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El paradigma de la IA está enfrentando un obstáculo importante. Durante tres años, logró impulsar los mercados hacia niveles record. Pero ahora…
Los límites físicos del silicio se han convertido en un obstáculo insuperable. La próxima frontera de la industria es, sin duda, el computamiento cuántico. Este cambio no es algo especulativo; se trata de una transformación estructural del capital, impulsada por los problemas matemáticos relacionados con la escalabilidad. El crecimiento exponencial de los modelos de IA está ahora limitado por el consumo de energía y la capacidad de procesamiento. El computamiento cuántico puede ocupar ese vacío que existe actualmente en el mercado.La verdadera dificultad ha cambiado. La competencia ya no se basa únicamente en la cantidad de qubits brutos, sino también en la estabilidad de los qubits lógicos. Durante años, los procesadores cuánticos sufrieron debido a la precisión de los qubits físicos, lo cual causaba errores en sus operaciones. Esa época terminó a finales del año 2025, con avances significativos en este campo. El chip “Willow” de Google demostró cómo se pueden corregir los errores en las operaciones cuánticas. Por su parte, el chip “Nighthawk” de IBM priorizó la ventaja cuántica para tareas prácticas en el mundo real. La colaboración entre Microsoft y Quantinuum logró alcanzar un récord de 24 qubits lógicos entrelazados, un hito que muchos consideran como el “momento clave” para este campo. Este cambio marca el paso de la ciencia teórica hacia una fase de industrialización.

Esto crea una oportunidad para el desarrollo de nuevas tecnologías. A medida que la tecnología clásica alcanza sus límites, la atención de los gigantes tecnológicos se ha centrado en las posibilidades del cuántico. Las “Siete Grandes” y las empresas emergentes que se dedican exclusivamente al cuántico están evaluando ahora la capacidad del cuántico para superar los obstáculos computacionales que dificultan el progreso en el descubrimiento de medicamentos y en la modelización climática. La reacción del mercado es rápida: los fondos de capital de riesgo se han dirigido hacia las startups que trabajan con el cuántico, superando a las startups basadas en la inteligencia artificial durante la primera semana de 2026. Los inversores institucionales, preocupados por los bajos retornos en los semiconductores tradicionales, están reasignando miles de millones de dólares hacia el sector cuántico, considerándolo como la “tecnología suprema” para la próxima década. El cuántico no es simplemente el siguiente paradigma; es el sucesor natural de la inteligencia artificial, ya que aborda directamente los problemas relacionados con los límites impuestos por el silicio.
La idea de que cuántica y IA sean rivales es obsoleta. En realidad, ambos sectores están formando una alianza poderosa, donde cada uno actúa como un catalizador para el desarrollo del otro. Esta convergencia está creando una nueva infraestructura híbrida que definirá la próxima década en el campo de la informática.
La IA ya está acelerando el camino hacia la aplicación práctica de las tecnologías cuánticas. Las técnicas desarrolladas para el entrenamiento eficiente de modelos de IA se están utilizando ahora para resolver los desafíos fundamentales relacionados con las tecnologías cuánticas. Un ejemplo de esto es Multiverse Computing, una startup europea que publicó nuevos modelos de Llama comprimidos la semana pasada. Estos modelos de IA utilizan redes tensoriales inspiradas en la teoría cuántica para lograr sus objetivos.
Se está logrando una reducción de los costos en más de la mitad. Esto no es simplemente una optimización de nicho; se trata de un plan para hacer que los algoritmos cuánticos sean más portables y escalables. La misma eficiencia que se observa en el área de la IA está impulsando el desarrollo de software cuántico que pueda funcionar en hardware de próxima generación. Esta sinergia está promoviendo la innovación arquitectónica. QuEra Computing demuestra cómo las ventajas físicas de su plataforma de átomos neutros pueden aprovecharse tanto para almacenar cuocitos lógicos necesarios para la corrección de errores, como para implementar algoritmos híbridos que permitan la aceleración de procesos de inteligencia artificial. Sus sistemas, que operan a temperatura ambiente y son eficientes en su escalabilidad, están siendo probados en aplicaciones reales, desde el descubrimiento de medicamentos hasta el modelado financiero. El trabajo reciente de la empresa en materia de corrección de errores cuánticos muestra que el campo está pasando de las simples demostraciones hacia la construcción de los componentes fundamentales para sistemas tolerantes a fallos. Este enfoque híbrido, donde el hardware cuántico y el software de inteligencia artificial se diseñan juntos, representa la infraestructura necesaria para el próximo paradigma tecnológico.En resumen, se trata de una amplificación exponencial. La IA proporciona los herramientas y marcos de eficiencia necesarios para hacer que la computación cuántica sea útil en la práctica. Por su parte, la computación cuántica aporta la potencia computacional necesaria para abrir nuevos horizontes en el uso de la IA. No se trata de una competencia; más bien, es una convergencia que acelera la adopción de ambas tecnologías. Las empresas que construyen este puente se posicionan como puntos clave en la próxima curva S.
El paso de la promesa teórica a la realidad industrial requiere un nuevo tipo de ingeniería. El enfoque ha cambiado radicalmente, pasando de la cantidad bruta de qubits a la estabilidad de los qubits lógicos. Este cambio implica una precisión extrema en el proceso de fabricación y en el uso de materiales adecuados. Este es el núcleo para construir las bases para el crecimiento exponencial de la tecnología cuántica. Compañías como Silicon Quantum Computing (SQC) están liderando este proceso, utilizando un enfoque basado en la ciencia de los materiales para desarrollar chips con precisión atómica. Su objetivo es crear el primer ordenador cuántico comercial capaz de albergar millones de qubits. Esta ambición se basa en su plataforma 14|15, que utiliza átomos de silicio y fósforo para crear qubits. Los resultados son tangibles: sus sistemas ya han logrado…
Es un punto de referencia que demuestra el nivel de control necesario para superar la era de las escalas intermedias y ruidosas. Este proceso de fabricación en escala atómica es el primer paso hacia la construcción de una nueva infraestructura, donde el hardware se fabrica con la pureza y precisión que exigen los errores en el proceso de fabricación.Una decisión arquitectónica clave radica en elegir entre las diferentes plataformas físicas disponibles. Cada una ofrece ventajas distintas para el escalado de la capacidad del sistema. La plataforma de átomos neutros de QuEra Computing es un ejemplo de este enfoque. Su punto fuerte radica en la física en sí: mil millones de átomos de rubidio son perfectamente idénticos entre sí, lo que elimina los defectos de fabricación y los desvíos en la calibración. Lo más importante es que estos átomos presentan…
Esto permite que cualquier qubit interactúe con cualquier otro. Esta arquitectura se expande de manera logarítmica, lo que significa que la infraestructura de control crece de forma incremental, incluso cuando el número de qubits aumenta enormemente. La ventaja práctica es enorme: se pueden instalar sistemas que consuman solo kilovatios de energía y que no requieran tecnologías especiales para su funcionamiento. No se trata simplemente de una victoria técnica; se trata también de una realidad que reduce los obstáculos para la adopción de este tipo de sistemas y acelera el camino hacia la creación de sistemas tolerantes a fallos.Esta carrera tecnológica está impulsada por un aumento en la financiación, lo cual refleja las prioridades estratégicas nacionales. El sector atrajo más de 1,25 mil millones de dólares solo en el primer trimestre de 2025, lo que representa más del doble en comparación con el año anterior. Pero el cambio más significativo se encuentra en la combinación de fuentes de financiamiento. Mientras que el capital de riesgo privado sigue siendo crucial, la financiación gubernamental está aumentando rápidamente. Ahora, la financiación gubernamental representa una proporción importante del total de recursos disponibles para el sector tecnológico.
Este modelo híbrido indica que la tecnología cuántica se considera una infraestructura de importancia crucial, y no simplemente un proyecto para el sector privado. En 2024, los gobiernos globales asignaron 1.8 mil millones de dólares a iniciativas relacionadas con la tecnología cuántica. Esta cifra ya fue superada en 2025. Estados Unidos, Japón y España son los países líderes en este campo, con compromisos de miles de millones de dólares. La tecnología cuántica se ve como una herramienta importante para la competitividad económica y la seguridad nacional. Esta colaboración entre el sector público y el privado proporciona el capital necesario para construir esa infraestructura a largo plazo, algo que el mercado privado, por sí solo, podría no financiar.En resumen, el crecimiento exponencial de Quantum depende de la resolución del enigma de la estabilidad y la escalabilidad en el ámbito de la ingeniería. Las empresas que desarrollan estos sistemas son aquellas que logran dominar la precisión atómica, elegir arquitecturas adecuadas para el escalado logarítmico, y asegurar el financiamiento necesario para convertir las estrategias nacionales en hardware tangible. Esta es la fase de industrialización en acción, que sienta las bases para el siguiente paradigma.
La tesis de la convergencia entre la IA cuántica y la IA convencional ahora enfrenta su prueba más crítica: pasar de las demostraciones validadas a una adopción generalizada y práctica. El camino hacia el futuro está determinado por algunos factores clave y riesgos significativos que determinarán si este cambio se acelerará o se detendrá.
El catalizador principal es la demostración de la capacidad del cómputo cuántico para tolerar errores en escala. La industria ya ha superado el umbral de “¿podemos hacerlo?”, y ahora se pasa a la etapa de “vamos a hacerlo”. Como destaca QuEra Computing en su reciente presentación en Q2B Silicon Valley, los componentes fundamentales para la creación de sistemas cuánticos tolerantes a errores en escala han sido demostrados. Ahora lo importante es construir estos sistemas. Este es el siguiente paso esencial. Esto lleva la tecnología desde logros aislados en laboratorios, hacia una infraestructura confiable capaz de resolver problemas que van más allá de lo que puede hacer el cómputo clásico. La prueba estará en los resultados finales: sistemas que puedan mantener la estabilidad de los qubits lógicos durante cargas de trabajo extensas, sin errores catastróficos. Cuando esto ocurra, se podrá comenzar a utilizar esta tecnología de manera efectiva.
Sin embargo, un riesgo importante es la fricción geopolítica. La importancia estratégica de la tecnología cuántica genera una compleja red de controles de exportación y requisitos relacionados con la seguridad en los productos. Esto crea un campo minado para las empresas que operan en diferentes países. Las alianzas globales que han impulsado el desarrollo de esta industria, como la entre Microsoft y Quantinuum, ahora enfrentan una mayor supervisión por parte de las autoridades gubernamentales. Tales controles podrían fragmentar la cadena de suministro, ralentizar la velocidad de innovación y aumentar los costos. Para que la tecnología pueda alcanzar su potencial exponencial, necesita un ecosistema abierto para la colaboración y la implementación de soluciones tecnológicas. La fricción geopolítica amenaza con limitar ese crecimiento, convirtiendo una competencia global en una serie de esfuerzos nacionales aislados.
El indicio a tener en cuenta a corto plazo son las primeras aplicaciones comerciales que demuestran una clara ventaja cuántica en problemas específicos. Estas son la puerta de acceso desde los proyectos piloto basados en la nube hacia un valor empresarial tangible. La industria ya ha experimentado este tipo de uso operativo, con los sistemas de QuEra funcionando en Amazon Braket durante tres años, y utilizándose para tareas como la clasificación de defectos y la predicción de nuevos medicamentos. La próxima fase requiere ir más allá de las pruebas de concepto y demostrar beneficios económicos medibles en comparación con los métodos clásicos. Cuando una compañía farmacéutica pueda acortar el tiempo necesario para descubrir nuevos medicamentos en meses, o cuando una empresa financiera pueda modelar riesgos con una precisión sin precedentes, ese será el momento en que la adopción de estas tecnologías se acelera. Estos logros en el mundo real validarán la teoría de la convergencia y atraerán el capital empresarial necesario para impulsar la siguiente curva de crecimiento.
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