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La narrativa relacionada con la computación cuántica está alcanzando un punto de inflexión crítico. Después de años de demostraciones en laboratorios y números impresionantes de qubits, el año 2026 se caracterizará por un cambio hacia el uso de computación híbrida, donde los qubits cuánticos se utilicen junto con los clásicos. Este es el año en que la tecnología deja de ser solo una promesa y se convierte en una herramienta tangible para resolver problemas prácticos. El enfoque pasará de preguntar “¿cuántos qubits?”, a preguntarse “¿qué tan buenos son estos qubits, y ¿con qué fiabilidad podemos utilizarlos?”. Este cambio en la forma de pensar será lo que definirá este año.
Se proyecta que el mercado crecerá a un ritmo muy rápido.
Solo el segmento basado en la nube alcanzará los 4.1 mil millones de dólares para el año 2028. Sin embargo, el camino hacia ese crecimiento ya no se trata de seguir números brutos. Se trata de lograr mejoras significativas en los sistemas: reducir las tasas de errores, prolongar los tiempos de funcionamiento y desarrollar sistemas que puedan operar durante horas sin fallar. Como señala un observador del sector, este es un año de “progreso silencioso y preguntas difíciles sobre qué realmente significa ‘energía cuántica útil’”. Los próximos hitos parecen mucho menos impresionantes que las noticias que se publican habitualmente.Esta transición crea una clara tesis de inversión. La principal oportunidad de inversión en el año 2026 no radica en empresas que se dedican exclusivamente a la fabricación de hardware, sino en aquellos gigantes tecnológicos que desarrollan soluciones híbridas para el próximo paradigma computacional. Los mercados públicos reflejan esta maduración: la mayoría de las empresas relacionadas con la cuantización siguen siendo pre-profesionales y se dividen en cuatro categorías principales: empresas que se especializan en procesamiento cuántico, proveedores de soluciones de seguridad relacionadas con la cuantización, desarrolladores de software relacionados con la cuantización, y conglomerados diversificados. Los ganadores serán aquellos que puedan integrar la cuantización como un componente avanzado dentro de sistemas clásicos, gestionando la complejidad de las correcciones de errores y los flujos de trabajo híbridos. El valor se obtendrá en la capa de infraestructura, donde comenzará la adopción de estas tecnologías.
La construcción de la infraestructura cuántica para el año 2026 no se trata tanto de lograr un alto número de qubits, sino más bien de establecer las bases necesarias para un nuevo paradigma computacional. Las empresas que están mejor posicionadas para beneficiarse de esto no son aquellas start-ups puramente dedicadas al campo cuántico, sino los gigantes tecnológicos con capacidad de escalar su actividad, profundidad en ingeniería y bases de clientes existentes, lo que les permite integrar el uso del cuanto como herramienta especializada. Cada una de estas empresas tiene su propio enfoque, pero todas ofrecen soluciones distintas para la adopción exponencial de la tecnología cuántica.
Nvidia representa la capa de procesamiento fundamental en las soluciones de computación. Su dominio en el campo de los gráficos de procesamiento ofrece la capacidad necesaria para trabajar con sistemas híbridos entre cuantum y clásico, así como para desarrollar el software necesario para superar las barreras que existen en este ámbito. Dado que las cargas de trabajo relacionadas con la IA generan una gran demanda de procesamiento paralelo masivo, la arquitectura de Nvidia es perfectamente adecuada para simular sistemas cuánticos y gestionar la electrónica necesaria para el manejo del hardware cuántico. El mercado ya ha tomado en consideración este potencial: las acciones de Nvidia han aumentado un 8.9% en los últimos 20 días. Esto no significa que la computación cuántica vaya a reemplazar a la computación clásica mañana; más bien, se trata de apostar por que la plataforma de Nvidia se convierta en el componente esencial para toda la era híbrida cuántica, creciendo junto con el desarrollo de la industria.
Microsoft está desarrollando una arquitectura de tipo completamente diferente, con un enfoque a largo plazo. Su enfoque único se basa en el uso de cuocitos topológicos.
Este enfoque tiene como objetivo resolver el problema fundamental de la corrección de errores desde cero. Si tiene éxito, podría llevar a una arquitectura cuántica escalable que no requiera los enormes costos asociados a la corrección de errores tradicional. Microsoft ya está transformando esta visión en algo real, a través de sus propias iniciativas comerciales.Esta tecnología está ganando cada vez más aceptación entre las empresas. La estrategia de la compañía es construir una base de datos con corrección de errores para el próximo decenio. De este modo, la empresa podrá posicionarse como el nivel de infraestructura necesario para una futura red cuántica y para el desarrollo de computadoras especializadas.IBM ofrece la plataforma híbrida más completa que existe hoy en día. Es un líder tanto en el área de hardware cuántico como en el ecosistema de software necesario para ejecutar cargas de trabajo prácticas. Su estrategia consiste en integrar el procesamiento cuántico como un coprocesador dentro de su plataforma general.
Se trata de ofertas relacionadas con la inteligencia artificial para empresas. No se trata de un proyecto secundario; es parte fundamental de la estrategia de crecimiento de IBM. En el año 2025, las acciones de la empresa aumentaron en un 35%, ya que la compañía logró superar una situación difícil. El enfoque de IBM es pragmático: se centra en casos de uso inmediato y en la entrega de valor tangible a los clientes corporativos. Este enfoque crea un “flywheel” poderoso: las capacidades cuánticas impulsan los negocios relacionados con la inteligencia artificial, lo cual a su vez financia el desarrollo continuo de estas capacidades, todo dentro de una relación de confianza entre empresas.Juntas, estas tres empresas representan los tres pilares fundamentales en la trayectoria cuántica. Nvidia proporciona la potencia necesaria para el desarrollo de tecnologías cuánticas; Microsoft, por su parte, construye la infraestructura necesaria para el correctivo de errores en procesos cuánticos. IBM, finalmente, integra las tecnologías cuánticas en los flujos de trabajo empresariales. Para los inversores, la decisión no consiste en elegir a la empresa que tendrá éxito en la carrera hacia el año 2026. La cuestión es apoyar a las empresas que están creando la infraestructura necesaria para que las tecnologías cuánticas se hagan realidad.

Para empresas tan importantes como IBM y Microsoft, el cómputo cuántico representa una inversión estratégica dentro de sus negocios relacionados con la inteligencia artificial y el cloud computing. Esto proporciona una base financiera estable, algo que las startups puramente tecnológicas no tienen. La reciente inversión de IBM en este campo…
Se nutre de la fuerza de su consultoría en inteligencia artificial para empresas; esta actividad ya ha generado ingresos por valor de 9.5 mil millones de dólares. Quantum es un proyecto ambicioso que puede financiarse con los recursos provenientes de esta área rentable, en lugar de ser considerado como un factor de crecimiento independiente. De manera similar, la plataforma Azure Quantum de Microsoft aprovecha su dominante infraestructura en la nube, convirtiendo la tecnología cuántica en otro nivel de servicio para clientes empresariales. El riesgo financiero se distribuye entre numerosas operaciones diversificadas, lo que permite una implementación gradual de capital en investigaciones a largo plazo.Sin embargo, sigue existiendo un riesgo importante: la continua discrepancia entre el progreso tecnológico y su adopción comercial. La industria se está acercando cada vez más al mundo del negocio cotidiano, pero los próximos hitos no son tan emocionantes como las noticias de los medios de comunicación. Como señala un observador, 2026 será un año de “progreso silencioso y preguntas incómodas sobre qué significa realmente lo que se considera ‘poder cuántico útil’”. Aunque el objetivo es desarrollar máquinas que puedan funcionar durante horas sin fallar, la realidad es que…
El foco se ha desplazado de los números brutos de qubits hacia métricas relacionadas con la calidad del sistema cuántico, como el tiempo de coherencia y las tasas de error. Este proceso técnico complejo significa que, en la mayoría de los casos, la utilización práctica de los sistemas cuánticos todavía está lejos de ser posible. Por lo tanto, existe una gran incertidumbre en este aspecto.Los factores clave del año 2026 serán los que determinarán este cronograma. Lo más esperado es la entrega de máquinas pequeñas, capaces de corregir errores. Compañías como Microsoft y QuEra tienen como objetivo alcanzar este hito, con el fin de ofrecer a los clientes soluciones eficaces.
La implementación de protocolos de corrección de errores es un paso fundamental hacia la tolerancia a los fallos. Esto sería un paso importante para validar los enfoques arquitectónicos y atraer más empresas interesadas en esta tecnología. Otro factor crucial es el lanzamiento de la criptografía poscuántica. A medida que las amenazas cuánticas a la criptografía actual se vuelven más evidentes, la industria debe transicionar a nuevos estándares. Esto crea una necesidad de mercado inmediata y tangible, lo que puede impulsar los ingresos y la adopción por parte de los actores del sector de seguridad, incluso mientras se madura la tecnología cuántica básica.En resumen, se trata de apostar en la infraestructura, en lugar de en resultados inmediatos. Invertir en estas infraestructuras significa aceptar que el crecimiento exponencial es algo que ocurre a lo largo de varios años, y no un factor que genere ganancias a corto plazo. El impacto financiero no se medirá únicamente por los ingresos trimestrales, sino también por el valor estratégico que aportan a las plataformas más grandes, y por los logros que alcanzan en la transición entre las expectativas de los laboratorios y la utilidad real en el mundo real.
La tesis de la infraestructura necesaria para el desarrollo de la computación cuántica es clara, pero su éxito depende de algunos logros concretos. Para los inversores, la lista de objetivos que deben alcanzarse debe pasar de ser meras expectativas a medidas tangibles y precisas. El contraste con el crecimiento exponencial radica en la gran cantidad de incertidumbres técnicas y comerciales que deben superarse. Lo importante es monitorear cómo se transita de las demostraciones en el laboratorio hacia un impacto económico real.
En primer lugar, hay que prestar atención a la concretización de los casos de uso industrial. La tendencia para el año 2026 va más allá del “cálculo híbrido entre lo cuántico y lo clásico”.
En términos de optimización y simulación, el éxito en este área indica que la tecnología está madurando más allá de la fase de investigación. Es importante buscar anuncios de empresas como IBM y Microsoft que describan proyectos específicos en áreas como logística, modelado financiero o ciencia de los materiales, donde se puedan observar mejoras significativas en la eficiencia. La ausencia de tales ejemplos concretos sería un indicio negativo, lo que sugiere que la tecnología sigue siendo una promesa, pero aún no se ha convertido en una herramienta real.En segundo lugar, es necesario supervisar la relación entre el gasto en efectivo y el ritmo de inversión estratégica. El panorama del mercado público es irregular; la mayoría de las empresas no logran mantener un ritmo constante de inversión.
Las empresas puramente dedicadas a la investigación y desarrollo, como IonQ y Rigetti, invierten decenas de millones en efectivo cada trimestre para financiar sus actividades de I+D.Este modelo no es sostenible si no existe un camino claro hacia la rentabilidad. En cambio, los gigantes tecnológicos financian sus actividades con los ingresos provenientes de sus negocios relacionados con la inteligencia artificial y el cloud computing. La prueba definitiva es qué modelo logrará mantenerse en el mercado a largo plazo. Si el modelo basado únicamente en la generación de efectivo supera la adopción creíble por parte de los usuarios, eso podría indicar una burbuja. Pero si el capital paciente de los gigantes tecnológicos conduce a avances tangibles en la arquitectura de las infraestructuras, entonces se valida el modelo de negocio relacionado con la infraestructura.La prueba definitiva consiste en pasar de las demostraciones del “ventajas cuánticas” a un impacto económico medible. El objetivo es resolver problemas que son físicamente imposibles de manejar por los ordenadores clásicos, como el descubrimiento de medicamentos o el diseño de materiales. Los inversores deben estar atentos a aquellos momentos en los que los sistemas cuánticos ofrezcan resultados que no solo sean más rápidos, sino que también sean fundamentalmente diferentes y valiosos desde el punto de vista comercial. Ese es el punto de inflexión en el que la tecnología pasa de ser una herramienta estratégica a convertirse en un factor de ingresos real. Hasta ese momento, el impacto financiero se medirá en términos de valor agregado estratégico para plataformas más grandes, y no en términos de ganancias únicas obtenidas con los sistemas cuánticos.
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