La nueva herramienta de valoración de PitchBook: una señal de que el mercado de empresas en desarrollo puede dividirse en dos sectores.

Generado por agente de IANathaniel StoneRevisado porShunan Liu
viernes, 13 de febrero de 2026, 1:58 am ET4 min de lectura

El panorama del capital de riesgo hoy en día está marcado por una división estructural pronunciada y una liquidez desigual. En el año 2025, casi 340 mil millones de dólares fluyeron hacia empresas que contaban con apoyo del capital de riesgo en Estados Unidos. Se trata de un año récord en términos de cantidad de capital invertido. Sin embargo, la distribución del capital fue extremadamente desigual: el 1% de las empresas más importantes, según su valor, recibió la tercera parte de todo ese capital, mientras que el 50% de las empresas menos importantes recibió solo el 7%. Esta concentración es el claro indicio de que la industria se ha dividido en dos categorías. Por un lado, están las empresas de gestión de activos privados en etapa avanzada, que reciben inversiones de miles de millones de dólares. Por otro lado, las empresas en etapa inicial siguen enfrentando dificultades para obtener capital. El número de negociaciones realizadas disminuyó un 15%, mientras que la cantidad de dólares invertidos aumentó un 53%.

Esta divergencia crea un entorno en el que la recaudación de fondos por parte de las empresas tradicionales se vuelve más difícil. Los fundadores ahora enfrentan requisitos de ingresos más altos para recaudar fondos, además de una tasa de crecimiento más lenta. La mediana de las empresas de Serie A recibe aproximadamente 2.5 millones de dólares en ingresos al año. Sin embargo, las tasas de crecimiento de las empresas que logran pasar a la Serie A han disminuido considerablemente desde 2021. Esta situación ha afectado negativamente las tasas de éxito de las empresas; solo alrededor del 3% de las empresas de Serie A logran pasar a esa etapa en el plazo de un año.

En medio de todo esto, los canales de liquidez están evolucionando. Después de un período de actividad reducida, las transacciones de adquisición y crecimiento por valor superior a los 500 millones de dólares aumentaron en un 44%, hasta alcanzar más de 1 billón de dólares el año pasado. Este aumento supera el registro del año 2021, convirtiéndose así en un récord histórico. Este repunte en las operaciones de fusión y adquisición, así como en las salidas a bolsa, proporciona una vía para obtener liquidez y capital de crecimiento. Sin embargo, esto se concentra en ciertas empresas. Para aquellas empresas que permanecen en el ámbito privado durante más tiempo, los mercados secundarios y el crédito privado se han convertido en estrategias fundamentales para acceder a liquidez y capital de crecimiento. La base de inversores es cada vez más orientada hacia estructuras de fondos “evergreen”, integrando de manera más completa los activos privados en los enfoques de cartera. En resumen, se trata de un mercado donde el capital es muy selectivo, y el camino hacia la liquidez es más complejo y segmentado que nunca.

La mecánica del instrumento y la relevancia del portafolio

La nueva herramienta de estimación de valor desarrollada por PitchBook está diseñada como un mecanismo sistemático para la evaluación de capital privado. Utiliza el aprendizaje automático para combinar tres tipos de datos: su propia base de datos de transacciones en el mercado privado, señales del mercado público en tiempo real, y indicadores operativos específicos de cada empresa, como el crecimiento de los empleados y la edad de los mismos. El modelo genera evaluaciones diarias para más de 15,000 empresas respaldadas por capital privado. Su objetivo es proporcionar un punto de referencia coherente, que vaya más allá de los métodos subjetivos y retrospectivos que tradicionalmente se han utilizado para definir este sector.

Este ciclo de actualizaciones diarias es la innovación central de este modelo. En lugar de depender únicamente del último rango de financiación o de una evaluación realizada por un tercero, el modelo compara a cada empresa con sus homólogos, tanto en el sector público como en el privado, incorporando los datos de mercado más recientes. Como señaló Nizar Tarhuni, vicepresidente ejecutivo de PitchBook, esto constituye un “punto de referencia constante” para la valoración de las empresas, en un mercado donde los precios pueden variar considerablemente según las partes involucradas y sus motivaciones. Para los inversores institucionales, esto significa tener un herramienta que les ayuda a mejorar su confianza en las negociaciones de fusiones y adquisiciones, así como a monitorear el riesgo relacionado con la valoración de las inversiones.

La integración de esta herramienta en la plataforma más amplia de PitchBook es clave para que su portafolio sea relevante. Esta herramienta se une a otros instrumentos de trabajo existentes, como el predictor de salida para los fondos de capitales y la plataforma de búsqueda de negocios de PitchBook Navigator. Esto permite adoptar un enfoque más sistemático para gestionar todo el ciclo de vida del capital privado: desde la búsqueda y fijación de precios para las nuevas inversiones, hasta el monitoreo continuo del portafolio y, finalmente, la planificación de eventos relacionados con la liquidez. Para un gestor de fondos de cobertura o una empresa de capital privado, esta integración permite un proceso más disciplinado y basado en datos, lo que ayuda a gestionar los riesgos y las exposiciones dentro de un mercado concentrado y complejo. El objetivo es reducir el “ruido” en las valoraciones de los activos privados y proporcionar una información más clara para la asignación de recursos y la gestión de riesgos.

Calidad de la evaluación y el problema de los datos

La eficacia del modelo depende únicamente de sus datos de entrada. La nueva herramienta de PitchBook se basa en tres flujos de datos, pero los datos propios de la empresa son objeto de críticas. La metodología utilizada por la empresa para recopilar datos ha sido criticada por producir métricas erróneas que contradicen la realidad del flujo de capital. Los titulares que indican un “disminución en la recaudación de fondos” o un “año tranquilo” para el capital de riesgo han sido considerados como algo “lógicamente imposible”. El problema principal es que la recolección de datos depende de respuestas voluntarias por parte de los gestores de fondos, lo que genera una imagen incompleta que luego se presenta como si fuera un hecho cierto. Esto socava la credibilidad del propio marco de referencia que la nueva herramienta intenta proporcionar.

Este problema de calidad de los datos representa un riesgo significativo para los gerentes de carteras. Si los datos de entrenamiento del instrumento utilizado para la evaluación de los activos, o los datos comparativos del mercado público, se basan en información incorrecta, las valoraciones resultantes podrían llevar a una subvaluación sistemática de los activos. En un mercado fragmentado, donde el 1% de las empresas más importantes controla un tercio de todo el capital, tal subvaluación podría ser especialmente grave para aquellos activos de alto valor que dominan las carteras institucionales.

Además, la dependencia del modelo en comparaciones con empresas públicas y privadas puede dificultar el análisis de las empresas de alto crecimiento, que reciben primas significativas. El instrumento está diseñado para realizar comparaciones con empresas similares, pero ¿qué pasa cuando una empresa pertenece a una categoría en la que no existen comparadores adecuados en el sector público? Por ejemplo, las startups de IA, que recaudaron una cantidad récord de 150 mil millones de dólares en 2025. Estas empresas suelen cotizarse según su potencial futuro y los efectos de su red de contactos, no según sus resultados financieros actuales. Un modelo entrenado en patrones históricos y valores comparativos podría no ser capaz de capturar el valor real que estas empresas tienen, lo que lleva a una subvaluación. Por otro lado, también es posible que se sobrevalúen a las empresas que son similares en tamaño, pero carecen de la misma trayectoria de crecimiento o de un fuerte margen de beneficio.

Para un inversor que busca reducir los riesgos, lo importante es que este instrumento constituye una herramienta poderosa para la toma de decisiones. Sin embargo, no representa una garantía absoluta. Este instrumento sirve como indicador para una fijación sistemática de precios, lo cual es algo positivo. Pero las limitaciones inherente a los datos utilizados en el modelo y las dificultades que presenta el modelo para manejar activos con precios elevados significan que este instrumento debe ser utilizado como uno de los muchos factores a considerar, y no como la única opción. Los resultados del modelo deben ser sometidos a pruebas de validación contra la realidad de los flujos de capital y las características únicas de las empresas excepcionales. De esta manera, se puede evitar que el modelo se equivoque al interpretar los datos.

Catalizadores, riesgos y lo que hay que observar

La verdadera prueba para la nueva herramienta de valoración de PitchBook será durante la reapertura del mercado de suscripciones. El catalizador ya está en marcha: el volumen de negociaciones y los ingresos generados por las ofertas públicas aumentaron significativamente el año pasado. Además, hay un número considerable de empresas que están listando sus acciones en el mercado público. En esta situación, la señal diaria que proporcione el modelo podría convertirse en una herramienta crucial para decidir cuándo salir de una inversión. Es necesario que el modelo pueda captar con precisión los cambios en la valoración que ocurren cuando una empresa privada pasa a ser cotizada en el mercado público. Esto podría indicar si la marca de la empresa en el mercado privado sigue siendo válida después de su cotización en el mercado público. Para un gerente de cartera, esto representaría una prueba directa de la capacidad del modelo para superar las diferencias entre el mercado privado y el público, y para proporcionar información sobre los eventos relacionados con la liquidez de las empresas.

Sin embargo, el riesgo principal radica en la confianza excesiva en la señal “independiente” que proporciona el modelo. En un mercado fragmentado y basado en la calidad de los productos, donde el 1% de las empresas más importantes controlan una tercera parte de todo el capital, el análisis realizado mediante este modelo podría no reflejar el verdadero valor del mercado. Podría, así, subestimar sistemáticamente las inversiones en activos con trayectorias de crecimiento únicas, o sobrevalorar a aquellas empresas que son similares en términos de tamaño, pero carecen de la misma ventaja competitiva. Esto crea un peligroso punto débil en el análisis realizado por el modelo. Los resultados obtenidos deben someterse a pruebas para verificar si coinciden con la realidad de los flujos de capital y las características únicas de las empresas. De esta manera, se puede evitar ser engañado por los propios datos del modelo.

Un riesgo más sistemático es el que se produce cuando la adopción de este instrumento lleva a una mayor normalización de los precios. Si los inversores institucionales comienzan a utilizar el mismo índice de referencia diario, esto podría reducir la diferencia de valor entre las empresas de primer y segundo nivel. En un mercado en el que el 50% más bajino recibe solo el 7% del capital, tal reducción podría disminuir la dispersión que permite generar ganancias adicionales. También podría fomentar una construcción de carteras más homogéneas, reduciendo así la ventaja que se obtiene al identificar y precificar correctamente los activos de alta calidad. En resumen, aunque este instrumento ofrece una herramienta poderosa para un entorno más selectivo, su uso generalizado podría, sin quererlo, homogeneizar un mercado que prospera gracias a la diferenciación entre los productos.

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