construir esas reservas para cumplir con las exigencias de los supervisores. Esto crea un desajuste en los plazos y puede obstaculizar la capacidad del banco de absorber pérdidas inesperadas, sin que se incumplan sus objetivos de capital.
En resumen, se trata de un portafolio de señales contradictorias. Por un lado, una fuerte rentabilidad subyacente respeta la generación de un retorno generoso para el capital invertido. Por otro lado, los fallos regulatorios y las revisiones temáticas sugieren una mayor probabilidad de pérdidas en el futuro, lo que implica la necesidad de planificar con más cautela la utilización del capital. Para un estratega cuantitativo, esta situación aumenta la volatilidad percibida en los resultados de ganancias del banco, así como la incertidumbre relacionada con la generación de capital. El perfil de retorno ajustado al riesgo ahora es más sensible a la resolución de estos problemas regulatorios, que a la eficiencia de las actividades de préstamo del banco.
Construcción de portafolios: Rendimiento ajustado al riesgo y cobertura estratégica
Desde el punto de vista de la construcción de carteras, los riesgos regulatorios de Santander representan un riesgo de tipo “tail”, con baja correlación con las tendencias del mercado en general y con los ciclos crediticios. Se trata de acontecimientos que pueden separarse de las tendencias generales del mercado, lo que genera un impacto súbito y asimétrico en la eficiencia del capital. Las revisiones temáticas realizadas por la PRA y las objeciones de la Reserva Federal no son eventos crediticios típicos; se trata de fallas en la gobernanza y el control, que pueden ocurrir independientemente de las condiciones económicas. Para un estratega cuantitativo, esto hace que estos riesgos sean candidatos para una cobertura específica, o, más pragmáticamente, para una disciplina adecuada en la asignación de capital. La fuerte rentabilidad subyacente del banco y su alto RoTE son impresionantes, pero deben ser considerados dentro del contexto de este riesgo especialmente elevado. El potencial de shocks financieros causados por regulaciones aumenta la volatilidad general de los flujos de ingresos, lo cual debería reflejarse en un mayor premio de riesgo requerido.
La presión sobre las regulaciones relacionadas con los préstamos hipotecarios en el Reino Unido y las normas de segregación de activos modifica directamente el perfil de riesgo-recompensa del segmento minorista clave de Santander. El banco ya ha estado frustrado con este sistema de segregación, que separa los depósitos de los consumidores de otras operaciones del banco. A medida que el gobierno laborista busca flexibilizar estas reglas posteriores a la crisis, el potencial de cambio introduce nuevas incertidumbres. Aunque una mayor flexibilidad podría mejorar la eficiencia financiera, la supervisión regulatoria actual sugiere que cualquier flexibilización vendría acompañada de nuevos requisitos, quizás más estrictos. El PRA se centra en…Cultura de riesgoLa agregación de datos implica que los supervisores requerirán controles internos robustos, independientemente del marco regulatorio formal aplicable. Esto crea una compleja situación de equilibrio: una estructura más flexible podría aumentar las ganancias, pero solo si el banco puede demostrar al mismo tiempo un entorno de control impecable. Este es un desafío, teniendo en cuenta sus recientes fracasos.
La transformación estratégica de Santander hacia un modelo más simple y digital tiene como objetivo mejorar la eficiencia, algo que es un factor clave para obtener retornos ajustados al riesgo. Las pruebas muestran que esto ya está dando resultados positivos.La relación de eficiencia ha mejorado hasta el 41.2%.Sin embargo, las exigencias regulatorias pueden contrarrestar estos beneficios. Al mismo tiempo, se pide al banco que invierta significativamente en sistemas de datos y marcos de gestión de riesgos, con el objetivo de cumplir con los requisitos de agregación de datos y la calidad de las herramientas de IA establecidas por el PRA. Estos no son costos únicos, sino inversiones continuas en infraestructura de cumplimiento normativo. En la práctica, esto crea una situación de equilibrio: la transformación digital reduce los costos operativos, mientras que las regulaciones aumentan esos costos. El efecto neto en la eficiencia del banco, y por lo tanto, en su capacidad para generar ganancias, depende de cuál de estas fuerzas prevalezca. Para un gestor de carteras, esto significa que la disciplina de costos del banco ahora es más vulnerable a las sorpresas regulatorias, que a los errores operativos tradicionales.
En resumen, el riesgo del portafolio de Santander está ahora dividido en dos partes. Por un lado, existe el riesgo cíclico y predecible relacionado con sus préstamos, el cual se maneja de manera eficiente, con un costo de riesgo adecuado. Por otro lado, existe el riesgo regulatorio impredecible y de gran impacto, el cual no está bien correlacionado con el primer riesgo. Esta situación aumenta la volatilidad general del portafolio y introduce una nueva fuente de posibles descensos en los valores de las inversiones. Una estrategia disciplinada debería tratar el riesgo regulatorio como un elemento separado, que debe ser gestionado de manera cautelosa. Esto podría significar asignar capital de manera conservadora, favoreciendo así los segmentos del banco que están más regulados y estables, o buscar posiciones que compensen este riesgo en otros aspectos del portafolio.
Catalizadores y riesgos: Lo que hay que tener en cuenta al momento de reevaluar los portafolios.
Para un gestor de carteras, el camino hacia una reevaluación positiva de Santander depende de avances tangibles en la reducción del riesgo regulatorio del banco. Las buenas métricas operativas del banco son un punto de partida, pero el límite se determina por la eficacia con la que el banco aborda los problemas de control identificados por el PRA. Los factores clave no son solo los objetivos financieros, sino también la resolución de estos problemas específicos y orientados al futuro.
En primer lugar, es necesario supervisar el seguimiento que realiza el PRA en relación con los planes de corrección para la revisión de los fondos de capital privado. El regulador ya ha establecido un plazo claro para que los bancos presenten planes detallados para abordar los problemas identificados.Hasta el viernes, 30 de agosto de 2024.Aunque esa fecha ya ha pasado, el progreso que ha hecho la banca desde entonces es realmente importante. La carta del PRA destacó la necesidad de una adecuada agregación de datos y de un manejo integral de los riesgos.Para identificar, medir y consolidar la exposición a riesgos de contraparte y de crédito.Cualquier seguimiento posterior o comentario formal revelará si los controles internos de Santander están mejorando a un ritmo adecuado. El riesgo es que el PRA pueda imponer requisitos específicos en términos de capital o operaciones, lo cual podría poner en peligro el objetivo del ratio de capital de Santander y su capacidad para financiar su programa de recompra de activos.
En segundo lugar, hay que estar atentos a cualquier cambio en la política de distribución de capital del banco. Santander se ha comprometido a distribuir, al menos…10 mil millones de euros provenientes de las ganancias de 2025-26, a través del reembolso de capital a los accionistas.Se trata de una salida significativa de capital, siempre y cuando las necesidades regulatorias en materia de capital sean estables. Si el PRA tiene que revisar sus requisitos relacionados con los buffers de capital, debido a presiones derivadas de concentraciones de activos no detectadas, la banca podría tener que reducir o retrasar las operaciones de recompra de acciones. Esto sería una señal clara de que el riesgo regulatorio está afectando la eficiencia del uso del capital, lo que podría ejercer presión sobre las acciones de la banca. El objetivo declarado por la banca para el año 2026, de mantener un nivel de capital CET1 entre 12.8 y 13%, constituye un punto de referencia útil. Cualquier desviación de este objetivo debido a requisitos regulatorios sería una señal importante de alerta.
Por último, es necesario evaluar el impacto de los riesgos geopolíticos y de tipos de interés en el marco de riesgos del banco. Las cartas de supervisión emitidas por el PRA identifican claramente estos riesgos.El entorno de las tasas de interés globales, los acontecimientos geopolíticos y los cambios tecnológicos también influyen en este contexto.Estos son factores clave para la gestión de riesgos. No se trata de cuestiones abstractas; en realidad, estos factores ponen a prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de control que fallaron en el caso de Archegos. Para Santander, un período de incertidumbre geopolítica o cambios rápidos en las tasas de interés podría ejercer una gran presión sobre su capacidad de agregación de riesgos y sobre la calidad de sus datos. Esto podría exponer las mismas vulnerabilidades que causaron problemas en el proceso de evaluación de los fondos de capital privado. La capacidad del banco para demostrar que su cultura de gestión de riesgos y su infraestructura de datos son sólidas bajo situaciones de estrés será un factor determinante para su rendimiento ajustado al riesgo.
En resumen, el potencial de reevaluación de Santander es binario. Para tener éxito, el banco debe demostrar que su transformación operativa no solo mejora la eficiencia, sino también crea un entorno de control capaz de resistir tanto las inspecciones regulatorias como las crisis sistémicas. Cualquier fracaso en estos aspectos confirmaría el alto riesgo asociado con el negocio. Por otro lado, si se logran avances constantes, se podría liberar el valor que actualmente está descuentado por el mercado.



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