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Las inversiones más duraderas en un nuevo paradigma no se encuentran en aplicaciones llamativas y vistas de cerca, sino en la infraestructura fundamental que les permite tener éxito. Esto es lo que se denomina “lente de curva S”: buscamos empresas que estén en la parte ascendente de la curva de adopción, construyendo las bases para tecnologías que están pasando de un estado de eficiencia limitada a una situación de implementación escalable.
La IA generativa constituye un claro ejemplo de esto. La tecnología ya ha superado el umbral de la obsesión tecnológica y se ha convertido en una herramienta útil para los negocios. Pero, como cualquier nueva tendencia, sigue un patrón predecible. Según el Hype Cycle de Gartner para el año 2025…
Esto marca un punto de inflexión crucial. La era del entusiasmo sin definiciones está dando paso a una implementación práctica y escalable. En este contexto, el foco se centra en cómo los modelos pueden funcionar de manera fiable y eficiente a gran escala. Este es el momento de mirar más allá del mero flujo de desarrollo de software.La capa de software relacionada con la IA es un verdadero caos en constante cambio. Un modelo que domina en una área determinada, a menudo se vuelve obsoleto en el siguiente área. Pero debajo de este rápido cambio, existe una capa mucho más duradera: la infraestructura de la IA. Ya sea que el algoritmo genere texto o video, sigue estando “dentro” de acero y concreto.
Esta lista de vigilancia omite el aspecto relacionado con “App Store”, y se centra en el propio centro de datos, es decir, en el lugar físico donde se desarrolla la nueva economía.Entonces, ¿cuál es el principal indicador para evaluar esta capa de infraestructura? Es la tasa de adopción, medida en las unidades fundamentales de cada paradigma. En el caso de la IA, esa unidad es la implementación de clústeres de GPU; son los motores físicos que permiten el funcionamiento del nuevo modelo computacional. En cuanto a la energía, se trata de los megavatios de nueva capacidad que se establecen, lo cual representa una manifestación tangible de la tendencia hacia la descarbonización. En el ámbito espacial, se trata del número de lanzamientos de satélites y del aumento en el número de usuarios de la red, lo cual permite la expansión de la red digital. Estos son los indicadores que indican si la infraestructura se está construyendo al ritmo exponencial necesario para apoyar un cambio de paradigma. Las empresas que suministran chips, conectores, redes eléctricas y constelaciones de satélites están construyendo las bases para este proceso. Su valor no se mide por las tendencias tecnológicas pasajeras, sino por la adopción real y constante del nuevo paradigma.
La infraestructura de IA está ahora en su fase más acelerada. Mientras que el nivel de software se desarrolla continuamente, las chips físicos, los conectores y los sistemas de alimentación se construyen a un ritmo exponencial. En este punto se genera el valor duradero. Broadcom es un ejemplo perfecto de esta estrategia de “pick-and-shove”: no se trata de un diseñador de chips, sino de una empresa que sirve como facilitador clave para todas las arquitecturas de IA, desde la tecnología Blackwell de Nvidia hasta los chips especiales desarrollados por las empresas de alojamiento en la nube.
La valoración de la empresa refleja expectativas moderadas, en comparación con un crecimiento sólido. Broadcom cotiza a un P/E futuro de…
Puede parecer alto el precio de venta. Sin embargo, la opinión general en Wall Street es que hay un camino claro para superar este ciclo actual. Se espera que el EPS aumente en casi un 70% para el año fiscal 2028. Esto no se trata de apostar por un solo producto o ciclo de crecimiento; se trata de apostar en el papel de Broadcom como una empresa que genera ingresos por cada dólar invertido en mejorar las capacidades de los clústeres de IA. Su diversa gama de herramientas de red y servicios de diseño de circuitos integrados personalizados le ayuda a mantenerse a salvo de la volatilidad que caracteriza a cualquier arquitectura de GPU.
El catalizador del año 2026 se trata de un cambio en los componentes físicos utilizados en la infraestructura de redes. A medida que las cargas de trabajo relacionadas con la IA aumentan, la necesidad de lograr una movilización más rápida y eficiente de los datos se convierte en un obstáculo importante. El nuevo estándar de la industria, los conmutadores UEC, comenzará a utilizarse este año, desafiando así al InfiniBand, que ha dominado el mercado durante mucho tiempo. La amplia gama de soluciones de red ofrecidas por Broadcom le permite aprovechar esta oportunidad, asegurando así que su capa de infraestructura siga siendo esencial a medida que el paradigma informático continúa evolucionando.
Esta situación destaca la valoración extremadamente alta que se le da al nodo más importante de la estructura de negocios. El trayecto de Nvidia, desde un valor de mercado de 350 mil millones de dólares cuando se lanzó ChatGPT, hasta su valor actual de 4.5 billones de dólares, demuestra el poder de ser el motor informático indispensable. Sin embargo, su alto coeficiente precio-ventas indica que el mercado ya ha asignado un precio adecuado para esta empresa. Para los inversores, la opción es apostar por el nodo central y de alto margen (Nvidia), o por la capa esencial y duradera que está debajo de él (Broadcom). Esta última ofrece una trayectoria de crecimiento más estable, aprovechando la tendencia secular de los gastos en infraestructuras de IA, sin tener el mismo nivel de riesgo de ejecución.
La transición energética es el cambio de paradigma más intensivo en términos de capital en la historia de la humanidad. El mundo se está alejando rápidamente de los combustibles basados en el carbono. Este cambio requerirá…
Durante décadas, esto ha sido una estrategia de crecimiento a largo plazo. No se trata de un ciclo de políticas a corto plazo, sino de un motor de crecimiento que dura varias décadas y que permite el desarrollo de la infraestructura física necesaria para ello. Las empresas que construyen y operan esta infraestructura son, en realidad, los “mineros” de la ola de descarbonización.NextEra Energy es un ejemplo claro de este modelo de negocio. La empresa no se limita a ser una compañía de servicios públicos; también es una empresa dedicada a la construcción de infraestructuras para la nueva economía energética. Su enfoque estratégico es claro: gastar capital de manera agresiva para desarrollar capacidades de generación de energía renovable a gran escala. Este enfoque está respaldado por un objetivo financiero a largo plazo que sirve como base para las inversiones realizadas por la empresa. NextEra mantiene su compromiso con esto.
Esto no es una aspiración vaga. Se trata de una tasa de crecimiento concreta que, si se logra, permitirá duplicar la capacidad de generación de ingresos de la empresa en un decenio. Este crecimiento se financiará directamente mediante la implementación de los activos de generación de energía de la empresa.Las condiciones favorables para este desarrollo han sido muy beneficiosas. La Ley de Reducción de la Inflación proporcionó un impulso considerable y de varios años hacia la inversión en energías renovables. Sin embargo, el panorama regulatorio está cambiando ahora. Se ha introducido una nueva ley fiscal…
Esto acelera la eliminación de los créditos fiscales relacionados con la producción de bienes y servicios. Para los proyectos que comiencen su construcción después del 4 de julio de 2026, la eliminación de los créditos 45Y y 48E se realizará con mayor rapidez. Esto representa un obstáculo a corto plazo, lo que podría presionar las economías de los nuevos proyectos y generar incertidumbre en la cartera de inversiones.Para los inversores, lo importante es la tensión entre un ciclo de crecimiento duradero, que podría durar décadas, y las dificultades políticas a corto plazo. El modelo de NextEra se basa en acuerdos de compra de energía a largo plazo, lo cual proporciona flujos de efectivo predecibles y fomenta el crecimiento de sus dividendos. La empresa espera aumentar sus dividendos en aproximadamente un 10% anual hasta el año 2026, lo cual demuestra su confianza en su capacidad para generar ganancias. Sin embargo, las nuevas reglas fiscales implican que la empresa debe enfrentarse a obstáculos cada vez mayores para mantener su objetivo de crecimiento del PIB por acción del 8%. Para ello, la empresa debe confiar más en la eficiencia operativa y en la escala de su negocio, con el fin de compensar la pérdida de subsidios. Esta es la realidad de construir un camino hacia un cambio radical: la trayectoria a largo plazo está clara, pero el camino está lleno de obstáculos políticos que deben superarse.
La economía digital está alcanzando un límite físico. Mientras que las redes de fibra y celulares cubren los centros urbanos densos, fallan en las áreas remotas y durante desastres naturales. Es aquí donde se está construyendo el siguiente nivel de conectividad: una red global de conectividad siempre activa, provista desde el espacio. Se proyecta que el mercado del internet por satélite crecerá rápidamente.
Esto no es simplemente un crecimiento gradual; se trata de una infraestructura fundamental para una nueva capa digital, alimentada por constelaciones en órbita terrestre baja. Estas constelaciones pueden proporcionar conexiones de banda ancha a cualquier punto del planeta.Las empresas que desarrollan esta capa de servicios están pasando de ser meros vehículos de lanzamiento a convertirse en elementos esenciales para una economía espacial que durará varias décadas. Esta economía evoluciona desde vehículos de lanzamiento hacia un ecosistema completo de servicios, que incluye satélites y sistemas de comunicación. La situación es clara: se proyecta que el gasto de los usuarios finales en servicios relacionados con el espacio estará en torno a los 14.800 millones de dólares a nivel mundial en el año 2026. La infraestructura física necesaria para brindar ese servicio se está desarrollando a un ritmo exponencial.
AST SpaceMobile es un ejemplo claro de este tipo de estrategia de desarrollo. La empresa está desarrollando satélites que proporcionen conectividad global directamente a los teléfonos móviles convencionales. Para ello, colabora con importantes operadores de telecomunicaciones como AT&T y Verizon. Su objetivo es crear una red que permita la conectividad en todo el mundo.
El objetivo a corto plazo es tener entre 45 y 60 satélites BlueBird en órbita para finales de 2026. Se trata de una infraestructura física que se construye para proporcionar ancho de banda inalcanzable en todas las regiones del mundo. La estrategia de la empresa consiste en cubrir las lagunas de conectividad donde la infraestructura tradicional no funciona, permitiendo así el desarrollo de la economía digital en las regiones menos servidas.El caso de inversión aquí se trata de aprovechar la tasa de adopción de un nuevo paradigma de conectividad. La trayectoria de crecimiento proyectada del mercado ofrece una clara curva en forma de “S” que puede seguirse. Para los inversores, la opción es apostar por el nodo central y de alto margen económico (como lo será el futuro IPO de SpaceX), o bien, invertir en el componente esencial y duradero que se encuentra debajo de ese nodo. Las empresas que construyen constelaciones de satélites y los sistemas terrestres que los conectan están en posición de obtener valor a medida que la economía espacial mundial se expande más allá de sus raíces iniciales. Se trata de una infraestructura para un cambio paradigmático, donde la medida del éxito es el número de usuarios conectados, no el precio de un único cohete.
La visión de futuro para estos niveles fundamentales depende de algunos factores clave y límites que deben ser respetados. La métrica principal sigue siendo la tasa de adopción, pero el camino hacia ese crecimiento está marcado por ciertos factores determinantes y también está lleno de riesgos específicos.
En cuanto a la infraestructura de IA, el factor clave para el año 2026 es el cambio en los dispositivos de hardware utilizados. A medida que las cargas de trabajo relacionadas con la IA aumentan, se hace necesario contar con métodos más rápidos y eficientes para el movimiento de datos. El nuevo estándar del sector, los switches UEC, comenzará a utilizarse este año, desafiando así al InfiniBand, que ha dominado el mercado durante mucho tiempo. Este cambio representa un impulsor importante para empresas como Marvell, cuyos interconectores de alta velocidad son fundamentales para la creación de ASICs y clústeres de próxima generación. Las acciones de Nvidia también son un indicador importante: su reciente inversión en Applied Digital demuestra su confianza en el ecosistema de centros de datos especializados necesarios para respaldar la próxima generación de soluciones de IA. Es importante observar los volúmenes de venta de nuevas especificaciones de infraestructura de IA, así como la continua inversión de Nvidia en sus socios en este campo, ya que esto refleja la salud general del sector.
La transición energética se enfrenta a un tipo diferente de obstáculos. Los incentivos políticos derivados de la Ley de Reducción de la Inflación ahora están siendo contrarrestados por una nueva ley fiscal.
Esta legislación acelera la eliminación de los créditos fiscales relacionados con la producción de energía renovable. Los créditos 45Y y 48E expirarán para los proyectos que comiencen su construcción después del 4 de julio de 2026. Esto representa un obstáculo a corto plazo, lo que podría afectar negativamente las perspectivas económicas de los nuevos proyectos de energía renovable, además de generar incertidumbre. El principal riesgo radica en los retrasos en la ejecución de proyectos de gran envergadura y que requieren muchos recursos financieros. Además, existen también cambios regulatorios y restricciones en la cadena de suministro. Para empresas como NextEra, el desafío consiste en mantener su objetivo de crecimiento a largo plazo en un entorno político tan difícil.La capa de infraestructura espacial todavía se encuentra en su fase inicial de adopción. El riesgo principal aquí es la comoditización del hardware subyacente. A medida que la fabricación de satélites se expande, se espera que el costo por unidad disminuya, lo que afectará negativamente los márgenes de los fabricantes. Sin embargo, la trayectoria de crecimiento sigue siendo clara. Se proyecta que el mercado crecerá a un ritmo constante.
Los satélites del nivel físico y los sistemas terrestres están siendo desplegados para darle soporte. Lo importante a observar es el número de lanzamientos de satélites y el aumento en el número de usuarios que utilizan esta red de conectividad. Estos datos indicarán si el cambio de paradigma está ganando impulso exponencialmente.En resumen, invertir en estos sectores requiere tener en cuenta no solo el crecimiento de las cifras, sino también la curva de adopción real de estas tecnologías. En el caso de la inteligencia artificial, es importante observar la transición hacia nuevos estándares de red y el desarrollo de tecnologías basadas en silicio personalizado. En el ámbito energético, es necesario enfrentarse a los obstáculos políticos, mientras se monitorea la implementación física de nuevas capacidades. En el campo espacial, es importante seguir cómo los usuarios adoptan las nuevas tecnologías de conectividad. Los ganadores a largo plazo serán aquellos que construyan una infraestructura esencial, a medida que el paradigma pasa de ser algo prometedor a algo realizable en la práctica.
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