El auge geopolítico del petróleo frente a la disminución de los precios estructurales: un análisis del ciclo macroeconómico
El factor que ha causado la volatilidad en los precios del petróleo recientemente ha sido el aumento significativo de las tensiones entre Estados Unidos e Irán. Esta semana, el mercado reaccionó a una serie de incidentes militares específicos. Estados Unidos derribó un dron iraní.Se acercó de forma agresiva al portaaviones Abraham Lincoln.En el mar Arábigo, mientras que los barcos de guerra iraníes se acercaban a un petrolero de bandera estadounidense en el Estrecho de Ormuz. Estas acciones generaron temores de interrupción en el suministro de petróleo, lo que llevó a que el precio del petróleo crudo Brent alcanzara los 67.33 dólares por barril, y el precio del WTI, a los 63.21 dólares por barril, el martes.
Sin embargo, las acciones de los precios reflejan el enfoque del mercado hacia los asuntos geopolíticos más amplios. Apenas un día antes, en lunes, los precios cayeron en más del 4%, después de que el presidente Trump dijera que Irán estaba “hablando seriamente” con Washington. Este brusco cambio en los precios demuestra cuán rápido puede disiparse el riesgo si parece posible una reducción de la tensión. Estados Unidos claramente está utilizando tanto la presencia militar como la presión económica para influir en el resultado. El aumento de los precios esta semana es una reacción directa al mayor riesgo de conflicto, pero se trata de un aumento temporal.
La presión estructural sobre los ingresos petroleros de Irán continúa sin disminuir. En enero de 2026, el Tesoro de los Estados Unidos…Se impusieron sanciones a ocho entidades y nueve buques.En la llamada “flota secreta” de Irán… Estas sanciones apuntan a las redes ilícitas que transportan petróleo iraní por valor de cientos de millones de dólares. El objetivo es restringir la capacidad del régimen para exportar y financiar sus actividades. Esta campaña de presión máxima, según lo indicado en el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional Número 2, constituye un elemento clave en la estrategia de Estados Unidos.
En resumen, este shock geopolítico es un evento temporal. Aunque puede generar volatilidad y hacer que los precios suban a corto plazo, no puede superar los problemas estructurales que enfrenta el mercado petrolero a largo plazo. El mercado está comparando este riesgo pasajero con la realidad constante de las sanciones estadounidenses y las fuerzas macroeconómicas generales que definen el ciclo a largo plazo del mercado petrolero.
Los obstáculos estructurales: sobreoferta y debilidad de la demanda
El reciente aumento en la situación geopolítica del mercado es un fenómeno transitorio, comparado con la corriente estructural y poderosa que se está desarrollando en el mercado. El desequilibrio fundamental es evidente: se prevé que la producción mundial de petróleo superará la demanda, lo que causará un aumento constante en los inventarios de petróleo. La Administración de Información Energética de los Estados Unidos (EIA) pronostica que esta dinámica seguirá siendo dominante.El precio del petróleo crudo en Estados Unidos deberá rondar los 56 dólares por barril en el año 2026.Se trata de una disminución del 19% en comparación con los niveles de 2025. Este es el factor dominante a largo plazo que determina la trayectoria de precios para ese año.
En el lado de la oferta, el crecimiento es amplio y se está acelerando. Según los proyecciones de la EIA, la producción mundial de combustibles líquidos aumentará en 1,4 millones de barriles por día para el año 2026. Este aumento se debe al crecimiento de la producción de OPEC+, así como a un fuerte repunte en la producción rusa.Se recuperó con rapidez.En diciembre. Incluso la producción en los Estados Unidos, que alcanzó un récord en 2025, se espera que disminuya ligeramente. Pero esa reducción modesta se compensa con los aumentos en otras regiones. La perspectiva general de la IEA confirma que el suministro mundial de petróleo aumentará en 2.5 millones de barriles por día este año.
La demanda, aunque está aumentando, no sigue el ritmo del suministro. La AIE predice que la demanda mundial de petróleo crecerá en promedio a 930 mil barriles por día en 2026, frente a los 850 mil barriles por día del año pasado. Esta normalización es positiva, pero sigue siendo insuficiente para compensar el aumento en el suministro. Como resultado, existe un aumento en las existencias mundiales de petróleo. Las existencias de crudo representan el 96% de los 75,3 millones de barriles que se acumularon en noviembre. El mercado se encuentra en una fase de acumulación de inventarios.
Esto genera una tensión entre la escasez a corto plazo y el exceso de oferta a largo plazo. Los inventarios de crudo en los Estados Unidos disminuyeron la semana pasada.423.8 millones de barriles; esto representa un 3% menos que el promedio de los últimos cinco años.Esta tensión a corto plazo, causada por las mantenimientos estacionales de las refinerías y por el alto volumen de producción reciente, podría proporcionar algo de apoyo al mercado. Sin embargo, se trata de una situación temporal. Las proyecciones estructurales indican que el suministro superará constantemente la demanda, lo que hará que los precios bajen a lo largo del ciclo económico.
En resumen, el riesgo geopolítico es simplemente una estrategia de los operadores que buscan obtener ganancias rápidas. El ciclo macroeconómico está determinado por un desequilibrio entre la oferta y la demanda, lo que obligará a los precios a acercarse al pronóstico de 56 dólares establecido por la EIA. Cualquier disminución en los inventarios a corto plazo no representa más que un alivio temporal, y no una inversión en la tendencia a largo plazo.
La política y el contexto macroeconómico: inflación, tipos de interés y el “Trump Put”.
Más allá del desequilibrio inmediato entre oferta y demanda, existe una poderosa fuerza impulsada por las políticas que está determinando el ciclo de precios del petróleo. La administración de Trump ha puesto al reducir los precios del petróleo como su principal objetivo para controlar la inflación. Esto genera una presión constante hacia la baja, que supera los picos geopolíticos a corto plazo. No se trata de una postura pasiva; es un objetivo político activo. Como señala Natasha Kaneva, de J.P. Morgan, la administración…Se sigue dando prioridad a la reducción de los precios del petróleo, con el objetivo de controlar la inflación.El White House ha mostrado una fuerte preferencia por que los precios del petróleo se mantengan en los 50 dólares por barril o inferiores.
Esto crea un contexto macroeconómico único. La política implementada es condicional, pero su existencia modifica los cálculos de riesgo. Es poco probable que la administración intervenga para mantener los precios altos, a menos que el precio del crudo baje por debajo de los 50 dólares por barril, cuando la producción de shales comienza a disminuir. Sin embargo, la simple expectativa de que el presidente tome medidas para bajar los precios cuando los mercados caigan, proporciona un punto de apoyo psicológico y una tendencia estructural hacia niveles más bajos. Esta dinámica se refleja en las proyecciones actuales de J.P. Morgan, quien mantiene una proyección de precio del Brent en 58 dólares por barril para el año 2026. Ese objetivo refleja directamente el entorno político, no solo las condiciones de oferta y demanda.
Las perspectivas de la demanda refuerzan esta presión estructural. Se pronostica que la demanda mundial de petróleo disminuirá.930 mil barriles por día en el año 2026.Los países que no pertenecen al grupo de países de la OCDE son los responsables de toda esa expansión en la demanda. Esto indica que existe una demanda madura y saturada, donde el crecimiento se concentra en las economías en desarrollo. En cambio, en el mundo desarrollado, la demanda permanece prácticamente estable. Se trata de una situación en la que la demanda no puede seguir el ritmo del aumento proyectado en la oferta, que es de 2.5 millones de barriles diarios.
Esto sienta las bases para un clásico ciclo macroeconómico. La combinación de objetivos de precios determinados por las políticas gubernamentales, una disminución en la demanda y el aumento en la oferta crean un factor negativo importante. En este contexto, los tipos de interés reales y la fortaleza del dólar estadounidense, ambos factores que influyen en el costo de mantener activos como el petróleo, serán los principales determinantes del precio final. Por ahora, las pruebas indican que el mercado está influenciado por factores geopolíticos, pero que estos se ven superados por la presión ejercida por las políticas gubernamentales, lo que hace que los precios se mantengan en el rango de $56 a $58.
Catalizadores y riesgos: ¿Qué podría romper este ciclo?
La tesis de baja en el mercado del petróleo es clara, pero se basa en un conjunto de supuestos que pueden ser verificados. El mercado estará atento a eventos específicos que podrían validar la teoría del exceso de oferta o, por el contrario, obligar a una reevaluación de esa teoría. Los principales factores que pueden influir en este contexto son la escalada geopolítica y los aumentos previstos en la oferta de petróleo. El principal riesgo es una sorpresa en la demanda.
Una escalada significativa en el conflicto entre Estados Unidos e Irán podría ser el catalizador más potente para romper este ciclo de violencia. Un ataque directo, como los golpes contra la infraestructura petrolera iraní, provocaría un shock en el suministro de petróleo. Las perspectivas financieras de los estados árabes del Golfo, que están muy expuestos a las represalias iraníes, también se verían gravemente afectadas. En tal escenario, es probable que los precios del petróleo experimenten un impacto significativo, ya que tanto las fuentes de producción como las rutas de transporte estarían comprometidas. Barclays ha pronosticado que un conflicto a gran escala podría llevar a que el precio del crudo Brent aumente significativamente.$80 por barril.Esto permitiría que los precios se mantuvieran por encima del rango de 60 a 70 dólares, tal como lo indica la previsión estructural. Sin embargo, este efecto se verá compensado por el mercado bien abastecido y los precios actualmente bajos. Una respuesta más limitada tendría un efecto menor y de menor duración.
En el lado de la oferta, un aumento programado por parte de OPEC+ podría ser un factor que genere presión adicional sobre los precios en el corto plazo. El grupo se propone incrementar la producción de petróleo crudo.411,000 barriles por día en junio.Este aumento gradual en el suministro se combinará directamente con la situación actual de sobreoferta, lo que contribuirá a aumentar los inventarios y a reforzar la tendencia a la baja en los precios. Se trata de un acontecimiento programado que pondrá a prueba la capacidad del mercado para absorber más bienes.
El principal riesgo para la tesis estructural es una recuperación de la demanda más rápida de lo previsto. La IEA pronostica que el crecimiento de la demanda mundial de petróleo será promedio…930 mil barriles por día en el año 2026Los países que no pertenecen al grupo de países de la OCDE son los responsables de toda esa expansión en el mercado. Si el crecimiento de la demanda se acelera más allá de esta proyección, podría reducir la brecha entre oferta y demanda. Esto obligaría a reevaluar la situación del exceso de oferta y podría detener o revertir la disminución de los precios. Una interrupción en el suministro, proveniente de una fuente no iraní, también podría servir como un catalizador, pero sería necesario que esa interrupción fuera suficientemente importante como para modificar significativamente la trayectoria de los inventarios mundiales.
En resumen, la situación actual del mercado está marcada por un fuerte factor negativo. El aumento programado por la OPEP+ y la presión política constante de Washington crean una situación en la que los precios podrían ascender hacia los 56-58 dólares. Sin embargo, el ciclo económico no está exento de shocks. Una mayor escalada geopolítica podría provocar un aumento temporal y violento en los precios. La verdadera prueba será si la demanda puede superar las expectativas o si se podrá controlar el crecimiento de la oferta. Estos acontecimientos determinarán si la teoría bajista sigue siendo válida o no.



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