La RBNZ apuesta por una profunda recesión económica. Pero los precios del mercado podrían aumentar hasta el tercer trimestre.
El Banco de Reserva de Nueva Zelanda se enfrenta a una prueba crucial. Su estrategia de afrontar un gran shock en el mercado de materias primas se encuentra directamente en desacuerdo con la realidad de una economía nacional muy débil. La crisis en el Medio Oriente ha provocado la más grave interrupción en el suministro mundial de energía desde la década de 1970. Además, la economía de Nueva Zelanda funciona mucho menos eficientemente de lo normal. Este conflicto plantea un dilema macroeconómico clásico: ¿puede la debilidad económica interna soportar un impacto inflacionario tan fuerte, o será necesario tomar medidas drásticas para contrarrestarlo?

El impacto externo es inmediato y grave. La guerra ha causado una interrupción casi total en los transportes por mar.Estrecho de OrmozEs un punto estratégico crucial para el suministro de petróleo a nivel mundial. Esto ha llevado a que…Los futuros del petróleo crudo de Brent están por encima de los 113 dólares por barril.Los economistas advierten que esta perturbación podría llevar la inflación mundial a más del 5% en el año 2026. Para una economía pequeña y dependiente del comercio, como la de Nueva Zelanda, esto representa un golpe directo para los costos y la confianza de los consumidores. El ministro de finanzas ha declarado abiertamente que la guerra…No es bueno para la economía de Nueva Zelanda.Se crea una nueva inseguridad, justo cuando el crecimiento comenzaba a mostrar signos de mejoría.
En este contexto, el economista jefe del RBNZ, Paul Conway, señala una fuerza contraria muy importante: el profundo estancamiento económico. Él cita un ejemplo de ello…Descuento negativo en la producciónSe destaca que el desempleo alcanza el 5.3%, como una señal de capacidad ociosa en el mercado laboral. El banco ya ha indicado que su tasa de crecimiento real permanecerá en el 2.25% durante gran parte del año, con la esperanza de que el crecimiento pueda continuar sin generar inflación. Esta opinión se basa en la idea de que la baja demanda en la economía y el alto nivel de desempleo evitarán que el shock petrolero provoque una espiral de aumentos de salarios y precios.
La tensión es intensa. Por un lado, una crisis de suministro histórica amenaza con provocar un aumento de la inflación a nivel mundial. Por otro lado, la crisis económica en Nueva Zelanda es “tan profunda y prolongada” como la que se produjo después de la crisis financiera global. Más de 60,000 trabajadores han abandonado el país. La estrategia del RBNZ consiste en esperar que esta situación interna sirva como un respaldo para la economía. Si esto se mantiene, el banco podrá ser paciente. Pero si la crisis resulta ser demasiado grave, o si se exageran los efectos negativos de esta situación, el banco podría verse obligado a aumentar las tasas de interés para defender su objetivo de inflación. Esto podría causar que la recuperación económica se deteriore antes de tiempo. La reunión del MPC que tendrá lugar el 8 de abril será la primera prueba importante de este escenario.
La política como prueba de ciclo: La apuesta calculada del RBNZ
La estrategia del RBNZ es, en realidad, una prueba en vivo de su propia teoría sobre los ciclos de precios de los activos. El banco utiliza un enfoque clásico: mantiene las tasas de interés estables para fomentar una recuperación frágil, mientras se enfrenta a picos temporales de inflación causados por shocks externos. Este enfoque tiene un precedente claro, aunque sea costoso. Las compras masivas de activos que realizó el banco durante la pandemia costaron a la economía…10.5 mil millonesSe considera que estos esfuerzos han sido rentables, ya que han contribuido al aumento de la actividad económica y de los ingresos fiscales. Esta experiencia probablemente refuerce la opinión actual de que apoyar el crecimiento económico es la mejor forma de luchar contra la inflación a largo plazo.
La aplicación práctica es bastante clara. El banco ha mantenido la tasa de interés oficial en ese nivel.El 2.25% desde noviembre.Se trata de una posición que prevé un posible aumento de las tasas de interés solo a finales del año 2026. La gobernadora Anna Breman ha definido la posición del banco como una respuesta moderada a la incertidumbre. Ha declarado que el banco no descartará el aumento de las tasas de interés si las presiones relacionadas con el petróleo se intensifican. Pero su objetivo es evitar reaccionar ante picos temporales en los precios. Este es el núcleo del proceso de evaluación: ¿podrá la paciencia del banco ser recompensada con una recuperación lo suficientemente fuerte como para absorber el impacto? O, ¿será forzado a endurecer las políticas monetarias demasiado tarde?
La viabilidad de esta apuesta depende de dos factores: la profundidad del desfase económico y la persistencia de la inflación. El economista jefe del banco, Paul Conway, sostiene que ya se ha superado el aumento en los precios administrados el año pasado.De 0.6 a 0.7 puntos porcentualesSe trata del 3.1% en términos de IPC. Él cree que esos factores se disiparán, lo que permitirá al banco apoyar el crecimiento económico. Sin embargo, dado que la inflación en el cuarto trimestre ya ha superado el rango objetivo, el margen de maniobra es limitado. La propia evaluación que el banco realizó sobre sus acciones durante la pandemia demuestra que ha aprendido de los errores cometidos en el pasado. El plan actual es una aplicación directa de esa lección: apoyar el crecimiento ahora, para evitar una crisis aún más grave, aunque eso signifique tolerar cierta inflación.
En resumen, se trata de una apuesta de alto riesgo, basada en el momento adecuado para implementar las medidas necesarias. El banco apuesta por que la actual situación económica, caracterizada por un déficit en la producción y un alto desempleo, pueda servir como un amortiguador contra una espiral de precios y salarios. Si ese amortiguador funciona, el impacto del shock económico será temporal y la paciencia del banco será recompensada. Pero si el impacto del shock se vuelve más persistente, o si la situación económica no se maneja adecuadamente, la estrategia del banco podría ser considerada como un fracaso en cumplir con su misión. La próxima reunión del MPC será la primera prueba real de esta apuesta calculada.
La perspectiva de la inflación y los precios en el mercado
La tensión macroeconómica se está traduciendo directamente en las previsiones de inflación y en las expectativas del mercado. Mientras que el RBNZ proyecta un camino hacia su objetivo, el choque petrolero obliga a realizar una reevaluación, lo que lleva a una perspectiva más positiva y más temprana para el futuro.
La trayectoria de la inflación en Nueva Zelanda está siendo revisada hacia arriba. La propia expectativa del banco central es que la inflación disminuya.El 2,3% para finales de 2026Ahora se considera que las situaciones son optimistas. Las principales bancos proyectan una desaceleración más lenta de la economía. Se espera que la inflación disminuya hasta el 2.8% para el cuarto trimestre. Lo más preocupante es que los analistas advierten que la inflación anual del IPC permanecerá en la mitad superior del rango objetivo establecido por el Banco de Reservas durante todo el año 2026. Esta presión constante se debe al impacto directo de la guerra en los costos de combustible y transporte. El banco está alerta ante estos efectos secundarios.
Los precios en el mercado han reaccionado de manera decisiva a este cambio. Los inversores ya tienen en cuenta, casi por completo, un aumento del 25 puntos básicos en septiembre. Además, consideran que existe un riesgo de más del 70% de que haya otro aumento en diciembre. Esto representa un marcado contraste con la proyección del RBNZ, quien anticipaba que el OCR no aumentaría.Se mantiene en un 2.25% durante prácticamente todo el año.El mercado asume un riesgo mayor en caso de una respuesta temprana por parte del gobierno, lo cual refleja las perspectivas de inflación elevada.
La revisión que realizó la RBNZ después de la pandemia se defiende como algo concreto y efectivo, y no como algo superficial. El economista jefe, Paul Conway, se opuso a quienes consideraron esa revisión como algo meramente superficial. Destacó que la revisión incluía opiniones de exfuncionarios de la banca central. Argumentó que el banco había aprendido de los errores del pasado y ahora aplicaba esas lecciones para fomentar el crecimiento, con el fin de evitar una crisis aún más grave. Sin embargo, dado que las expectativas de inflación están en riesgo de persistir, la paciencia del banco está siendo puesta a prueba. La reunión del MPC que tendrá lugar el 8 de abril será la primera oportunidad para ver si el análisis interno del banco puede resistir las expectativas más conservadoras del mercado.
Catalizadores y riesgos: ¿Qué podría romper esta situación de estancamiento?
La postura actual del RBNZ consiste en apostar por la durabilidad de la situación económica desfavorable, frente a la persistencia de un shocks externos. La determinación del banco será puesta a prueba por tres variables clave que determinarán si su teoría sobre el ciclo económico sigue siendo válida, o si será necesario realizar cambios en su estrategia.
El principal factor que contribuye a este proceso es la propagación de los efectos de la inflación en las siguientes etapas. El banco puede ignorar el aumento de los precios del combustible, pero debe tener cuidado con los posibles efectos secundarios, como el aumento de los costos de transporte o los altos precios de los pasajes aéreos. Como señaló el economista Kim Mundy…El riesgo de estos efectos secundarios aumenta.Si el conflicto continúa… El economista jefe del banco central, Paul Conway, planteó esta como la cuestión principal para la próxima reunión del MPC: el comité tendrá que decidir qué hacer al respecto.Que su gobernante se encargue de todo eso.Es necesario determinar el alcance de esos efectos secundarios, así como hasta qué punto será difícil contrarrestarlos con posibles aumentos en los tipos de interés. Si los precios más altos del petróleo provocan presiones de costos generalizadas en los servicios y los salarios, entonces la capacidad de respuesta del banco se pondrá a prueba de verdad.
Un riesgo importante es que las expectativas de inflación más elevadas se arraiguen en la sociedad. Este es el escenario más peligroso para la paciencia del RBNZ. Como advirtió Stephen Toplis, del BNZ, si la inflación se mantiene alta durante más tiempo, las expectativas de inflación también seguirán siendo altas. Una vez que las expectativas de inflación persistente se arraigan, pueden convertirse en algo que se cumplirá por sí solo, lo que obligará al banco a tomar medidas, incluso si su evaluación de la situación actual sigue siendo válida. El mercado ya considera un riesgo mayor de que se adopten medidas de política monetaria antes de tiempo. Los inversores ven un riesgo de más del 70% de que haya otro aumento en las tasas de inflación en diciembre. Esto plantea una cuestión de credibilidad: el banco debe actuar de manera decisiva para controlar las expectativas antes de que se vuelvan irracionales.
La próxima reunión del MPC del RBNZ, el 8 de abril, será una prueba crucial para la determinación del banco. La gobernadora Anna Breman ha declarado que el banco no descartará aumentos de las tasas de interés si la inflación se vuelve persistente. Pero su objetivo es evitar reaccionar a picos temporales en los indicadores económicos. El comité analizará los nuevos datos, incluyendo los últimos informes sobre la inflación y los indicadores económicos, para ver si los efectos secundarios del choque petrolero se están ampliando. Las expectativas del mercado de un aumento de las tasas de interés en el corto plazo, ahora previstos para septiembre, representarán un desafío directo para las proyecciones del banco sobre el valor del OCR.Se mantiene en un 2.25% prácticamente durante todo el año.La reunión revelará si el cálculo interno del banco puede resistir las expectativas más conservadoras del mercado, o si se verá obligado a endurecer sus políticas de forma anticipada para defender sus objetivos.



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