La prima de liquidez de Private Credit se ha deteriorado, ya que Blue Owl ha detenido las operaciones de reembolso de los préstamos, y el número de casos de incumplimiento aumenta.

Generado por agente de IAPhilip CarterRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 21 de marzo de 2026, 3:00 am ET5 min de lectura
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El atractivo institucional del crédito privado se basa en una base duradera y multifacética. No se trata de una tendencia pasajera, sino de un cambio estructural en la asignación de capital. Esto se ve respaldado por una escala masiva, un cambio fundamental en el panorama crediticio, y un beneficio constante relacionado con la retención de capital.

En primer lugar, el tamaño y la importancia de este activo son innegables. Este tipo de activos constituye un destino importante para el capital institucional. La recaudación de fondos relacionada con estos activos es muy significativa.124 mil millones de dólares en la primera mitad de 2025Ese ritmo de crecimiento indica que se superará el total anual de 2024, lo que demuestra una demanda sólida y sostenida. Esta escala no es simplemente un número; refleja una reasignación estratégica de recursos. Los inversores pasan de buscar rendimientos simples a buscar diversificación en sus inversiones. Más de la mitad de los nuevos fondos financieros apuntan ahora a estrategias de financiación oportunista y especializadas, con el objetivo de enfrentar un entorno volátil.

Este flujo de capital está reemplazando una fuente tradicional importante. Tras las reformas regulatorias…Los inversores institucionales que no son bancos continúan reemplazando a los bancos que cuentan con fondos provenientes de depósitos.Se trata de la principal fuente de préstamos corporativos. Este cambio es estructural. Los bancos se adaptan a las necesidades de capital de corta duración y líquido, mientras que los inversores institucionales –compañías de seguros, fondos de pensiones y otros instrumentos especializados– proporcionan compromisos a largo plazo, que se ajustan a la duración de activos como infraestructura, equipos y bienes raíces. Esta reasignación elimina los peligrosos desequilibrios en las obligaciones que podrían desestabilizar el sistema financiero. De esta manera, el crédito privado se convierte en una parte esencial y más resistente del conjunto de recursos financieros.

La tesis sobre la degradación de la calidad: Evidencia de un pico en el ciclo crediticio

La solidez estructural del crédito privado está siendo puesta a prueba debido a una clara deterioración en la calidad de los activos que constituyen la base de este tipo de crédito. Aunque el tamaño del mercado es indiscutible, los datos recientes indican que la calidad del ciclo crediticio ha alcanzado un punto máximo. Esto se manifiesta en una desaceleración del crecimiento, un aumento en el número de incumplimientos y riesgos de liquidez que plantean problemas para la evaluación del perfil de riesgo de esta categoría de activos.

El indicador más importante es el descenso en la rentabilidad de las empresas. Según el análisis de Lincoln International,El crecimiento del EBITDA entre las empresas que han emitido deuda privada está disminuyendo.La tasa de crecimiento ha disminuido de un nivel récord del 6.5% en el segundo trimestre de 2025, a un 4.7% en el cuarto trimestre de ese mismo año. Esta desaceleración no es un acontecimiento aislado, sino parte de una tendencia más general. La proporción de empresas con altos niveles de rentabilidad ha disminuido desde el 57.5% en 2021, hasta el 48.2% hoy en día. Este cambio hacia préstamos de menor crecimiento afecta directamente la calidad del portafolio de préstamos y la estabilidad de los flujos de efectivo futuros.

Esta degradación en la calidad de los productos se traduce en incumplimientos tangibles y casos de fraude. La industria ha sido sacudida por una serie de colapsos de gran importancia, destacando especialmente las dos bancarrotas que han ocurrido.First Brands Group y Tricolor Holdings en septiembre de 2025Estos no fueron simplemente fracasos comerciales; además, se presentaron acusaciones de fraude contra los ejecutivos de ambas empresas. Estos casos revelaron esquemas sistemáticos para inflaciónar los valores de las garantías. Las consecuencias han sido graves: solo en JPMorgan, se registraron pérdidas por valor de 170 millones de dólares debido a sus compromisos con dichas empresas. Como señaló Jamie Dimon, el colapso de estas dos empresas sirvió como alerta sobre el entorno crediticio general, sugiriendo que podría haber más casos de comportamiento fraudulento en el sector financiero.

Sin embargo, el signo más evidente de problemas de liquidez es la disminución de la liquidez del fondo. En febrero de 2026, Blue Owl Capital anunció que suspendería permanentemente las devoluciones de los activos del fondo OBDC II, valorados en 1.6 mil millones de dólares. En lugar de eso, optaron por realizar pagos periódicos para liquidar los activos. Este movimiento, que causó una caída del 6% en las acciones de la empresa, demuestra claramente que el portafolio del fondo contiene activos que no pueden venderse fácilmente a su valor justo. Esto constituye un desafío directo a la idea de que el crédito privado sea una forma estable y rentable de diversificación de inversiones. Es evidente que el costo de la liquidez puede convertirse en una limitación grave cuando se produce algún tipo de crisis.

Los datos revelan que en este mercado, la prima de riesgo está disminuyendo, al mismo tiempo que la calidad del crédito también se deteriora. La tasa de incumplimiento “sombra” –empresas que se ven obligadas a aceptar condiciones de crédito arriesgadas– ha más que duplicado en el último año. Al mismo tiempo, las rentabilidades han disminuido, ya que la demanda de los inversores ha reducido la diferencia entre los rendimientos obtenidos y los del SOFR. Para los inversores institucionales, esto crea una situación peligrosa: un menor retorno por asumir más riesgos ocultos. La teoría de la degradación de la calidad del crédito sugiere que el período de prosperidad del crédito privado ya ha terminado, y que ahora es necesario prestar más atención a la selección de créditos adecuados y a los mecanismos de liquidez.

El catalizador de la política: El viento a largo plazo frente a la realidad de su implementación

La orden ejecutiva del presidente Trump, emitida en agosto de 2025, tiene como objetivo ampliar el acceso al plan 401(k) en los mercados privados. Esto representa un posible beneficio a largo plazo para esta categoría de activos. La directiva busca eliminar las cargas regulatorias y los riesgos legales que históricamente han obstaculizado la innovación en la inversión. Se establece claramente que la política de los Estados Unidos es que cada ciudadano estadounidense se prepare para su jubilación con acceso a retornos competitivos y diversificación de inversiones. Para las instituciones financieras, esto significa que un gran volumen de capital, posiblemente miles de millones provenientes de planes de contribución definidos, podría ser dirigido hacia activos alternativos, ampliando así la presencia de estas instituciones en el mercado.

Sin embargo, se espera que este proceso de transición dure entre cinco y diez años para que tenga un impacto significativo. Los obstáculos son considerables y estructurales. Como señaló el experimentado inversor Michael Davis, el camino que hay que recorrer es “largo”, debido a problemas legales persistentes, baja alfabetización financiera y las tensiones fundamentales entre los activos privados y la liquidez diaria que exigen los inversores con contribuciones fijas. Además, los patrocinadores de los planes de inversión también tendrán que lidiar con cuestiones relacionadas con su responsabilidad fiduciaria, ya que el reglamento mismo reconoce la necesidad de una evaluación cuidadosa de las capacidades de los gestores. El medio más probable para que los minoristas puedan acceder a estos fondos será a través de fondos diversificados, no como una opción de mercado privado independiente, lo cual disminuiría el impacto directo en los vehículos de crédito privados.

Esta larga línea de tiempo y la compleja implementación plantean preguntas inmediatas sobre la idoneidad de los productos del mercado privado para los inversores minoristas. Lo que agrava aún más la incertidumbre en torno a esta política son las evidencias de rendimiento negativo. Nuevas investigaciones realizadas por el Private Equity Stakeholder Project (PESP) muestran que incluso los fondos de capital privado “evergreen”, que suelen considerarse modelos de inversión para la inclusión en el mercado de pensiones, tuvieron un rendimiento muy inferior a los índices del mercado público en 2025. La mediana de los rendimientos de estos principales actores fue…11.20%Casi la mitad de las ganancias del índice MSCI ACWI; menos del 17.43% en comparación con el índice S&P 500. Esta tendencia se mantuvo durante el período de tres años, con una media de ganancias del 11.24%, frente al 22.48% registrado por el índice S&P 500.

En resumen, para los estrategas institucionales existe una clara bifurcación entre las posibilidades. La orden ejecutiva proporciona un catalizador estructural de gran importancia a largo plazo, lo que podría, con el tiempo, generar nuevos recursos financieros masivos. Sin embargo, la realidad inmediata es que hay obstáculos de varios años en la implementación de esta medida, además de problemas legales, educativos y relacionados con la liquidez. Más aún, el fracaso histórico de productos similares en el mercado privado plantea dudas sobre la viabilidad de la participación de los minoristas en este mercado. Por ahora, esta política sigue siendo algo lejano. La atención inmediata debe centrarse en el mercado de crédito privado institucional, que ya ha demostrado su eficacia, aunque esté sometido a presiones. No se debe concentrar en el camino incierto hacia la democratización del acceso al mercado.

Construcción de portafolios: Estrategias de compra convincentes.

Para los asignadores institucionales, el camino a seguir es el de una selección cuidadosa de activos, no una exposición generalizada. Esta clase de activos sigue siendo un candidato adecuado para ser invertido en carteras diversificadas, pero solo por aquellos que tengan una alta tolerancia a la falta de liquidez y que adopten un enfoque disciplinado en la selección de fondos. La situación actual exige un cambio en la estrategia de inversión: pasar de buscar rendimientos a preservar el capital a través de estrategias y operaciones más eficaces.

El catalizador para una posible recuperación de la calidad radica en un cambio en la dinámica entre oferta y demanda.Ciclo de fusion y adquisición más largo.Se espera que, gradualmente, el crédito estatal supere al suministro de crédito privado, lo que permitirá a los prestamistas mantener una disciplina adecuada y mejorar las condiciones de los préstamos. Este cambio es crucial. A medida que crece la demanda de refinanciamiento y nuevos acuerdos, esto ayudará a estabilizar el mercado y a lograr estándares de crédito más saludables. Esto representa un factor positivo para aquellos gestores que se encuentran en una posición ventajosa. En este contexto, es posible capturar con mayor eficacia el “premio por falta de liquidez”, especialmente en escenarios donde hay bajas tasas de interés, lo cual fomenta la recuperación de la calidad del crédito.

Esta tesis señala directamente la necesidad de una exposición selectiva. Los asignadores de fondos deben preferir estrategias que tengan una madurez operativa demostrable, una integración sólida en los aspectos ESG, y un modelo de coinversión claro. Las pruebas indican que el mercado se está dividiendo: las préstamos directos siguen siendo dominantes, pero…Más de la mitad de los nuevos fondos que se lanzan actualmente se centran en créditos oportunistas y financiación especializada.Los inversores buscan la diversificación de sus carteras de inversiones. Los ganadores serán aquellos que logren manejar esta complejidad, ofreciendo rendimientos no correlacionados y métodos de inversión eficientes desde el punto de vista del capital. Lo importante es que los gestores de fondos utilicen su experiencia operativa para agregar valor adicional, especialmente en sectores y regiones donde tengan una ventaja estructural.

En resumen, se trata de un optimismo calibrado. La escala estructural del crédito privado y el premio por la liquidez insuficiente siguen siendo atractivos. Sin embargo, la era de los ingresos fáciles ya ha terminado. Para las carteras institucionales, la oportunidad no radica en toda la clase de activos, sino en la confianza que se tiene en estrategias selectas y de alta calidad. La clase de activos sigue siendo una posibilidad para inversiones con sobrepeso, pero solo para aquellos que lo consideren como una inversión activa, y no como un medio para diversificar la cartera pasivamente. El margen de error se ha reducido; la recompensa recaerá en quienes elijan a los socios adecuados.

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