La prueba de liquidez de Private Credit: 1.8 billones de dólares. Un fondo de 26 mil millones de dólares, con un límite del 5%. Además, hay una presión del mercado de 1.8 billones de dólares.

Generado por agente de IAAdrian HoffnerRevisado porAInvest News Editorial Team
martes, 24 de marzo de 2026, 4:37 am ET3 min de lectura
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La primera prueba importante de la liquidez del crédito privado ocurrió la semana pasada. El fondo de préstamos corporativos de BlackRock, con un valor de 26 mil millones de dólares, impidió que casi la mitad de los inversores pudieran realizar retiros de sus inversiones. Las retribuciones de los fondos se limitaron al 5% del valor neto de sus activos. Esta medida fue una respuesta directa a la enorme demanda que existía en ese momento.1.2 mil millones de solicitudes de retiroRepresenta el 9.3% de sus activos totales, pero solo se han pagado 620 millones de dólares. Este movimiento marca el primer caso conocido en el que un gerente limita las posibilidades de reembolso de un instrumento de crédito privado perpetuo. Esto constituye una amenaza directa para la idea tradicionalmente aceptada de que dichos instrumentos son “semilíquidos”.

El estrés no es algo aislado. La presión se debe a una serie de retiros de fondos importantes durante el primer trimestre, como Ares y Apollo. Los inversores están reevaluando su exposición a sectores vulnerables, como el sector de las soluciones informáticas. Este contexto general sugiere que la decisión de BlackRock de imponer un límite estricto para los retiros de fondos es un síntoma de una tensión sistémica, y no una anomalía en sí misma. La decisión del fondo de imponer este límite, que es una práctica habitual en la industria, ahora está siendo provocada por una escala de retiros de fondos que los gestores no habían anticipado. Esto obliga a realizar un reconocimiento estructural de la situación.

El impacto financiero inmediato es evidente. Al bloquear los 620 millones de dólares en capital, el fondo da prioridad a la estabilidad de los demás inversores y a la integridad de su cartera de préstamos, en lugar de lograr una plena liquidez. Sin embargo, esto crea una nueva vulnerabilidad: los 620 millones de dólares que se han pagado ahora están en manos de inversores que podrían optar por reinvertirlos en otros lugares. Esto podría provocar más salidas de capital de otros fondos. La situación ahora depende de si otros gestores seguirán el ejemplo de BlackRock o intentarán cumplir con todas las solicitudes de reembolso, lo que podría llevar a una crisis de liquidez aún mayor en todo el mercado, que abarca 1.8 billones de dólares.

El estrés causado por el uso de dos motores: el riesgo que representa el sector software, combinado con los retiros de dinero en el sector minorista.

El estrés actual en el sector del crédito privado es causado por dos fuerzas poderosas e interconectadas. En primer lugar, el riesgo del sector está aumentando. Se proyecta que las tasas de incumplimiento en los préstamos directos aumentarán.8%Dado que la disrupción causada por la inteligencia artificial amenaza los ingresos de las empresas de software, este es un sector clave para la industria. Esto representa una grave amenaza para el crecimiento de estas empresas, ya que el software es el sector más importante en los portafolios de crédito de estas compañías, con una participación del aproximadamente 26%. La madurez de estos préstamos es lenta; el 11% de dichos préstamos está programado para vencer en 2027. Esto crea una situación difícil, con un alto riesgo de endeudamiento y presiones de reembolso cada vez mayores.

En segundo lugar, la base de inversores está cambiando. La estrategia de la industria para ganarse el favor de los inversores individuales, lo que a su vez generó importantes flujos de capital, ahora enfrenta su mayor desafío hasta ahora. Las solicitudes de reembolso por parte de las fondos orientadas al sector minorista han alcanzado un nivel elevado.Máximo históricoY no hay signos de que esta situación mejore. Esta moderación en la demanda minorista está llevando a que los compradores sean más bien inversores institucionales, lo que debilita el crecimiento económico. El resultado es una situación difícil: los activos subyacentes se vuelven más riesgosos, mientras que la fuente principal de nuevos capital se está agotando.

El impacto financiero es grave. Esta combinación desafía directamente el modelo de expansión del mercado en los últimos tiempos. A medida que los fundamentos del sector se debilitan y los inversores minoristas retroceden, el motor de crecimiento de este mercado, que mide 1.8 billones de dólares, está sujeto a un ataque directo. La actual ola de retiros no es simplemente un evento relacionado con la liquidez; se trata de una reevaluación forzada tanto de la calidad de los préstamos como de la idoneidad del canal de inversión utilizado por los inversores.

Las consecuencias sistémicas: los préstamos bancarios y la presión sobre la valoración de las propiedades

La tensión en el sector del crédito privado ya no se encuentra limitada dentro de esa clase de activos. Se ha extendido a Wall Street, creando un canal de transmisión directa de inestabilidad financiera. Los bancos estadounidenses tienen una exposición directa de casi 600 mil millones de dólares con respecto a los proveedores de crédito privado.Casi 300 mil millones de dólares en préstamos pendientes.Además, hasta junio de 2025, se habían prestado otros 285 mil millones de dólares a fondos de capital privado. Esta situación implica que, cuando los fondos de crédito privados enfrentan presiones para la reembolsabilidad de sus inversiones y problemas de valoración, el riesgo se traslada inmediatamente a los balances bancarios.

La reacción del mercado ya es evidente. Algunos de los principales bancos estadounidenses están reduciendo las condiciones de préstamo y disminuyendo el valor de los préstamos que otorgan a los fondos de crédito privados. Por ejemplo, JPMorgan Chase ha reducido el valor de algunos préstamos destinados a estos fondos, después de analizar los efectos de la inestabilidad en sectores como el de la tecnología informática. Estas medidas reducen directamente la cantidad de capital que los bancos pueden prestar, creando así un ciclo vicioso en el cual la propia inestabilidad del sector dificulta su desarrollo.

La presión también está afectando las valoraciones de las acciones de los gestores de activos alternativos. Este año, las acciones de estos gestores han sufrido una fuerte caída: el índice de gestión de activos de Morningstar en Estados Unidos ha bajado casi un 13% en el último mes. Esta situación se debe a las preocupaciones relacionadas con la valoración de los activos subyacentes, especialmente de las empresas de software, así como a la transparencia de las operaciones de los fondos. El resultado es un ciclo vicioso: el estrés en los fondos lleva a limitaciones en los balances bancarios, lo que a su vez reduce el capital disponible para los créditos privados. Esto, a su vez, ejerce más presión sobre esta clase de activos y sus gestores.

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