El dispositivo de retraso de 108 cuocitos de Rigetti: una apuesta en la capa de infraestructura cuántica.

Generado por agente de IAEli GrantRevisado porShunan Liu
sábado, 10 de enero de 2026, 7:38 am ET4 min de lectura

La decisión de Rigetti de retrasar su sistema de 108 qubits es un movimiento típico en la “curva S” del sector de la computación cuántica. La empresa opta por superar esa parte difícil de la curva, dando prioridad a la calidad de la infraestructura fundamental, en lugar de simplemente buscar aumentar el número de qubits. Este retraso específico significa que la disponibilidad general del sistema se verá afectada.

Un ligero retraso en el desarrollo, con el fin de abordar las complejidades relacionadas con los conectores ajustables. Esto no representa un obstáculo; más bien, es una optimización calculada para garantizar que el sistema cumpla con sus objetivos de rendimiento antes de su lanzamiento.

El hito clave en el desempeño de la empresa destaca este cambio. Rigetti ya ha logrado…

Más importante aún, la empresa tiene como objetivo lograr una fidelidad de hasta el 99.5% en el caso de puertas de dos qubits antes del lanzamiento del producto. Este enfoque se alinea perfectamente con la transición crítica que está ocurriendo en la industria: pasar de la creación de qubits a su estabilización. Este punto de inflexión indica que la tecnología cuántica está madurando, pasando de ser un producto de investigación experimental a una posible infraestructura importante en el campo de la tecnología cuántica.

Este cambio de dirección es esencial para una adopción exponencial de esta tecnología. El informe de McKinsey sobre tecnologías cuánticas indica que la industria está pasando de desarrollar qubits cuánticos a estabilizarlos.

La estrategia de Rigetti para desarrollar un sistema de mayor fidelidad consiste en establecer una base sólida y confiable para el funcionamiento del sistema. Al objetivar un grado de fidelidad del 99.5%, los científicos buscan alcanzar el nivel de rendimiento necesario para ejecutar algoritmos cuánticos prácticos, sin la necesidad constante de correcciones de errores. Este es, precisamente, el obstáculo que dificulta el escalamiento del sistema.

En resumen, Rigetti apuesta por el hecho de que la próxima fase de adopción de la tecnología cuántica no se logrará con el sistema que alcance los 100 qubits primero, sino con aquel que ofrezca una plataforma estable y de alto rendimiento. Su arquitectura modular y su capacidad de fabricación interna les permiten iterar en componentes como los conectores ajustables para alcanzar ese objetivo de fidelidad. Esta es la infraestructura que se necesita para lograr el crecimiento exponencial en esta área.

Posicionamiento en la curva de adopción cuántica

El retraso estratégico y el esfuerzo en materia de fidelidad de Rigetti lo colocan directamente en el punto de inflexión de la curva S del sector de la computación cuántica. La trayectoria proyectada para esta industria es pronunciada; se espera que el mercado mundial crezca a un ritmo elevado.

Se trata de un crecimiento que va desde una base de 1,44 mil millones de dólares hasta un valor proyectado de 16,44 mil millones de dólares para finales de ese período. No se trata simplemente de un crecimiento normal; es una fase de aumento exponencial en la cual se construye y se adopta la infraestructura necesaria.

Los datos de rendimiento del sistema múltiple de la empresa muestran una curva de ingeniería constante. Rigetti ha demostrado…

Esto no es un caso aislado, sino un patrón de disminución en la calidad de los productos. Esto indica que su arquitectura modular y el proceso de fabricación interno son capaces de generar resultados de alto rendimiento, independientemente del tamaño del sistema. Esta consistencia es crucial para construir una base confiable que el mercado necesita.

El enfoque de Rigetti en el desarrollo de sistemas informáticos cuántico-clásicos es la esencia de esa capa de infraestructura. No se trata simplemente de vender un procesador cuántico; se trata de ofrecer un sistema completo que integra el hardware cuántico con controles clásicos y servicios en la nube. Esta integración vertical, desde el diseño de los chips hasta el acceso a la nube, constituye la solución de punta a punta que las empresas y los laboratorios nacionales necesitan para poder implementar aplicaciones prácticas. A medida que el mercado pasa de los experimentos de laboratorio a su uso comercial, este conjunto de soluciones se convierte en algo esencial.

En resumen, Rigetti está apostando por el cambio de paradigma. Al lograr una fidelidad del 99.5% en su sistema de 108 qubits, buscan alcanzar el nivel de rendimiento necesario para que los algoritmos con corrección de errores sean realmente efectivos y permitan la resolución práctica de problemas. Están construyendo la infraestructura necesaria para apoyar la adopción exponencial de este tecnologema, tal como predice la previsión del mercado. Su posición actual, con una fidelidad constante en todas las escalas y al contar con toda la infraestructura necesaria, les da una plataforma sólida para capturar valor a medida que la curva cuántica se vuelve más pronunciada.

Entorno competitivo y riesgo de ejecución

El drástico movimiento de los precios de las acciones cuenta la historia de esa apuesta inversora cuántica. Las acciones de Rigetti aumentaron drásticamente.

Un aumento del 6,850% en comparación con los últimos 12 meses. Ese aumento se debió al optimismo relacionado con su plan tecnológico y los nuevos contratos que ha obtenido. Sin embargo, esa euforia resultó ser frágil. En los siguientes tres meses, el precio de las acciones se redujo a la mitad, y ahora cotiza en torno a los 26 dólares. Esta volatilidad refleja la intensa vigilancia que mantiene el mercado sobre el riesgo de ejecución: la brecha entre los logros técnicos y la realidad comercial.

La principal amenaza competitiva es la carrera por aumentar el número de qubits. El retraso estratégico de Rigetti crea una vulnerabilidad para la empresa. El plan de la compañía es implementar un sistema con más de 100 qubits a principios de 2026, seguido por un sistema con más de 150 qubits hacia finales del año, con el objetivo de alcanzar un sistema de más de 1,000 qubits para el año 2027. Pero este cronograma enfrenta obstáculos significativos. IBM ya ha anunciado su procesador Condor de 1,121 qubits, un claro referente en cuanto a potencia de procesamiento. Otros retrasos en el lanzamiento del sistema de 108 qubits de Rigetti podrían permitir que los competidores aumenten su ventaja en la curva de adopción de este tecnología, dificultando así que Rigetti pueda alcanzarlos y establecer acuerdos comerciales tempranos.

Desde el punto de vista financiero, la empresa opera con pérdidas significativas. Los analistas anticipan que la pérdida neta anual será de 215 millones de dólares en 2025. Esta tasa de gastos es el precio que se debe pagar para construir infraestructura cuántica, pero también plantea preguntas sobre el camino hacia la rentabilidad. Los ingresos de la empresa han sido volátiles: disminuyeron un 8% en 2023 y un 10% en 2024. Los analistas esperan que haya otra disminución en 2025. Este presión financiera destaca la urgencia de convertir los avances técnicos en ingresos escalables.

Alianzas, como las…

Y su soporte para la plataforma de integración de IA cuántica de NVIDIA, demuestran un compromiso comercial continuo y financiamiento para la investigación. Estos son signos positivos de validación en el sector. Sin embargo, lo importante es que Rigetti debe cumplir con sus objetivos sin errores. La empresa necesita alcanzar sus objetivos de fidelidad y plazo para mantener su ventaja tecnológica, mientras convierte su creciente número de qubits en un flujo constante de ventas de sistemas y uso en la nube, para financiar su ambicioso plan de desarrollo. La reciente caída de las acciones es una advertencia: el mercado está observando, y la paciencia tiene un límite.

Catalizadores y riesgos: El camino hacia una adopción exponencial

Los próximos meses serán decisivos para la tesis de Rigetti. El principal catalizador es el lanzamiento exitoso del sistema Cepheus-1-108Q hacia finales del primer trimestre de 2026. Esto no es simplemente otro lanzamiento de un producto; se trata de un acontecimiento que valida todo el giro estratégico de la empresa. El mercado estará atento a dos cosas: si el sistema logra cumplir con sus objetivos…

Y la exitosa integración de su arquitectura modular. Un lanzamiento limpio demostraría que Rigetti ha dominado el proceso de desarrollo, pasando de un prototipo a una plataforma lista para producción. Esto indicaría que la empresa está lista para aprovechar la tendencia exponencial de adopción que predice la industria.

El mayor riesgo, sin embargo, es el riesgo de ejecución: la brecha entre los logros técnicos y la realidad comercial. La drástica caída del precio de las acciones desde su punto más alto en octubre muestra la impaciencia del mercado. Rigetti ahora debe convertir sus avances técnicos en ingresos escalables. Los datos financieros de la empresa son un indicio preocupante; los analistas esperan que…

Y los ingresos han sido inestables. El camino hacia la rentabilidad depende de cómo se convierta el aumento en el número de qubits en un flujo constante de ventas del sistema y uso en la nube. Cualquier retraso adicional o deficiencias en el rendimiento podrían erosionar la confianza de los usuarios y aumentar la presión sobre sus activos circulantes.

Las asociaciones y las implementaciones en clientes son señales importantes de que la capa de infraestructura está siendo adoptada por los usuarios finales.

Y su soporte para la plataforma de integración de IA cuántica de NVIDIA son aspectos positivos desde un punto de vista inicial. Pero la verdadera validación vendrá de la adopción comercial más amplia. A medida que la industria pasa de los experimentos en laboratorios a la utilización comercial, estas alianzas demostrarán si las empresas y los laboratorios nacionales consideran que el sistema completo desarrollado por Rigetti es el camino correcto para manejar sus cargas de trabajo cuánticos. El reciente aumento en la financiación y alianzas para arquitecturas de hardware y plataformas en la nube sugiere que el mercado está listo para esta transición.

En resumen, Rigetti se encuentra en un punto de inflexión. El lanzamiento en el primer trimestre de 2026 es el acontecimiento a corto plazo que determinará si la empresa puede superar esa parte difícil de la curva S cuántica. Un éxito aquí confirmaría su decisión de invertir en infraestructura. En caso de fracaso o más retrasos, es probable que los competidores puedan aumentar su ventaja y dificultar aún más que Rigetti logre obtener beneficios a medida que se acelera la fase de adopción exponencial. Los próximos meses serán decisivos para determinar si la empresa está construyendo las bases necesarias para el éxito, o si simplemente intenta seguir a los demás sin tener las herramientas adecuadas.

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Eli Grant

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