El pivote del dólar ruso: una prueba para el ciclo macroeconómico del oro

Generado por agente de IAMarcus LeeRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 27 de febrero de 2026, 11:39 am ET5 min de lectura

El ciclo macroeconómico a largo plazo en el que la moneda de reserva domina el mercado está cambiando. El oro es, claramente, el beneficiario de este cambio. Durante años, se ha hablado de la desdolarización, es decir, de la retirada gradual del dólar estadounidense como moneda de reserva y medio de intercambio mundial. Los datos demuestran que esto no es solo una cuestión retórica. La participación del dólar en las reservas de cambio de las bancos centrales ha disminuido hasta un nivel mínimo en dos décadas, mientras que la participación del oro ha aumentado al 20%. Esta no es una tendencia pasajera; se trata de un reequilibrio estructural causado por los riesgos geopolíticos y por la búsqueda de una forma tangible de ahorro de valor.

La compra por parte del banco central ha sido el motor de este cambio. Solo en el primer trimestre de 2025, la demanda del sector oficial aumentó significativamente.Más de 244 toneladas métricasEsto está mucho por encima del promedio trimestral de los últimos cinco años. Esta acumulación constante, que ahora representa casi una cuarta parte de las entradas anuales de oro, indica un deseo profundo de diversificar las inversiones, en busca de evitar las vulnerabilidades relacionadas con los activos en dólares. Los factores que impulsan esto son claros: la volatilidad de la moneda, el riesgo político y la lección dolorosa que se aprendió tras la incautación de las reservas rusas en 2022. Eso causó un nuevo impacto geopolítico sobre las posesiones en dólares.

Sin embargo, el hecho de que el Kremlin haya decidido volver a utilizar el dólar como medio de pago destaca una tensión crucial. A pesar de todas las conversaciones sobre un orden financiero multipolar, la desdolarización puede ser un poderoso instrumento geopolítico, y no algo inevitable desde el punto de vista estructural. El informe interno de Rusia, en el que se plantea la posibilidad de una convergencia con Washington y de volver al sistema monetario del dólar a cambio de la eliminación de sanciones, revela este cálculo estratégico. Esto indica que este cambio depende muchas veces de condiciones políticas, y no de una fuerza económica ineludible.

Aquí es donde el ciclo macroeconómico vuelve a imponer su influencia. La trayectoria de precios del oro sigue estando determinada por dos factores: las tasas de interés reales y la fortaleza del dólar. Aunque la diversificación geopolítica constituye un factor positivo, los motores fundamentales que determinan el valor del oro son los ciclos económicos a largo plazo. El aumento actual en las compras por parte de las bancos centrales es un síntoma de un cambio en el panorama de riesgos, pero esto no modifica la ecuación macroeconómica básica. En resumen, el renacimiento del oro se debe a un reequilibrado estructural de las reservas. Pero su trayectoria a largo plazo seguirá siendo determinada por las mismas fuerzas que han gobernado los ciclos de los commodities durante décadas.

Las reservas de Rusia: Un estudio de caso sobre la cobertura estratégica

La enorme acumulación de reservas por parte de Rusia ofrece una imagen muy clara de la situación actual.Es un test para la tesis de la desdolarización. En solo un mes, sus reservas de divisas aumentaron significativamente.833,572 mil millonesSolo las posesiones de oro aumentaron en un 23.33%, hasta llegar a los 402.076 mil millones de dólares. Esto no es una acumulación pasiva; se trata de una estrategia deliberada y cuidadosa para protegerse de posibles riesgos geopolíticos. Este movimiento es una respuesta directa al shock geopolítico del año 2022, en el cual la confiscación de activos rusos causó una pérdida permanente en las posesiones en dólares. Al acumular oro, Rusia está creando una reserva de valor que es inmune a influencias políticas. Este es un principio fundamental de la soberanía financiera.

Sin embargo, el hecho de que el Kremlin haya considerado la posibilidad de volver al sistema de liquidación en dólares revela los límites de esta estrategia. A pesar de toda la retórica sobre un orden financiero multipolar, la necesidad de liquidez y de un comercio sin problemas puede superar los objetivos políticos a largo plazo. El memorando interno que describe la posible convergencia con Washington, es decir, la reintegración en el sistema de dólares a cambio de la reducción de las sanciones, destaca una tensión crucial. Esto demuestra que la desdolarización a menudo es un poderoso instrumento de negociación, pero no un imperativo económico absoluto. Cuando el costo de la aislamiento se vuelve demasiado alto, el cálculo estratégico cambia.

Este caso destaca el ciclo macroeconómico que está en juego. El papel del oro como moneda de reserva se está demostrando en la práctica, pero su valor real sigue estando ligado al ciclo económico y monetario general. Los reservas de oro que posee Rusia son una apuesta importante, pero el hecho de que se haya retomado el uso del dólar como medio de pago nos recuerda que las ventajas de la red de transacciones del dólar y su liquidez siguen siendo importantes. El dominio del oro como moneda de reserva está cambiando, pero esta transición es complicada y depende de varios factores. Para el oro, la lección es que la diversificación geopolítica constituye un factor positivo, pero los factores fundamentales que determinan el precio del oro y la fortaleza del dólar seguirán influyendo en el rumbo a largo plazo.

Dinámica de los precios del oro: El ciclo económico frente a las señales geopolíticas

El ciclo macro de diversificación de reservas ha llevado al oro a niveles históricos. Pero ahora, el metal enfrenta una prueba clásica de su condición de “refugio seguro”. Los precios del oro se han duplicado con creces desde finales de 2023, alcanzando repetidamente niveles históricos. Los inversores buscaban un medio para protegerse contra la fragmentación del orden monetario. Esta subida fue espectacular.Un retorno del 65% en el año 2025.Fue el año más difícil para este metal desde 1979. Sin embargo, la volatilidad reciente revela la tensión subyacente en el mercado. La caída del 9,8% en una sola jornada, el 30 de enero, demostró la vulnerabilidad del metal a flujos repentinos de ventas y a posiciones demasiado comprimidas. Esto es un recordatorio claro de que incluso las tendencias poderosas pueden revertirse en cualquier momento.

El principal factor a largo plazo que influye en el precio del oro sigue siendo el ciclo de las tasas de interés reales. Históricamente, el oro ha mostrado una fuerte correlación negativa con los rendimientos reales de los Estados Unidos a lo largo de 10 años. Esta relación constituye la base fundamental del ciclo macroeconómico. Cuando los rendimientos reales disminuyen, el oro se vuelve más atractivo; cuando aumentan, el oro enfrenta presiones. El reciente aumento en el precio del oro se ve dificultado por esta correlación negativa con los rendimientos reales. Esto significa que el precio del oro ahora está más directamente relacionado con la trayectoria de la política monetaria mundial, más que nunca. Esto crea una clara tensión: las compras realizadas por los bancos centrales proporcionan un soporte estructural importante para la demanda, pero el precio del oro sigue estando determinado por el mismo ciclo de tasas de interés reales que rigen a otros activos financieros.

El reservorio estratégico de Rusia es una ilustración vívida de esta dinámica. Su acumulación masiva representa una apuesta geopolítica directa en favor de un sistema multipolar. Sin embargo, el potencial de retorno al sistema dólar introduce un factor contrario. Si Rusia y otros países ven que existe una posibilidad de regresar al sistema dólar, eso podría disminuir la urgencia por utilizar el oro como cobertura de riesgos. Esto pondría a prueba la solidez de la teoría de diversificación. Al final, el ciclo macroeconómico prevalece. Aunque los signos geopolíticos son un factor positivo, el camino a largo plazo del metal estará determinado por la interacción entre los rendimientos reales, la fortaleza del dólar y las tendencias de crecimiento global. La reciente caída en los precios del oro puede ser una corrección, pero no cambia la ecuación fundamental. Para el oro, el ciclo económico es el árbitro definitivo.

Catalizadores y barreras que fomentan el ciclo del oro

La próxima fase en la trayectoria de precios del oro estará determinada por un conjunto claro de factores macroeconómicos y geopolíticos que pueden influir en su precio. El principal factor que limitará el aumento de los precios del oro son las tasas de interés reales en los Estados Unidos. La tendencia histórica del oro ha sido contrarrestada por una correlación inversa entre el precio del oro y las tasas de interés reales a 10 años. Esto significa que el precio del oro ahora está más directamente relacionado con la política monetaria mundial, como nunca antes. Una postura hawkiana prolongada por parte de la Reserva Federal, lo cual llevaría a un aumento en las tasas de interés reales, representaría un importante obstáculo para el oro. La reciente caída del oro del 9.8% en un solo día sirve como un recordatorio de cuán vulnerable es este metal ante cambios repentinos en este factor clave.

Un factor clave que contribuye a la desdolarización es la evolución de los sistemas de comercio regionales. La formalización del pago en monedas locales por parte de las economías de la ASEAN y los países del Grupo de los Siete Principales representa una reducción significativa del dominio del dólar en las transacciones comerciales. El Plan Estratégico de la ASEAN para el período 2026-2030 da prioridad a estos sistemas. Según los analistas, esto podría reducir el uso del dólar en las facturas del bloque en un 15% en cinco años. Esta coordinación política convierte los riesgos geopolíticos en cambios estructurales, lo que brinda un fuerte impulso a la utilización del oro como activo de reserva preferido en un sistema más fragmentado.

El principal riesgo para el ciclo actual es una reducción en la tensión geopolítica, lo que disminuye la necesidad de utilizar el oro como instrumento de protección financiera. La posibilidad de que Rusia vuelva al sistema de liquidación en dólares, a cambio de la eliminación de las sanciones, es un ejemplo claro de esta vulnerabilidad. Si las principales economías optan por volver a una mayor integración con el dólar, eso podría disminuir la importancia del oro como reserva de valor geopolítico. Este riesgo introduce la posibilidad de una corrección drástica, ya que la fuerza que impulsa la diversificación de las reservas podría debilitarse, incluso mientras el ciclo macroeconómico se mantiene intacto.

En la práctica, esto crea una tensión entre las fuerzas estructurales y las cíclicas. Las iniciativas comerciales regionales constituyen un catalizador duradero para el papel del oro como moneda de reserva. Por su parte, los tipos de interés real actúan como un límite inmediato para el precio del oro. El riesgo geopolítico, como se ve en la acumulación de oro por parte de Rusia, constituye un obstáculo, pero su sostenibilidad depende de la continua fragmentación del orden global. Para que el ciclo continúe su trayectoria ascendente, los factores que impulsan la desdolarización deben superar cualquier aumento en los rendimientos reales causado por la política monetaria del Fed. La volatilidad reciente indica que el mercado ya ha asignado un valor a este equilibrio delicado.

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