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El título del artículo es una clásica señal de que algo está pasando entre los empleados de la empresa. En septiembre, el director ejecutivo, Mark Kowlzan, vendió…
Se trata de una reducción del 5.2% en su participación en la empresa. A primera vista, parece ser una salida modesta. Pero lo importante es el patrón que se observa. No se trató de algo único. Hace algún tiempo, vendió acciones por un valor de 16 millones de dólares, a un precio más alto: 243 dólares por acción. Actualmente, las acciones cotizan alrededor de 211 dólares.Esa secuencia de acciones es algo preocupante. Los inversores inteligentes normalmente no venden sus acciones a un precio elevado y luego esperan que el precio baje antes de vender más. Las acciones del CEO sugieren que estaba sacando dinero del mercado a un precio que él consideraba adecuado, aunque ese precio seguía siendo superior al nivel actual. La falta de compras por parte de los inversores internos durante el último año, como se menciona en los documentos legales, aumenta la preocupación. Cuando la persona que tiene una visión clara sobre el futuro de la empresa reduce constantemente su posición en las acciones, eso es señal de que su confianza en la empresa está disminuyendo.

La reciente caída del precio de las acciones, hasta alrededor de los 211 dólares, hace que este patrón sea aún más evidente. Vender las acciones a un precio de 216 dólares, justo por encima del precio actual, no parece una decisión estratégica, sino más bien una trampa para los inversores imprudentes. Se trata de un método típico de “pump-and-dump”: el director ejecutivo vende sus acciones con ganancias, mientras que el precio de las acciones sigue siendo alto. Los inversores minoristas quedan atrapados en esta situación, cuando el precio baja. La idea es simple: si el director ejecutivo no ve ninguna razón convincente para mantener o comprar más acciones en estos niveles, ¿por qué debería hacerlo alguien más? En resumen, los inversores minoristas quedan arruinados.
La situación actual se caracteriza por una clara divergencia entre los diferentes fondos. Mientras que uno de ellos está saliendo del mercado, otro lo hace al mismo tiempo que compra activos similares. Esto no es simplemente ruido estadístico; es una señal de que la opinión del mercado es más compleja y contraría el consenso de los analistas que mantienen una perspectiva alcista.
Conning Inc. vendió…
Se trata de una reducción del 12.5% en la participación del fondo, lo que significa que ahora posee 151.245 acciones, por un valor de aproximadamente 33 millones de dólares. Es una salida significativa para un fondo de esa magnitud. Este movimiento se enmarca dentro del patrón de ventas del CEO: una forma inteligente de retirar dinero de una acción que no está cumpliendo con las expectativas previstas. La información de los analistas, que indica una recomendación de “Comprar con cautela” y un precio objetivo promedio de 236 dólares, parece estar desconectada de esta actividad institucional. Es un caso típico en el que los inversores comunes son optimistas, mientras que los grandes inversores están retirando sus ganancias.Luego está la acción contrapuesta de Atlantic Investment. En una estrategia completamente diferente, el fondo…
En el tercer trimestre, compraron 645,584 acciones, lo que representa el 7.3% del activo total de su fondo. La estrategia utilizada aquí es lo contrario a la de PKG: las acciones de GPK han disminuido en un 47% durante el último año. Parece que la apuesta de Atlantic consiste en acumular valor, comprando acciones de un mismo grupo de empresas a un precio muy bajo. Probablemente, se trata de una apuesta para lograr una mejor relación riesgo/recompensa, en comparación con lo que ofrece PKG en los niveles actuales.En resumen, el dinero “inteligente” no está unido. Algunos inversores reducen su exposición a las acciones de ese grupo, mientras que otros optan por invertir en empresas más baratas y menos valoradas. Para los inversores, esta división sugiere que la tesis de los analistas entusiastas podría estar enfrentando resistencia por parte de los gestores reales de fondos que también tienen participaciones en esas empresas. Cuando el dinero “inteligente” se divide, eso suele indicar que ya se ha obtenido una ganancia fácil.
La situación es clara. La tesis de que existe una trampa potencial se basa en la falta de coherencia entre la narrativa de la empresa y las acciones de aquellos que tienen más que perder. Los acontecimientos a corto plazo podrían confirmar esta descoherencia o proporcionar razones para ignorar las ventas por parte de los accionistas internos.
En primer lugar, hay que estar atentos a cualquier tipo de venta por parte de los empleados, especialmente aquellas que se realicen por dentro de la empresa. Los datos muestran una clara ausencia de acumulación de activos por parte de los empleados.
El número total de personas que han comprado acciones durante los últimos 90 días es cero. Esto no se refiere únicamente al director ejecutivo; también indica una falta general de confianza por parte del equipo directivo. Cualquier aumento en las ventas por parte de los ejecutivos sería una señal clara de que la alineación de intereses entre ellos ya no existe, lo cual refuerza la idea de que el precio actual está subvaluado. Por otro lado, un aumento repentino en las compras por parte de los inversores sería una señal positiva, indicando que el precio actual está siendo subestimado.En segundo lugar, es necesario supervisar la ejecución de las expectativas de resultados del cuarto trimestre. La empresa ha establecido un objetivo para esto.
Dado que el CEO vendió sus acciones por 216 dólares, y ahora el precio de las acciones es de aproximadamente 211 dólares, parece que el mercado considera que hay una posibilidad de fracaso o estancamiento en la situación actual. La verdadera prueba será si la empresa puede alcanzar o superar ese objetivo reducido. Si la empresa logra cumplir con ese objetivo, eso validará la resiliencia del stock y podría atraer nuevos compradores. Por otro lado, si no lo logra, eso confirmaría la opinión negativa del mercado y probablemente provocaría más ventas.Finalmente, el punto clave es el flujo institucional. La salida de los 33 millones de dólares por parte de Conning Inc. fue una señal importante. El consenso de los analistas, con una recomendación de “Comprar” y un objetivo promedio de 236 dólares, constituye un claro contrapunto a las acciones de los inversores internos y de los fondos de inversión. Si la acumulación de capital por parte de las instituciones continúa, ya sea por parte de otros grandes fondos o de nuevos compradores, eso indicaría que los inversores inteligentes están buscando un nuevo punto de entrada en el mercado. Si esta salida de 33 millones de dólares se convierte en el inicio de una retirada más amplia, eso reforzaría la idea de que se ha obtenido un beneficio excesivo y que las acciones son una trampa para aquellos que buscan aprovecharse de las expectativas erróneas de los analistas.
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