Los riesgos y oportunidades en las acciones del sector financiero, en medio de las tensiones políticas y las acusaciones de desvío de fondos

Generado por agente de IAAnders MiroRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 7:35 am ET2 min de lectura

El sector financiero en el año 2025 se encuentra en una situación volátil, marcada por las tensiones políticas, los cambios regulatorios y las incertidumbres geopolíticas. En el centro de esta situación están grandes bancos como JPMorgan Chase, que enfrentan dos tipos de presiones: las propuestas políticas agresivas del presidente Donald Trump y las acusaciones de “desbancarización”. Estos desarrollos no solo influyen en la opinión de los inversores, sino que también representan riesgos sistémicos para la estabilidad del sector bancario.

Las propuestas de política de Trump y las reacciones del mercado

El esfuerzo del presidente Trump por imponer un límite del 10% en las tasas de interés de las tarjetas de crédito ha causado conmoción en la industria financiera. JPMorgan Chase, el segundo mayor emisor de tarjetas de crédito en los Estados Unidos, ha advertido que tal límite podría reducir los ingresos anuales de los bancos en aproximadamente 100 mil millones de dólares. Esto obligaría a los bancos a realizar cambios significativos y reducir sus operaciones relacionadas con las tarjetas de crédito.

El director ejecutivo, Jamie Dimon, ha criticado públicamente esta propuesta, argumentando que dicha propuesta socava la independencia de la Reserva Federal y corre el riesgo de desestabilizar a toda la economía.No hay ningún problema en eso.

El mercado ya ha tenido en cuenta estos riesgos. Después de los anuncios de Trump, las acciones de JPMorgan Chase cayeron un 2.52%, mientras que las de Bank of America bajaron un 2.60%.

Los analistas señalan que la viabilidad de esta política sigue siendo incierta, ya que probablemente requerirá medidas legislativas para implementarse. Sin embargo, la mera amenaza ya ha generado ambigüedades en las regulaciones, lo que ha llevado a los bancos a reevaluar sus modelos de riesgo y las hipótesis relacionadas con su rentabilidad.No hay necesidad de traducir este texto.

Acusaciones relacionadas con el sector bancario y riesgos regulatorios

Las afirmaciones de Trump de que JPMorgan Chase y otros bancos participaron en prácticas de “desbancarización” contra él, al cerrar cuentas o restringir los servicios que ofrecían después del 6 de enero de 2021, se han convertido en una campaña regulatoria más amplia. En agosto de 2025, Trump emitió una orden ejecutiva dirigida a combatir esta práctica, ordenando a las agencias federales que sancionaran a las instituciones que restringieran los servicios basándose en creencias políticas o religiosas.

La Oficina del Superintendente de la Moneda ha determinado que bancos importantes, como JPMorgan Chase, imponen restricciones basadas en el sector a industrias como las criptomonedas y los combustibles fósiles. Esto podría constituir una violación de sus obligaciones de atender a una amplia base de clientes.No hay necesidad de traducir ese texto.

Este cambio en las regulaciones plantea desafíos de cumplimiento para los bancos. La orden ejecutiva elimina el “riesgo de reputación” como justificación para negar servicios a ciertos clientes, una práctica que se utilizaba anteriormente para evitar tratar con clientes políticamente sensibles. Para los bancos locales, esto crea un dilema: cómo equilibrar las preocupaciones locales con las exigencias federales.

JPMorgan Chase ha respondido afirmando que no cierra cuentas por razones políticas. Sin embargo, el daño a su reputación y las posibles consecuencias legales siguen siendo significativos.No.

Tensiones geopolíticas y diferencias en las regulaciones

Los Estados Unidos y la Unión Europea difieren en sus enfoques regulatorios relacionados con el cumplimiento de las normas ESG (Medioambiente, Social y Gobernanza), así como con las prácticas relacionadas con la eliminación de activos no estratégicos de los bancos. Mientras que en Estados Unidos, bajo el gobierno de Trump, se da prioridad al “acceso equitativo” a los servicios bancarios, la Unión Europea continúa aplicando estándares ESG muy estrictos, incluyendo la Directiva sobre Informes de Sostenibilidad Corporativa y la Directiva sobre La Gestión Cuidadosa de Activos No Estratégicos.

Estas regulaciones de la UE se aplican a las empresas extranjeras que operan dentro de sus fronteras, lo que genera conflictos de cumplimiento para los bancos multinacionales.

Por ejemplo, el CSRD de la UE exige que las grandes empresas informen sobre sus indicadores de sostenibilidad. Este requisito contradice las políticas de los Estados Unidos, que enfatizan la desregulación. La administración de Trump ha amenazado con poner en peligro el acuerdo arancelario transatlántico, a menos que la UE revise su marco ESG.

Esta divergencia en las normativas dificulta las operaciones de los bancos mundiales, quienes deben lidiar con expectativas contradictorias en diferentes mercados.

Sentimiento de los inversores y estabilidad a largo plazo

La actitud de los inversores hacia las acciones del sector financiero se ha vuelto más cautelosa. La incertidumbre relacionada con las políticas de Trump ha llevado a una reevaluación de los perfiles de riesgo. Los beneficios relacionados con las tarjetas de crédito ahora se consideran especialmente vulnerables. Mark Mason, director financiero de Citigroup, advirtió que un límite del 10% en las tasas de interés podría obligar a los consumidores a buscar formas de crédito más riesgosas, lo que a su vez ralentizaría el crecimiento económico.

De manera similar, Jeremy Barnum, el director financiero de JPMorgan, enfatizó que esta limitación reduciría la oferta de crédito, lo cual perjudicaría a los consumidores y a las bancos.No hay ningún problema en eso.

Los efectos secundarios no se limitan a los bancos. Socios como Delta Air Lines y Kohl’s Corp, que dependen de las acuerdos lucrativos relacionados con tarjetas de crédito, también han experimentado disminuciones en sus acciones.

Los analistas advierten que la estabilidad a largo plazo de este sector depende de la resolución de estas incertidumbres políticas y regulatorias.

Conclusión

El sector financiero en el año 2025 se encuentra en un punto de decisión. Las propuestas políticas de Trump y las acusaciones relacionadas con la desaparición de los bancos han creado una situación regulatoria y geopolítica difícil para grandes bancos como JPMorgan Chase. Aunque la resiliencia del sector es evidente, los riesgos que existen, que van desde shocks en los ingresos hasta problemas de cumplimiento normativo, no pueden ser ignorados. Los inversores deben considerar estos factores con cuidado, reconociendo que la volatilidad política y las diferencias regulatorias seguirán siendo factores clave que influirán en la dinámica del mercado en los próximos años.

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Anders Miro

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