De “Monos de Polvo” a “Resucitadores”: 20 trabajos obsoletos y las fuerzas que los destruyeron
Estas dos funciones, aunque se diferencian en cuanto al tiempo y al propósito de su ejercicio, ilustran un patrón común: trabajos que surgían por necesidad, pero que desaparecieron cuando el mundo cambió. El “mono encargado de transportar pólvora” era una figura común en la época de los barcos de guerra. Se trataba de niños, generalmente entre los 12 y los 14 años, cuyo único papel era transportar pólvora desde el puerto del barco hasta los cañones. Su selección era práctica: su pequeña estatura les permitía moverse fácilmente por los espacios reducidos del barco; además, su altura les proporcionaba algo de protección contra el fuego enemigo. No se trataba de un cargo de rango, sino de una función crucial dentro del ballet mortal de los combates navales. Como señala uno de los relatos…Sin esos monos que transportaban el polvo de pólvora, sin esos valientes jóvenes que llevaban la pólvora hasta las armas… esa gran victoria no habría sido posible.Su trabajo era esencial, pero también muy peligroso. Muchos de ellos provenían de entornos muy difíciles. Instituciones como la Marine Society ofrecían una oportunidad para que los niños pudieran ingresar al ejército, ya que no tenían otra opción.
Los “resurreccionistas” operaban en un ámbito de necesidad muy diferente y más oscuro. En los siglos XVIII y XIX, las escuelas médicas enfrentaban una grave escasez de cadáveres para su disección, algo fundamental para el avance de la anatomía y la cirugía. La oferta legal de cadáveres era mínima; la Ley sobre Asesinatos de 1752 solo logró aumentar ligeramente esa cantidad, al permitir que los jueces reemplazaran las ejecuciones públicas por disecciones. Esto generó un mercado negro. Los “resurreccionistas”, o secuestradores de cuerpos, se convirtieron en los proveedores de cadáveres, desenterrando cuerpos frescos en la oscuridad. Operaban en un área legalmente ambigua, impulsados por la demanda de los anatomistas y por el profundo rechazo del público hacia esta práctica. Esta práctica era tan extendida y odiada que los cementerios estaban protegidos con barreras y vigilantes nocturnos. Los propios resurreccionistas corrían el riesgo de sufrir violencia física.
Ambos trabajos eran cruciales para sus épocas. Los “monos de pólvora” mantenían a las flotas en lucha constante; los resucitadores, por su parte, contribuían al progreso médico. Pero ambos se desvanecieron… no por falta de necesidad, sino porque las fuerzas que los crearon ya no existían más. Para los “monos de pólvora”, eso significó…Avances en el desarrollo de armas nucleares y objeciones humanitarias contra el exponer a los niños al combate.Para los resucitadores, lo que realmente importó fue la aprobación de leyes como la Ley de Anatomía de 1832. Esta ley proporcionó una fuente legal para obtener cuerpos humanos, eliminando así el incentivo económico para la robación de tumbas. La breve reaparición del papel del “mono con pólvora” durante el bombardeo de Nankín en 1927 sirve como un recordatorio de cómo las circunstancias extremas pueden revivir una función obsoleta. Pero también muestra cuán lejos había avanzado el mundo desde el uso habitual de mano de obra infantil en las batallas.
Lista más amplia: 20 profesiones obsoletas
Las historias sobre los monos del polvo y los “resucitadores” no son algo aislado. Forman parte de una larga y constante tendencia hacia la obsolescencia laboral, impulsada por las mismas fuerzas: la invención, la automatización y los cambios en las normas sociales. Este patrón ha transformado la fuerza laboral durante siglos. Como señala un análisis…Con la invención de los automóviles y los trenes, la demanda de vehículos tirados por caballos desapareció. Por lo tanto, este tipo de transporte se volvió obsoleto.El artesano experto que construía los carruajes fue reemplazado por el mecánico.
La Revolución Industrial fue un importante motor de este cambio. En las fábricas textileras, el trabajo de los niños, quienes tenían que retirar las bobinas vacías de los tornos de hilado, se volvió innecesario gracias a la maquinaria automatizada. De igual manera, la función del lector, quien leía en voz alta a los trabajadores de las fábricas, desapareció, ya que el trabajo en las fábricas se volvió menos monótono y más integrado con las nuevas tecnologías. La transición fue a menudo dolorosa para aquellos que perdieron sus trabajos, como se puede ver en el difícil paso de la agricultura rural hacia las fábricas urbanas.
El siglo XX aceleró esta tendencia. Con la aparición de los patios de bolos automatizados en la década de 1950, los jóvenes tuvieron que abandonar sus tareas relacionadas con el reajuste de las bolas de bolos. El uso del electricidad reemplazó a los encendedores manuales que servían para encender las luces de las calles. Incluso el simple reloj despertador dejó de ser necesario, ya que ahora había dispositivos automáticos que se encargaban de activar los timbres y abrir las ventanas. Estos no eran simplemente trabajos perdidos; también representaban funciones que dejaron de ser necesarias.
Este patrón continúa hasta hoy en día. Las nuevas tecnologías amenazan incluso los trabajos que se realizan en el sector administrativo. Los expertos pronostican que…Cualquier tarea rutinaria que pueda ser definida fácilmente mediante una ecuación matemática o lógica estará en riesgo.Esto incluye posiciones como las de los encargados de clasificar el correo electrónico. La disminución en el número de empleados en estas posiciones se debe a la utilización de sistemas automatizados para la clasificación del correo. También se trata de personas que trabajan en la creación de patrones de clasificación del correo; su trabajo está siendo automatizado y externalizado a terceros.Operadora del teléfono internoQuienes, en el pasado, realizaban las llamadas por medios manuales, ya no son necesarios desde la década de 1960. Recientemente, los agentes de viajes han sido en gran medida reemplazados por plataformas de reserva en línea.
El tema principal es el desplazamiento tecnológico. Ya sea que el automóvil reemplacara al fabricante de carruajes, el ordenador reemplazara al calculador humano, o el algoritmo reemplazara al agente de viajes, la función que antes era desempeñada por los seres humanos sigue existiendo, pero el papel humano ya no lo hace. Como demuestra la historia, esto genera grandes cambios en la economía. Sin embargo, también crea nuevas oportunidades, ya que la fuerza laboral se mueve de un sector a otro, desde las granjas hasta las fábricas, y ahora también de tareas rutinarias hacia soluciones de problemas más complejos. La lección clave es que la obsolescencia de los empleos no es un fenómeno nuevo, sino una característica constante de un mundo en constante cambio.
Los factores que impulsan el cambio social: la tecnología, las regulaciones y otros aspectos sociales
La desaparición de empleos como el de “mono polvoriento” y el de “resucitador” no fue algo aleatorio. Fue el resultado previsible de tres factores poderosos e interconectados: la incansable innovación tecnológica, las medidas regulatorias decisivas y los cambios en las normas sociales. Estos factores trabajan juntos para definir qué es lo necesario, lo legal y lo aceptable en el ámbito laboral.
La tecnología es el motor más eficaz para la despliegue de nuevas formas de hacer las cosas. Hace que las funciones antiguas se vuelvan obsoletas, al crear alternativas más rápidas, más baratas o más seguras. El ejemplo más destacado es la agricultura. En el siglo XIX…Alrededor del 70-80% de todos los empleos en el mundo industrial se encontraba en la agricultura.Hoy en día, menos del 1% de la fuerza laboral en los Estados Unidos trabaja en el sector agrícola. Este cambio se debió a las invenciones que automatizaron las tareas de plantación, cosecha y procesamiento de los productos agrícolas. Esto permitió que el trabajo fuera liberado para las fábricas y, posteriormente, para las industrias de servicios. El mismo principio se aplica a innumerables otros roles laborales, desde operadores de teléfonos hasta mecanógrafos; las máquinas se encargaron de realizar estas tareas rutinarias.
La regulación suele surgir como respuesta al cambio tecnológico o a la presión social, con el objetivo de formalizar nuevas realidades y cerrar las lagunas legales. El comercio de resurrección fue una respuesta directa a la falta de regulaciones legales en ese momento. Antes de eso…Ley sobre el Delito de Asesinato de 1752La provisión de cadáveres para los estudios médicos era mínima. La ley intentó resolver este problema, permitiendo que los jueces pudieran reemplazar la ejecución pública por disecciones. De esta manera, se aumentó significativamente la cantidad de cadáveres disponibles para uso legal. Sin embargo, esto no fue suficiente; surgió así el mercado negro, donde los resucitadores podían obtener cadáveres por medio ilícito. La solución final fue otra ley: la Ley de Anatomía de 1832. Esta ley proporcionó una fuente legal de cuerpos para los estudios médicos, eliminando así el incentivo económico para que se roben tumbas. De esta manera, el trabajo de los resucitadores se volvió inútil.
El cambio social proporciona el “combustible moral y político” necesario para este tipo de cambios. Las objeciones humanitarias fueron un factor clave en la declinación del papel de los “monos de polvo”. Aunque ese papel era esencial para los combates navales…Objeciones humanitarias contra el exponer a los niños al combate.Esto refleja una tendencia general: los valores sociales están evolucionando, lo que hace que ciertas prácticas, como el uso de niños en las batallas o la exhibición pública de cadáveres, se vuelvan cada vez más insostenibles. La repulsión del público hacia quienes realizaban tales actos también fue una fuerza social con la que era necesario lidiar.
Estos factores rara vez actúan de forma independiente. El progreso tecnológico generó la necesidad de tener más cadáveres médicos para los experimentos científicos. Pero las regulaciones y la presión social determinaron cómo se satisfaría esa necesidad. De manera similar, la automatización hizo que el trabajo agrícola dejara de ser tan esencial. Sin embargo, las normas sociales y las políticas económicas influyeron en la transición hacia nuevas industrias. El resultado es un patrón de obsolescencia que es estructural, no accidental. Es el mundo que se adapta, y la fuerza laboral sigue ese proceso.
Paralelismos modernos y lecciones para la fuerza laboral
El patrón histórico de obsolescencia nos ofrece un ejemplo claro para la fuerza laboral de hoy en día. Al igual que los encargados de operar las lámparas y los operadores de centralitas telefónicas, que continúan trabajando solo por razones ceremoniales o históricas, algunos puestos de trabajo modernos también pueden seguir existiendo en áreas específicas, mientras que las funciones principales se automatizan. Lo importante no es si un puesto de trabajo desaparecerá o no, sino el ritmo de ese cambio en comparación con la capacidad de los trabajadores para recibir formación adicional. La transición de las granjas a las fábricas fue dolorosa; lo mismo ocurre con la transición de tareas rutinarias a soluciones complejas a problemas.
La amenaza es más grave en el caso de los empleos que se ajustan a una fórmula específica. Como señala un experto:Cualquier tarea rutinaria que pueda ser definida fácilmente mediante una ecuación matemática o lógica estará en riesgo.Esto incluye roles como los encargados de clasificar el correo electrónico. La disminución en el número de personas que ocupan estos puestos se debe a la aparición de sistemas automatizados para la clasificación del correo. También hay personas que realizan tareas relacionadas con la creación de patrones de impresión; su trabajo está siendo automatizado y subcontratado por empresas externas. Estos son los equivalentes modernos de los empleados que trabajaban en la impresión o en la escritura mecanografiada. Ahora, enfrentan la deslocalización de sus funciones, no debido a una sola invención, sino debido a una oleada de automatización que permite que las tareas basadas en lógica se realicen de manera más eficiente.

Sin embargo, la historia también demuestra que la desaparición total no siempre es el resultado final. Algunos trabajos obsoletos continúan existiendo, como un recordatorio de una época pasada. Como se indica en la lista…Todavía hay algunos faroles que se conservan con fines ceremoniales o turísticos.Y es posible que los operadores de la centralita manual sigan siendo necesarios para equipos antiguos. Esto significa que, en algunos casos, las funciones relacionadas con el manejo del equipo pueden seguir existiendo, pero de forma limitada y no esencial, a medida que la industria avanza hacia nuevas tecnologías.
La lección más importante es que la obsolescencia es una característica constante de un mundo en constante cambio. El costo social de este proceso depende completamente de cómo lo gestionemos. La transición histórica de la agricultura hacia la industria manufacturera provocó que la fuerza laboral se movilizara, pero esto implicó la necesidad de nuevos conocimientos y habilidades, y a menudo dejó a las comunidades sin recursos suficientes para sobrevivir. Hoy en día, el desafío es asegurar que la fuerza laboral pueda adaptarse tan rápidamente como evoluciona la tecnología. La economía ya ha soportado varias crisis pasadas, pero se espera que la disrupción en los trabajos manuales, debido a la integración de la inteligencia artificial en los procesos de trabajo, sea significativa. El objetivo es crear un sistema en el que el reentrenamiento y el apoyo a los trabajadores sean tan automáticos como la propia automatización, convirtiendo así una posible crisis en algo que puede ser gestionado de manera efectiva.



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