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El portafolio clásico 60/40 se basaba en una promesa simple pero eficaz: acciones para el crecimiento y bonos para la estabilidad. Durante décadas, esa combinación sirvió como un protección confiable, ya que los bonos solían subir cuando las acciones caían, lo que ayudaba a mantener la estabilidad durante los ciclos del mercado. Sin embargo, esta base ahora está comprometida estructuralmente. El modelo de asignación estratégica de activos se ha vuelto obsoleto, ya que los cambios en los regímenes macroeconómicos han roto la correlación negativa entre acciones y bonos, socavando así la diversificación que era uno de los puntos fuertes del modelo 60/40.
La fragilidad de este modelo se hizo evidente en el año 2022. Ese año, el mercado experimentó una caída simultánea en ambas categorías de activos. Este escenario fue contrario a la expectativa de que el mercado de bonos tuviera capacidad para resistir las adversidades.
En ese entorno, el mecanismo de cobertura del portafolio falló, lo que dejó a los inversores expuestos a pérdidas de dos dígitos. Esto no fue una anomalía única, sino un síntoma de un cambio más profundo en las condiciones del mercado. La dependencia de la Teoría del Portafolio Moderno en las correlaciones estables se ve cuestionada por estos cambios en el régimen económico. Por lo tanto, la optimización basada en la varianza y la media se vuelve menos confiable para la planificación a largo plazo.La consecuencia es una reevaluación fundamental del papel que desempeñan cada clase de activos. En particular, los bonos ya no son considerados como un medio fiable para protegerse contra riesgos.
En el entorno actual, donde las tasas de interés y la dinámica de la inflación han cambiado, el rendimiento de las estrategias tradicionales de renta fija ha sido bastante decepcionante. La denominación “sin riesgo” parece cada vez más inapropiada, ya que los índices relacionados con la deuda soberana han tenido un rendimiento inferior al del efectivo. Esto obliga a buscar enfoques que vayan más allá de las etiquetas convencionales de “acciones” o “bonos”, hacia un marco basado en el comportamiento de cada inversión. Cada inversión debe ganar su lugar dentro del portafolio, contribuyendo así al perfil general de riesgo y retorno del mismo.La descomposición estructural del modelo 60/40 requiere un nuevo marco de gobernanza. El Enfoque del Portafolio Total se está convirtiendo en la solución institucional adecuada, reemplazando la lógica rígida y basada en categorías de la Asignación Estratégica de Activos. Se trata, en realidad, de un cambio fundamental en la forma en que se define y mide el éxito de las inversiones.
En su esencia, TPA trata todo el portafolio como una sola unidad integrada.
La métrica crítica ya no consiste en si un fondo supera su índice de referencia para “acciones” o “obligaciones”. Lo importante ahora es que cada inversión contribuya a mejorar el perfil de riesgo y retorno del portafolio en su conjunto. Esto significa que cada activo debe ganar su lugar dentro del fondo, contribuyendo así al objetivo final del mismo: cumplir con las obligaciones futuras o lograr un objetivo de rendimiento real.Esta transformación libera a los equipos de inversión de las restricciones relacionadas con el rendimiento relativo a los indicadores de referencia. Al no tener que cumplir con objetivos específicos para ciertas categorías de activos, pueden asignar su capital de manera flexible a todo el espectro de activos disponibles. TPA permite realizar cambios significativos cuando sea necesario, sin estar limitados por objetivos tradicionales. El enfoque pasa de superar un subíndice establecido a desarrollar resiliencia a través de una verdadera diversificación, incorporando una gama más amplia de alternativas y activos reales. Los términos “acciones” o “obligaciones” pierden importancia en comparación con los factores de riesgo subyacentes que representan.
La adopción institucional del TPA está en proceso. El fondo de pensiones más grande de los Estados Unidos, CalPERS, se ha comprometido oficialmente con este modelo. La implementación está prevista para comenzar pronto.
Esta decisión importante marca un punto de inflexión crucial. Bajo el nuevo marco, CalPERS evaluará el rendimiento de su cartera de inversiones basándose en un único referente principal: una cartera compuesta por el 75% de acciones y el 25% de bonos. De esta manera, se elimina la necesidad de utilizar 11 indicadores separados, como ocurre actualmente. Utilizar un único punto de referencia mejorará la transparencia y hará más sencilla la evaluación del rendimiento. Este paso tomado por CalPERS, el primer fondo de pensiones de los Estados Unidos que adopta este enfoque, sirve como un modelo útil para que los mayores capitales institucionales puedan adaptarse a un mundo en el que la diversificación tradicional ya no es válida.La promesa teórica del Enfoque del Portafolio Total (Total Portfolio Approach, TPA) ahora está respaldada por una estimación concreta e institucional de su potencial impacto. Stephen Gilmore, director de inversiones de CalPERS, ha cuantificado el aumento esperado en los retornos, afirmando que la mentalidad basada en el TPA podría contribuir significativamente a ese aumento.
Esta elevación proyectada no es una simple aspiración abstracta, sino un objetivo concreto que se deriva de las principales características del modelo. Al alinear a todo el personal de inversión en torno a un único objetivo común y delegar la autoridad necesaria para llevarlo a cabo, el enfoque busca mejorar la gestión del riesgo y fortalecer la rendición de cuentas. En la práctica, esto significa reducir la distracción que causan los diferentes índices de referencia de los activos, los cuales pueden convertirse, sin quererlo, en el objetivo principal. En lugar de eso, los recursos se centran en crear un portafolio que realmente cumpla con el propósito final del fondo: pagar las pensiones.
Este enfoque centrado en los resultados del portafolio lleva, naturalmente, a una reorientación en la construcción de activos, especialmente en el ámbito de los ingresos fijos. El marco TPA enfatiza…
Se trata de una respuesta directa al cambio en el papel que desempeñan los bonos en la economía. Dado que la función tradicional de protección contra riesgos ya no es tan importante, el valor de los ingresos fijos se ve cada vez más determinado por su capacidad para generar rendimientos. Este cambio está en línea con el entorno general del mercado, donde los flujos de caja de las empresas estadounidenses muestran un fuerte potencial de crecimiento en comparación con sus homólogos europeos. Un fondo de inversión que priorice los flujos de caja puede dirigirse de manera más eficaz hacia activos que generen rendimientos sólidos y predecibles, lo que, a su vez, aumenta la resiliencia general del portafolio.Sin embargo, el camino desde la teoría hasta este beneficio cuantificado está lleno de obstáculos prácticos. El principal riesgo radica en la implementación y en el cambio cultural. Para una organización tan importante como CalPERS, pasar de un sistema con 11 clases de activos a un único portafolio de referencia representa una revolución en la forma de gobernar las instituciones. Esto requiere un cambio cultural fundamental, pasando de un enfoque basado en procesos a uno orientado a objetivos específicos. La junta directiva debe ceder el control sobre la asignación de activos, confiando en que los gestores puedan tomar decisiones con autoridad delegada. Esta transferencia de poder, aunque tiene como objetivo mejorar la transparencia y la eficiencia, también introduce complejidades y exige un nuevo nivel de confianza y supervisión. El éxito del modelo depende de si esta transformación institucional puede llevarse a cabo de manera efectiva, convirtiendo así las promesas de un aumento de 50-60 puntos básicos en resultados reales.
El camino a seguir para el Enfoque de Portafolio Total es ahora determinado por un factor clave: la fecha en que CalPERS implementará este enfoque.
Este es el primer caso de prueba importante para el modelo en un gran fondo de pensiones público. Los próximos meses serán cruciales para supervisar la ejecución del proceso de transición, desde que el consejo de administración transfiere las facultades delegadas al equipo de inversiones, hasta que este pueda crear un portafolio sin tener objetivos rígidos relacionados con las clases de activos. El éxito validará las promesas de TPA en cuanto a una mayor transparencia y flexibilidad. En caso de fracaso, o incluso de obstáculos operativos significativos, esto pondría a prueba la viabilidad del modelo a gran escala.Más allá de CalPERS, la adopción más amplia de TPA por parte de las instituciones será el siguiente punto clave de observación. Los próximos 12 a 18 meses revelarán si se trata de un experimento limitado o si se trata del inicio de un cambio de paradigma a nivel general. Los inversores deben estar atentos a las declaraciones de otros fondos de cartera, fondos soberanos y planes de pensiones. La encuesta realizada en marzo de 2025, citada por CalPERS, indicó que los adoptantes de TPA superaban a sus pares con una rentabilidad del 1.3% anual durante un período de 10 años. Este resultado sirve como referencia para aquellos que adoptan TPA primero. El rendimiento relativo a los criterios tradicionales será un indicador importante para validar la propuesta de valor del modelo.
Las métricas que, en última instancia, determinarán el rendimiento de la tesis de TPA son sencillas, pero también muy importantes. Los inversores deben estar atentos a cualquier cambio en dichas métricas.
Y…Bajo el nuevo marco, ¿conduce el enfoque unificado de gestión de riesgos a una experiencia más fluida en la inversión? Más importante aún, ¿logra este enfoque el aumento prometido en los retornos del fondo? El director ejecutivo de CalPERS ha establecido como objetivo aumentar los retornos del fondo en 50 a 60 puntos básicos. Es esencial comparar los retornos reales del fondo con el fondo de referencia y con los indicadores históricos propios del fondo. Al mismo tiempo, el enfoque en la optimización de los ingresos y los flujos de efectivo debe traer como resultado una mejora medible en la generación de rendimiento, algo crucial para las inversiones de renta fija en un mundo donde el papel tradicional de cobertura de riesgos ya no es tan importante.En resumen, la tesis de TPA está pasando de la teoría a la práctica. La fecha de julio de 2026 es el primer hito concreto para CalPERS. Los datos de rendimiento del fondo y las decisiones tomadas por sus competidores servirán como evidencia para determinar si se trata de un cambio estructural en la gobernanza de los portafolios, o si se trata simplemente de una tendencia temporal.
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