La carrera en materia de infraestructura del cómputo cuántico: Mapeando la curva S hacia la tolerancia a los errores

Generado por agente de IAEli GrantRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 17 de enero de 2026, 3:53 am ET5 min de lectura

El mercado de la computación cuántica está pasando de una fase de investigación y desarrollo, basada en especulaciones, a una fase de creación de infraestructuras comerciales. Este cambio representa un punto de inflexión crucial en la evolución tecnológica; la adopción de esta tecnología está comenzando a acelerarse. Se proyecta que el mercado crezca, pasando de una base baja, en términos de billones de dólares, en el año 2025, hasta alcanzar un mercado total de tecnologías cuánticas de hasta…

Esto no es simplemente un crecimiento gradual; se trata de las primeras etapas de un cambio de paradigma, en el cual los sistemas cuánticos pasan de ser meras curiosidades en el laboratorio a convertirse en componentes importantes de la infraestructura tecnológica necesaria para cumplir con las tareas más críticas.

La industria ha superado un punto de inflexión importante. Después de años en los que se solo se buscaba aumentar el número de qubits, la atención se ha dirigido decididamente hacia otros aspectos.

Este punto de pivote indica una maduración hacia la confiabilidad, algo esencial para que cualquier tecnología pueda ganar popularidad en las aplicaciones comerciales. El paso de la cantidad hacia la calidad es característico de una tecnología que está entrando en su fase de adopción. En esta fase, la utilidad y la tolerancia a los errores se convierten en los principales factores de competencia entre las diferentes tecnologías.

Esta competencia se lleva a cabo en diferentes paradigmas de hardware. Cada uno de ellos tiene sus propias ventajas y desventajas en cuanto al escalamiento y la corrección de errores. Los principales participantes siguen caminos diferentes: los qubits superconductorios, promovidos por empresas como IBM y Rigetti, aprovechan la fabricación de chips ya madura para lograr escalabilidad; los iones atrapados, como lo demuestra IonQ, utilizan átomos individuales para crear qubits de alta fidelidad; mientras que Microsoft está pionero en el uso de qubits topológicos, con el objetivo de lograr tolerancia a fallos mediante una protección intrínseca contra errores. El éxito no estará determinado por quién tenga más qubits hoy en día, sino por qué paradigma tecnológico puede desarrollar un sistema práctico y tolerante a fallos que resuelva problemas reales. La construcción de esta infraestructura básica es ahora el punto clave de la inversión.

Paradigma tecnológico: Evaluación del camino hacia la tolerancia a los errores

La carrera por lograr la tolerancia a los errores es una competencia entre diferentes paradigmas tecnológicos. Cada uno apuesta por un enfoque diferente basado en las leyes de la física. El ganador definirá la capa de infraestructura que será utilizada en el próximo paradigma informático. Actualmente, existen tres estrategias principales, cada una con sus propias ventajas y desafíos.

El enfoque de IonQ se basa en las características intrínsecas de su hardware. Al utilizar iones atrapados como qubits, la empresa obtiene una ventaja natural en términos de fidelidad. Sus sistemas logran

Se trata de una métrica crítica para reducir el sobrecargo relacionado con la corrección de errores. Esta estrategia, que prioriza la calidad, tiene como objetivo mejorar el rendimiento del sistema: cuantos menos qubits físicos, pero de mayor calidad, significará que los qubits lógicos serán más fiables. El plan de desarrollo de IonQ es claro: hasta el año 2030, la empresa pretende alcanzar la cantidad de 80,000 qubits lógicos, como paso hacia la tolerancia a fallos. La compañía también está avanzando en la creación de infraestructuras necesarias para gestionar la información a gran escala. Esto representa un avance significativo en la reducción del problema de corrección de errores, ya que se espera que los qubits físicos de mejor calidad puedan acelerar el proceso hacia la utilización práctica de la tecnología cuántica.

IBM está tomando un camino diferente y más integrado. La empresa tiene como objetivo lograr una ventaja cuántica para finales de 2026, y un sistema tolerante a errores para el año 2029. Este cronograma requiere un escalamiento constante y un manejo eficiente de los errores. Su estrategia consiste en la integración completa de todos los componentes: desde el diseño del hardware del último procesador Nighthawk hasta los algoritmos de corrección de errores. El chip Nighthawk, con su…

Está diseñado para lograr una mayor complejidad en los circuitos y, al mismo tiempo, disminuir las tasas de errores. La empresa IBM cree que, al controlar todo el proceso desde la fabricación hasta los algoritmos utilizados, puede resolver el problema de escalabilidad más rápidamente que sus competidores. Este enfoque considera la tolerancia a fallos como un desafío de ingeniería que debe resolverse mediante un progreso coordinado en todos los niveles del sistema.

También está la apuesta a largo plazo y de alto riesgo que ha realizado Microsoft en relación con los cuocitos topológicos. Este enfoque es teóricamente sólido, ya que los cuocitos estarían protegidos de los errores gracias a su estructura física. La empresa ha delineado un plan de seis pasos para llevar a cabo este proyecto.

Representa un hito importante en el camino hacia este objetivo. Sin embargo, el camino que se debe recorrer está lleno de dudas y escepticismos. Las investigaciones anteriores que fueron retiradas de la revista Nature, así como las críticas de los expertos, plantean interrogantes sobre la base científica que sustenta este enfoque. Aunque el chip Majorana 1 representa un paso concreto hacia este objetivo, el historial general del proyecto plantea preguntas sobre la cronología y la viabilidad de este enfoque. Por ahora, sigue siendo una opción especulativa, con altas expectativas… pero también puede fracasar debido a la complejidad del proyecto en sí.

En resumen, la tolerancia a los errores no representa un único destino, sino una serie de curvas tecnológicas en forma de “S”. IonQ está escalando una curva de calidad pronunciada; IBM está desarrollando una solución de integración completa; y Microsoft intenta superar esa curva topológica. El capital del mercado se dirigirá hacia aquel paradigma que demuestre el progreso más confiable y exponencial hacia ese objetivo tan difícil de alcanzar.

Adopción comercial y impacto financiero

El mercado está evaluando el nivel de preparación de la infraestructura cuántica. Los resultados indican que este sector se encuentra en una situación de alta competencia, entre la perfección técnica y la viabilidad comercial. Las empresas que operan en este campo demuestran una fuerte capacidad para lograr resultados a corto plazo. Pero el camino hacia la rentabilidad está lleno de retrasos técnicos y de dificultades en la definición de lo que realmente significa el éxito.

El plan de desarrollo revisado de Rigetti Computing es un ejemplo típico de los desafíos relacionados con la escalabilidad que caracterizan este punto de inflexión en el desarrollo tecnológico. La empresa ha retrasado la disponibilidad general de su producto principal.

La razón expresada es la de optimizar el rendimiento, con el objetivo específico de lograr una fidelidad del 99.5% en las operaciones de dos qubits. Este retraso, aunque representa un obstáculo para el plazo prometido, marca un cambio crucial: la industria está pasando de buscar simplemente aumentar el número de qubits, a exigir un rendimiento de alta fidelidad y verificado. La complejidad de la ingeniería relacionada con las arquitecturas modulares y los acopladores ajustables se hace cada vez más evidente. Esto convierte lo que antes era un problema de escalabilidad simple, en una verdadera cuestión de integración de sistemas sofisticados.

Sin embargo, este enfoque técnico no ha obstaculizado la comercialización del producto. Los analistas proyectan que Rigetti logrará sus objetivos en cuanto a la comercialización.

Es una cifra asombrosa, lo que indica una fuerte demanda por sus productos actuales. Este crecimiento se debe a su plataforma de servicios en la nube Quantum Cloud Services (QCS), así como a sus sistemas locales. Esto significa que clientes empresariales y gubernamentales ya están invirtiendo en infraestructuras de tipo cuántico-clásico. La capacidad de la empresa para ofrecer sistemas de alto rendimiento –su Novera QPU, con 9 qubits, ya funciona con una fidelidad del 99.7% en comparación con los sistemas clásicos– proporciona un producto tangible para aquellos que adoptan este modelo primero. Mientras tanto, los sistemas más complejos todavía están en proceso de desarrollo.

Esta aceleración comercial está guiada por un estándar industrial que se está desarrollando con el tiempo. El marco utilizado por Google hace que los objetivos cambien gradualmente, pasando la atención de los logros en materia de hardware hacia otros aspectos.

Su modelo de cinco etapas requiere una financiación más sólida en las etapas intermedias, donde los algoritmos se enfrentan a problemas difíciles. También exige nuevas medidas para evaluar el éxito de las soluciones propuestas. Para los inversores, esto significa que el impacto financiero de la infraestructura cuántica no se medirá por el número de qubits, sino por su utilidad real. El mercado recompensa a aquellas empresas que pueden superar las barreras técnicas y lograr que los resultados obtenidos en el laboratorio se conviertan en aplicaciones prácticas.

En resumen, la adopción comercial de esta tecnología es real y está en constante aumento. Pero se trata de dos procesos que avanzan de forma paralela. Uno de ellos es el esfuerzo constante por lograr tolerancia a los errores, con retrasos y objetivos relacionados con la fiabilidad del sistema. El otro proceso es la rápida monetización de las capacidades actuales, algo que se demuestra mediante proyecciones de crecimiento de ingresos exponenciales. Las empresas que tengan éxito serán aquellas que puedan manejar ambos aspectos: utilizar los flujos de efectivo a corto plazo para financiar el desarrollo a largo plazo de la infraestructura cuántica.

Catalizadores, riesgos y lo que hay que tener en cuenta

La carrera en materia de infraestructura cuántica está entrando ahora en su fase más decisiva. En este momento, los logros concretos serán los que determinarán quiénes son los competidores reales y quiénes no. Los próximos 12 meses estarán llenos de acontecimientos que pondrán a prueba la utilidad de las soluciones tecnológicas actuales. Además, estos acontecimientos indicarán qué paradigma puede ser el más adecuado para acelerar la adopción del mercado.

Las pruebas más inmediatas se refieren a las fechas de lanzamiento de los sistemas principales. En el caso de IBM,…

Es el objetivo central y de gran importancia. El éxito aquí validaría su estrategia de integración completa y serviría como un poderoso argumento para la inversión comercial. Para Rigetti, el cronograma revisado también es crucial. La empresa ha logrado acelerar la disponibilidad general de sus productos.Este retraso, aunque tiene como objetivo optimizar el rendimiento, convierte la entrega en el primer trimestre de 2026 en una prueba concreta de su capacidad para escalar arquitecturas modulares y alcanzar los objetivos de fidelidad requeridos. El mercado observará estas fechas no solo en términos de hardware, sino también en cuanto a las primeras demostraciones claras de las capacidades del marco de trabajo que Google utiliza.

Sin embargo, el riesgo más importante no es la falencia de una sola empresa, sino una divergencia tecnológica prolongada. La competencia entre los diferentes paradigmas tecnológicos – superconductores, iones atrapados y cuocitos topológicos – podría retrasar el proceso de adopción de estas tecnologías. Si ningún enfoque se demuestra claramente como el más adecuado para lograr tolerancia a los errores en los próximos años, la dinámica del mercado podría ralentizarse. Esto sería un caso clásico de “paralisis por el análisis”, donde el capital espera a que surja un ganador, lo que retrasa tanto el desarrollo de las redes como el desarrollo de los software necesarios para aprovechar las ventajas de esta tecnología.

El indicador que hay que tener en cuenta es el nivel y la confianza en las inversiones externas. Los compromisos del gobierno y de las empresas se están convirtiendo en indicadores clave de la confianza en el desarrollo a largo plazo. Un ejemplo notable es…

Esto contribuye al avance de la tecnología cuántica. Este tipo de financiación a gran escala, que dura varios años, constituye una muestra de confianza en la infraestructura necesaria para el desarrollo de la tecnología cuántica. Esto ayuda a reducir los riesgos durante la fase inicial de comercialización. También indica que las ventajas económicas de la tecnología cuántica van más allá del mero desarrollo de I+D; esto es esencial para atraer el capital privado necesario para seguir avanzando en el desarrollo de esta tecnología.

En resumen, el próximo año será un período de evaluación de alto riesgo. Los factores que impulsan este proceso son claros y inminentes, pero el camino a seguir depende de evitar una guerra de paradigmas prolongada. La fase de adopción exponencial del mercado depende de que una sola infraestructura se convierta en el estándar claro, lo que permitirá que todo el ecosistema se acelere al mismo tiempo.

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Eli Grant

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