La flexibilización monetaria y la estabilización económica de Pakistán: una oportunidad estratégica para los inversores de mercados emergentes

Generado por agente de IAJulian Cruz
lunes, 28 de julio de 2025, 10:35 pm ET3 min de lectura

En el panorama volátil de los mercados emergentes, pocas narrativas han cambiado tan dramáticamente como la de Pakistán en 2025. El Banco Estatal de Pakistán (SBP) ha ejecutado un audaz ciclo de flexibilización monetaria, recortando la tasa de política en 100 puntos básicos en mayo de 2025 al 11%, la más baja desde marzo de 2022. Esta medida, junto con las reformas respaldadas por el FMI y una fuerte normalización de la inflación, ha creado una confluencia única de estabilidad macroeconómica y reequilibrio estructural. Para los inversores, la pregunta ya no es si Pakistán puede estabilizar su economía, sino si ahora puede convertirse en una oportunidad de alta convicción en una región privada de historias de crecimiento sostenible.

Relajación monetaria: una apuesta calculada sobre la inflación y el crecimiento

Los recortes de tasas del SBP no son meras respuestas reflexivas al dolor económico, sino intervenciones estratégicamente programadas para alinearse con un reinicio fiscal y estructural más amplio. La tasa de política del 11%, por debajo del 22% de junio de 2024, ha ido acompañada de una tasa de inflación general del 0,3% en abril de 2025, un mínimo de casi seis décadas. Este entorno deflacionario, impulsado por la caída de los precios de los alimentos y la energía, ha dado al Comité de Política Monetaria (MPC) espacio para estimular el crecimiento sin desencadenar un resurgimiento de la inflación.

La clave de este ciclo de flexibilización radica en su alineación con el programa Extended Fund Facility (EFF) de US $7.000 millones del FMI. Al reducir los costos de endeudamiento, el SBP ha tenido como objetivo catalizar la actividad del sector privado manteniendo la disciplina fiscal. ¿El resultado? Un superávit en cuenta corriente de $1.2 mil millones en marzo de 2025, impulsado por remesas récord y un aumento interanual del 79% en la IED del sector energético. Estas métricas sugieren que la flexibilización monetaria no se limita a apuntalar la economía, sino que permite una transición de la estabilización de emergencia al crecimiento sostenible.

Recuperación macroeconómica: una historia de dos sectores

El segundo trimestre del año fiscal 2025 reveló un panorama económico mixto pero resistente. Mientras que los sectores de servicios y agricultura se expandieron un 2,57% y un 1,10% interanual, el industrial se contrajo un 0,18%. Esta divergencia destaca tanto las fortalezas de la economía de Pakistán como sus vulnerabilidades. El sector de servicios, impulsado por la tecnología de la información y el turismo, se ha beneficiado de menores costos de endeudamiento y un mejor acceso a las divisas. Mientras tanto, el sector agrícola, una columna vertebral tradicional de la economía, ha experimentado un impulso renovado debido a los menores costos de los insumos y las previsiones favorables del monzón.

Sin embargo, la contracción industrial subraya la necesidad de intervenciones específicas. Los recortes de tasas del SBP por sí solos no pueden compensar cuellos de botella estructurales como la escasez de energía y la deuda circular. Sin embargo, el reciente aumento de la IED en el sector energético ($86,32 millones solo en junio de 2025) indica la confianza de los inversores en el impulso del gobierno para privatizar los activos de energía y atraer capital privado. La nueva política energética, que permite a las empresas privadas pujar por el 35% de los futuros descubrimientos de gas, es un cambio de juego.

Normalización de la inflación: un delicado acto de equilibrio

El desafío del SBP ahora es navegar el delicado camino entre el crecimiento y la inflación. Si bien la tasa de inflación de abril de 2025 del 0,3% fue un mínimo histórico, el repunte de mayo al 3,5%, impulsado por los alimentos, la ropa y los servicios, ha generado preocupaciones. Los analistas proyectan una tasa de inflación promedio del 4,6% para el año fiscal 2025 y del 5,4% para el año fiscal 2026, suponiendo que no haya grandes choques de oferta. Esta trayectoria, aunque modesta en comparación con el pico de 37,97% de 2023, requiere vigilancia.

La postura cautelosa del MPC en junio de 2025 — mantener la tasa en el 11% en medio de las tensiones geopolíticas — demuestra su priorización de la estabilidad. Las reformas fiscales del gobierno, que incluyen un aumento del 68,1% en la recaudación no tributaria y un aumento del 25,9% en los ingresos fiscales de julio de 2024 a mayo de 2025, respaldan aún más esta narrativa. Sin embargo, persisten los riesgos, particularmente en el sector energético, donde los ajustes del precio del gas podrían impulsar la inflación al alza en el corto plazo.

Entradas de capital: una nueva era de confianza de los inversores

Los recortes de tasas del SBP han catalizado un aumento en las entradas de capital, particularmente en las categorías que no son de deuda. Para junio de 2025, las reservas de divisas habían alcanzado los 14.510 millones de dólares, el nivel más alto desde 2018, lo que proporciona un amortiguador contra los shocks externos. Esta liquidez ha sido un imán para la inversión extranjera directa (IED), con los sectores de energía y TI a la cabeza.

Es especialmente destacable la transformación del sector energético. El Consejo Especial de Facilitación de Inversiones (SIFC), copresidido por el Primer Ministro y el Jefe del Estado Mayor del Ejército, ha obtenido $5 mil millones en APP relacionadas con la energía. Las naciones del Golfo, reconociendo el potencial sin explotar de Pakistán, se han asociado en proyectos de exploración de gas y renovables. Mientras tanto, el sector de TI, impulsado por la Política de Inversión de Pakistán (PIP) de 2023, ha experimentado un auge en las exportaciones de software y las nuevas empresas tecnológicas.

Para los inversionistas, la alineación de las políticas del SBP con las reformas del FMI crea un caso convincente. El Fondo de Resiliencia y Sostenibilidad (RSF) de $1.4 mil millones para infraestructura resistente al clima, junto con incentivos fiscales para la energía verde, posiciona a Pakistán como una apuesta de alto crecimiento y baja volatilidad en una región donde tales oportunidades son raras.

Oportunidad estratégica: dónde asignar capital

Los datos son claros: la flexibilización monetaria de Pakistán ha sentado las bases para una recuperación económica sostenible. Para los inversores de mercados emergentes, los sectores clave a tener en cuenta son:
1.Energía : Con $5 mil millones en APP y una nueva política de gas, el sector energético ofrece oportunidades intensivas en capital a largo plazo.
2.TI y Servicios Digitales : El PIP 2023 ha simplificado las regulaciones y ofrecido incentivos basados en el desempeño, lo que convierte a Pakistán en un centro rentable para el nearshoring.
3.Agricultura : Un crecimiento interanual del 1,10% en el sector, respaldado por menores costos de insumos y una infraestructura mejorada, señala resiliencia y potencial sin explotar.

Conclusión: Una ventana de oportunidad

El viaje económico de Pakistán en 2025 es un testimonio del poder de la política monetaria y fiscal estratégica. Los recortes de tasas del SBP, aunque audaces, son parte de una narrativa más amplia de estabilización y reforma estructural. Para los inversores, el desafío es equilibrar el optimismo con la cautela. Los riesgos (tensiones geopolíticas, servicio de la deuda y shocks de oferta) siguen siendo reales. Sin embargo, las recompensas para aquellos que actúan ahora son sustanciales.

La pregunta ya no es si Pakistán puede recuperarse, sino si puede mantener este impulso. Para aquellos dispuestos a navegar por las complejidades, la respuesta puede estar en una cartera diversificada de activos de energía, TI y agricultura, respaldada por un banco central que finalmente haya alineado sus políticas con las realidades del mercado global.

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Julian Cruz

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