La decisión del Tribunal Supremo de Panamá podría cambiar la propiedad de los puertos y las tensiones geopolíticas.
- El Tribunal Supremo de Panamá está preparado para emitir una decisión sobre la constitucionalidad del control que CK Hutchison ejerce sobre dos puertos clave cercanos al Canal de Panamá. Esta decisión podría determinar si la empresa seguirá teniendo el control de los puertos de Balboa y Cristóbal.
- Una auditoría gubernamental determinó que se habían perdido 1.3 mil millones de dólares debido a irregularidades financieras en el contrato de CK Hutchison. Esto podría llevar a la cancelación de sus operaciones y a la anulación de la venta de 43 puertos por un valor de 22.8 mil millones de dólares a un consorcio que incluye a MSC y BlackRock.
- China ha exigido que la empresa Cosco Shipping, con apoyo estatal, obtenga una participación controladora en los puertos. Esto demuestra su interés estratégico en mantener su influencia sobre las infraestructuras clave de la región.
- Una sentencia en contra de CK Hutchison podría cambiar el equilibrio de poder en la región y afectar las rutas marítimas mundiales. Además, la empresa podría enfrentar litigios si el contrato se anula.
- Panamá también está construyendo nuevos terminales como parte de un plan de modernización del canal, que cuesta 8.5 mil millones de dólares. El objetivo es aumentar la capacidad de manejo de contenedores de 9.5 millones a 15 millones de TEU al año.
La próxima decisión del Tribunal Supremo de Panamá sobre la propiedad de dos puertos clave cercanos al Canal de Panamá tendrá consecuencias de gran importancia, no solo para el país, sino también para el comercio mundial y las dinámicas geopolíticas. Lo que está en juego es si la empresa vinculada a China, CK Hutchison, podrá seguir operando los puertos de Balboa y Cristóbal. Ambos puertos son puntos estratégicos para la ruta comercial más importante del hemisferio occidental. Esta decisión podría confirmar el control continuo de la empresa, o bien terminar su concesión de 25 años, lo que significaría la cancelación de una venta de 22,8 mil millones de dólares por 43 puertos a un consorcio apoyado por Estados Unidos.

Los inversores y las empresas internacionales están observando atentamente la situación. El potencial de una demanda legal por parte de CK Hutchison, junto con la participación de Cosco Shipping, un grupo respaldado por el estado chino, ha convertido este asunto en algo que involucra aspectos legales tanto a nivel nacional como internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya ha expresado interés en “reclamar” el Canal de Panamá. Mientras tanto, China busca obtener una participación controladora en los puertos, considerándolos como parte de su estrategia de infraestructura y comercio más amplia.
¿Por qué la decisión del Tribunal Supremo de Panamá es tan importante para la propiedad de los puertos y las relaciones entre Estados Unidos y China?
La revisión realizada por la Corte Suprema se centra en si el contrato entre CK Hutchison y Panamá es constitucional. Una auditoría de tres meses, llevada a cabo por el contralor general del país, reveló irregularidades financieras. Entre ellas, obligaciones pagaderas no cumplidas y errores contables que causaron a Panamá una pérdida de ingresos de 1.3 mil millones de dólares durante los 25 años desde que el contrato comenzó en 1997. El contrato fue renovado en 2021, pero el objeto de la disputa legal es determinar si esa extensión fue justificada o si violaron las condiciones del acuerdo original.
Si el tribunal determine que el contrato es inconstitucional, podría poner fin a las operaciones de CK Hutchison. Esto haría que la venta planificada de los 43 puertos a un consorcio formado por el fondo de inversión estadounidense BlackRock y la Mediterranean Shipping Company (MSC) se viera afectada. Esta venta ya ha sido detenida por China, que considera a los puertos como un activo estratégico. China ha exigido que su empresa estatal, Cosco Shipping, tenga una participación controladora en el trato. Beijing ha dejado claro que bloqueará cualquier acuerdo que excluya a Cosco, añadiendo así un aspecto geopolítico al acuerdo, que inicialmente era visto como un intento de privatización y modernización.
¿De qué manera los gobiernos pueden afectar el comercio mundial, los conflictos legales y los planes de infraestructura de Panamá?
Una sentencia en contra de CK Hutchison tendría consecuencias inmediatas para las operaciones portuarias de Panamá. El gobierno tendría que asegurar la continuidad de las operaciones, ya sea reclutando a un nuevo operador o iniciando un nuevo proceso de licitación para los puertos. Esto podría llevar a una reestructuración de los términos del contrato, de modo que se alineen mejor con los intereses nacionales y los objetivos de transparencia fiscal. Sin embargo, esto también podría dar lugar a acciones legales por parte de CK Hutchison, quien podría llevar el caso ante tribunales internacionales para proteger su inversión, de acuerdo con los tratados internacionales vigentes.
Mientras tanto, Panamá continúa avanzando hacia sus objetivos de infraestructura a largo plazo. La Autoridad del Canal de Panamá ha presentado planes para construir dos nuevos terminales: uno en Corozal, en el Pacífico, y otro en Telfers, en el Atlántico. El objetivo es aumentar la capacidad total de manejo de contenedores del canal, de 9.5 millones de unidades equivalentes a 20 pies por año, a 15 millones de unidades equivalentes a 20 pies por año. Se espera que estos proyectos se adjudiquen a finales de 2026, y que las operaciones comiencen en 2029. La Autoridad del Canal de Panamá atribuye este esfuerzo por expandir la capacidad de los terminales, en parte, a la incertidumbre relacionada con el acuerdo con CK Hutchison, así como a la posibilidad de que sea necesario contar con otros operadores en la región.
Para los inversores, la decisión de la Corte Suprema representa un momento crucial, con posibles efectos en los ámbitos legal y geopolítico. El resultado podría cambiar el control sobre los puertos clave y influir en la dinámica comercial, afectando a las empresas que dependen de estos puertos para sus operaciones logísticas y de transporte. A medida que este caso se desarrolla, las implicaciones más amplias para el comercio mundial y la propiedad de infraestructuras se harán cada vez más evidentes.



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