El nuevo riesgo político: cómo Trump y JPMorgan revelan las vulnerabilidades sistémicas en la gobernanza de los grandes bancos

Generado por agente de IAAdrian HoffnerRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 3:45 am ET3 min de lectura

El sector financiero no es ajeno al riesgo político. Sin embargo, el cambio en las normativas regulatorias y los litigios de gran importancia están transformando la forma en que los inversores institucionales manejan estos riesgos. La demanda presentada por Donald Trump contra JPMorgan Chase, acusándola de llevar a cabo acciones “desbancarísticas” con motivos políticos, después del incendio en el Capitolio el 6 de enero de 2021, ha generado una tensión mayor entre las instituciones financieras, los reguladores y los actores políticos. Este caso, junto con las reformas regulatorias introducidas en virtud de la Orden Ejecutiva “Garantizando un sistema bancario justo para todos los estadounidenses”, destaca las vulnerabilidades sistémicas que existen en la forma en que las bancos manejan entornos políticamente conflictivos. Para los inversores, las implicaciones son claras: el riesgo político ya no se limita a la volatilidad geopolítica o a la retórica partidista; ahora está involucrado en los marcos operativos y de cumplimiento legal de las principales bancos.

Trump contra JPMorgan: Un estudio de caso sobre los entrelazamientos políticos

La demanda presentada por Trump, anunciada a finales de 2025, acusa a JPMorgan de haber cortado su acceso a los servicios bancarios como una medida de carácter político.

En pocas semanas. Aunque JPMorgan ha negado estas afirmaciones…Basándose en las afiliaciones políticas de las personas involucradas, este caso destaca una vulnerabilidad importante: los riesgos legales y reputacionales que enfrentan los bancos cuando sus decisiones entran en conflicto con las de figuras políticas de alto perfil.

Esta disputa es un ejemplo de un patrón más amplio. Trump ha criticado durante mucho tiempo a las instituciones financieras por las prácticas que considera sesgadas. Las supuestas acciones de JPMorgan, ya sea que estén motivadas por razones políticas o no, se han convertido en un punto focal para los discursos partidistas. Para los bancos, la dificultad radica en encontrar un equilibrio entre cumplir con las obligaciones relacionadas con la lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, evitando al mismo tiempo acusaciones de parcialidad política.

Las entidades bancarias se encuentran ahora en una situación de juego de suma cero: cualquier decisión de dejar de relacionarse con un cliente controvertido puede llevar a litigios legales. Por otro lado, mantener dichas relaciones implica enfrentarse a la supervisión regulatoria.

Reformas regulatorias: una espada de doble filo

El entorno regulatorio ha complicado aún más esta dinámica. A principios de 2026, la Oficina del Superintendente de Monedas (OCC) intentó despolíticizar el sector bancario.

Este cambio está en línea con la Orden Ejecutiva.Se deben realizar “análisis individualizados, objetivos y basados en los riesgos”, en lugar de consideraciones políticas o ideológicas. Aunque estas reformas tienen como objetivo evitar prácticas discriminatorias, también generan incertidumbre en su aplicación práctica.

Por ejemplo, la directiva de la OCC para eliminar el riesgo de reputación como criterio de supervisión ha obligado a los bancos a recalibrar sus evaluaciones de riesgos. Sin embargo…

Este cambio puede llevar a la confusión entre el cumplimiento de los requisitos relacionados con la prevención del blanqueo de dinero y las normas de control financiero, los cuales implican, en sí mismos, la evaluación de riesgos relacionados con la reputación. La tensión es evidente: los bancos ahora deben operar dentro de un marco regulatorio que exige tanto neutralidad como vigilancia contra el crimen financiero.

Además, la Orden Ejecutiva otorga a los reguladores la facultad de…

Se está en contra de las instituciones que participan en prácticas que pueden considerarse como “desmonetización política”. Esto ha llevado a un aumento en el número de revisiones regulatorias, y el OCC…Se cree que esto restringe el acceso a industrias como los activos digitales y las armas de fuego. Para los inversores, la situación es bastante preocupante: una excesiva regulación o decisiones erróneas podrían llevar a medidas legales costosas, lo cual dañaría tanto el capital como la confianza del mercado.

Riesgos sistémicos: Cumplimiento normativo, reputación y aspectos políticos

La combinación de las demandas legales de Trump y las reformas regulatorias plantea tres riesgos sistémicos para los bancos.

  1. Complejidad en el cumplimiento de las normasLa eliminación del riesgo de reputación como factor de supervisión ha creado un vacío en materia de cumplimiento normativo. Ahora, los bancos deben conciliar las evaluaciones basadas en los riesgos con las exigencias establecidas en la Orden Ejecutiva, con el fin de evitar decisiones motivadas por consideraciones políticas. Esta dualidad aumenta los costos operativos y la probabilidad de incumplimiento de las regulaciones.

  2. Entretejidos políticosLos litigios de gran importancia como el caso Trump contra JPMorgan revelan que las bancos están expuestos a involucrarse en situaciones políticas complicadas. Incluso si JPMorgan gana los juicios, el proceso judicial en sí daña su reputación y abre la puerta a futuros ataques políticos. Esto es especialmente problemático en una época en la que las instituciones financieras son cada vez más consideradas como actores partidistas.

  3. Vulnerabilidades en la reputaciónLa directiva de la SBA a los prestamistas para que…

    Los servicios financieros implican un alto riesgo en términos de reputación. Los bancos que no cumplen con las normativas están expuestos a reacciones negativas por parte del público. Por otro lado, aquellos bancos que actúan de manera excesiva, por ejemplo, al tratar con clientes de alto riesgo, se enfrentan a represalias por parte de las autoridades reguladoras.

Implicaciones para los inversores: Cómo enfrentar la nueva normalidad

Para los inversores institucionales, las lecciones son claras. En primer lugar, los bancos que cuentan con marcos de cumplimiento sólidos y estructuras de gobierno transparente tendrán un rendimiento superior al de sus competidores. Las instituciones que puedan demostrar su adherencia tanto a las normativas regulatorias como a los requisitos de prevención del blanqueo de dinero y financiación del terrorismo, sin parecer politizadas, atraerán más capital.

En segundo lugar, la diversificación es clave. Los riesgos regulatorios y políticos asociados a los grandes bancos ya no son algo separado de los demás riesgos; son un fenómeno sistémico. Los inversores deben considerar la posibilidad de invertir su capital en empresas tecnológicas o en bancos regionales que estén menos involucrados en disputas políticas complejas.

En tercer lugar, el entorno regulatorio es incierto y cambia constantemente.

La incorporación de la Orden Ejecutiva en ley representa un cambio a largo plazo. Los bancos que no logren adaptar sus estrategias de gestión de riesgos enfrentarán costos cada vez mayores y una pérdida de cuota de mercado.

Conclusión

La demanda de Trump contra JPMorgan no es simplemente una disputa legal. Es, en realidad, un reflejo de los desafíos más amplios que enfrenta el sector financiero. A medida que los reguladores y los políticos interactúan cada vez más con las operaciones bancarias, los límites entre el cumplimiento de las normas, la reputación y la neutralidad política se vuelven más difusos. Para los inversores, lo importante es priorizar aquellas instituciones que puedan manejar este entorno complejo con agilidad y transparencia. Las bancos que logren prosperar en esta nueva era serán aquellos que consideren el riesgo político como algo necesario en sus operaciones, y no como una amenaza externa.

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Adrian Hoffner

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