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El precio de las acciones de Tesla siempre ha sido motivo de análisis y expectativas. Durante años, esa historia se centró en los vehículos eléctricos y en la almacenamiento de energía. Ahora, la empresa está vendiendo un sueño aún más grande: que un robot humano se convierta en su producto más valioso, marcando así un cambio de paradigma hacia un mundo de “abundancia sostenible”. Esta es la tesis que justifica su valoración, y su objetivo es hacer que el legado automotriz parezca simplemente un paso hacia adelante en el camino hacia ese mundo ideal.
El núcleo de esta nueva historia es la afirmación específica de Elon Musk, hecha el 2 de septiembre de 2025. Según Musk, Optimus podría conducir…
Es una proyección impresionante: el robot no se considera simplemente como un proyecto secundario, sino como el pilar central del futuro de la empresa. Musk imagina que Optimus será una máquina polivalente, capaz de realizar una amplia gama de tareas repetitivas o que requieren esfuerzo físico, tanto en el trabajo como en el hogar. No se trata de un brazo mecánico para uso en fábricas; se trata de una máquina que, con el tiempo, podría convertirse en una ayuda omnipresente, transformando así el trabajo y la productividad.La ambición de Tesla se complementa con un plan de producción que suena como algo típico de la ciencia ficción. Tesla tiene como objetivo…
Se dice que “es el proceso de producción más rápido para cualquier producto complejo que se haya utilizado hasta ahora”. El objetivo es claro:…Ese número de 10 millones de unidades al año representa una cifra enorme en comparación con la producción actual de robótica a nivel mundial. En pocos años, Optimus podría convertirse en la línea de productos dominante de la empresa.
El inversor tecnológico Jason Calacanis también ha expresado esta opinión recientemente. Predice que Optimus superará la herencia automotriz de Tesla, con el objetivo final de lograr una proporción de uno a uno entre humanos y robots. Esta visión representa un verdadero desafío. Indica que Tesla no está simplemente construyendo un robot, sino una nueva plataforma industrial que podría cambiar radicalmente la economía mundial. La historia que se cuenta es la de un crecimiento transformador; el valor futuro de la empresa ya no está ligado a las ventas de automóviles, sino al uso masivo de máquinas inteligentes.
El sistema de creencias del mercado muestra claros signos de tensión en su narrativa. Las acciones de Tesla han aumentado un 34% en los últimos 120 días, lo cual indica que el sueño de Optimus sigue siendo atractivo. Sin embargo, ese impulso se ha invertido drásticamente: el precio de las acciones ha disminuido un 6% en los últimos 20 días. Este resultado contradictorio es una señal del mercado de que está interesado en la visión a largo plazo, pero también se muestra cauteloso respecto a las perspectivas a corto plazo. El sueño sigue vigente, pero el camino para hacerlo realidad parece más complicado.
Esa precaución se materializa en una única apuesta de gran importancia: la construcción de una instalación de producción dedicada específicamente a este propósito. La anunciación de esto…
Se trata de un compromiso tangible y físico. Es la prueba definitiva que el mercado impone. Para que esta iniciativa tenga sentido, es necesario que esta instalación se construya realmente, y además, que eventualmente produzca robots en una escala impresionante. El hecho de que la construcción ya esté en marcha significa que la empresa ha superado un punto sin retorno. Ahora, el mercado está observando cómo se desarrollan los acontecimientos, evaluando si esto representa un paso visionario o, por el contrario, un error costoso.La enorme escala de recursos necesarios para llevar a cabo este trabajo resalta la presión que se ejerce sobre las empresas. El jefe de la división de IA de Tesla advirtió recientemente a los empleados que el año 2026 será un año difícil.
Se les insta a prepararse para un ritmo sin precedentes. No se trata simplemente de construir robots; se trata también de avanzar simultáneamente en el área de la conducción autónoma, el almacenamiento de energía y, ahora, en la creación de una nueva plataforma industrial. La empresa pide a sus equipos más importantes que trabajen con la máxima intensidad durante todo un año. Esta exigencia destaca el enorme esfuerzo necesario para lograr el cambio paradigmático en Optimus. El mercado cree que este nivel de concentración e inversión será rentable. Si no lo es, las consecuencias podrían ser graves.El sueño de Optimus se enfrenta a una realidad cruel. Aunque la historia de la producción en masa y el precio de 20,000 dólares es convincente, la ejecución del plan está fallando en dos aspectos: la fuga de talento y la creciente brecha competitiva. La fortaleza de esta narrativa se pone a prueba no por proyecciones sobre un futuro lejano, sino por medidas concretas que ocurren ahora mismo.
La partida de Milan Kovac, exvicepresidente ejecutivo de Tesla y jefe del programa Optimus, constituye una violación grave de los principios éticos. Dejó su cargo en junio de 2025, pocos meses después de ser promovido. Ahora se ha unido a…
No se trata de una contratación menor; se trata de la transferencia directa de la persona que lideraba el programa a los equipos de un competidor. El momento en que esto ocurrió fue especialmente perjudicial, ya que ocurrió pocos días después de que Boston Dynamics presentara su robot Atlas de próxima generación en la CES 2026. El nuevo Atlas podía operarse de forma autónoma en fábricas reales, lo cual es un marcado contraste con las demostraciones públicas de Tesla, donde la operación del robot depende en gran medida de la teleoperación humana. La decisión de Kovac confirma el caos interno que siguió a su salida de la empresa, y indica que la posición de liderazgo de Tesla en el campo de la robótica humanoide no es más que una ilusión.Los competidores ya están demostrando capacidades que las demostraciones públicas de Tesla no pueden igualar. La empresa china Unitree ha impresionado al público con los robots que manejan ciertas tareas.
Estos no son simplemente disfraces técnicos; son pruebas de los sistemas de control avanzados y la capacidad de adaptación que son cruciales para que un robot pueda funcionar en entornos humanos no estructurados. Mientras tanto, las presentaciones públicas de Tesla han sido limitadas, lo que plantea dudas sobre la madurez de su tecnología. El mercado comienza a darse cuenta de que la competencia no se trata solo de quién tiene la visión más ambiciosa, sino de quién puede presentar el producto más capaz primero.Esta presión competitiva hace que las acciones de Tesla sean muy agresivas.
Parece ser una apuesta de alto riesgo. Ese precio es el eje central de toda la narrativa; es la promesa que hace que el robot sea accesible y que impulsa la visión de “Abundancia Sostenible”. Para lograrlo, es necesario superar enormes desafíos técnicos y de costos a gran escala. Sin embargo, con talentos como Kovac ayudando a un competidor, y con los rivales demostrando una agilidad superior, el camino hacia ese punto de precio se ha vuelto aún más difícil. La empresa apuesta a que su capacidad de producción inigualable pueda superar estos obstáculos. Pero las pruebas sugieren que la competencia está acercándose rápidamente. El punto débil de esta narrativa es que la ejecución ya no es un desafío futuro, sino que está ocurriendo ahora. Y eso no va a favorecer a Tesla.La narrativa de Optimus ahora está entrando en su fase más crítica. La visión general ya está definida, pero el sistema de creencias del mercado se verá puesto a prueba por una serie de factores que tendrán un impacto en los próximos meses. Los meses venideros determinarán si esta será una historia de triunfo inevitable o, por el contrario, un error costoso.
La primera prueba importante es…
Ese es el objetivo principal de toda esta tesis. Si el robot puede realizar tareas complejas y no planificadas de manera confiable en un entorno real, sin la intervención humana, entonces se demostrará que existe un gran avance desde el prototipo hasta el producto final. Las consecuencias son importantes. La última presentación pública de Optimus Gen 2 no cumplió con ese estándar; el robot logró manejar un huevo con la misma gracia que una niña pequeña. Una demostración exitosa del Optimus Gen 3 sería la prueba más contundente de que el proyecto está teniendo éxito. Por el contrario, cualquier fracaso confirmaría la creciente brecha competitiva entre los dos equipos. Esto ocurre especialmente después de que Boston Dynamics presentó su nuevo modelo Atlas, que demostró su capacidad para trabajar de forma autónoma en fábricas, pocos días después de que un talento importante de Tesla se uniera al equipo rival.Además de este test técnico, la situación financiera depende de dos hitos concretos:
Y también el cronograma de producción. Cualquier retraso o modificación en estos objetivos representaría un desafío directo para la lógica económica de la historia. El precio de 20,000 dólares es el factor clave para lograr su adopción masiva y para implementar la idea de “abundancia sostenible”. Si Tesla no puede demostrar un camino claro hacia ese objetivo, toda la propuesta de valor se desmoronará. De igual manera, el ambicioso objetivo de pasar de 1 millón de unidades al año en Fremont a 10 millones de unidades al año en Giga Texas debe poder concretarse. El informe reciente…Se sugiere que la producción está cerca de comenzar, pero el primer resultado tangible será el verdadero test.El riesgo principal de una violación narrativa es evidente. Si Tesla no puede demostrar su capacidad en el mundo real antes de que los competidores adquieran contratos industriales importantes, la credibilidad de la historia se verá afectada negativamente. Figure AI ya ha firmado un acuerdo con BMW para utilizar sus humanoides en las fábricas. Boston Dynamics está mostrando cómo su nuevo modelo Atlas funciona de forma autónoma en las fábricas reales. El mercado está pasando de la competencia teórica a una lucha por controlar las líneas de producción reales. La narrativa de Tesla depende de que sea el primero en demostrar que su robot no es solo una curiosidad de laboratorio, sino que realmente es un herramienta confiable y asequible para el trabajo. Los próximos meses mostrarán si la empresa podrá cumplir esa promesa… o si el sueño ya está superado por los acontecimientos.
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