El exceso de oferta de petróleo: J.P. Morgan prevé que el precio del petróleo llegará a los 60 dólares por barril en 2026, mientras que las acciones relacionadas con la energía enfrentarán dificultades.

Generado por agente de IACyrus ColeRevisado porShunan Liu
lunes, 9 de marzo de 2026, 9:11 pm ET5 min de lectura
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La historia central relacionada con el petróleo en el año 2026 es la de un exceso visible de suministro sobre demanda. El equilibrio entre oferta y demanda se está desequilibrando hacia el lado negativo, lo cual constituye un factor que contribuye a la actitud cautelosa del sector. J.P. Morgan Global Research ve esto claramente y pronostica que el precio promedio del crudo Brent será…$60 por barril en el año 2026Su tesis es sencilla: los fundamentos de oferta y demanda bajos indican que los precios serán más bajos. Ya en los datos de enero se puede observar un excedente en el mercado, y se prevé que esta situación persista.

Este desequilibrio se caracteriza por dos cifras clave. En el lado de la oferta, la Administración de Información Energética de los Estados Unidos proyecta que…La producción de petróleo crudo en los Estados Unidos tendrá una media de 13.5 millones de barriles por día en el año 2026.Aunque esto representa una disminución moderada en comparación con el año 2025, Estados Unidos sigue siendo una fuente importante y estable de producción de petróleo. En general, el crecimiento de la oferta mundial simplemente supera a la demanda. Las propias previsiones de la EIA sobre el descenso de los precios del WTI a 51 dólares por barril en 2026 refuerzan esta presión.

En el lado de la demanda, el crecimiento se está desacelerando. Se proyecta que la demanda mundial de petróleo aumente en 0.9 millones de barriles por día en el año 2026. Sin embargo, este aumento enfrenta obstáculos estructurales. El aumento del uso de vehículos eléctricos está comenzando a reducir significativamente la demanda de combustible para transportes terrestres. Los analistas predicen que la demanda de combustible para transportes terrestres alcanzará su punto máximo pronto.2027Esto crea una tensión fundamental: mientras que la demanda aumenta, la trayectoria de este sector se ve desafiada por un cambio a largo plazo hacia motores de combustión interna.

El resultado es un claro desequilibrio entre oferta y demanda. Dado que la oferta mundial superará con creces el aumento proyectado en la demanda, de 0.9 millones de barriles diarios, es probable que los inventarios se acumulen. Como señaló J.P. Morgan, esta situación de exceso de oferta indica que será necesario reducir la producción, ya sea voluntariamente o por fuerza, para estabilizar los precios. Por ahora, el mercado se encuentra en una fase en la que la abundante oferta no logra mantenerse al nivel de crecimiento de la demanda. Esta situación negativa es lo que determina el pronóstico de un precio de 60 dólares por barril.

Contraste en el mercado de valores: ganancias sólidas del S&P 500, frente a resultados débiles del sector energético

El mercado envía señales contradictorias. Mientras que el mercado bursátil en general presenta resultados sólidos, el sector energético es un caso excepcional: sus resultados son planos o negativos. Esta diferencia destaca la marcada discrepancia entre la situación financiera de toda la economía y las presiones específicas que enfrentan los productores de materias primas.

El S&P 500 tiene un gran potencial para seguir creciendo. Para el cuarto trimestre de 2025, se proyecta que el índice continuará mejorando.Crecimiento del 13% en las ganancias.Esto representa el quinto trimestre consecutivo de crecimiento en dígitos elevados. Este crecimiento se concentra en unos pocos sectores clave. La tecnología ha sido la fuerza motriz de este proceso.Crecimiento de ganancias del 31%A continuación, las acciones de tipo industrial representaron el 16% del total. Los resultados fueron impulsados por las acciones de las empresas de gran capitalización, cuyos beneficios por acción aumentaron en un 30%. En este entorno, una alta proporción de empresas superó sus expectativas. Sin embargo, la reacción del mercado ha sido moderada, lo que demuestra que los sólidos resultados financieros por sí solos no garantizan un buen rendimiento de las acciones.

En este contexto, el sector energético se destaca como un sector rezagado. En ese trimestre, el crecimiento de las utilidades netas fue nulo o incluso negativo. Esto ejerce una clara presión sobre el índice general. Esta debilidad no es una anomalía reciente, sino una consecuencia directa del mercado con exceso de oferta. Los fundamentos son claros: un crecimiento débil de la demanda y una abundancia de barriles de petróleo han presionado los precios durante todo el año 2025. Este entorno afecta directamente los beneficios de las grandes empresas energéticas. Por ejemplo, Exxon y Chevron informaron…Ganancias anuales más bajas en el año 2025Debido a la sobreoferta en el mercado, los ingresos trimestrales de Exxon han disminuido un 15% en comparación con el año anterior.

En resumen, se trata de un caso clásico de problemas específicos de cada sector dentro de una economía en general sólida. Los resultados financieros del S&P 500 están impulsados por las empresas tecnológicas y manufactureras. En cambio, los resultados financieros del sector energético están sujetos a presiones debido a los factores relacionados con los precios de las materias primas. Este contraste plantea desafíos para las acciones del sector energético. Mientras no mejore el equilibrio entre oferta y demanda y los precios se estabilicen, es probable que el rendimiento financiero de este sector siga siendo bajo, incluso mientras el mercado en general continúa creciendo.

Señales de precio y la anomalía del sector energético

El rendimiento reciente del sector energético es un contraste marcado con las perspectivas negativas relacionadas con los precios de los productos básicos. Esta anomalía no representa una contradicción, sino más bien un reflejo de cómo las señales de precios se ven influenciadas por factores temporales, mientras que la sobreoferta de suministro persiste. Los datos muestran que el mercado se encuentra atrapado entre dos narrativas opuestas.

Por un lado, las proyecciones de los analistas para el año 2026 han mejorado. En febrero, una encuesta estimó que…La cotización del petróleo crudo de Brent será de promedio de 63.85 dólares por barril en el año 2026.La cifra revisada está por encima del promedio de enero, pero sigue estando muy por debajo del nivel promedio de 2025, que es de 70.48 dólares por barril. Este aumento se debe a un factor temporal: las tensiones geopolíticas. Las preocupaciones sobre un posible conflicto entre Estados Unidos e Irán han generado un incremento de 4 a 10 dólares por barril en los precios. Como señaló un analista, este incremento es “excesivo” y se espera que desaparezca una vez que la atención se vuelva hacia el problema fundamental, que es la oferta de petróleo. En otras palabras, el aumento de precios es solo una fluctuación especulativa, no un cambio fundamental en la situación.

Por otro lado, los fundamentos para las actividades de perforación siguen siendo limitados. Las perspectivas para la industria de la perforación son mixtas, pero el tema dominante es el exceso de oferta y la disciplina en cuanto al capital invertido. Los operadores priorizan las retribuciones a los accionistas en lugar del crecimiento de la producción, lo que limita la demanda de nuevas plataformas de perforación. Como se menciona en el resumen de la industria,La sobreoferta en el mercado del petróleo y la estricta disciplina financiera entre los operadores están limitando la actividad de perforación de nuevos pozos.Esto crea un límite en cuanto a la cantidad de nueva oferta que puede entrar en el mercado, incluso si los precios aumentan significativamente. El apoyo que proviene de la demanda de gas natural y de proyectos internacionales ofrece algo de esperanza a largo plazo. Pero esto no cambia la situación a corto plazo, donde el sector se encuentra bajo presión.

En resumen, el mercado se encuentra en una situación de equilibrio entre dos factores. El ligero aumento en las previsiones y el riesgo geopolítico explican en parte la resiliencia del sector, pero estos factores son temporales. Lo realmente importante es el exceso de oferta estructural, algo que, según los analistas, volverá a aparecer a medida que los focos geopolíticos disminuyan. Por ahora, el rendimiento del sector energético se ve impulsado por estos factores temporales, mientras que el equilibrio entre oferta y demanda sigue indicando que los precios seguirán bajando.

Catalizadores y riesgos para el panorama de 2026

La teoría de oferta-demanda bajista para el petróleo en 2026 no es algo fijo. Depende de varios eventos y datos críticos que podrían validar la previsión de 60 dólares por barril, o bien perturbarla completamente. El rumbo del mercado estará determinado por la interacción entre la gestión constante de la oferta, los cambios estructurales constantes en la demanda y el riesgo constante de sorpresas en la demanda.

En primer lugar, la salud de las reducciones en la producción es de suma importancia. La previsión de J.P. Morgan supone que se necesitarán reducciones, tanto voluntarias como involuntarias, para evitar una acumulación excesiva de inventarios. Esto significa que el mercado debe mantener un estrecho control sobre las decisiones tomadas por OPEC+ y otros productores clave. Cualquier interrupción inesperada en el suministro, como un cambio de régimen o un conflicto en un país productor, podría hacer que el mercado se tensara rápidamente. Por ejemplo, las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán han demostrado cuán rápido los riesgos de suministro pueden aumentar los precios en $4 a $10 por barril. Sin embargo, los analistas esperan que tales interrupciones sean temporales y no tengan un impacto duradero en la producción. La verdadera prueba será ver si las reducciones planificadas resisten la presión del exceso de suministro y la disciplina relacionada con los capitales. Si las reducciones fallan, el excedente podría aumentar, lo que reforzaría la opinión pesimista sobre el mercado.

En segundo lugar, el pico de la demanda a largo plazo está impulsado por dos factores estructurales importantes: la adopción de vehículos eléctricos y los avances en la eficiencia energética. Las pruebas indican que existe un punto de inflexión claro en este proceso. BloombergNEF predice ahora que…La demanda máxima de combustible para los vehículos estará presente en el año 2027.La demanda de gasolina y diésel para el transporte por carretera alcanza un pico de 49 millones de barriles por día. Esta disminución se agrava después del año 2030, ya que los vehículos eléctricos sustituyen a los vehículos de motor.Más de 5 millones de barriles de petróleo al día para el año 2030.Esto no es una predicción a futuro lejano; el impacto ya se puede observar en la realidad. En el año 2024, los vehículos eléctricos redujeron la demanda de petróleo en más de 1.3 millones de barriles por día. Por lo tanto, el principal riesgo para la tesis bajista no es un colapso de la demanda, sino un aumento en ella. Si el crecimiento económico mundial se acelera más de lo esperado, o si hay una disminución brusca en la adopción de vehículos eléctricos o en las mejoras en la eficiencia energética, el crecimiento de la demanda podría superar los 0.9 millones de barriles por día proyectados para el año 2026. Un aumento en la demanda que supere las expectativas podría eliminar rápidamente el exceso actual de oferta, lo que representaría un fuerte impulso para las acciones y precios de las empresas relacionadas con la energía.

En resumen, el mercado se encuentra en una situación de equilibrio precario. El escenario base es uno de un exceso de oferta constante, lo cual está respaldado por la disminución estructural en la demanda de combustible para vehículos. Pero los factores que pueden provocar un cambio en esta situación son claros: ya sea un fallo en la disciplina de suministro o un aumento en la demanda. Por ahora, el rendimiento financiero del sector energético sigue dependiendo del equilibrio entre oferta y demanda. Hasta que ocurra uno de estos eventos clave, la previsión de 60 dólares por barril constituye una base razonable, aunque cautelosa, para las expectativas.

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