El presupuesto de guerra de Rusia: ¿Puede el modelo “Demasiado grande para fallar” funcionar?
El aumento constante de los costos de la guerra está superando directamente la base de ingresos del estado, lo que genera una grave crisis fiscal. En enero, los ingresos de Rusia provenientes del petróleo y el gas disminuyeron drásticamente.393.3 mil millones de rublos (5.10 mil millones de dólares)Se trata de una disminución del 50% en comparación con el año anterior, lo que representa el nivel más bajo desde julio de 2020. Esta caída se debe a tres factores clave: precios más bajos del petróleo crudo, descuentos más elevados en los productos procedentes de los Urales y un rublo más fuerte. El déficit presupuestario, que fue del 2.6% del PIB en 2025, se proyecta que se triplique para finales de 2026. Esto superará las proyecciones oficiales y ejercerá una presión adicional sobre la capacidad del estado para financiar la guerra.
La caída en los ingresos se debe a una serie de factores negativos en el mercado. Los precios mundiales del petróleo crudo han disminuido, mientras que la diferencia entre los precios del petróleo ruso y los precios del petróleo Brent ha aumentado significativamente, lo que hace que las barriles rusos tengan menos valor. Al mismo tiempo…Ruble más fuerteEsto erosiona el valor en dólares de los ingresos por exportaciones, incluso si el precio nominal del rublo se mantiene estable. La combinación de estos factores ha reducido los impuestos relacionados con el petróleo a solo 281,7 mil millones de rublos (3,7 mil millones de dólares) el mes pasado. Dado que el presupuesto depende en gran medida de este sector –el petróleo y el gas–, esta impacto directo en el tesoro es una vulnerabilidad importante.

La situación se ve agravada por la naturaleza prolongada de la guerra y por las propias expectativas fiscales del gobierno. El presupuesto estatal para el año 2026 se basaba en un precio promedio del petróleo de 59 dólares por barril. Sin embargo, el precio real fue mucho más bajo. Este desajuste entre las proyecciones y la realidad significa que los ingresos previstos por las ventas de petróleo y gas, que eran de 8.92 billones de rublos, ahora están bajo una gran presión. El problema no se limita solo al pérdida de ingresos; también se trata de que el costo de la guerra supera la capacidad del estado para reponer sus recursos financieros, lo que plantea mayores desafíos fiscales y económicos.
La dinámica del “demasiado grande para fracasar”
El mecanismo es claro: se da prioridad al gasto en guerra, lo que provoca un aumento del déficit fiscal. Las proyecciones indican que los ingresos relacionados con la energía podrían disminuir en 2026.Un 18% menos de lo previsto.Esto significa que el déficit presupuestario aumentará significativamente, llegando a alcanzar el 3.5-4.4% del PIB. Esto es más del doble de la meta establecida por el gobierno, que es del 1.6%. El estado está optando, en realidad, por financiar la guerra a expensas de su propia estabilidad financiera. Se trata de una situación típica de “demasiado grande para fallar”; en ella, el colapso del sistema se considera peor que el costo de mantenerlo en funcionamiento.
Este riesgo está siendo financiado a través de una presión sobre la economía. El Banco de Rusia ha mantenido…Política monetaria restrictivaCon una tasa de interés del 16,00%, esta política continuará durante un largo período. Este alto costo del préstamo afecta tanto a los consumidores como a las empresas que solicitan créditos. Sin embargo, la actividad crediticia sigue siendo elevada. La financiación relacionada con la guerra es uno de los factores que impulsan esta demanda. Esto crea un círculo vicioso en el que el gasto estatal fomenta la actividad económica, pero al precio de altas tasas de interés que frenan la inversión privada y el gasto de los hogares.
El margen fiscal se está agotando rápidamente. El gobierno posee reservas por un valor de 4,1 billones de rublos (aproximadamente 53,82 mil millones de dólares). Sin embargo, los analistas advierten que estas reservas podrían agotarse en el transcurso de un año, dado el ritmo actual de disminución de los ingresos. Esto deja al estado ante una elección difícil: encontrar nuevas fuentes de ingresos o arriesgarse a agotar sus reservas. La situación es clara: las reservas son una salida temporal, no una solución a largo plazo. El rápido agotamiento de estas reservas destaca la naturaleza insostenible de la trayectoria fiscal actual.
Catalizadores y riesgo sistémico
El sector bancario es ahora el primer indicador claro de la presión sistémica que existe en la economía. Credit Bank of Moscow, el séptimo mayor prestamista de Rusia, informó que…Pérdida neta de 9 mil millones de rublos (117 millones de dólares) en el cuarto trimestre de 2025.Fue la primera de las principales bancos en hacerlo. Esta pérdida se debió a una deterioración catastrófica en la calidad del crédito. El volumen de préstamos morosos de la banca aumentó en un 700% en comparación con el año anterior; para septiembre, ese volumen había alcanzado los 668 mil millones de rublos. La crisis se está extendiendo. Los expertos advierten que los incumplimientos por parte de empresas del sector defensivo e industrial están provocando una “crisis bancaria en Rusia”, pero de forma latente.
Tres puntos clave servirán para determinar si este estrés se traslada a un colapso financiero más amplio. En primer lugar, es probable que ocurran más quiebras bancarias si el estado no proporciona una recapitalización de emergencia, tal como lo hizo con los prestamistas estatales el año pasado. En segundo lugar, cualquier aumento en la inflación oficial podría tener consecuencias negativas.Pronóstico: 4.0–5.0%Para el año 2026, será necesario adoptar cambios en las políticas monetarias, lo que socavaría la postura monetaria estricta del banco central. En tercer lugar, la capacidad del gobierno para mantener los subsidios y beneficios fiscales para la economía de guerra se verá puesta a prueba, a medida que las reservas fiscales disminuyan.
En resumen, el modelo de “demasiado grande para fracasar” está siendo sometido a una presión extrema. La financiación bélica por parte del estado está contribuyendo directamente a la crisis bancaria, al mismo tiempo que agota su propio respaldo financiero. Los próximos meses revelarán si el sistema podrá soportar estos shocks o si la crisis ya está en marcha.



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