La carrera de Quantum por superar a Bitcoin: Una reevaluación estratégica de la infraestructura digital
El surgimiento de la computación cuántica representa un desafío fundamental y a largo plazo para las promesas centrales de Bitcoin. En su esencia, Bitcoin se basa en la criptografía de curvas elípticas para proteger las billeteras digitales. El sistema se basa en un problema matemático de tipo “unidireccional”: derivar una clave pública a partir de una clave privada es algo sencillo, pero revertir ese proceso es inviable para los ordenadores clásicos. Es esta asimetría la que hace que Bitcoin sea seguro.
Los ordenadores cuánticos amenazan con romper esta asimetría. El algoritmo de Peter Shor, demostrado en 1994, muestra que una máquina cuántica lo suficientemente potente podría resolver este problema de manera exponencialmente más rápida. La diferencia de tiempo es impresionante. Mientras que un superordenador clásico necesitaría…Trillones de añosPara romper la encriptación de Bitcoin, un ordenador cuántico que sea criptográficamente relevante podría hacerlo.Horas o díasEsto no es ciencia ficción; se trata del riesgo inminente de un cambio en el paradigma relacionado con la potencia computacional.
La vulnerabilidad no es uniforme en toda la red. La principal debilidad técnica se encuentra en las direcciones antiguas y las direcciones reutilizadas. Cuando una dirección de Bitcoin se utiliza más de una vez, su clave pública queda expuesta en la cadena de bloques. Esto crea una oportunidad para que el CRQC pueda obtener la clave privada correspondiente y robar los fondos. Según el análisis de Jefferies, esto implica que entre 4 y 10 millones de bitcoins, lo que representa del 20% al 50% de la cantidad total de bitcoins en circulación, están en peligro inmediato. No se trata de un ataque teórico contra monedas futuras; se trata de una amenaza para los activos que ya están en circulación.
Visto desde la perspectiva de una capa de infraestructura, este riesgo es realmente existencial para la idea de que Bitcoin sirva como medio de almacenamiento de valor. Todo el concepto depende de la permanencia y seguridad de su base criptográfica. Si una parte significativa de la oferta de Bitcoin puede verse comprometida por alguna tecnología futura, la integridad de la red como registro inmutable se verá afectada. Por eso, Jefferies, después de un aumento del 325% desde su asignación inicial, ha concluido que, a largo plazo, el concepto de almacenamiento de valor ya no tiene una base tan sólida. La decisión de Jefferies de retirar toda su asignación de Bitcoin resalta la necesidad de reevaluar las estrategias cuando una tecnología fundamental enfrenta posibles disrupturas.
La carrera por la potencia de computación: lo cuántico frente a lo clásico
La carrera por romper el cifrado de Bitcoin no es un simple sprint. Se trata de una competencia que durará varios años, entre dos paradigmas computacionales fundamentalmente diferentes. El año 2026 se presenta como un punto de inflexión crucial en este proceso. Este año podría ser un momento clave, en el cual la computación cuántica comenzará a mostrar caminos más claros hacia su viabilidad comercial.El año 2026 se prepara para ser un año clave, en el que la computación cuántica comenzará a demostrar sus posibilidades comerciales de manera más clara.El enfoque se está cambiando de los simples números de qubits a la creación de sistemas capaces de soportar errores y corregir los mismos. Estos sistemas son capaces de ejecutar el algoritmo de Shor a gran escala. Un verdadero ordenador cuántico relevante desde el punto de vista criptográfico es aquel que sea tolerante a errores y que pueda romper las tecnologías de cifrado de clave pública actuales durante el tiempo útil de los datos protegidos.Un ordenador cuántico relevante desde el punto de vista criptográfico (CRQC) es un sistema cuántico capaz de soportar fallos, y que puede ejecutar algoritmos como el de Shor a una escala suficiente para romper la criptografía de clave pública actual.La carrera ahora consiste en construir la infraestructura necesaria para desarrollar esa capacidad.
Por su parte, el cómputo clásico está avanzando de manera exponencial por sí solo. El camino que sigue para superar las limitaciones de la criptografía de curvas elípticas de Bitcoin es mucho más lento que las promesas teóricas del cómputo cuántico. Mientras que los superordenadores clásicos necesitarían…Trillones de añosPara resolver ese problema matemático, un CRQC podría lograrlo en horas o incluso días.Horas o díasNo se trata simplemente de una diferencia en la velocidad de ejecución de las operaciones; se trata de una diferencia en el tipo de procesamiento. Los sistemas clásicos mejoran a un ritmo lineal o polinómico, mientras que los sistemas cuánticos ofrecen un aumento exponencial en la velocidad de ejecución para ciertos problemas específicos. La amenaza no proviene de máquinas clásicas más rápidas mañana, sino de un cambio en el paradigma del poder computacional, algo que podría ocurrir dentro de este decenio.
La tensión aquí radica entre el riesgo de planificación y la amenaza inmediata. Para la seguridad a largo plazo de Bitcoin, el riesgo existencial es la posibilidad de que surja un CRQC. La industria se está preparando para ese eventualidad, y las organizaciones deben invertir ahora en criptografía postcuántica. La carrera no se trata solo de quién construye la máquina más poderosa primero, sino de quién puede desarrollar una infraestructura lo suficientemente resistente como para sobrevivir a esta transición. El año 2026 será un año de demostraciones de conceptos que verificarán si el tiempo de transición es realmente tan rápido o revelarán los obstáculos técnicos que aún quedan por superar. El resultado determinará si la amenaza cuántica seguirá siendo algo lejano o se convertirá en una realidad a corto plazo.

Reevaluación estratégica: De la “oro digital” a la resiliencia física
La decisión de Jefferies es una clara señal de que la amenaza cuántica está obligando a una reevaluación fundamental de las infraestructuras digitales. La empresa está retirando toda su participación del 10% en Bitcoin esta semana.Un aumento del 325% desde su configuración inicial en diciembre de 2020.Esto no es una reacción a una disminución en los precios. Se trata de un cambio estratégico basado en una visión a largo plazo sobre los riesgos tecnológicos. El capital se distribuye de manera equitativa: el 5% se invierte en oro físico, y el restante 5% se invierte en acciones relacionadas con la minería de oro.
La lógica detrás de esto es simple. El oro se considera, desde hace mucho tiempo, un medio de almacenamiento de valor que ha demostrado su eficacia en situaciones de riesgo. Además, el oro sirve como protección contra las incertidumbres que implica la computación cuántica. Como señaló el estratega de Jefferies, el problema existencial que plantea la computación cuántica…Un impacto positivo a largo plazo para el oro.Aunque la promesa de Bitcoin como alternativa digital al oro ya está siendo cuestionada, el oro, por su parte, ha demostrado su capacidad para resistir los desastres financieros y geopolíticos a lo largo de los siglos. El oro representa, así, una infraestructura basada en la confianza, y no en la criptografía. También se considera que el oro es la mejor opción para protegerse contra los riesgos geopolíticos que puedan surgir en el futuro.
Se trata de una decisión relacionada con un portafolio de pensiones a largo plazo, no de una apuesta en el mercado a corto plazo. La empresa declara explícitamente que no espera que este problema cause una caída drástica en los precios del Bitcoin en el corto plazo. Lo que realmente preocupa es la capa fundamental del sistema. Para un portafolio diseñado para durar décadas, es necesario que el concepto de almacenamiento de valor sea seguro, incluso frente a tecnologías que puedan cambiar radicalmente las reglas del juego. Si un CRQC puede comprometer una parte significativa de la oferta de Bitcoin en circulación, la integridad de la red como registro fiable e imutable se verá afectada. La reasignación de recursos es, en realidad, una apuesta por la resiliencia física, en lugar de confiar en las promesas digitales.
Este movimiento destaca un punto clave en la carrera por las infraestructuras tecnológicas. Mientras que la computación cuántica amenaza con romper las normas digitales actuales, el oro representa una solución física que ya ha demostrado su durabilidad. En un mundo donde los próximos cambios son impredecibles, la elección está entre apostar por una nueva base digital, vulnerable, o bien optar por una base analógica, que ya ha sido probada en el tiempo. Jefferies ha elegido esta última opción.
La curva de adopción y la carrera cuántica
La reevaluación estratégica que provoca el uso de la computación cuántica no se refiere tanto a un posible colapso de los precios en el corto plazo, sino más bien a un cambio fundamental en la curva de adopción de las infraestructuras digitales. La discusión en sí es reveladora: las preguntas de largo plazo relacionadas con la computación cuántica son consideradas como…Solo beneficios a largo plazo para el oro.Para un inversor a largo plazo, el riesgo existencial que plantea la teoría del Bitcoin como medio de almacenamiento de valor es una señal clara para que se traslade su capital a un sistema más resistente y sólido.
El principal desafío que enfrenta Bitcoin es la necesidad de mejorar su seguridad mediante el uso de criptografía post-quantum. Como señaló David Duong de Coinbase:Mejorar la seguridad de Bitcoin como el principal desafío que enfrenta este sistema.No se trata de una simple actualización de software. Se necesita un consenso en toda la red para implementar nuevos estándares criptográficos. Este proceso es lento y está lleno de problemas políticos y técnicos. La vulnerabilidad no es inmediata; la amenaza es real, pero probablemente ocurra en décadas futuras, lo que representa un riesgo estratégico a largo plazo. Las cifras del sector son contradictorias: las estimaciones van desde cinco años hasta 40 años. Esta incertidumbre es la realidad actual del mercado, pero es un riesgo que debe tenerse en cuenta en cualquier portafolio de varias décadas.
Los obstáculos para la adopción de una actualización del PQC son significativos. Las criptomonedas más vulnerables son aquellas que provienen de direcciones reutilizadas, donde la clave pública ya está expuesta en la cadena de bloques. Según los estudios citados por Duong, casi el 70% de las criptomonedas vulnerables provienen de la reutilización de direcciones. Esto significa que una gran parte de la oferta de criptomonedas ya se encuentra en un estado de alto riesgo, independientemente de las futuras actualizaciones. La complejidad de esta actualización se ve agravada por el hecho de que la comunidad de Bitcoin está dividida en opiniones diferentes. Personas importantes como Adam Back de Blockstream sugieren que la amenaza no será evidente hasta dentro de 20 a 40 años. Este debate interno retrasa la necesidad de tomar medidas urgentes, aunque instituciones externas como BlackRock han reconocido el riesgo en sus informes.
Visto a través de la curva S de adopción tecnológica, la amenaza cuántica representa un punto de inflexión potencial en la trayectoria de crecimiento de Bitcoin. El modelo de seguridad de la red, que siempre ha sido su mayor fortaleza, ahora se convierte en su punto más vulnerable. La competencia ya no se trata únicamente de la potencia computacional; también se trata de la velocidad con la que se alcanza el consenso y de la resiliencia del protocolo. Por ahora, la amenaza cuántica sigue siendo un riesgo a largo plazo, no un ataque inminente. Pero para un portafolio basado en el crecimiento exponencial, el riesgo de un cambio en la infraestructura básica es suficiente para justificar un giro estratégico. El paso hacia una solución física en lugar de una solución digital significa reconocer que la próxima capa de infraestructura debe ser segura contra las mismas tecnologías que deberían servir para impulsar el futuro.
Catalizadores y barreras de protección: qué hay que vigilar
La reevaluación estratégica que provoca el uso de la computación cuántica no es una conclusión estática; se trata de un proceso dinámico que será confirmado o refutado por señales específicas en los próximos años. Para los inversores, lo importante es observar los puntos clave que indiquen si la amenaza está aumentando o disminuyendo.
El primer catalizador importante son las demostraciones de concepto en el campo de la química cuántica y las ciencias de los materiales. Como predican los líderes de la industria…El año 2026 se prevé que será un año crucial, en el cual la computación cuántica comenzará a demostrar una mayor viabilidad comercial.Es importante observar resultados convincentes en los sistemas electrónicos altamente acoplados. En estos casos, las máquinas cuánticas presentan una clara ventaja en comparación con los métodos clásicos. Estas demostraciones no son simplemente motivadas por la curiosidad científica; representan los primeros pasos hacia la construcción de sistemas tolerantes a errores y con corrección de errores, lo que permitiría definir un ordenador cuántico realmente relevante desde el punto de vista criptográfico. El éxito en este aspecto validaría la teoría de la aceleración del progreso tecnológico. Por otro lado, si no se logra ningún avance, significará que los obstáculos técnicos que todavía existen son más difíciles de superar de lo que se esperaba.
La segunda barrera crítica es la tasa de adopción de los estándares de criptografía post-quantum. La amenaza para Bitcoin no es teórica, pero la solución requiere un consenso en toda la red, algo que es inherentemente lento. Es importante monitorear cuán rápido las principales empresas tecnológicas e instituciones financieras implementan estos estándares. El gobierno federal ha fijado una fecha límite para esto.2035La migración de los sistemas es algo que puede realizarse fácilmente, pero el ritmo del sector privado será el verdadero test. Un esfuerzo rápido y coordinado por parte de la industria podría reducir los riesgos. Por otro lado, cualquier retraso en la implementación de las soluciones digitales hará que la infraestructura digital quede expuesta a amenazas. La discusión dentro de la comunidad de Bitcoin, entre aquellos que creen que la actualización del sistema podría llevarse a cabo en un plazo de cinco a diez años, y aquellos que creen que la amenaza podría surgir en un plazo de 20 a 40 años, influirá en esta curva de adopción.
Por último, es importante observar cómo el precio de Bitcoin reacciona a las narrativas relacionadas con las amenazas cuánticas y a cualquier tipo de mejoras en la seguridad del sistema. Hasta ahora, el mercado ha demostrado una resistencia notable ante estos riesgos a largo plazo. Una caída significativa en el precio de Bitcoin podría indicar que la amenaza realmente existe. Por el contrario, un aumento en el precio de Bitcoin después de la anunciación de un estándar cuántico o después de que se demuestre que los avances en tecnología cuántica no son tan amenazantes sería contradictorio con esa teoría. El hecho de que empresas como Jefferies y BlackRock reconozcan el riesgo en sus comunicaciones ya constituye una señal clara para el mercado. La próxima fase será ver si ese reconocimiento se traduce en un cambio tangible en los flujos de capital y en el desarrollo de nuevos protocolos.

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