La postura de Powell en relación con Volcker: ¿Serán los riesgos políticos y de política del Fed capaces de demostrar una independencia decidida?

Generado por agente de IAJulian CruzRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 21 de marzo de 2026, 1:50 pm ET5 min de lectura

La aceptación virtual del Premio de Integridad Pública otorgado a Paul Volcker por parte del presidente Jerome Powell no fue simplemente un gesto ceremonial. Fue, en realidad, una forma de reconocer el legado de Volcker como líder estratégico. Powell se basó en el legado de Volcker para definir su propio mandato, enfocándolo en la independencia y el compromiso inquebrantable de Volcker con la estabilidad de precios. En sus palabras, Powell destacó el servicio que Volcker prestó durante los gobiernos de tres presidentes diferentes, así como su lucha contra la inflación elevada. Durante ese período, Volcker mantuvo su posición firme, a pesar de las presiones políticas y de la recesión económica.Trabajó en el Departamento del Tesoro durante los mandatos de tres presidentes: Kennedy, Johnson y Nixon. Posteriormente, dirigió la Reserva Federal desde 1979 hasta 1987.Al invocar este símbolo de la integridad del banco central, Powell está poniendo en juego su propia credibilidad.

Esa credibilidad se enfrenta a un doble desafío. El primero es de carácter político. El presidente Trump ha nominado al exgobernador de la Reserva Federal, Kevin Warsh, para suceder a Powell en el cargo. Este acto refleja la insatisfacción del gobierno actual. Sin embargo, el camino hacia el retiro de Powell está bloqueado por una investigación pendiente del Departamento de Justicia sobre las reformas realizadas en los edificios de la Reserva Federal. Powell ha declarado que no se irá hasta que esta investigación se resuelva.Powell ha dicho que no dejará el Consejo de la Reserva Federal hasta que el asunto se resuelva.Esto crea una situación tensa, donde el mandato de Powell termina esta primavera, pero su puesto en la junta directiva permanecerá hasta el año 2028. La segunda prueba más importante es la política monetaria. Los críticos, incluido el propio Warsh, argumentan que la Fed bajo el liderazgo de Powell ha sido “demasiado lenta” tanto en aumentar como en disminuir las tasas de interés. Este comportamiento se considera un fracaso, y ha costado mucho a la economía.En ambos casos, se han cobrado miles de millones, si no incluso trillones, de dólares a los consumidores y productores, como consecuencia de los daños causados..

La pregunta central que el tributo de Powell responde implícitamente es: ¿tiene la Reserva Federal de hoy la misma “voluntad de resistir” que tuvo en la época de Volcker? La situación actual es un verdadero ejemplo de contraste. Mientras que Volcker se enfrentó a una crisis inflacionaria con un enfoque claro y específico, Powell opera en medio de una mezcla volátil de shocks geopolíticos y un panorama político dividido. Los mercados han reaccionado negativamente a los recientes acontecimientos en Oriente Medio; los principales índices bursátiles han caído significativamente debido al aumento de los precios del petróleo.El índice S&P 500 cayó un 1.5%, mientras que el índice Nasdaq 100 bajó un 2%, alcanzando sus niveles más bajos en seis meses.En este contexto, las tasas de interés mantenidas por la Fed han permanecido estables en los últimos tiempos. Sin embargo, la institución advierte sobre posibles aumentos en la inflación. Parece que la Fed actúa con cautela, incluso indecisa. Por lo tanto, esta decisión es una invocación deliberada: establece un estándar elevado, preguntándose si la institución puede mantener esa misma independencia cuando su propia dirección se encuentra bajo ataque político y su camino político está siendo cuestionado.

Condiciones estructurales: Entonces vs. Ahora

El marcador de Volcker es un recordatorio contundente de una crisis cuyo origen se debía a una única fuerza desenfrenada: la inflación descontrolada. Las condiciones iniciales eran claras y urgentes. En agosto de 1979, el mes en que asumió el cargo, la economía estadounidense estaba atrapada en una tasa de inflación anualmente creciente.11.8%La tasa nominal de los fondos federales era del 11%, lo cual, en realidad, era menor que la tasa de inflación. Esto significaba que la tasa de interés real era negativa. Esto creó un fuerte incentivo para el gasto y el endeudamiento, lo que contribuyó a alimentar esa inflación que, en realidad, era algo que el banco central debía controlar. El problema no era solo los altos precios; se trataba de un ciclo autoperpetuante en el cual las expectativas de inflación futura se reflejaban en los salarios y contratos laborales. Por eso, la situación parecía “intratable” para muchos economistas de aquel entonces.

La situación actual es mucho más compleja; se trata de una mezcla de presiones constantes y volátiles. Aunque la inflación general ha disminuido desde sus niveles máximos después de la pandemia, la tasa de inflación del PCE, que es algo que la Fed vigila de cerca, sigue estando por encima del objetivo del 2%. Los datos recientes indican que…Aumento del 2.9%La inflación está relacionada con el tipo de cambio del PCE. Esta inflación es difícil de controlar, ya que está influenciada por una combinación de factores que son difíciles de determinar con precisión. Los precios de los bienes siguen siendo altos, además de la gran volatilidad en los costos de energía, como se puede observar en las últimas fluctuaciones del mercado. El mercado laboral agrega otro factor de complejidad. La tasa de empleo está cerca del nivel máximo; la desempleo, en cambio, es históricamente baja, con un 4.2%. Pero este equilibrio es inusual. Esto se debe a una significativa desaceleración tanto en la oferta de trabajo, debido a políticas migratorias más estrictas, como en la demanda de mano de obra. Todo esto crea un equilibrio precario que la política monetaria por sí sola no puede ajustar fácilmente.

Evaluación de la credibilidad de las políticas y su impacto en el mercado

El estándar de Volcker obliga a realizar una comparación directa: se requiere tomar medidas decisivas frente a un problema que se considera “intratable”. En 1979, el biógrafo de Volcker señaló que la opinión predominante entre los principales economistas era que la inflación…“Intratable”,Incluso los expertos más destacados dudaban de que la Fed tuviera ya alguna credibilidad. Sin embargo, Volcker actuó de todos modos, aumentando las tasas de interés de manera agresiva para romper ese ciclo. La Fed de hoy, bajo el liderazgo de Powell, enfrenta un desafío diferente. Su objetivo declarado es claro:Para reducir la inflación de nuevo al objetivo del 2 por ciento.Pero el camino que se sigue se presenta como algo doloroso. El banco central reconoce que reducir la inflación probablemente requerirá un período prolongado de crecimiento inferior al típico, además de una cierta suavización de las condiciones del mercado laboral. Se trata de un enfoque deliberado y calculado, no de un ataque unilateral y audaz como lo hubo en los años 80.

La reacción del mercado ante los recientes shocks geopolíticos revela la vulnerabilidad de esta postura cautelosa. Cuando los precios del petróleo aumentan debido a los disturbios en el Medio Oriente, los principales índices bajan significativamente, lo que los lleva a entrar en un proceso de corrección.El índice S&P 500 cayó un 1.5%, mientras que el Nasdaq 100 bajó un 2%, alcanzando mínimos en seis meses.Esto demuestra que la economía sigue siendo sensible a las presiones inflacionarias externas, algo que la Fed no puede controlar. La política adoptada recientemente por Powell, consistente en mantener los tipos de interés estables, mientras se advierte sobre posibles aumentos en la inflación, parece ser una estrategia deliberada de espera. Esto se enmarca en la lección aprendida durante la época de Volcker: los bancos centrales deben actuar de manera decisiva. Pero también refleja una realidad más compleja, donde los instrumentos utilizados son menos drásticos y el costo político de un descenso brusco es mayor.

En resumen, la credibilidad de las políticas monetarias hoy en día no se mide por una única subida drástica de las tasas de interés, sino por el compromiso constante y firme con un proceso que puede durar varios años. La Fed ha dejado claro que comprende que los costos del fracaso son mucho mayores que los costos de actuar. Sin embargo, en un mundo donde los precios de la energía están en constante fluctuación y el mercado laboral es frágil, esa credibilidad está constantemente sometida a pruebas que escapan al control de la Fed. El reconocimiento otorgado a Volcker sirve como ejemplo de independencia; pero la inestabilidad del mercado demuestra que mantener ese nivel de credibilidad es algo difícil.

Catalizadores y riesgos: probar la disposición a resistir

El tributo impuesto por Volcker establece un estándar elevado, pero su significado se verá confirmado por los acontecimientos que ocurrirán en el futuro cercano. La tesis de que esto indica un cambio creíble hacia una acción decidida depende de tres factores clave que podrían validar o cuestionar la independencia y la determinación del Fed en la implementación de sus políticas.

En primer lugar, es necesario resolver el estancamiento político actual. La investigación realizada por el Departamento de Justicia sobre las renovaciones de los edificios federales constituye un obstáculo inmediato. Un juez federal recientemente anuló las citaciones contra Powell, pero el fiscal ha prometido apelar la decisión del juez.Powell ha dicho que no dejará el Consejo de la Reserva Federal hasta que el asunto se resuelva.Thom Tillis, presidente del Comité Bancario del Senado, ha prometido que no presentará ningún candidato hasta que se concluya la investigación. Esto crea una posibilidad de que Powell continúe como presidente más allá de su mandato previsto. Esta situación pondría a prueba los cálculos políticos tanto por parte del gobierno como de la Fed. El resultado de esta batalla legal será una prueba directa de si la disposición declarada de Powell a oponerse a las decisiones de la Fed realmente se basa en factores institucionales y políticos.

En segundo lugar, la propia orientación futura de la Fed será objeto de análisis detallado. En su reunión más reciente, la Fed mantuvo las tasas de interés estables, entre 3.5 y 3.75%, al mismo tiempo que advirtió sobre una posible inflación elevada. El mercado ahora está pendiente de cualquier cambio en las declaraciones de la banca central durante las próximas reuniones del FOMC. Lo importante será aclarar cuándo y con qué velocidad se realizarán los futuros recortes de tasas. Un giro hacia una postura más moderada, quizás basado en la volatilidad geopolítica reciente, podría socavar la postura de Volcker. Por el contrario, una reafirmación de la necesidad de un crecimiento continuo por debajo del ritmo normal para lograr el objetivo de inflación del 2% podría indicar consistencia con el mensaje de compromiso firme de la Fed.

Por último, los datos deben reflejar avances en el proceso de mejora. La estrategia revisada del Fed reconoce la dificultad de distinguir las tendencias cíclicas de las estructurales.Los cambios en las políticas comerciales e de inmigración están afectando tanto la demanda como la oferta.Esto complica la tarea. Por lo tanto, los datos de inflación clave, especialmente aquellos relacionados con bienes y servicios relacionados con la vivienda, son de suma importancia. Cualquier señal de una disminución sostenida hacia el objetivo del 2% apoyaría el enfoque cauteloso y calibrado del banco central. Sin embargo, cualquier aumento en estos componentes haría necesario tomar decisiones más drásticas, y eso pondría a prueba la determinación del banco central de actuar de manera decisiva, aunque esto pueda causar daños económicos.

En resumen, las palabras de Powell son solo un punto de partida. Las semanas venideras revelarán si las acciones del Fed se corresponden con sus declaraciones o si las complejas realidades políticas y la economía volátil serán suficientes para que el marco establecido por Volcker siga siendo válido.

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